Con descargas eléctricas, agentes del INM someten a migrante en Chiapas
Mediante un video, que circula en redes sociales, se dio a conocer cómo agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) sometieron a un hombre con descargas eléctricas, en Chiapas. En la grabación se muestra el momento en el que personal del INM toman al hombre y uno de los agentes baja la mano para tomar un taser y electrocutar al migrante. Los agentes migratorios argumentaron que el joven no tenía documentos que acreditara su estancia legal, por lo que decidieron someterlo con el taser. Las personas que lo acompañaban pedían que lo soltaran porque, “lo van a quemar”. (Contra Réplica, On line)
El pasado 24 de febrero, después de varios mensajes y simbología como en la Guerra Fría, llegó el momento de la invasión, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, a través de un comunicado fiel a su estilo, frío y calculador, anunciaba “una operación militar rusa en Ucrania”. A partir de ahí, las bombas del ejército ruso no han cesado, provocando miles de muertes y destruyendo refugios donde los ucranianos intentan protegerse de los ataques.
El mundo condenó este acto, pero sin mucho que hacer para evitar que tropas rusas sigan invadiendo Ucrania. Hasta el momento, se ve muy lejano una pronta solución pacífica a este conflicto, tal pareciera que los países indignados esperan a que Rusia pierda fuerza para después intervenir, mientras que miles de personas siguen perdiendo la vida ante los ataques.
Como es normal en un conflicto bélico, cientos de miles de ucranianos y rusos se desplazan desesperadamente a los países fronterizos o más cercanos como Polonia, Rumania y Hungría, con el fin de refugiarse y protegerse de los misiles o de que este conflicto escale y llegue hasta las puertas de su casa.
Desde antes de que estallara el conflicto, muchos ucranianos y rusos emprendieron la huida de su país para ir en busca de un lugar que los acoja e instalarse ahí permanentemente o con la esperanza de que la situación cambie para poder regresar a su patria. Muchos de los que predijeron el conflicto optaron por ir a EU, el enemigo bélico e histórico número uno de Rusia.
EU siempre se ha caracterizado a lo largo de su historia como un país de puertas abiertas para migrantes y refugiados que estén en situación de guerra, desastres naturales o alguna otra situación extraordinaria, por tal razón, cientos de miles de personas emprenden viajes hacia ese país, muchos lo logran por alguna vía legal, y otros encuentran rutas clandestinas peligrosas en las cuales son víctimas de extorsiones, violaciones, secuestrados y la pérdida de vida.
Ucranianos y rusos prontamente encontraron una ruta fácil y segura que los colocaría en la puerta de la tierra de las libertades y democracia, esa ruta sería México y su antesala la ciudad de Tijuana. Ante las facilidades que da nuestro país para el ingreso de turistas procedentes de Europa, miles de estos extranjeros comenzaron a arribar a la ciudad fronteriza en busca del anhelado asilo político en Estados Unidos.
Desde comienzos de julio de 2021, se registraron ingresos anormales a México de turistas rusos y ucranianos con destino final a Tijuana de manera silenciosa e invisible, la cual le llamo “migración sofisticada” por la forma de llegar a México en calidad de turista, vía área y hospedarse en buenos hoteles de la ciudad de tránsito. Una manera muy distinta a otras migraciones como la centroamericana o haitiana que llegan en autobús o caminando y en condiciones muy lamentables.
Los rusos y ucranianos, después de hacer esta sofisticada travesía a Tijuana, realizando una escala en la Ciudad de México o Cancún, se instalan en un hotel, compran o rentan un vehículo para después intentar ingresar forzosamente a Estados Unidos por la garita de Tijuana-San Ysidro. A pocos metros de la revisión migratoria, salen del vehículo y se desplazan corriendo para intentar tocar suelo estadunidense con el propósito de que su solicitud de asilo político sea recibida por autoridades migratoria de la Unión Americana.
Estos eventos comenzaron a ser cada vez más frecuentes, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), documentó 8 mil 284 detenciones de rusos de julio a diciembre de 2021 y 400 de ucranianos. Para evitar estos eventos, autoridades migratorias de Estados Unidos, en coordinación con autoridades del municipio de Tijuana, colocaron filtros de inspección de documentos válidos para poder ingresar legalmente a territorio estadounidense a unos cuantos metros de la revisión migratoria estadunidense. Estas acciones lograron que se disminuyeran drásticamente estos intentos que ponen en riesgo la integridad física de las personas que lo intentan y a las miles que día a día transitan por ese cruce fronterizo.
A partir del día que estalla el conflicto entre Rusia y Ucrania, todo cambió. Los ciudadanos rusos y ucranianos comenzaron a hacerse visibles en Tijuana, acercándose al punto fronterizo peatonal entre Tijuana-San Ysidro con el propósito de solicitar asilo y refugio en Estados Unidos.
Al principio hubo confusión por parte de las autoridades de CBP, de permitirles el paso a los ucranianos y rusos desplazados por el conflicto, ya que actualmente se encuentra vigente el Título 42, medida sanitaria implementada desde que comenzó la pandemia de covid-19, la cual impide procesar las solicitudes de asilo político de migrantes o refugiados que llegue a cualquier punto fronterizo entre México y Estados Unidos.
Después de varias horas que ucranianos y rusos quedaron varados en la garita Tijuana-San Ysidro, sorpresivamente se dio la instrucción de sólo permitir el ingreso a personas que mostraran su pasaporte de Ucrania, dejando de lado a los rusos sin explicación alguna.
Hasta el momento, por la vigencia del Título 42, no existe alguna vía legal para que las personas de nacionalidad rusa o cualquier otra, puedan solicitar asilo político en EU, lo cual ha provocado disgusto entre migrantes o refugiados que en varias ocasiones se han manifestado formando campamentos como manifestación para ser escuchados y atendidos por autoridades migratorias de EU.
El conflicto entre Rusia y Ucrania ha desatado el desplazamiento de sus connacionales en dos contextos: los ucranianos que vienen huyendo de las bombas e invasión comandada por Putin y a los cuales en términos migratorios se les considera como refugiados; por el otro, los rusos que también vienen huyendo, pero por el régimen autoritario y represivo de su mandatario, a ellos les corresponde el término de asilados políticos.
Tijuana se ha convertido en el punto de encuentro y de unión de dos nacionalidades. En el cruce fronterizo con San Ysidro, el cual se considera una de las fronteras más transitadas del mundo, la comunidad ucraniana y rusa se han encontrado para estrecharse la mano, abrazarse, llorar y cantar juntos. A ambos los une un enemigo común: su nombre es Vladimir y se apellida Putin. (Enrique Lucero Vázquez, Excélsior, Nacional, p. 13)
Aunque no forma parte de la Alianza Bolivariana, el gobierno de Nayib Bukele, en El Salvador, se ha posicionado consistentemente del lado de Venezuela, Nicaragua y Cuba en las más recientes votaciones de la ONU sobre la invasión rusa de Ucrania. No es ése el único gesto que aproxima el actual proyecto político salvadoreño al polo más claramente autoritario de la región, pero sí uno de los más reveladores.
El arranque de este año ha sido especialmente violento en el país centroamericano. En pocos meses se han acumulado decenas de muertos como consecuencia del choque entre pandillas.
Los nuevos brotes de violencia se agregan a un potencial migratorio en ascenso, que El Salvador comparte con Guatemala y Honduras. Ante esa espiral de violencia, el gobierno de Bukele ha decidido actuar como si se tratara de una guerra personal del presidente contra las bandas criminales.
En su cuenta de Twitter, Bukele se dirige en tono amenazante a los jefes de las pandillas: presume de más de mil arrestos realizados por su gobierno y presenta a los detenidos como rehenes, en condiciones precarias, para lograr la desmovilización de los grupos delincuenciales.
El gobierno salvadoreño ha decidido escalar un peldaño más en su lucha contra las pandillas por medio de un decreto de estado de excepción. Aprobado por mayoría en el congreso, el decreto suspende las garantías constitucionales y otorga al gobierno la potestad de realizar arrestos arbitrarios, disgregar reuniones públicas e intervenir teléfonos sin orden judicial.
Según el propio Bukele, que maneja las estadísticas como si se tratara de un cómic, su gobierno tiene unos 17,000 pandilleros en la cárcel.
La justificación mediática del estado de emergencia por parte del gobierno salvadoreño, recurre también al ataque a organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales involucradas en la defensa de los derechos humanos.
Dos de sus blancos favoritos son la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Grupo Internacional de Expertos Independientes (GIEI), que acaba de documentar serias irregularidades del Estado mexicano en el caso de los 43 de Ayotzinapa, desaparecidos en 2014. (Rafael Rojas, La Razón, México, p. 4)