Otro portazo para Porfirio Muñoz Ledo.- La bancada de Morena en la Cámara de Diputados salió en defensa y respaldo de Francisco Garduño como comisionado del Instituto Nacional de Migración, después de que Porfirio Muñoz Ledo exigió su renuncia por los operativos de contención de la Guardia Nacional contra migrantes centroamericanos. Con esto, nos comentan, los morenistas le vuelven a dar la espalda a Muñoz Ledo en menos de una semana: el miércoles de la semana pasada las bancadas morenistas en San Lázaro y Senado votaron en contra de que a Muñoz Ledo se le diera la palabra frente a la titular de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra, para expresar su molestia con los operativos de la Guardia Nacional contra migrantes. Don Porfirio no acudió ayer a la Cámara de Diputados por un resfriado y la ausencia fue aprovechada por la bancada morenista para respaldar a Garduño en su trabajo de política migratoria. (El Universal, Nación, p. 2)
QUE Porfirio Muñoz Ledo amaneció con un resfriado que le impidió asistir a la reunión plenaria de Morena en el Palacio de San Lázaro y encontrarse cara a cara con Francisco Garduño, titular del Instituto Nacional de Migración, a quien un día antes le exigió la renuncia desde la tribuna parlamentaria. El aludido respondió que respeta al legislador porque es su maestro y Mario Delgado aseguró que su bancada lo quiere, aunque Dolores Padierna sí vio “injusta e ingrata” la actitud del ex presidente cameral, quien, por cierto, ya ha regañado a la diputada en el pleno. (Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Mario, Francisco y Porfirio.- Con la novedad de que el diputado Mario Delgado ofreció ayer el arropo de la bancada morenista en la Cámara de Diputados a Francisco Garduño, cabeza de la política migratoria instrumentada por el Gobierno tras las amenazas arancelarias de Trump el año pasado y motivo de cuestionamientos por su accionar de mano dura contra migrantes. “Queremos decirle al comisionado del Instituto Nacional de Migración que cuenta con todo el respaldo y reconocimiento de la bancada de Morena”, le expresó en una conferencia. El tema es que en la víspera Porfirio Muñoz Ledo le había pedido al mismo funcionario renunciar. Y con eso, nos dicen, Batman y Robin volvieron a entrar en la modalidad de distancia.
Los muros de Trump.- El que, como acostumbra, no fue nada diplomático durante la firma del T-MEC fue Donald Trump, quien frente a funcionarios mexicanos que asistieron como invitados especiales al acto protocolario que se realizó en los jardines de la Casa Blanca, mencionó que construye el muro en la frontera con México. Ayer mismo, como parte de una pequeña venganza, que a veces da el destino, un fenómeno denominado vientos de Santa Ana, corrientes de aire muy particulares del sur de California, derribó parte del muro primario que el gobierno de Estados Unidos levanta en Mexicali, en el Fraccionamiento Hípico. Por supuesto que resulta algo anecdótico, pero a algunos funcionarios, nos dicen, les ayudó a pasar el trago amargo de la mañana. (La Razón, La Dos, p. 2)
Brozo, Loret y el impreciso “enojo” // ¿AMLO, Televisa o el público? // Desistimiento de Israel Vallarta // Olga y Garduño: enredos
En México, en tanto, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y su presunto subordinado, Francisco Garduño (obediente de Ebrard, no de Bucareli) daban muestra de descoordinación extrema. El segundo anunció la suspensión de visitas de organizaciones de la sociedad civil y religiosas a las estaciones migratorias, mientras la primera decía que eso sería ilegal, ante lo cual el primero confirmaba su decisión, hasta que se terminó señalando que se reabren las visitas programadas. Pues, ¿qué querían ocultar o disimular? ¡Hasta mañana! (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)
Quebradero // El Paulatino aislamiento
Resquicios.- Morena juega a la cargada en el Congreso. Ayer respaldó al director del INM en un acto a la vieja usanza. Pareciera que no se han dado cuenta de la confusa política migratoria y además resulta que ahora Muñoz Ledo les estorba; ni la más mínima crítica y obvio ni pensar en la autocrítica. (Javier Solórzano, La Razón, La Dos, p. 2)
¡MILAGRO!, ¡milagro! No fue al tercer día, pero finalmente resucitó la conciencia del padre Alejandro Solalinde, luego de guardar silencio sepulcral -como diría el clásico- ante los abusos en contra de migrantes en la frontera sur.
EL SACERDOTE, que durante años se dedicó a auxiliarlos en su viacrucis hacia Estados Unidos, guardó un largo voto de silencio mientras los centroamericanos eran repelidos, gaseados y deportados por la Border Nacional. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 12)
La rana y el escorpión.- El cura Solalinde se subió a la rana de la 4T hace meses y ayer, a mitad del río, le clavó el aguijón envenenado. No hay motivo de sorpresa, está en su naturaleza como dice la fábula.
Después de meses de jugar el papel de escudero del presidente, incluso acusando a los migrantes de querer “reventar” al gobierno de AMLO, Solalinde regresó al ring mediático para pelearse con el gobierno…por no atender a los migrantes. La congruencia no es su fuerte.
Incluso pidió de manera pública la renuncia del subsecretario Alejandro Encinas, uno de los hombres más cercanos a López Obrador. Solalinde está listo para treparse en otra rana y repetir la historia. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
La transmutación de este religioso ha sido tan evidente como bochornosa de observar.
Ahora, una entrevista de Solalinde con El Faro, plataforma de periodismo en Centroamérica respetada internacionalmente, desnuda sin piedad al cura. Y también, hay que decirlo, sin mucha dificultad: es el propio prelado el que reconoce que hoy su prioridad es la defensa del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, postura que el padre confunde discursivamente al decir que sobre los inmigrantes antepone a México.
He aquí que tenemos a un religioso partidista. Como se advierte en esta frase publicada el día de ayer: “Mi papel es ayudar a los migrantes, no involucrarme en ello, y mucho menos causar un problema internacional entre mi gobierno, un gobierno legítimo, y Donald Trump”.
Solalinde está entregado a un gobierno que, al mismo tiempo, descalifica como ignorante y, palabra mía, irresponsable por desconocer la materia migratoria y encima desechar buenas propuestas de expertos. (Salvador Camarena, El Financiero, Nacional, p. 35)
En un mitin de campaña, el candidato-presidente Donald Trump agradeció al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por lo que hace en favor de su gobierno: “el presidente es amigo mío, está haciendo un gran trabajo, es una situación difícil, pero México está de hecho —pronto lo descubrirán— pagando por el muro. Al final, el muro está siendo muy gentilmente pagado por México”. Se volvió a consumar la humillación.
No tengo claro a qué se refiere exactamente Trump cuando habla de que México está pagando el muro. Hay dos interpretaciones.
La primera es que gracias a la presión de Trump, el presidente López Obrador mandó a 26 mil guardias nacionales a nuestra frontera sur para hacerla de muro golpeador frente a los migrantes centroamericanos. Los sueldos de esos elementos federales los paga México. También el costo político de violar los derechos humanos de los migrantes.
La segunda interpretación es que México paga el muro al haber perdido muchas ventajas comerciales en el recién renegociado TMEC. Y en este asunto, también el presidente López Obrador le hace el caldo gordo al presidente estadounidense: Trump organizó un acto de campaña en el Jardín Sur de la Casa Blanca para ponerle su firma al T-MEC. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
El gobierno de México tiene compromisos con nuestros vecinos del norte para contener y detener la migración. Esta razón explica la prisa que tiene el gobierno por dar resultados inmediatos ante los ojos de los estadounidenses y, en particular, la respuesta, que para muchos es desproporcional, de la actuación de la Guardia Nacional. Lo hace, incluso, contradiciendo los acuerdos firmados en el Pacto Mundial sobre Migración en Marruecos, firmado en diciembre del 2018, donde se acordó garantizar: “una migración ordenada, segura y regulada”.
Las fotografías y videos difundidos por redes sociales reflejan todo menos estos tres elementos. Sin poner en duda que la intención del gobierno mexicano es sostener estos acuerdos, alguien no está haciendo lo que le toca para llevarlos a cabo.
Cerrar la puerta de esta manera genera simplemente mayor incertidumbre. México debe trabajar con Guatemala en una estrategia que busque dotar de mayor información a las personas que transitan en estas caravanas, para que sepan lo que les espera a su llegada a México. (Natasha Uren, El Economista, Geopolítica, p. 39)
Hoy en día, en México, el tema migratorio, que por ley depende de Gobernación, pasó a Relaciones Exteriores por decisión presidencial tras la amenaza de Donald Trump de gravar las exportaciones mexicanas si no contenía el flujo migratorio, lo que provocó un vuelco en su política migratoria que pasó de las puertas abiertas al muro de la Guardia Nacional, con todos los costos que esto representaba y que el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió asumir.
Una expresión de las confusiones de la política antinmigrante fue el oficio que el Instituto Nacional de Migración envió el martes para impedir el acceso de organizaciones religiosas y de derechos humanos a las estaciones migratorias, que por la noche fue desconocido por la Secretaría de Gobernación y ayer por la mañana por el Presidente, lo que llevó a la reaparición del padre Solalinde, cargando contra Olga Sánchez Cordero, el tramo más delgado de ese hilo, en una nueva actitud oportunista del capellán de la 4T, que días antes había criminalizado a los migrantes a los que acusó de provocar a la Guardia Nacional.
Entiendo la posición del Presidente de no confrontarse con Trump, pero lamento la falsaria de Solalinde que pasó de defensor de los migrantes a ser su persecutor desde los salones y pasillos de la 4T en Palacio Nacional. (Joaquín López – Dóriga, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)
Estamos seguros que el Presidente norteamericano Donald Trump no bromeaba ni exageraba cuando afirmó ante sus seguidores en un mitin el martes que “México está pagando el muro”.
Lo dice literalmente, y no se refiere a que con la Guardia Nacional México ha impedido el paso a las caravanas centroamericanas creando un muro humano, no.
Cuando dice que México lo está pagando se refiere a un pago concreto, a dinero contante y sonante, mismo que está contenido dentro de las nuevas reglas del T-MEC, probablemente con la obligación adquirida por México de, en un plazo no mayor de siete años, comprar más del 50 por ciento del acero empleado en la industria automotriz a Estados Unidos. (Manuel Jáuregui, Reforma, Opinión, p. 12)
Esta semana se cumple un año del programa Remain in Mexico o Quédate en México con el que más de 62 mil solicitantes de asilo han sido retornados al país para esperar aquí la resolución de sus casos ante las cortes de inmigración estadounidenses. Además de la falta de protección y de la ausencia de asistencia humanitaria básica para los migrantes, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido incapaz de responder en todo este tiempo a una pregunta central sobre lo que se ha convertido en una catástrofe en la frontera. ¿Quién autorizó el retorno de los migrantes a México?
Entre las exigencias del lado mexicano figuran la protección a poblaciones vulnerables como miembros de la comunidad LGBTQ, personas con discapacidad y menores de edad. El anuncio previo sobre el cruce fronterizo en el que serán retornados los migrantes y la promesa de que todas las personas regresadas al país tienen casos pendientes ante las cortes de migración. Se han registrado múltiples instancias en las que autoridades estadounidenses han incumplido con lo establecido. Apenas ayer el subsecretario del Departamento de Seguridad Interna, Ken Cuccinelli, celebró el aniversario del programa anunciando que se extiende a ciudadanos brasileños. Es decir, a personas que no hablan español y que deberán esperar abandonados en México sus citas de asilo. (Enrique Acevedo, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)
Hace un año, el programa de Estados Unidos conocido como Permanezca en México (Remain in Mexico) inició en Tijuana con el primer retorno de migrantes centroamericanos solicitantes de asilo.
Desde entonces las autoridades migratorias estadunidenses han devuelto a México 61 mil solicitantes de asilo, mientras que el programa se extendió de Tijuana a Mexicali, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Matamoros y Nogales.
Luego se militarizó la frontera sur con Guatemala para evitar que ingresen más migrantes, tal como ocurrió hace unos días en el Suchiate, por las presiones estadunidenses, a cambio de nada.
Las personas que entraron a Estados Unidos por México de manera irregular son retornadas a México durante la duración de menos de un año de sus juicios migratorios. Si se calcula que solo 10 por ciento logra obtener asilo en la Unión Americana, la gran mayoría se quedará varada en nuestro país, o sea, unas 55 mil personas. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio Diario, Política, p. 13)
Dos enunciados, que estallan la cabeza a quienes creemos en el respeto a la soberanía, no dejan ninguna duda: México se ha convertido, “voluntariamente”, en el patio trasero de Estados Unidos.
Donald Trump dijo el martes en New Jersey: “Con todo respeto a México, nos gusta mucho México y nos llevamos muy bien con ellos. Su Presidente es amigo mío y está haciendo un magnífico trabajo… México, de hecho, está pagando por el muro”.
Ante los aplausos de sus seguidores en el mitin de campaña, apuntaló: “El muro está siendo pagado muy amablemente por México”.
El mandatario de Estados Unidos tiene razón, cumplió con la promesa de campaña que tanta indignación causó a los mexicanos e, incluso, propició que el entonces candidato a la Presidencia de México hiciera aseveraciones como que a cada insulto se le respondería y que Donald Trump “aprendería a respetarnos”. (Kimberly Armengol, Excélsior, Global, p. 25)
En la edición de ayer de Tercer Grado, Leopoldo Gómez nos preguntó sobre las múltiples correcciones que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia mañanera del miércoles.
Se refería al tema de las visitas de las organizaciones de los derechos humanos a las estaciones migratorias en la frontera sur, a la próxima reforma de procuración de justicia y a la participación de empresas privadas en el sector petrolero.
Por supuesto, hay que celebrar que el mandatario aclare cuál es su visión en cada uno de esos temas. Pero el problema va más allá. Lo que vimos ayer en la mañanera es la estampa del lopezobradorismo en el poder: el Presidente manda, no gobierna, desde sus conferencias de prensa.
Para estas alturas es evidente que existe una disociación entre el Presidente y la administración pública federal. Por eso hay tantos problemas: porque no hay gobierno. Veamos cada uno de los casos que mencioné arriba. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 13)
Al fin, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el Tratado de libre Comercio México-EU-Canadá, al que sólo le falta la aprobación del Parlamento de este último país y la rúbrica del primer ministro, Justin Trudeau, para que entre en vigor, en sustitución del de América del Norte, el TLCAN, vigente desde 1994.
A su estilo, el magnate que está en la Casa Blanca hizo lo que el ingenio popular mexicano califica de “primero el coscorrón y después la sobada”, porque previo a esa ceremonia, declaró “con todo respeto”, que México está pagando el muro fronterizo, a lo que el Presidente Andrés Manuel López Obrador respondió en su mañanera de ayer, en respuesta a preguntas de los reporteros, que “nosotros no nos vamos a confrontar con el gobierno de Estados Unidos”. (Francisco Cárdenas, La Razón, México, p. 10)
En un año de gobierno, las amenazas de Trump por flujos migrantes, los estira y afloja por el T-MEC y otras coyunturas posicionaron a Marcelo Ebrard como el miembro más destacado en el ejercicio del poder de la 4T. Los trabajos legislativos que ha desempeñado, con alguno que otro desaseo político, como el de la elección de la ombudsperson, le han valido a Ricardo Monreal luces y exposición.
Del resto del equipo presidencial nadie brilla fuera del halo que López Obrador desea y controla. En este contexto, Sheinbaum destaca por discreta. Tanto que, a algunos cercanos les preocupa la falta de protagonismo. Si bien las cosas en la CDMX, sobre todo en materia de seguridad, no dan para presumir nada, la mandataria dejó pasar un innúmero de oportunidades para salir en la foto. (Carlos Urdiales, La Razón, México, p. 4)
Hablemos de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, quien gritó a los cuatros vientos, durante su campaña, que se saldría de los acuerdos para combatir el cambio climático, que acabaría con tratados comerciales de décadas, que construiría un muro, que endurecería la política migratoria, y sí, a pesar de que entre 2014 y 2019 la tierra vivió sus años más calientes, a pesar de las consecuencias económicas para millones de sus votantes que la cancelación del antes TLCAN hubiera tenido, sin importar de dónde sacaría el dinero para edificar la pared fronteriza, e importándole muy poco las críticas internacionales por, entre otras cosas, meter en jaulas a niños migrantes solos le traería, lo hizo. Todo lo ha hecho. (Danielle Dithurbide, El Heraldo de México, País, p. 10)
Más allá de la esperada adhesión canadiense, para México el T-MEC representa la renovación del acceso a los mercados estadounidenses, que actualmente representan 80 por ciento de su comercio exterior y una realidad inescapable.
El hecho no ha sido ignorado ni por mexicanos ni por estadounidenses. Ambos lados ha sido cuidadosos en no exacerbar aspectos contenciosos, aunque Trump no pueda dejar de presumir sobre la noción de que “al final” México paga –de forma misteriosa aún– por el muro fronterizo. A su vez, López Obrador ha puesto un enorme cuidado en la relación con los EEUU, obligado no sólo por situaciones circunstanciales sino por la inevitable realidad de la vecindad y la asimetría de la relación.
AMLO ha sido firme en señalar que no caerá en provocaciones o entrará en debates públicos con Trump, y hasta ahora ha cumplido. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 23)

(Kemchs, El Universal, Opinión, p. 12)

(Jabaz, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)

(Perujo, El Economista, El Foro, p. 47)

(Garci, El Financiero, Opinión, p.26)

(Rictus, El Financiero, Nacional, p. 32)