
Seriedad. Es claro que el INM tiene un titular y que es él quien debe rendir cuentas, tanto a los mexicanos como a la comunidad internacional, por los 39 migrantes muertos en la estación provisional migratoria de Ciudad Juárez. Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, afirmó que el Congreso no será tapadera de ningún funcionario y que se citará a comparecer al director de Migración, Francisco Garduño, para que explique todo acerca del incendio. Pero los senadores de Morena y aliados evitaron la comparecencia de los secretarios de Gobernación y Relaciones Exteriores. Monreal reiteró que no se protegerá a nadie que haya actuado con negligencia criminal. Por lo pronto hay mandos medios que en videos ya muestran su culpabilidad. ¿Van por ellos?
Que los presagios no pintan bien para el titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, pues si bien se le “invitó” y no ordenó reunirse con el delegado de la FGR en Ciudad Juárez, en su equipo cayó con preocupación el anuncio de la secretaria de Seguridad Pública, Rosa Icela Rodríguez, en el sentido de que toda la estructura jerárquica del INM está abierta a investigación y que todo funcionario puede ser llamado a declarar por el incendio. Por lo pronto, ya está emplazado en el Senado.
Que mientras Morena arropó en el Senado al secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y al canciller Marcelo Ebrard, para evitar que sean llamados a comparecer por la tragedia en Ciudad Juárez, la anterior titular de la silla en Bucareli, Olga Sánchez Cordero, definió que en su periodo al frente el tema migratorio era responsabilidad de Segob. (Milenio Diario, Al frente, p.2)
Todo apunta a Garduño
Más allá de los dimes y diretes entre las secretarías de Gobernación, de Adán Augusto López, y de Relaciones Exteriores, de Marcelo Ebrard, por la tragedia de los 39 migrantes muertos en Ciudad Juárez, quien no podrá deslindarse fácilmente es el titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño.
Rosa Icela pone orden
Nuevamente la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, salió al quite ante una crisis en el gobierno. Informó que solicitaron órdenes de aprehensión por el incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez, que causó la muerte a 39 personas, además de que ofreció cero impunidad y acompañamiento a las familias de las víctimas. Muy diferente al barullo del día previo, en el que varios funcionarios se quisieron lavar las manos.
Se desinfla iniciativa republicana
Muerta nació la iniciativa de ley del senador republicano Lindsey Graham para ordenar al Departamento de Estado considerar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas. Y es que apenas cuenta con el apoyo de cinco de los 49 legisladores que conforman el bloque republicano en la Cámara Alta. Pero busca hacer ruido. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)
¿Y dónde está Garduño?
Quienes conocen el tema aseguran que los responsables de la tragedia no solo pueden ser quienes estaban presentes, habría que revisar si se cumplían protocolos que instruyeron a tener tras las rejas a migrantes, que además detallan quiénes tendrían acceso a las llaves, cuánta gente se debía tener y por cuánto tiempo; por eso es importante la explicación de la gente del Instituto Nacional de Migración que encabeza Francisco Garduño y que, por cierto, de acuerdo con la legislación federal es responsabilidad de la Secretaría de Gobernación. ¿Será?
Como anillo al dedo
Al parecer los conflictos de los legisladores republicanos con México van a seguir, pues ayer Lindsey Graham, senador republicano por Carolina del Sur, en EU, y otros congresistas presentaron una ley para designar a los cárteles mexicanos de la droga como organizaciones terroristas extranjeras. Habrá que estar atentos si el presidente Andrés Manuel López Obrador utiliza esta situación para desviar la atención de los delitos cometidos por la muerte de migrantes en Ciudad Juárez… Como el Covid-19, ¿también le caería como anillo al dedo? ¿Será?
División morenista
Después de más de siete horas de debate, la mayoría de Morena y sus aliados en el Senado, rechazaron citar a comparecer a los secretarios de Gobernación, Adán Augusto López y de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, por la muerte de 39 migrantes en un centro de detención en Ciudad Juárez, Chihuahua, ello a pesar de haber sido una propuesta realizada por su coordinador, Ricardo Monreal. Dicen que esto demuestra la división al interior de la bancada morenista ¿Será?
Los golpes a la prensa
No era difícil adivinar que en esta tragedia de los migrantes muertos a causa del fuego en instalaciones del gobierno federal, la prensa fuera golpeada por denunciar lo que sucedió y parte de la línea discursiva que salió desde Palacio Nacional fue el calificar a los medios de amarillistas, lo que de inmediato fue replicado por sus propagandistas… y era predecible, porque esa ha sido la línea de Morena, lo cual no siempre funciona; hay que recordar cómo le fue a Mario Delgado, la semana pasada en Oaxaca en donde se llevó un nutrido abucheo en plena conferencia de prensa, cuando intentó las descalificaciones. Aunque dicen por ahí que ni así entenderán el daño que causan. ¿Será? (Diario 24 Horas, La dos, p. 2)
A diferencia de tragedias recientes, esta vez no hay ninguna duda de que la muerte de 39 seres humanos quemados vivos en Ciudad Juárez fue obra del Estado.
No es necesario que vengan peritos extranjeros, comisiones legislativas, mandar restos humanos a Innsbruck ni crear una fiscalía para dilucidar qué ocurrió en el “albergue” para migrantes en Juárez.
Fue el Estado. Lo podemos ver en las imágenes que el gobierno no quería que se publicaran.
Toda la inmundicia de la autollamada cuarta transformación salió a la luz en un video de 35 segundos y las sucesivas reacciones para traspasar responsabilidades.
AMLO señaló a las víctimas de ser causantes de su propia tragedia.
Estaban presos en un país donde migrar no es delito.
Tenían a 68 latinoamericanos presos en una cárcel improvisada del gobierno, sin ninguna licencia ni protocolos de seguridad que le permitiera funcionar como tal.
El Presidente llama “albergue” a un centro de reclusión en el que encierran a personas que no cometieron delitos.
La pocilga de 15 por 20 metros donde estaban los 68 migrantes y murieron 39, carecía de extinguidores y de ventilación.
En su mayoría, los presos estaban encerrados desde el sábado, lo que es inconstitucional.
No pueden estar privados de su libertad más de 36 horas, señaló hace dos semanas la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Fueron agentes federales del Instituto Nacional de Migración los que provocaron la muerte de los 39 migrantes al impedirles salir de la celda para salvar sus vidas.
El secretario de Gobernación, Adán Augusto López, culpó a la Secretaría de Relaciones Exteriores de la tragedia ocurrida en el INM, dependiente de Gobernación.
Lo dijo 15 horas después de la tragedia, en una entrevista radiofónica donde se explayó en sus aspiraciones de ser presidente de la República.
Él es responsable directo de esa mortandad.
Y luego viene el Presidente. AMLO tiene responsabilidad política en ese crimen. Porque fue un crimen.
Adán Augusto López es un subordinado de primera línea del presidente López Obrador. Del secretario de Gobernación depende el titular del INM.
No hay nada que ocultar ni forma de taparlo.
El Presidente justificó a Adán Augusto López, quien de manera obscena aprovechó la tragedia para ensuciar a un contendiente por la candidatura presidencial de Morena.
Sí, la Cancillería es responsable de la política migratoria, pero no de la policía. Ni de las redadas ilegales. Ni de cárceles con fachada de “albergues” del INM. Ni de recluir a personas que no han cometido delitos, por encima de los plazos constitucionales.
La secretaría de Relaciones Exteriores ha operado la política migratoria fracasada del presidente López Obrador.
Y la Secretaría de Gobernación ha realizado la siniestra tarea de perseguir y encarcelar a latinoamericanos, ordenada por el presidente López Obrador.
¿No va a asumir su responsabilidad política el titular del Ejecutivo por esta tragedia?
Es de su pleno conocimiento el maltrato a latinoamericanos en el aeropuerto de la Ciudad de México, particularmente a colombianos y cubanos.
Sabe de los hacinamientos insalubres en el sur del país, donde recluyen a migrantes.
Ayer se puso furioso el Presidente porque los medios de comunicación informaban de los 39 quemados vivos por decisión del personal federal que se negó a abrirles la celda.
“Son temporadas de zopilotes, ahora son los campeones del amarillismo, del sensacionalismo, trafican con el dolor humano”, dijo a los periodistas.
Tampoco en este caso asume su responsabilidad.
Ni en el deterioro del servicio público, con escaso presupuesto, sin personal adecuado ni medianamente bien remunerado.
Culpa a los medios de amarillistas por la difusión de imágenes que prueban que los agentes federales los dejaron morir incinerados.
La noche de la tragedia el Presidente tuvo las imágenes. Pero al día siguiente dedicó al tema un par de minutos y después hubo casi tres horas de autoelogio.
Dio vuelo a la paranoia de ser acosado por adversarios que su imaginación ha inventado, a chistes, risas, amenazas, a satanizar al INE, a los consejeros salientes, al ministro Laynez. Y a quemar en la leña verde de su oratoria a encuestadores que ponderan la aceptación de funcionarios de otros poderes.
(Un dictador africano, legendario por su extravagancia, despotismo y mitomanía, Mobutu, prohibió a los periódicos de Zaire –hoy República Democrática de El Congo– mencionar por su nombre a cualquier funcionario del gobierno, salvo a él).
Murieron quemados vivos. Fueron encerrados en un albergue que en realidad es una cárcel. No habían cometido delitos porque pedir para comer no lo es.
Los encierran por pobres y por extranjeros.
¿Qué pasó con el humanista? ¿No que muy cristiano?
Olvida el Evangelio, en el que cree:
Irán con Dios ustedes “porque tuve hambre y me dieron de comer. Tuve sed y me dieron de beber. Fui forastero y me dieron hospedaje. Necesité ropa y me vistieron. Estuve enfermo y me atendieron. Estuve en la cárcel y me visitaron”. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 38)
Fuera de Agenda | El otro lobby del crimen
El desborde de la migración irregular ha dejado claro que el principal corredor de personas en tránsito hoy día en el mundo, comienza en la frontera sur de país. Las rutas hacia alguno de los puntos de entrada a Estados Unidos son el negocio emergente mas redituable en los últimos años para las redes de la delincuencia organizada. Y en este sexenio ha sido mas evidente cómo el Instituto Nacional de Migración (INM) no solo quedó rebasado, sino que en algunas regiones del país operan para las mafias de tráfico de personas.
Un documento del Centro Regional de Fusión de Inteligencia del (CERFI), donde participa la Marina, Defensa Nacional, Centro Nacional de Inteligencia y la Guardia Nacional, advierte que las autoridades migratorias están rebasadas por el crecimiento desproporcionado en los últimos dos años del tráfico de personas, siendo Palenque y Tapachula los dos municipios con más aseguramientos de migrantes irregulares pues en “ambos casos se trata de puntos clave en la conexión entre la frontera con Chiapas y Tabasco y enalce a través de la vía del ferrocarril con el interior del país”.
Las mafias se guían por los agentes de migración y tienen trazada en Chiapas una ruta costera. Comienza en Talismán y Tecún Umán en Guatemaña hacia la costa chiapaneca, usan autobús o tren, vehículos camuflados de envio de paquetería, su objetivo es el Istmo. Otra por Ciudad Hidalgo, Tapachula, Huixtla, Pijijiapan, Tonalá, Arriaga para ingresar por Ixtepec, Oaxaca hasta topar y unirse con el tramo del inicio de otra ruta, la de Coatzacoalcos, en Veracruz, que se vincula con la que viene de Tabasco.
Existe la ruta centro que nace en La Mesilla, sigue por Ciudad Cuauhtémoc, Comitán, San Cristobal, Tapanatepec y el Istmo (Zanatepec, La Ventosa, Matías Romero) y de ahì a Ixtepec o Coatzacoalcos. Hay quienes van en autobus a Tierra Blanca y Acayucan para continuar por Veracruz, Puebla y Ciudad de México. Este medio no es el único, también usan combis o traileres. Los traileres son el sello distintivo de los “polleros” quienes tienen en los agentes de migración a sus principales socios.
Tabasco en su colindancia con Guatemala la puerta de entrada es por Tenosique o Balancan, el tren es el medio mas requerido. Esta ruta es famosa por su peligrosidad ya que es la usan las bandas ligadas a la delincuencia organizada para seleccionar y claisificar a quienes van a extorsionar, secuestar para pedir rescate a sus familiares en Estados Unidos o lugares de origen, introducirlos en las redes de trata de personas, o reclutar pistoleros, halcones, rabajadores en sus laboratorios o “para extriparles los órganos para su venta”.
Los documentos del CERFI en su sede sureste, obtenidos por el grupo de hackers Guacamaya, registran que en la última década los puntos donde los migrantes corren el mayor riesgo son Pijijiapan, Chiapas, un lugar conocido como “el Basurero”; en ciudades controlados por los resquicios de la banda de los Zetas como Tierra Blanca y Orizaba; y Acayucan para los que viajan por autobus. El infierno se convierte en tragedia al quedar varados en alguna ciudad fronteriza a merced del lobby del crimen, como pinta la autoridad migratoria, quienes exhibieron en Ciudad Juárez el rostro mas nítido del sexenio. (Juan Veledíaz, El Sol de México, República, p. 6 y La Prensa, Editorial, p. 6))
Coordenadas / Fueron 43, menos mal, ahora son ‘solo’ 39
La diferencia entre el sexenio de Peña y el de López Obrador es que ahora son 4 muertos menos.
Tremenda distancia.
Claro, en el 2014, los que murieron eran normalistas de Guerrero y estaban estudiando a Marx y Lenin.
Ahora, todos son seres humanos desesperados que salieron de su país por hambre y terror, y llegaron a la frontera norte y fueron encerrados.
No sabemos cuántos habían leído el “Manifiesto del Partido Comunista” o incluso si había quienes ni siquiera sabían leer.
En 2014 “fue el Estado”.
Esa fue la consigna que llegó a todos los rincones del globo.
Con ese hecho se terminó, de facto, el sexenio.
Peña se convirtió gradualmente en un paria de la política mexicana, y entregó la Presidencia a su más recalcitrante opositor.
Ayotzinapa marcó en buena medida la historia del país.
El prometedor proceso de reformas, que parecía una reedición del proceso de modernización del país en la década de los 80 del siglo pasado, se truncó abruptamente.
Quedó la imagen de un gobierno corrupto –que lo fue– y no de uno que logró concitar la unidad para lograr cambiar los dogmas.
La narrativa del sexenio cambió abruptamente y con ella la historia del país.
Sin Ayotzinapa, las cosas hubieran sido muy diferentes y lo que hoy estaríamos viviendo sería otra historia.
Hoy, ¿habrá una diferencia tan grande marcada por 4 fallecidos más?
Esa no es la diferencia.
El efecto diferente habrá dependido de los anticuerpos que tiene el presidente López Obrador.
Si me permite una metáfora, Enrique Peña era un presidente al que iba a infectar cualquier bicho. Y no fue cualquiera. Fueron los 43.
Andrés Manuel López Obrador está inoculado. No bastan ni 39, ni 390, ni aunque hubieran sido 3 mil 900. Van miles y miles más, y él está como si no hubiera tenido responsabilidad alguna.
Hay una amplia base de su electorado que está dispuesta a endosarle la responsabilidad de la tragedia a cualquiera que no sea el presidente o sus allegados.
Este episodio debiera levantar todas las alertas de la oposición.
Me extraña que personas inteligentes y perceptivas sigan pensando que los electores en el 2024 van a actuar de manera informada y razonable.
Y que, por ejemplo, van a atribuirle al Estado mexicano, encabezado por el presidente López Obrador, los 39 muertos en la estación migratoria de Ciudad Juárez.
Ojalá tuviéramos un sistema judicial que juzgara a los responsables y que les generara costos políticos, incluso para los que no tendrán responsabilidad penal.
El país en el que vivimos no es así.
Los electores no se comportarán de esa manera.
Serán complacientes con quien siguen creyendo que es un justiciero y que defiende a los pobres, y, por lo tanto, se le justifica que su gobierno deje morir “solo” a 39 personas.
Para la oposición, López Obrador es todo un acertijo.
Cada evento hace más compleja su ecuación.
Y si hay quienes piensen que con los 39 muertos de Juárez van a generar una respuesta equiparable a los 43 de Ayotzinapa, más vale que lo piensen dos veces.
La historia, quizás, nos recriminará que nunca entendimos cómo hacer frente a una presencia social tan poderosa, como la de López Obrador.
Quizás. Porque hasta ahora, ni los teóricos más profundos, ni los políticos más astutos, lo saben.
En efecto, todavía no y esa ignorancia probablemente determinará la historia de los próximos años o… incluso décadas. (Enrique Quintana, El Financiero, Página 2)
Los crímenes de Juárez
El pasado 27 de marzo, en un “centro de detención” de Ciudad Juárez, murieron 38 migrantes y 28 heridos con pronóstico reservado, todos de distintas nacionalidades. Perdieron la vida devorados por las llamas. Estaban encerrados en esa cárcel migratoria y así los dejaron. Nadie les prestó ayuda. No importaron. Nunca han sido trascendentes para nadie. No obstante estaban bajo custodia del gobierno mexicano.
Este hecho es la expresión de una larga crisis humanitaria que tiene que ver con raíces estructurales y múltiples. Tengamos presente que este fenómeno no es exclusivo de nuestra región, si no de la dura y dramática realidad que viven millones de seres humanos que históricamente se mueven en todo el planeta. Ahora, como resultado de la dinámica voraz del Capitalismo transnacional y financiero, se ha expulsado a los pobres de sus países de origen, mediante políticas que fomentan la precariedad y disparan las riquezas insultantes. Ejemplos sobran.
En el caso de México, la política migratoria del gobierno ha consistido priorizar los intereses de la Casa Blanca, a través de la contención, persecución y repatriación, lo cual sólo genera más problemas al radicalizar a los grupos de migrantes y favorecer la criminalización. Recordemos las amenazas de Trump de incrementar los aranceles si no se protegía el acceso a su país. El ciudadano presidente López Obrador cedió dócilmente y mandó a destacamentos militares para cumplir el desplante de su “amigo”.
Y qué decir del candidato López Obrador, quien prometió garantizar empleo y estancia legal a los visitantes. Ahora, el ya presidente, reduce la tragedia a un incendio provocado por los migrantes, evadiendo el núcleo de su política que ha sido básicamente improvisada y represiva.
Sin embargo, el “problema” no es exclusivamente de extranjeros en tránsito, ya que de acuerdo a cifras oficiales se han desplazado a la frontera 2 millones y medio de personas, de los cuales el 40% son mexicanos. Es decir, también los connacionales no ven alternativas satisfactorias en México.
Frente a este crimen de Estado los encargados de despacho, Adán Augusto y Marcelo Ebrard riñen por evadir su responsabilidad. Su cinismo es vergonzoso. Lo que viene no será nada espectacular. Quizá consignen empleados de nivel menor. No más. Las muertes por la política migratoria actual seguirán. Por su parte, el habitante de Palacio, el “humanista” y “naciónalista”, seguirá realizando el trabajo sucio para los vecinos del norte. Para él esto es un complot. Él es infalible. Quizá esta tragedia despierte la conciencia social para un cambio de fondo. Ojalá. (Pedro Peñaloza, El Sol de México, Análisis, p. 14 y Ovaciones, Opinión, p. 28)
Café Político / INE debilitado, ¿una meta del “plan C”?
Ni sueñen, migraciónes misión imposible
La justificada indignación por los 39 migrantes que murieron en el incendio de un centro de detención temporal, no albergue, como le dijeron al presidente, quizá traten de apaciguarla con algunos juicios, algunos ceses e incontables lamentaciones.
Pero, como se dijo ayer 29 de marzo, en este espacio, miente quien ofrezca solucionar el problema migratorio, pues no tiene solución, por la sencilla razón es que nada se puede hacer para que México deje de ser país de paso para quienes buscan el sueño americano.
Si somos realistas, la vecindad geográfica hace utópica cualquier política migratoria que no sea pactada con Estados Unidos, para lo cual tanto allá, como acá, deben aceptar que el problema no tiene solución, pero sí, mediante acuerdos, se evitarían tragedias como la de Ciudad Juárez. Algo más, imposible. (José Fonseca, El Economista, Política y Sociedad, p. 39)
Las crecientes diferencias regionales
La nueva “integración regional norteamericana”, que no es nueva y a la que mucho le falta, ha revivido una discusión sobre nuestro lugar en el mundo que está intrínsicamente ligada a cómo nos ve nuestro vecino del norte. ¿México es parte de Norteamérica o Centroamérica? La realidad económica es que un poco de los dos y esas brechas sólo se acentúan con la dinámica económica actual.
Todo el país comparte problemas económicos en todos los aspectos de la vida diaria como la presencia del crimen organizado y bajos salarios relativos al costo de vida generalizados.
Sin embargo, si bien ya existía una situación de divergencia entre el norte o bajío y el sur del país –en 2020 en NL el PIB per cápita era cinco veces el de Chiapas y tres veces el de Oaxaca– la recuperación económica post pandemia y el fenómeno de relocalización de industrias a Norteamérica –el nearshoring– están provocando diferencias más marcadas e incrementando la brecha entre estas regiones.
Esto se observa al comparar las cifras de actividad económica estatal del segundo trimestre de 2020 –el peor momento de actividad económica de la pandemia– con el cuarto de 2022: Baja California está 31%, NL 29% y Jalisco 28% arriba; mientras que Veracruz está apenas 15% arriba y Chiapas 22%.
En cuanto empleo, desde el peor momento en abril del 2020 a febrero del 2023, en NL se han creado 210,000 empleos, en Jalisco 170,000 y en Baja California 140,000; mientras que en la CDMX fueron 67,000 y apenas este mes se recuperó el nivel de empleo prepandémico. En el sur del país la situación es más grave: Guerrero creó 11,000 empleos, Oaxaca 10,000 y Chiapas 16,000.
Los problemas en la CDMX se deben, sobre todo, al freno de la construcción por temas que van más allá de esta columna, pero es obvia la divergencia en las cifras de creación de empleo y trayectoria económica.
Y esto va más allá de los datos de empleo. Mientras en el norte y el bajío se anuncian inversiones y los parques industriales están a reventar, en el sur del país la economía, el empleo y los salarios siguen estancados; no hay mucho más que las obras emblemáticas del gobierno. Esta divergencia ya está provocando migraciones importantes. Se estima que a NL están llegando entre 150 y 200,000 migrantes internos. Incluso hay proyectos de traer trabajadores centroamericanos para trabajar en agroindustria en Sinaloa y Guanajuato ante la falta de mano de obra.
Las causas son obvias, pero vale la pena recalcarlas. En el norte y en el bajío existen condiciones más favorables para la actividad económica, hay mayor certeza jurídica, mano de obra capacitada y conectividad con EU aunque la infraestructura en algunos casos es vieja y hay gobiernos que están saliendo a buscar inversión.
Nada ilustra esto mejor que el caso Tesla. Aunque el gobierno federal hizo todo lo posible para traer esa mega inversión al centro o sur del país, como lo describimos en este espacio hace algunas semanas, nunca fue viable otra ubicación.
Aunque esta realidad del país lleva décadas, lo que estamos viviendo y la recuperación post pandémica apuntan a que estas diferencias seguirán creciendo y esto puede implicar muchos riesgos. Desde migraciones internas y las presiones que eso crea sobre las ciudades en cuanto a demanda de servicios e infraestructura, hasta conflictos presupuestarios. Mientras que no contemos con políticas públicas eficaces que atiendan esto, la brecha entre el norte/bajío y el sur/centro del país seguirá ampliándose. (Jorge A. Castañeda, El Economista, Política y Sociedad, p. 40)
Astillero
¿Se tocan los altos mandos? // Van por agentes de a pie // ¿Garduño? ¿El contraalmirante? // Alcalde juarense: paciencia agotada
EN CIUDAD JUÁREZ, el responsable de la cárcel migratoria es el contraalmirante en retiro Salvador González Guerrero, quien “cuando inició el motín o protesta, y empezaron a quemar colchones, ordenó que cerraran la reja y que (los empleados) se salieran y los dejaran morir (a los migrantes)”, según ha declarado el abogado Jorge Vázquez Campbell que le aseguraron tres empleados del INM a los cuales representa en la solicitud de un amparo judicial. Según ese dicho, las instrucciones del vicealmirante se dieron en el curso de una llamada telefónica que podría ser rastreada (https://bit.ly/40QdFN3).
FRANCISCO GARDUÑO, TITULAR nacional del INM, ha sido citado a comparecer por el Senado, cuya mayoría dominante guinda no quiso llamar a cuentas también a los secretarios Ebrard (SRE) y López Hernández (Segob), quienes combinan el cumplimiento de sus obligaciones oficiales con sus precampañas esperanzadas en la postulación presidencial.
HABRÁ DE VERSE si las investigaciones y castigos quedan en niveles menores, en agentes expiatorios, o se extienden justicieramente a mandos realmente superiores y, sobre todo, a la profunda corrección de un esquema de criminalización migratoria sabido, tolerado e impulsado en esta etapa dolorosa de la rendición migratoria mexicana ante las imposiciones de Estados Unidos. ¡Hasta mañana! (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 14)
Arsenal // ¿Y las renuncias?
Ocho presuntos responsables de la hoguera en la estación migratoria del Instituto Nacional de Migración (INM) en Ciudad Juárez —todos de rango menor— rindieron declaración ministerial por su presunta responsabilidad en la tragedia que mató a 39 migrantes y dejó heridos a otros 27.
Dos son agentes federales, uno es agente estatal de migración, cinco más son empleados de una agencia contratada por el INM para encargarse de la seguridad. Todos rindieron declaración ante la FGR, pero hacia arriba nomás nada.
Hay también un migrante “localizable” al que señalan como el que inició el incendio, cuyo nombre no se dio a conocer, como tampoco el de la empresa de seguridad contratada por el INM. Ya hay órdenes de aprehensión en contra de ese migrante, de dos agentes del INM y contra un empleado de la agencia de seguridad contratada, según Irene Herrerías, fiscal especial en materia de derechos humanos de la FGR.
* A Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Seguridad federal, la mandaron a informar, pero con mordaza. Su respuesta más frecuente ante la avalancha de preguntas fue “es parte de la investigación…”.
Ella no forma parte de las corcholatas y, quizá, eso le valió que en Palacio Nacional le asignaran la tarea de dar tardía respuesta —casi 48 horas después— a una infinidad de interrogantes que se quedaron con la respuesta arriba señalada.
* No parece que haya la menor intención de ir más arriba en la investigación de tan terrible tragedia. Van tres preguntas:
¿El titular del INM, Francisco Garduño, no tendrá ninguna responsabilidad en la tragedia?
¿Tampoco su jefe en la Segob, Adán Augusto López Hernández, quien ayer evitó hablar sobre la destitución de Garduño y le aventó la bolita a la Fiscalía?
¿Y el que ordenó que se aceptara que México esté convertido, en los hechos, en “tercer país seguro” sin garantizar seguridad a los migrantes no debe dar siquiera una explicación de qué fue lo que falló?
Seguimos en el ayuno de información. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Bitácora del director // Corrupción, azote de los migrantes
La muerte de 39 extranjeros indocumentados en Ciudad Juárez –a quienes las autoridades dejaron encerrados mientras el fuego consumía la estancia provisional migratoria donde se encontraban– ha destapado una red de extorsiones en el Instituto Nacional de Migración (INM).
Ayer, en entrevista con Imagen Radio, el abogado Jorge Vázquez Campbell, quien ha defendido a decenas de migrantes en aquella frontera, señaló que la estancia migratoria incendiada era el lugar donde se cobraban cuotas de 500 dólares para expedir oficios de salida definitiva del territorio nacional –que permiten al migrante abandonar la estancia y quedarse otros 30 días en el país–, bajo la amenaza de mantener detenidos a aquellos que no pagaran y eventualmente deportarlos.
Dicha práctica, agregó Vázquez Campbell, no ocurre sólo en Ciudad Juárez, sino “en todo México” y de ella el principal beneficiario, asegura, es Francisco Garduño Yáñez, titular del INM.
Luego, para mi sorpresa, afirmó que empleados de la estancia provisional migratoria se habían acercado a él –temerosos de ser acusados de homicidio, por los sucesos de la noche de lunes– y le revelaron que la orden de mantener cerradas las rejas durante el incendio provino nada menos que del representante del INM en el estado, el contralmirante (en retiro) Salvador González Guerrero, quien se la comunicó vía teléfono celular a una subalterna. Dicha denuncia la presentó también ante la delegación de la Fiscalía General de la República.
Imaginar que alguien puede dar una instrucción así resulta escalofriante y difícil de asimilar. Sin embargo, la indolencia con la que actúan los servidores públicos captados en el video de la cámara de seguridad del locutorio de la estancia provisional migratoria es francamente incomprehensible.
Ingeniero en ciencias navales por la Escuela Naval Militar Antón Lizardo, González Guerrero se desempeñó como representante del INM en Sonora y Guerrero antes de llegar a Chihuahua. Lo había precedido en el cargo otro militar, el general (en retiro) Pedro Alberto Alcalá López.
En mayo de 2022, el contralmirante González Guerrero fue regresado súbitamente a la Ciudad de México. El abogado Vázquez Campbell me dijo en la entrevista que esto se debió a las denuncias que él presentó por las extorsiones de personal a su cargo. Sin embargo, un mes después fue reinstalado.
De acuerdo con Vázquez Campbell, la red de corrupción del INM en Ciudad Juárez la encabezaban los funcionarios Roberto Gaytán Saucedo, Daniel Goray Yosioka y José Guillermo Reynoso Ramírez, quienes “hace como mes y medio” fueron separados de sus funciones. Agregó que el jueves pasado estuvo en esa frontera el comisionado Francisco Garduño, quien visitó la estancia migratoria, ratificó como representante en el estado a González Guerrero, “y luego se fue de compras a El Paso”.
Las denuncias presentadas por Vázquez Campbell quedaron registradas en la prensa chihuahuense. El gobierno que presume no permitir la corrupción no tuvo deseo de escucharlas. Quizá, si lo hubiera hecho, habría metido orden en Ciudad Juárez, y hoy no estaríamos lamentando la muerte de 39 migrantes.
BUSCAPIÉS
*El presidente Andrés Manuel López Obrador comenzó ayer su conferencia de la manera en que debió hacerlo el martes: llamando a que se haga una investigación sobre los hechos de Ciudad Juárez y asegurando que no se va a encubrir a nadie.
Es dudoso que el mandatario no haya conocido, antes de que se hiciera público, el video de la cámara de seguridad en la que se ve cómo agentes del INM y personal de seguridad dejan encerrados a los migrantes mientras se quema la estancia provisional migratoria. El secretario de Gobernación, Adán Augusto López, afirmó que el video estaba en poder del gobierno federal desde la madrugada del martes. Entonces, ¿por qué, horas después, el mandatario llamó a ese lugar “albergue” –cosa que no es– y culpó a los propios detenidos de haber provocado su muerte? Su reacción tardía no es culpa de los medios. Éstos están obligados a hacer las preguntas que atañen al interés público, aunque el Presidente las llame amarillistas. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
Nudo gordiano // #FueElEstado
“Qué autoridad moral puede tener un presidente que ordena que se oculten hechos tan lamentables como los de la Guardería ABC (…) Ojalá nunca más vuelva a repetirse un hecho como el incendio de la Guardería ABC, que no se cierre el expediente, que se busque, que haya justicia…”, palabras de Andrés Manuel López Obrador en febrero de 2022. Una de las varias condenas que ha expresado sobre esa lamentable tragedia ocurrida hace 14 años en Hermosillo, Sonora. Este caso nunca dejó de ser utilizado como arma política, tanto él como otras figuras de la entonces oposición la han utilizado para denostar a sus “adversarios”.
Tristemente se repitió. Una tragedia con fuego y muchos muertos se repitió. Sólo que esta vez ocurrió en un edificio federal. El rótulo de la Secretaría de Gobernación se lee al exterior del edificio del Instituto Nacional de Migración. Al momento son 39 muertos, treinta y nueve, con letra, para dimensionar, para buscar la forma de entender por qué estos treinta y nueve muertos no provocaron una pausa en la agenda presidencial. Sólo evidenció la indolencia.
A la mañana siguiente del incendio en la estación migratoria Lerdo, en Cd. Juárez, lo primero que hizo López Obrador fue culpar a los migrantes de su propia muerte. Lo dijo así, con todas sus letras, ellos provocaron el fuego: “Tuvo que ver con una protesta que ellos iniciaron a partir, suponemos, de que se enteraron de que iban a ser deportados y como protesta en la puerta del albergue pusieron colchonetas y les prendieron fuego y no imaginaron que causaría esta terrible desgracia…”. Le tomó apenas unos minutos hacerlo, después siguió con su agenda del día: el INE, los conservadores, la transformación.
Horas más tarde, se difundió el video que, en sólo 32 segundos expuso las omisiones de las personas a cargo de los migrantes: no es una estancia, porque estaban bajo llave, como en prisión; el fuego inició y los dos funcionarios y el guardia de seguridad privada que se ven a cuadro, huyen sin hacer el mínimo intento de abrir la reja. Treinta y dos segundos y el humo nubló el espectro de visión de la cámara de seguridad.
Así de rápido. Así de inconcebible. Como inconcebible es que Adán Augusto López, titular de la dependencia a cargo de todas las políticas migratorias del país se haya querido lavar las manos arguyendo que la responsabilidad es de la Secretaría de Relaciones Exteriores tras la creación de la Comisión Intersecretarial de Atención Integral en Materia Migratoria en 2019; sin embargo, esto fue desconocido por Olga Sánchez Cordero, titular de Segob cuando esto se publicó en el Diario Oficial de la Federación: “En Gobernación nos encargábamos de los temas migratorios. (…) Yo no conozco el acuerdo…”, dijo ayer en entrevista.
“Qué autoridad moral puede tener un presidente que ordena que se oculten hechos…”, López Obrador dixit. Ayer por la mañana, adelantó que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ofrecería un informe de los hechos y los avances en la investigación, así fue: hay ocho personas identificadas como responsables de la tragedia; se tramitarán cuatro órdenes de aprehensión: una contra un migrante, quien habría iniciado el fuego, dos para funcionarios de Migración y una más contra un agente de seguridad privada, del que no se conoció el nombre. Se investigará homicidio y daño en propiedad ajena, pero hay posibilidad de que se agreguen delitos como abuso de autoridad o malos tratos. Es todo.
Ni Adán Augusto López ni Francisco Garduño, sobre quienes constitucionalmente pesa el tema migratorio, han informado de esto. El primero avanza en su agenda, al segundo le bastó con publicar unas cuantas fotos en redes en las que visita a los heridos en hospitales de Cd. Juárez. Y López Obrador acusa a los medios por hablar de esto con amarillismo, sensacionalismo y la intención de afectar a su gobierno, pero son treinta y nueve muertos, Presidente, el último murió en el hospital, pero el resto dentro de un edificio del Estado. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 12)
En privado // Con el ex presidente AMLO, respeto: Adán
Retales
RESPONSABILIDADES. La oficina de Marcelo Ebrard informó que el presidente López Obrador modificó el acuerdo por el cual la responsabilidad de la política migratoria recaía en él, e insistió en que es de Gobernación, a través del Instituto Nacional de Migración, que dirige el ausente Francisco Garduño, nombrado por López Obrador y que no ha dado la cara;
VECINDAD. El embajador Ken Salazar, al dar el pésame por la tragedia de Ciudad Juárez, ya 39 muertos, dijo que es un recordatorio a ambos gobiernos de la importancia de componer un sistema de migración quebrado, lo que aquí nadie ha mencionado. Con Rosa Icela, el subsecretario Todd Robinson y a distancia Antony Blinken, tuvo reunión sobre el fentanilo. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
La Aldea / Bomba migratoria
Estaba muy cantada. Había múltiples señalamientos de organismos de derechos humanos, de visitadurías locales y regionales, incluso de legisladoras y legisladores que elevaron la voz de alarma. El discurso de ayer del senador Emilio Álvarez Icaza, estalla en la advertencia ignorada, previa a la tragedia.
Nadie se hizo cargo. México tiene una grave crisis migratoria, desde que Marcelo Ebrard, en lo oscurito –como señaló Mike Pompeo en su libro hace un par de meses– aceptó condiciones extremas para controlar y detener el flujo de migrantes centro y sudamericanos hacia los Estados Unidos.
La torpeza de López Obrador y la ambición de Ebrard al aceptar dichas condiciones, condujeron a la crisis que hoy vivimos. Decenas de miles de migrantes provenientes de países vecinos en América Latina, entran a territorio mexicano y esperan aquí, de forma concentrada en ciudades fronterizas, la posibilidad de cruzar a Estados Unidos.
El gobierno de AMLO no otorga fondos adicionales a los gobiernos estatales para atender a esta población flotante. Carecen de servicios de salud, enfrentan problemas de alimentación y, como consecuencia, los niveles de seguridad en ciudades como Juárez, Tijuana y otras muchas, se han deteriorado.
Los centros “temporales” de atención al migrante se han convertido, en los hechos, en pequeñas cárceles, que detienen ilegalmente a personas de otras nacionalidades en su búsqueda por mejores condiciones de vida.
Según reportes de organismos de derechos humanos, que no la Comisión Nacional, silente cómplice del gobierno en todas sus fechorías por la mediocre y abyecta función de Rosario Piedra Ibarra, estos centros migratorios –que no son albergues como dijo el presidente López Obrador– se encuentran saturados, en condiciones ínfimas de calidad y atención básica.
Lo han denunciado múltiples legisladores que han visitado los centros.
Nadie hizo caso, ni prestó atención, ni buscó soluciones alternas.
El acuerdo intersecretarial sostenido en 2019, en el que la Secretaría de Relaciones Exteriores asumió la responsabilidad de la política migratoria, dejó en un vacío oscuro, la coordinación y supervisión de dichos centros. Técnicamente, operan bajo la supervisión del Instituto Nacional de Migración, que legalmente pertenece y reporta a la Secretaría de Gobernación.
Hoy, sucedida la tragedia por incapaciadad e incompetencia, las dependencias se arrojan responsabilidades. Adán Augusto López, secretario de Gobernación, señala a la Cancillería, ignorante de que el instituto migratorio está bajo las áreas de su responsabilidad.
Ebrard, ambicioso y lucidor como es, pretendía manejar el tema migratorio como una “estrellita” más para su candidatura, pero atender muchos temas y hacer giras para plantas de automóviles, provocan distracción de los temas delicados y esenciales.
Las advertencias estaban sobre la mesa, los avisos, alertas, alarmas se pueden revisar en la prensa de los últimos 18 meses. Nadie hizo caso. Unos por la lucha por la sucesión, y otros como Garduño –titular del Inami– por incompetentes e irresponsables.
Hoy México es primera plana mundial por la tragedia, y señalado desde la ONU, la OEA, la Comisión Internacional de Derechos Humanos.
Y el presidente, en su cínica confrontación, acusa de amarillismo de los medios, y de que los migrantes fueron quienes encendieron el fuego. ¿Eso los hacía merecedores de la muerte? ¿Ellos se lo buscaron?
¡Un auténtico rosario de irresponsables y cínicos!
La tragedia es huérfana, no tiene tutores ni titulares. Fueron los otros.
Pero el problema sigue ahí y la relación con Washington, tensa como la ha forzado López Obrador, alcanzará niveles de extrema fricción en las semanas por venir.
Lo comercial, energético, el fentanilo y la seguridad, el desafío al senador Graham por parte de AMLO, y ahora la bomba migratoria no hacen sino complicar la más importante, compleja y delicada relación bilateral del continente.
Tenemos un presidente pendenciero, buscapleitos, confundido en su rol nacional como jefe de Estado, pero por completo extraviado en el internacional al acusar, insultar y ofender repetidamente. Vea usted la retahíla de agravios que le ha dirigido a la señora Boluarte, presidenta de Perú. O las descalificaciones continuas a funcionarios estadounidenses, gobernadores, legisladores.
El escenario hacia el 2024 se tensa con el vecino del norte, se fractura entre las corcholatas divididas y confrontadas, y tristemente para México, se radicaliza con un presidente obsesionado con controlar no sólo la sucesión, sino el rumbo futuro de un país que él, ya no gobernará. (Leonardo Kounchenko, El Financiero, Opinión, p. 34)
A la Sombra
Frente a la tragedia en que murieron 39 migrantes en un incendio en Ciudad Juárez, en el gobierno federal han decidido cerrar filas, pues el tema se comienza a salir de control, más con el enfrentamiento entre dos de las corcholatas: el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y el canciller Marcelo Ebrard.
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Y es que Adán Augusto López, aunque algunos critiquen sus palabras, sabe lo que está diciendo. Al interior del Palacio y sus oficinas estratégicas conocen el “Plan de Migración y Desarrollo, para evitar la confrontación con Estados Unidos”, que circuló desde junio de 2019 entre los tomadores de decisiones de la 4T.
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Entre las altas esferas del poder, les explicaron que en mayo de 2019 el presidente de Estados Unidos, en ese entonces Donald Trump, externó un conjunto de medidas relacionadas con los migrantes ilegales que ingresan a su país. Estableció que a partir del 10 de junio del 2019 impondría un arancel del 5 por ciento a los bienes importados de México, con aumentos graduales al 10 por ciento para el 1 de julio de ese año; para el 1 de agosto, 15 por ciento; 20 por ciento para el 1 de septiembre, y 25 por ciento para el 1 de octubre del 2019, esto si no se tomaban medidas para reducir la migración.
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“Ante las medidas de presión anunciadas por el gobierno de Estados Unidos, el canciller Marcelo Ebrard Casaubón, titular de la SRE, se trasladó a la ciudad de Washington DC, con el fin de llegar a un acuerdo entre ambas naciones, motivando en nuestro país la implementación del “Plan de migración y desarrollo para evitar la confrontación con Estados Unidos”, dice un documento que circuló entre los mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional.
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Como parte de ese plan, se dejó como coordinador general a Marcelo Ebrard; en la Coordinación Administrativa a Thalía Lagunas Vázquez; en la Guardia Nacional, Vicente Antonio Hernández Sánchez; en Migración, Francisco Garduño; en Desarrollo y Bienestar, Javier May; en atención de Migrantes en Espera de Asilo, a Horacio Duarte, y Max Reyes a cargo de relaciones con países de centroamérica y de ayuda internacional. Entonces sí, parece que todo este asunto tiene responsables. (A la Sombra, El Sol de México, República, p. 2)
Política zoom // De nuevo los eslabones bajo de la cadena
La tragedia del centro de detención migratoria de Ciudad Juárez, ocurrida la madrugada del lunes pasado, vuelve a imponer reflexión sobre el mismo dilema.
Ayer Rosa Icela Rodríguez, secretaria federal de Seguridad, limitó a un número de ocho funcionarios la responsabilidad por la muerte de treinta y nueve personas.
Nuevamente los eslabones más bajos pagan por el resto. Esta vez le tocará a Francisco Garduño, director del Instituto Nacional de Migración, defenderse con los argumentos ya escuchados.
Y, sin embargo, la política migratoria mexicana decidió volver a estos centros de detención una suerte de cárceles de tercera —sin recursos, protocolos, ni personal adecuado— destinadas a castigar a quien, por cualquier razón, haya osado ingresar a territorio mexicano para migrar a los Estados Unidos.
Debe precisarse que, entre los criterios implícitos de esta política, está la criminalización de las personas que tienen la piel morena.
Zoom: por mera suerte no ocurrió antes una tragedia similar. La vileza con que se han negado derechos humanos a las y los migrantes centroamericanos y venezolanos se alimenta del resentimiento acumulado durante décadas por mexicanos que antes fueron igual de maltratados en los Estados Unidos. (Ricardo Raphael, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
Sin ataduras // La derrota moral del gobierno
La muerte de 39 migrantes en Ciudad Juárez en la estancia del Instituto Nacional de Migración no es responsabilidad de los extranjeros que prendieron fuego a las colchonetas, desesperados por el temor de ser deportados, como insinuó el Presidente de la República, sino de las autoridades del INM que huyeron y los dejaron morir atrapados entre las llamas, según se comprobó en brutales imágenes de video.
De las recientes tragedias migratorias en México, por primera vez el Estado mexicano es responsable directo de la muerte de 39 migrantes y decenas de heridos, pero en este gobierno no hay culpables ni cesados.
La migración no debe ser criminalizada, pero qué se puede esperar si el actual comisionado del INM, Francisco Garduño, fue responsable del sistema penitenciario federal (Ceferesos).
Con la anuencia de AMLO, Marcelo Ebrard aceptó en noviembre de 2018 en Houston, el programa Quédate en México, propuesto por Mike Pompeo, tal como lo reveló en su libro Never give an inch (Nunca cedas en nada), y así nuestro país se transformó en la sala de espera de los solicitantes de asilo extranjeros devueltos por Estados Unidos, sin recibir fondos de ayuda a cambio (gratis, dijo Trump) y sin brindar las condiciones humanitarias y de seguridad básicas en las fronteras, pues el INM no tiene la capacidad para alojar el creciente arribo de migrantes, ya de por sí saturada.
Aunado a lo anterior, en enero pasado, México aceptó recibir a 30 mil migrantes al mes de Venezuela, Cuba, Nicaragua que sean expulsados de territorio estadunidense.
Estados Unidos deporta a los migrantes con la cooperación de México debido a que no tiene relaciones diplomáticas con Venezuela y porque los otros gobiernos no los aceptan.
El autoproclamado gobierno humanista, celoso defensor de la soberanía nacional, convirtió la cooperación migratoria con Estados Unidos en moneda de cambio: te ayudo a frenar a los migrantes pero no te metas con mi petróleo, de ahí que Biden sea tan condescendiente con AMLO, hasta ahora…
Adán Augusto López tiene razón cuando declaró que Ebrard es el responsable de la política migratoria. A raíz de que Ebrard se comprometió a desplegar 30 mil militares de la Guardia Nacional en las fronteras, el Presidente lo nombró ilegalmente con esa alta responsabilidad, bajo su muy personal criterio: “lo que importa no es el cargo sino el encargo” pues no me “vengan con que la ley es la ley”.
Ebrard solicitó al entonces consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, elaborar un decreto para supuestamente protegerlo en esa función espuria, pues ningún decreto está por encima de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.
El ilegal decreto presidencial, publicado en septiembre de 2019, creó la Comisión Intersecretarial de Atención Integral en Materia Migratoria, presidida por el secretario de Relaciones Exteriores, relegando como simple integrante al titular de la Secretaría de Gobernación.
El precandidato Ebrard postula a México como sede de los Juegos Olímpicos en 2036, ¡para dentro de dos sexenios!, firma un libro propagandístico en El Sótano y, a la mañana siguiente de la tragedia en Juárez, conduce sonriente un coche Tesla en Monterrey, como si nada hubiera pasado.
Entre la frivolidad, la impunidad y la manipulación, el gobierno de AMLO está moralmente derrotado. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio Diario, Política p. 9)
Pensándolo bien // Los migrantes como moneda de cambio
En la infame tragedia de Ciudad Juárez con saldo hasta el momento de 39 extranjeros fallecidos en un centro de detención, que no albergue, hay tres niveles de responsabilidad que se superponen y explican el siniestro. El más básico es el personal a cargo del centro en cuestión. Hombres y mujeres de a pie que, sin cometer personalmente un asesinato, provocaron por inacción y errores de juicio la terrible tragedia.
La llamada banalidad del mal. La empleada de seguridad que, al parecer, tenía la llave del candado y se salió de la oficina; los empleados que caminan de un lado a otro, sin que ninguno haga el intento de forzar la apertura de la puerta y en un momento dado se retiran para ponerse a salvo del humo, sabiendo que condenaban a su suerte a cerca de 70 seres humanos.
No se requería una muestra de heroísmo, solo un poco de compasión y sentido de responsabilidad respecto a personas detenidas que, sin ser criminales, estaban a su cargo. Estos empleados son los que terminarán pagando sus propias culpas, pero sobre todo la de los dos niveles superiores.
Y es que no fueron estos empleados los que, cumpliendo órdenes, decidieron convertir supuestos albergues en centros de detención carcelarios. Basta ver imágenes del búnker de la “Estancia Provisional del Instituto Nacional de Migración” (INM) para darse cuenta de que eso no es un albergue para inmigrantes y refugiados sino una celda improvisada, sin mobiliario siquiera para cumplir tales tareas y en condiciones de hacinamiento inadmisibles.
Tampoco fueron esos empleados los que fijaron recursos obviamente insuficientes para atender las necesidades de agua y alimentos de los retenidos; razón que llevó a estos a incendiar las colchonetas para exigir ser tratados como seres humanos y no como animales. Los jefes de esos empleados ahora detenidos son quienes impusieron las prácticas injustas e inhumanas que ya victimizaban a los inmigrantes y en segunda instancia desencadenaron la tragedia.
El presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que no habrá impunidad y se castigará a los responsables, pero lo cierto es que solo se han emprendido acciones contra el personal de piso del inmueble. El director del INM, Francisco Garduño, es un connotado político de 74 años, penalista, muy cercano al presidente desde hace décadas. En ocasiones similares (la corrupción en Segalmex la más reciente, y antes Julio Scherer o Gertz Manero, entre otros) el mandatario ha dejado al margen de las investigaciones o de las consecuencias a actores políticos destacados bajo el criterio de que “son personas a las que conoce bien y les tiene confianza”.
Y el tercer nivel de responsabilidad remite a las políticas de Estado a las cuales las propias autoridades del INM están sujetas y condicionan un contexto sumamente lesivo para los inmigrantes.
Al arranque de su gobierno el presidente López Obrador planteó a la comunidad nacional e internacional una tesis humanista sólida y moralmente admirable: atendamos las causas de la migración, dijo.
No son delincuentes sino seres humanos en busca de mejor vida para ellos y los suyos, y deben ser tratados con dignidad. Propuso a Estados Unidos un vasto programa de apoyo al desarrollo de las regiones expulsoras, como estrategia fundamental respecto a los flujos migratorios. Por desgracia luego vinieron Donald Trump y las implicaciones de la realpolitik.
El endurecimiento de las condiciones legales para la admisión y permanencia de inmigrantes en suelo de la Unión Americana, iniciado por la administración republicana y muy poco aliviado por la de Joe Biden, provocó un apelotonamiento en la frontera. El tema se convirtió en la principal moneda de cambio en las tensiones entre México y Estados Unidos.
Primero Trump y luego Biden, por necesidades político-electorales, han requerido que nuestro país se convierta en filtro y retención de las oleadas de migrantes latinoamericanos que buscan el llamado sueño americano. Bajo distintas modalidades y en diferentes momentos, el gobierno de la 4T ha aceptado asumir parte de esa tarea. Desde admitir cuotas de inmigrantes de otros países deportados por Estados Unidos (30 mil al mes), ser país de espera para miles de aspirantes a conseguir visas y permisos de distinta naturaleza, asignar un considerable número de tropas a ambas fronteras, desalentar por distintas vías inhibitorias el paso de caravanas por territorio mexicano, entre otras. Solo el llamado Título 42, que con el pretexto del Covid impuso Trump, provocó la devolución de 1.8 millones de casos a lo largo de dos años (muchos de esas personas reincidentes).
El resultado es que miles de venezolanos, haitianos, cubanos y otros caribeños, centroamericanos, además de nuestros propios paisanos procedentes del sureste, se agolpan en la frontera. Población de paso que no logra pasar; sin hogar, sin empleo y en su mayoría sin recursos, que inevitablemente termina deteriorando las condiciones de vida de los habitantes de las ciudades fronterizas. Una situación en la que el migrante es la primera y la peor víctima. Una tragedia humana por donde se le mire.
Desde afuera resulta imposible saber cuáles eran los márgenes reales del gobierno mexicano para evitar tan incómoda tarea. Y, por lo demás, a ojos de Estados Unidos, México es corresponsable del problema, en la medida en que constituye el país de paso y, por fortuna, nunca ha estado dispuesto a cerrar su propia frontera sur (entre otras cosas por imposibilidad física).
Pero lo cierto es que la 4T utilizó la necesidad política de Washington en materia migratoria para negociar favorablemente temas comerciales, de inversión, de seguridad pública. El gobierno de López Obrador ha sido tratado con alfileres por parte de las dos administraciones que han pasado por la Casa Blanca. En gran medida tales miramientos remiten a la disposición para aliviarles parte de la presión migratoria.
Por desgracia esto no ha venido aparejado de una política realista a la altura del desafío que representa esta acumulación de desesperanza y necesidades en la frontera. Los recursos humanos y financieros han sido insuficientes; las políticas y procedimientos están desbordados. Lo que en teoría era pasajero se ha hecho insoportablemente permanente.
El siniestro de Ciudad Juárez revela una situación que no habrá de resolverse con promesas de cero impunidad. Responsables como son, los funcionarios de bajo rango ahora detenidos son también víctimas de un estado de cosas que debe ser revisado en sus tres niveles. Lo peor sería cargar a estos empleados de culpas, propias y ajenas, y dejar intocada la verdadera razón de esta tragedia. (Jorge Zepeda Patterson, Milenio Diario, Politica, p. 10)
Contra las cuerdas // El funcionario que nunca da la cara
Desde su llegada, en junio de 2019, al Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño Yáñez se ha caracterizado por esconderse en medio de los problemas o crisis migratorias que cada vez son más frecuentes en el país.
Es el titular del INM más criticado desde el año 2000 por organizaciones de los derechos humanos, por la falta de atención y protección a los migrantes y por el uso de la fuerza para contener las crisis migratorias, pero siempre lo han protegido desde los ámbitos del Poder Legislativo y Ejecutivo.
Anoche cumplió 48 horas sin dar la cara, a pesar de que a través de videos vimos los graves riesgos en que operan las estaciones migratorias tras la muerte de 39 indocumentados, en Ciudad Juárez, a los que no les abrieron las puertas para que pudieran escapar de las llamas, a pesar de la presencia de guardias migratorios.
No es la única vez. Al menos lo ha hecho en otras cuatro ocasiones, como en 2019, cuando migrantes centroamericanos fueron golpeados al llegar a la frontera sur huyendo de la pobreza y violencia de sus países, o como cuando, en el mismo año, africanos indocumentados quisieron entrar al albergue 72, en Tabasco, en busca de comida y agua encontrando golpes en vez de alimentos. Otro caso que le dio la vuelta al continente fue un operativo en 2020 que el propio Garduño encabezó en la estación de Tapachula, donde cientos de africanos y haitianos estaban detenidos y en condiciones precarias y tampoco.
En enero de 2020, Garduño encabezó un operativo en la estación migratoria de Tapachula, donde cientos de migrantes africanos y haitianos estaban detenidos en condiciones precarias. El operativo fue criticado por organizaciones defensoras de los derechos humanos por ser violento e inhumano. En 2021 también hubo dos caravanas migrantes más en las que la Guardia Nacional golpeó a indocumentados.
Defienden al funcionario porque el problema viene desde arriba. Tienen razón la exembajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena, y Jared Kushner, yerno del expresidente estadunidense Donald Trump, al asegurar que el gobierno de López Obrador se dobló al aceptar, a través de Marcelo Ebrard, frenar la migración a cambio de no gravar con 5% de impuestos las importaciones mexicanas, y por eso nuestro gobierno desplegó 25 mil elementos de la Guardia Nacional. Sólo que no quieren aceptarlo y por eso seguirán defendiendo a Garduño, pues el problema es más grave de lo que se aprecia.
Uppercut: Guatemala emitió un comunicado a través del ministerio de Exteriores. No acepta la información de México sobre los fallecidos (supuestamente 20 casos). En medios de información no confirmada sobre supuestos desaparecidos en la estación migratoria de Ciudad Juárez, donde ocurrió el incendió la noche del lunes, Guatemala señala que no se han entregado pruebas contundentes para aceptarlo como un hecho. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 6)
Pulso político // Trato a migrantes, como a criminales
Mientras al menos ocho presuntos responsables del criminal encierro de migrantes en un local del Instituto Nacional de Migración, en Ciudad Juárez, fueron identificados y se les girarán órdenes de aprehensión, hasta ayer habían muerto 39 de ellos y más de una veintena está hospitalizada, algunos graves. Esa tragedia puso al descubierto que las supuestas estaciones migratorias en las que son confinados los grupos procedentes de países centro y sudamericanos y del Caribe que son detenidos, están convertidas en verdaderas prisiones, como si fueran criminales.
A eso se agrega que funcionarios públicos del INM y de las dependencias federales encargadas de hacer frente y atender al flujo de cientos de miles de migrantes, que en este sexenio han arribado al país, esperanzados en cruzar la frontera y llegar a Estados Unidos, se rehúsan a asumir sus responsabilidades de las que se culpan mutuamente, ante la dimensión de lo sucedido y los reclamos de las autoridades de los países de origen de las víctimas, que exigen esclarecer lo sucedido y castigar a quienes resulten responsables.
DE ESTO Y DE AQUELLO…
Tal parece que tras la tragedia de migrantes que murieron calcinados o por asfixia en la estación del Intituto Nacional de Migración, del que es titular Francisco Garduño, están más preocupados en averiguar quién obtuvo y difundió el video en el que se ve al personal encargado de vigilarlos y, que en vez de liberarlos, los dejaron encerrados cuando el fuego se propagaba.
Esa acción ha merecido una severa condena no sólo en el país, sino en los de su origen, que urgen una exhaustiva investigación y castigo a los responsables, ante lo cual las autoridades que investigan lo sucedido han volteado a ver quién tuvo el video, lo que mereció una reprobación del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, en la entrevista que le hizo Joaquin López-Dóriga, en su noticiario de Radio Fórmula.
Se esperaba que más pronto que tarde, ante cualquier hecho grave que ocurriera e involucrara a algunas de las “corcholatas”, habría un inmediato reparto de culpas, como el que se inició por la tragedia de migrantes en Ciudad Juárez.
Senadores republicanos de Estados Unidos, encabezaos por Lynsey Graham, formalizaron su propuesta de ley para designar a nueve cárteles mexicanos de la droga como Organizaciones Terroristas Extranjeras, la que tendrá que discutir y, en su caso, aprobar el Congreso y firmar el presidente Joe Biden, quien se ha mostrado en contra de esa iniciativa. (Francisco Cárdenas, La Razón, México, p. 16)
Teléfono rojo // Huellas de Nicaragua en el holocausto migrante
Esta información parte de datos presidenciales.
En Ciudad Juárez el Instituto Nacional de Migración (INM), a cargo de Francisco Garduño Yáñez, contrató una empresa privada para dar vigilancia y seguridad en su centro de migrantes.
Las huellas llevan a Nicaragua… o a un representante del dictador Daniel Ortega porque su cónsul honorario es dueño de la empresa aludida, sin cita, en Palacio Nacional.
Se llama Servicios Especializados de Investigación y Custodia (SEICSA), una Sociedad Anónima de Capital Privado, con diversidad de contratos con dependencias del Gobierno federal.
Tiene mala fama, está asentada en la calle de Puebla, en la colonia Roma Norte, con presencia en varias partes del país y sobre todo un dirigente de altísima influencia: el cónsul en Coahuila.
De él supimos gracias al periodista Carlos Loret de Mola y al diario Vanguardia, quienes difundieron los primeros datos sobre este personaje oculto y de mala fama en México.
Loret de Mola y Vanguardia difundieron información el 23 de febrero sobre Elías Gerardo Valdés Cabrera, cuya firma tiene contratos con la Fiscalía General de la República (FGR), la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el Banco del Bienestar, el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), el Instituto Nacional de Migración (INM) y el Seguro Social (IMSS).
Trato de privilegio para este cónsul de Managua:
Más de tres mil millones de pesos otorgados a través de 130 contratos a partir de marzo de 2021, dos de los cuales corresponden a Francisco Garduño Yáñez para el INM.
Y no una minucia: 460 millones de pesos… ¿para matar o dejar morir a los migrantes concentrados como delincuentes de alto riesgo en una estación de paso?
CONTRA LA LEY
Hasta ahí la historia recuperada de terceros.
Ahora la propia:
Durante decenios, con el proscrito de Palacio Felipe Calderón o el criticado Enrique Peña, el Instituto Nacional de Migración tenía prohibido contratar servicios de seguridad privada.
Es un asunto de seguridad nacional.
Y si eso es poco, vaya otro dato:
Andrés Manuel López Obrador prometió acabar con el outsourcing y en tal calidad ninguna dependencia federal debiera caer en esa práctica ilegal para evitar evasión de obligaciones contractuales.
Peor aún: ¿para qué quiere el Gobierno el Servicio de Protección Federal?
Manejado al principio por Manuel Espino, luego fue encomendado a Luis Wertman Zaslav, quien prometió un cuerpo de diez mil elementos para junio próximo a fin de cubrir todas las oficinas públicas.
Agua de borrajas palaciegas.
COMISIÓN CERO
El cuidado de migrantes tiene otros aspectos.
El jueves 19 de septiembre de 2019, cuando Donald Trump sometía a Andrés Manuel López Obrador y se dedicaban 28 mil soldados, se creó por decreto la Comisión Intersecretarial de Atención Integral en Materia Migratoria.
Conformada por 16 dependencias, dice el primer artículo:
“…dependerá de la Secretaría de Relaciones Exteriores y tendrá por objeto fungir como la instancia de coordinación de las políticas, programas y acciones que las dependencias…” para los objetivos señalados.
Artículo 2:
“La Comisión será presidida y coordinada por el Titular de la SRE (Marcelo Ebrard Casaubón), quien en sus ausencias será suplido por el Titular de la Subsecretaría para América Latina y el Caribe o por el servidor público que al efecto designe”.
¿Por qué este dato?
Porque es el sustento legal del dicho del secretario de Gobernación, Adán Augusto López: la atención y manejo de migrantes corresponde a la Cancillería. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 4)
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Templo mayor
NO MURIERON, los mataron. Los 39 migrantes que estaban en la estación migratoria de Ciudad Juárez fallecieron porque, de manera intencional, funcionarios de Migración y guardias de seguridad dejaron cerrada la reja que les impidió escapar del incendio. A la secretaria Rosa Icela Rodríguez no le quedó de otra más que reconocer la negligencia de las autoridades.
LAS investigaciones apuntan -hasta ahora- a responsabilidades de funcionarios por carencia de un programa de protección civil, de extintores; e irregularidades de la empresa de seguridad contratada. Todas esas son faltas de tipo administrativo, área del INM que encabeza Abraham Ezequiel Zurita Capdepont.
¿Y QUIÉN creen que nombró a este funcionario? Pues ni más ni menos que Adán Augusto López. El secretario de Gobernación recientemente lo colocó a cargo del manejo de los dineros del Instituto Nacional de Migración, el mismo al que ahora dice que no controla. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Sube y Baja
Baja
Alejandro Solalinde
Culpó al gobierno actual, al de Salinas, Fox y Calderón de la tragedia en Juárez. Dijo que el INM dejó de ser ya un “instrumento de seguridad” para los migrantes y es un instrumento para detener las presiones del gobierno de EU. (La Crónica de Hoy, La dos, p. 2)
La Esquina
El asunto de la tragedia de los migrantes no se resuelve con acciones puntuales menores: hay un problema sistémico en el trato a los extranjeros que cruzan el país sin documentos, y otro de escasa preparación de los agentes. Esos son los temas a resolver, en vez de lavar y diluir culpas. (La Crónica de Hoy, Pp)
Rozones
Tragedia… y guerra entre morenistas
Y es en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde la tragedia en la que fallecieron 39 migrantes llevó a la confrontación total al principal morenista del municipio, el edil Cruz Pérez Cuéllar, contra el principal morenista del estado, el delegado del Gobierno federal en la entidad, Juan Carlos Loera. Fue el primero el que ayer acusó al segundo de orquestar una campaña de desprestigio en su contra y hasta le dijo que pudo haber evitado la tragedia si hubiera hecho su trabajo, porque la estación del INM ¡es federal! Es sabido que Pérez Cuéllar, sin embargo, sí ha mantenido en semanas pasadas una actitud hostil contra los migrantes, hecho que le costó que Loera lo comparara con el tristemente célebre sheriff de Maricopa, Joe Arpaio, aquél que humillaba migrantes. Ah, por cierto, estos dos morenistas anhelan convertirse… en gobernadores. Uf. (La Razón, La dos, p. 2)
Jaque mate // Acabar con la minería
Fórmula
La mejor fórmula para que una tarea salga mal es diluir las responsabilidades. La política migratoria mexicana está a cargo de la Secretaría de Gobernación, pero la ejecuta Relaciones Exteriores; la investigación sobre la tragedia de los migrantes de Juárez la hace la FGR, pero la conferencia para informar la da la secretaria de Seguridad. ¿Qué podría salir mal? (Serigio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 10)
Quebradero // ¿Aprendemos del horror?
Desde hace meses en Ciudad Juárez la migración se ha convertido en referente, debido a que se ha intensificado de manera considerable.
Éste es uno de los argumentos del presidente municipal para la detención de migrantes, porque asegura que “la gente” se anda “quejando”. Por ello se intensificaron las redadas de manera indiscriminada en un rompimiento claro de la tradición de la ciudad.
La migración mexicana también se ha intensificado, a lo que se suma la presencia de venezolanos lo que ha provocado una migración mayor en la ciudad.
Como fuere, nuestro país ha vivido de la mano de la migración propia y la centroamericana. Lo que ha agudizado las cosas han sido los vaivenes de la relación con EU, país que ha venido “apretando” a México con el tema migratorio. Se están juntando escenarios inquietantes en donde se va colocando al país en el centro.
El tema que en este momento cruza la vida de los estadounidenses pasa por las elecciones del año que entra. Es rentable señalar a México y en el camino poner en la mesa todos los problemas que para un sector de la clase política representa el país.
Otro de los escenarios tiene que ver con los temas de seguridad y de la delincuencia organizada. Para los republicanos es importante, porque es una forma de cuestionar al presidente Biden. Estos días hemos visto cómo los republicanos se han lanzado con todo contra el país y contra el Presidente.
En algunas cosas vale la pena considerar sus argumentos, pero en otras, no hay duda que andan en campaña y bajo los signos que identifican a los republicanos como es la intromisión en asuntos de otros países.
El tema migratorio ha sido manejado de manera confusa por el gobierno mexicano. Por un lado, asegura que no acepta que le impongan ningún tipo de políticas en la materia, pero por otro lado, seguimos en el “Quédate en México” y nos hemos convertido en los hechos en un muro que ya no hubo necesidad de construir.
Uno de los problemas centrales está en la forma en que actúan las autoridades ante los migrantes. Lo que sucedió en Ciudad Juárez conjunta algo de excepcionalidad en cuanto a lo sucedido, pero ante lo que estamos es ante una constante en el trato a los migrantes.
Nos dimos cuenta que no son centros migratorios, sino que más bien son cárceles, como quedó claramente evidenciado en el pavoroso video en que se aprecia parte de lo sucedido. Lo que quedó también claro es que la política migratoria se centra en retener para detener. Está establecido que los migrantes no pueden estar en los centros migratorios más de 24 horas, algunos de ellos rebasan por mucho este tiempo, lo que los lleva en los hechos a estar detenidos sólo por ser migrantes.
Luis García Villagrán, defensor de derechos humanos, nos asegura que además la política migratoria mexicana tiende a ser discriminatoria. Nos dice que así como se imponen normas estrictas, rígidas, severas y en algunos casos violentas en contra de migrantes centroamericanos y sudamericanos, hay testimonios de que no sucede lo mismo con migrantes ucranianos y rusos.
No va quedando claro hacia dónde se dirige el gobierno mexicano ante los hechos en Juárez. No parecieran servir de mucho las detenciones o las renuncias para cambiar el estado de las cosas sin soslayar la importancia de hacer justicia.
Se nos agolpan las tragedias. No está lejos lo sucedido en San Fernando y al final las cosas no cambiaron. Los hacinamientos de migrantes en los tráileres son constantes y al final siguen saliendo desde el sur de México.
Nos tememos que nada garantiza después del horror en el centro migratorio de Juárez que las cosas no se vayan a repetir. (Javier Solórzano, La Razón, La dos, p. 2)
Antropoceno // El infierno de Juárez y sus causas
Son evidentes los tratos crueles, inhumanos y degradantes que reciben los migrantes por parte del Instituto Nacional de Migración. ¡Esto tiene que cambiar ya! La renuncia de su titular debe ser sólo el punto de partida. Son menos evidentes las causas de la crisis migrante porque cada analista tiene sus ideas preconcebidas.
Las víctimas venían de Guatemala (28), Honduras (13), Venezuela (13), El Salvador (12), Ecuador (1) y Colombia (1). ¿Por qué Guatemala y Honduras? Porque buena parte de la población rural del istmo centroamericano sufre inseguridad alimentaria.
En 2022, Francisca Méndez Escobar, representante permanente de México en Ginebra, reconoció ante el mundo que “diversos estudios muestran que la mitad de los migrantes que transitan por México provienen de las zonas agrícolas de Centroamérica más afectadas por los desastres y el cambio climático”. Sin embargo, el presidente y la opinión pública mexicana no lo registran. Aceptan que se estén derritiendo los polos, pero nadie les ha puesto en National Geographic una explicación masticada de la sequía centroamericana.
En las universidades latinoamericanas, por su parte, se aduce la carta del neoliberalismo (agroindustria, minas, salarios insuficientes, etc.) como causa de expulsión. Aunque los migrantes insistan que van a Estados Unidos, epicentro del capitalismo.
En México, el tema del desplazamiento forzado desde los infiernos ambientales es una narrativa considerada “gringa”. Tal vez porque expertos, sociedad civil y periodistas de Estados Unidos sí hacen esas preguntas, aunque sea para enconcharse más. Como le dijo Jorge Reyes, campesino hondureño, al New York Times: “No aguantamos el hambre. Si vamos a morir de todos modos, mejor morir tratando de llegar a Estados Unidos”.
¿Y por qué vienen de Venezuela? Los gobiernos de Chávez y luego de Maduro apostaron a la economía fundada en la exportación de petróleo, cuando la rentabilidad de la extracción de éste ya era poca (por la mala calidad de su crudo y la alternativa de las energías renovables). Los ingresos del Estado venezolano se desplomaron con la caída de los precios del petróleo en 2008 y no hubo lucidez para reconvertir la economía; dejaron de otorgarse ayudas sociales y sólo alcanzó para mantener a la corrupta burocracia militar. Unos 7 millones de venezolanos han ido al exilio.
Para el presidente colombiano Gustavo Petro, el éxodo de esos millones de venezolanos es un desplazamiento por causas ambientales y económicas, ambas causadas por la adicción a los combustibles fósiles. Él y el presidente de Chile pertenecen a una izquierda que no es alérgica al principio de realidad y están sirviendo de vanguardia para toda la región.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos acaba de dar entrada a la solicitud de Petro y Boric de emitir una opinión consultiva para determinar los deberes estatales frente a la catástrofe climática y sus secuelas, como la migración. ¿Qué deberes? Ayudar a adaptarse a sequías, huracanes y plagas (incluyendo gobiernos incompetentes). Y, si no se puede, practicar la hospitalidad. (Bernardo Bolaños, La Razón, México, p. 6)
La muerte de los migrantes
Por enésima vez, los migrantes son víctimas de las autoridades mexicanas. A la interminable cadena de violaciones, golpizas, encarcelamientos, deportaciones injustificadas y asesinatos, se agrega ahora la tragedia de Ciudad Juárez, donde, en una cárcel del Instituto Nacional de Migración, perecieron cerca de 40 seres humanos y decenas sufrieron quemaduras e intoxicación.
La versión oficial, expuesta por el Presidente de la República Mexicana en la conferencia mañanera del martes, se redujo —lo señaló oportunamente Pascal Beltrán del Río— a 87 palabras:
“Anoche, como a las nueve y media de la noche, se produjo un incendio en un albergue de migrantes en la frontera, en Ciudad Juárez, y tenemos, hasta ahora como informe, que perdieron la vida 39 migrantes. Esto tuvo que ver con una protesta que ellos iniciaron a partir de, suponemos, que se enteraron de que iban a ser deportados, movilizados y, como protesta, en la puerta del albergue pusieron colchonetas del albergue, y les prendieron fuego y no imaginaron que esto iba a causar esta terrible desgracia”.
En suma, en la sintaxis presidencial, los migrantes prisioneros protestaron quemando colchonetas que no eran de su propiedad, sino del albergue e, irresponsablemente, les prendieron fuego y, por tanto, son los culpables de lo ocurrido. Sin embargo, un video que circula en internet muestra que los vigilantes de la cárcel de Migración abandonaron a los presos cuando se produjo la quemazón. Incluso, se informa que los dos celadores están detenidos.
El día anterior, las autoridades efectuaron redadas en Ciudad Juárez y detuvieron a un gran número de migrantes que fueron llevados al presunto “albergue” que, para todos los efectos, es una cárcel, con espacios enrejados como en cualquier reclusorio. Por supuesto, las celdas estaban cerradas con llave y sus custodios dejaron morir a los detenidos, pese a que estaban bajo su responsabilidad.
Falta, por supuesto, que los celadores digan si recibieron órdenes de no intervenir ante la tragedia, porque, de ser así, habrá que encerrar a sus jefes. No es un asunto menor que la cárcel aquella se hubiera concesionado a una empresa privada, por lo cual debe informarse con toda claridad y precisión por qué se confió a particulares una tarea de interés nacional, quiénes son los dueños de la empresa beneficiada y cómo se llama el funcionario que autorizó el convenio.
No es tranquilizante lo que declaró el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, al periodista Joaquín López-Dóriga, a quien dijo que, si bien los asuntos migratorios corresponde atenderlos a Gobernación, por un arreglo dentro del propio gobierno federal le han sido confiados al titular de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. Además de lo que implica esta información en el proceso de sucesión presidencial, el punto requiere precisarse, porque esos arreglos propician lo mismo duplicidad que vacíos, improvisación, descuido, ineficiencia y otros problemas.
El secretario de Gobernación dijo también que en otras partes del mundo han ocurrido tragedias que han afectado a los migrantes, lo que es absolutamente cierto, pero en México son muchas y muy graves las agresiones de que se hace víctimas a quienes llegan de otros países. Los autores de tales hechos, en ocasiones, son delincuentes profesionales, pero, más que nada, son las propias autoridades de Migración y otras corporaciones las que cometen toda clase de abusos, omisiones y corruptelas punibles. Baste citar la muerte de 56 migrantes que en 2021 viajaban a bordo de un tráiler sin que las innumerables policías del país se enteraran, hasta que se descubrió el vehículo con las víctimas.
Lo ocurrido muestra que es equivocada la estrategia del actual gobierno, que nada bueno le aporta a México convertirse en guarura al servicio de Estados Unidos, que es indigno fungir como perro guardián de su frontera. Mientras las grandes trasnacionales sigan saqueando a los países pobres, continuaremos viendo el incontenible movimiento de personas de un país a otro. Ante esa realidad, México debe promover una reunión internacional para abordar los problemas migratorios y sus posibles soluciones. De otro modo, continuaremos viendo éstas y peores tragedias. (Humberto Musacchio, Excélsior, Nacional, p. 11)
Número cero // Responsable de la tragedia migrante: “Fuenteovejuna”
La muerte de 39 migrantes no es sólo una desgracia del infortunio, sino también un crimen contra personas privadas de su libertad, cuya vida tenía que proteger la autoridad, y que debe ser investigado y castigado como tal. Es una violación de derechos humanos del que deben rendir cuentas los responsables y llevar políticamente a la revisión de programas migratorios detrás de la tragedia. Sin embargo, la respuesta del gobierno empezó mal. Como se repite en crisis de derechos humanos, la piedra de toque del discurso oficial ha sido eludir responsabilidades con declaraciones que prometen no ocultar nada y que no habrá impunidad para ganar tiempo, mientras se reparten culpas; primero, hacia las víctimas y luego en el gobierno, como en “Fuenteovejuna”.
La filtración de un video del incendio inhabilitó la reacción del Presidente y enfrentó a los responsables en materia migratoria, cuando el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, trató de deslindarse y echar la bolita al canciller Marcelo Ebrard. Si en principio López Obrador adjudicó el siniestro a los propios migrantes, la información sobreviniente demostró la profundidad de la crisis que dejó la rendición a la política de EU para cortar la movilidad de migrantes en la frontera. Y, al mismo tiempo, revelar la confusión de competencias dentro del gobierno a la hora de explicar los hechos, cadenas de mando y rendir cuentas.
Todo mal. En primer lugar, las imágenes de la estación migratoria (que no era albergue, como refirió inicialmente el Presidente) se viralizó. Así como las omisiones de los funcionarios de migración que los dejaron morir, a pesar de su posición de garantes y de que un reciente fallo de la Corte prohíbe retenerlos más de 36 horas.
¿Cuánto llevaban detenidos? En segundo, si la protesta no se debió a la amenaza de extradición —según la versión oficial—, sino a las malas condiciones (agua potable, alimento, hacinamiento), es posible que llevaran recluidos más del tiempo permitido. Y, tercero, esas circunstancias dan cuenta del caos y desconcierto en la protección y atención a migrantes como consecuencia de las políticas restrictivas de EU para enfrentar la mayor movilidad de migrantes en medio siglo en la frontera que negoció el propio Ebrard.
El gobierno mexicano es corresponsable de ellas y también de sus consecuencias “como producto de las circunstancias que se están presentado”, en una hipérbole para no nombrar a la crisis migratoria y evadir la responsabilidad política por los hechos: “Estamos juntos todos y vamos a seguir así” como Fuenteovejuna frente al crimen para no sancionar culpables.
Pero las declaraciones presidenciales no pueden omitir que su gobierno aceptó el programa Permanecer en México, como cuasi tercer país seguro, ante el chantaje de Trump. ¿Habrían sido mejor los aranceles que capitular en derechos humanos? Menos aún el impacto en la política interna, en la organización, competencias y recursos para la protección de ellos.
La tragedia es reveladora de la magnitud del desastre migratorio. En septiembre de 2019 se creó, por decreto, una comisión intersecretarial para atender a los migrantes bajo la coordinación de la Cancillería, aun cuando la ley orgánica de la administración establece las competencias en esta materia en Gobernación. A quien habrá que voltear a ver, por ejemplo, para deslindar responsabilidades, sí, como ya hizo López Hernández, que señaló a Ebrad, o cómo entender la repuesta de éste cuando dice que en esta hora “cada cual debe hacer lo que le corresponde”, pero ¿a quién le corresponde qué? La confusión, por lo pronto, ya produce un choque entre ellos que abre fisuras en el gabinete y se proyecta sobre la carrera sucesoria.
Pero las respuestas son imprescindibles porque el crimen repercute en tratados internacionales de México sobre migración y también en obligaciones con los derechos humanos de guatemaltecos, hondureños, venezolanos y salvadoreños que perdieron la vida. ¿De quién es la responsabilidad del hecho, así como de la detención y las condiciones inhumanas de la estación migratoria?
Políticamente, ¿quién rendirá cuentas? La prioridad ha sido desactivar el conflicto entre Ebrard y López Hernández con otra cara frente al problema: la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, para detener el reparto de culpas y de responsabilidades. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional, p. 14)
Razones // Ni política migratoria ni estrategia de seguridad
Ya sumaban 40 las víctimas fatales del incendio en el centro de detención del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez.
Entiendo que ningún país puede tener fronteras abiertas, como prometió después de ganada la elección de 2018 el ahora presidente López Obrador; entiendo que la seguridad nacional y pública requieren restricciones, en ocasiones más duras que las normales, para garantizarlas; entiendo que las olas migratorias están resultando políticamente inmanejables para Estados Unidos y que nuestros vecinos requieren de la cooperación de México para frenarlas, y creo firmemente que México debe brindar ese apoyo.
Pero también entiendo que no se está garantizando esa seguridad, que las restricciones impuestas en México son tan volubles que lo que fomentan son la corrupción, la impunidad y dejan a los migrantes en un marco legal absolutamente difuso; entiendo que, al no tomar ninguna medida adicional, la desprotección marca, tanto a migrantes como a las poblaciones, sobre todo en la frontera norte y la sur, donde ellos se asientan.
Y entiendo que no se puede desligar del crimen organizado buena parte de lo que sucede en la migración y, por ende, la laxitud de la política de abrazos y no balazos se extiende hacia las ramas del crimen organizado que participan en ese proceso de tráfico de personas.
No tenemos una política migratoria, como no tenemos una estrategia de seguridad eficiente y verosímil para la sociedad. Y la migración y la seguridad están cada vez más íntimamente relacionadas.
Se ha pasado de las fronteras abiertas al endurecimiento y, de éste, a la laxitud y viceversa, de acuerdo a las circunstancias coyunturales. Es impensable que en una ciudad mediana o pequeña como son muchas de las dos fronteras, norte y sur, puedan llegar cientos de miles de migrantes sin apoyo, sin un espacio, una infraestructura mínima donde siquiera puedan dormir y que no ocurran estallidos como los sucedidos en Juárez, pero que se han dado también en otras ciudades, del sur y del norte.
Quizá no se puede frenar el flujo migratorio antes de que llegue a la frontera sur, pero de allí a que no se pueda parar, conducir, a que no se haya roto prácticamente ninguna trama, creo que en el sexenio sólo una, de tráfico internacional que maneja estas caravanas, es desconcertante.
Si el tráfico de gente no comienza a detenerse en la frontera sur, si siguen acumulándose en el norte los migrantes de otros países, los propios migrantes mexicanos (que son miles) y los que regresa Estados Unidos, la situación se tornará, como ya lo es, inmanejable.
Existen mecanismos: el transístmico entre Salina Cruz y Coatzacoalcos puede ser una suerte de frontera sur artificial que, construido adecuadamente y con esquemas claros de seguridad, podría servir, no para cerrar la frontera, pero sí para controlar el flujo de migrantes. Sirve esa infraestructura, por supuesto, como un corredor industrial y una buena vía de comunicación interoceánica, pero si se hace como debe hacerse, sería también un mecanismo fronterizo de control muy eficiente.
Con países con los que México es en extremo indulgente, como Cuba, como Nicaragua, como Venezuela, que son de los que mayor cantidad de migrantes envían a México, habría que tener mayor firmeza.
Con un agregado clave: si México reconociera que esos países son gobiernos autoritarios, dictatoriales, donde se violan los derechos de sus ciudadanos, como lo hizo en el pasado con España, con Argentina, Chile y Uruguay, con las naciones centroamericanas, podría tener una política de asilo transparente y eficiente, como la tuvo durante décadas. Pero como ésos son considerados gobiernos amigos y hasta humanistas, el que no puede tener una política humanitaria con sus refugiados es México.
En San Fernando, en Tamaulipas, decenas de migrantes fueron asesinados por narcotraficantes; en diciembre de 2021, medio centenar de migrantes murieron asfixiados en la caja de un tráiler. Muchos otros han tenido el mismo destino a manos de criminales y traficantes, terminan secuestrados, extorsionados, violados u obligados a integrarse a bandas criminales.
Pero en Ciudad Juárez los migrantes murieron dentro de una instalación federal que no contaba ni siquiera con extintores y donde los detenidos (los migrantes) vivían hacinados. Donde los guardias de una empresa privada (¿por qué en este tipo de instalaciones federales los custodios son privados?) dejaron entrar o proporcionaron instrumentos como para poder encender fuego; que cuando comprobaron la existencia del mismo dejaron encerrados a los migrantes en sus celdas y simplemente se fueron. La mayoría no murieron quemados, sino asfixiados por el humo, fue una tragedia absolutamente evitable. Y fue, insisto, en una dependencia federal. En el gobierno federal nadie se hace responsable. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)
Estrictamente personal // Juárez, responsabilidad presidencial
La tragedia de Ciudad Juárez es el colapso de una política migratoria de tres presidentes, Andrés Manuel López Obrador, Donald Trump y Joe Biden. Los tres conjuraron, por diferentes razones, una política de exclusión e indignidad. Treinta y nueve muertos, hasta ahora, son su timbre de vergüenza y responsabilidad política por el horror de ver cómo los inmigrantes fueron encerrados bajo llave en el centro de detención temporal* de esa ciudad fronteriza, mientras se incendiaba su celda. Biden no ha dicho nada. Trump, tampoco.
López Obrador se lavó las manos. Ken Salazar, embajador de Estados Unidos en México, fue más sensato al decir que los dos gobiernos deberían trabajar para componer un sistema de migración “quebrado”.*
*Sus palabras no son nuevas. Salazar era secretario del Interior en el gobierno de Barack Obama cuando hace casi una década dijo en un discurso desde la Casa Blanca que el sistema estaba roto, y que cada día había millones de personas indocumentadas*, en las sombras, que esperaban que hicieran algo.
Se había comprometido desde 2013 a reforzar la seguridad fronteriza –deportando a inmigrantes como ningún otro presidente ha hecho– y la infraestructura –que hizo Trump–, combatir el crimen trasnacional –que han mal hecho los tres– y deportar criminales. Años después, todavía cuando era presidente electo, López Obrador se echó un clavado en ese sistema quebrado.
En octubre de 2018, Alejandro Encinas, quien iba a ser nombrado subsecretario de Gobernación para Derechos Humanos, declaró que el nuevo gobierno iba a modificar la política migratoria desde una visión humanitaria, dándoles visas de trabajo y refugio en caso de ser necesario.
Las marchas de migrantes hondureños habían comenzado, pero esas palabras que abrían la puerta al paraíso las aceleró. La política humanista y de brazos abiertos llegó al extremo de facilitarles transporte, agua y comida a los inmigrantes en su paso por México hacia Estados Unidos, en ese mundo ideal de principio de sexenio que tenía el respaldo de 51% de la población, según las encuestas de Consulta Mitofsky.*
Tiempo después del desorden que metieron a un sistema quebrado, un colaborador de Olga Sánchez Cordero, que era la secretaria de Gobernación y responsable de la política migratoria en ese entonces, dijo que habían cometido un error, pues no calcularon lo que iban a provocar.
Lo que provocaron fue que se aglomeraron en la frontera con Estados Unidos decenas de miles de inmigrantes y las detenciones comenzaron a subir súbitamente. En marzo de 2019, en una reunión de Jared Kushner, yerno de Trump y responsable extraordinario de la política con México, le advirtió a López Obrador en la Ciudad de México lo que estaba sucediendo en la Casa Blanca y el temperamento de su suegro por la anarquía migratoria: si no hacen nada, adelantó, habrá consecuencias.
López Obrador oyó, pero no escuchó. A finales de mayo de 2019, vino lo que le anticipó Kushner. Trump le dio un ultimátum a México señalando que si para el 10 de junio no frenaban la inmigración ilegal, impondría aranceles a los productos mexicanos.
López Obrador le quitó la responsabilidad de la política migratoria a Sánchez Cordero, se la entregó al canciller Marcelo Ebrard y lo mandó a Washington. Ebrard* ya había estado en la capital estadounidense en noviembre de 2018, cuando *arregló en secreto el acuerdo conocido como Permanecer en México con el entonces secretario de Estado, Mike Pompeo*, donde se colocó la semilla de lo que sucedió en Ciudad Juárez: quienes buscaran asilo en Estados Unidos esperarían el trámite en México.
Pero al agravarse el descontrol en la frontera, exigieron que frenara la inmigración a como diera lugar. La política de brazos abiertos cambió radicalmente y López Obrador despachó a 27 mil soldados y Guardia Nacional a la frontera con Guatemala. Trump corrió su frontera sur del río Bravo al Suchiate*.
Cuando Biden llegó a la Casa Blanca denunció las políticas migratorias de Trump como “crueles y excluyentes” y planeó cancelar la política del Título 42, impuesta por su antecesor durante la pandemia del coronavirus para restringir todo tráfico transfronterizo que no fuera esencia*l.
No le duró mucho el deseo, ante la realidad política electoral y la migración que no cesaba. En octubre del año pasado, invocó el Título 42 y comenzó a negociar con México un mayor volumen de inmigrantes centroamericanos para “permanecer” en este país en espera de sus trámites*. En enero, en vísperas del arribo de Biden para la cumbre de líderes norteamericanos, López Obrador aceptó recibir 30 mil inmigrantes más cada mes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela.
Desde septiembre de 2021, el respaldo a los migrantes en México había cambiado en concordancia con el discurso de contención militar de López Obrador, y se encontraba en 9%, de acuerdo con Consulta Mitofsky. En la actualidad se mantiene ese apoyo, pero el rechazo a los inmigrantes creció en todo el país a 88%, y de alguna manera avalando que México se hubiera metido en la cama con Estados Unidos para hacerle el trabajo sucio migratorio, mientras que internacionalmente presumía lo contrario.*
En nombre del gobierno mexicano, Ebrard suscribió en diciembre de 2018 el Pacto de Marrakech, y en junio del año pasado la Declaración de Los Ángeles, que incorporaban el respeto a los derechos humanos de los inmigrantes y el compromiso de no hacer deportaciones involuntarias*.
Es decir, todo lo contrario de lo que se hizo en Ciudad Juárez, donde incluso el Presidente dijo el martes que el incendio en el centro de detención temporal había sido provocado por los inmigrantes detenidos en respuesta a que iban a ser deportados.
Ciudad Juárez es el último eslabón del desastre de esta política migratoria binacional, donde México ha servido como el hoyo negro de las necesidades políticas de Trump y Biden, cuyas presiones han producido en los hechos el quid pro quo de ayudarlos electoralmente a cambio de no voltear a la degradación de las libertades en México*. Esto último ha ido modificándose, pero la política migratoria no. Treinta y nueve muertos, y contando, es su resultado. (Raymundo Riva Palacio, El financiero, Nacional, p. 40)
En la mira // Y terminaron quemados
“La política es como un fuego: si lo dejas sin supervisión, puede quemar todo lo que has construido”.
Neta, ¿por qué son tan imbéciles?, ¿por qué son tan indeciblemente ruines?, ¿por qué están tan asquerosamente rebosantes de mezquindad?, ¿será que, realmente, tenemos al gobierno que merecemos?
Cuando López Obrador comenzó su sexenio prometió novedosas visas de trabajo para quien quisiera quedarse en México, este sería “un país abierto para todos”, el nirvana latinoamericano, un oasis de oportunidades para los miles y miles de migrantes en pos de la supervivencia, ¡ajá!
Pero poco tiempo después, como en muchas otras cosas, el Presidente tuvo que tragarse sus palabras y, en lugar de edén prometido, vinieron los toletazos sin apapacho con la militarización del control migratorio a manos de los más de 40 mil elementos de la Guardia Nacional que Trump nos obligó a desplegar en nuestras fronteras, so pena de un castigo impagable en aranceles y guerra económica.
Nos convertimos, en los hechos, en un tercer país seguro (o “inseguro”) para cualquiera que quisiera solicitar asilo en los Estados Unidos: dice Mike Pompeo que nos doblamos a la primera, dicen acá que no había de otra; da igual, de todas formas terminamos fregados.
Desde entonces, empezamos a ver cómo la Secretaría de Gobernación, mediante el Instituto Nacional de Migración, implementaba los eufemísticamente llamados centros de retención o albergues para migrantes, que son, en realidad, cárceles llenas de violaciones de derechos humanos repletas de todo tipo de vejaciones, prisiones opacas en su funcionamiento, escondidas bajo el choteado escudo de la “seguridad nacional”, instalaciones siniestras repletas de celdas comunales, sin luz, sin ventilación, sin la mínima dignidad, lugares de mierda para gente inocente, porque, seamos claros: un migrante “retenido” no es un delincuente, es una persona sin papeles, no es un violador, no es un asesino, no es un ratero, es, simplemente, una persona pobrísima sin documentos que está desesperada para buscar una oportunidad de vida.
Y también, desde entonces, se advirtió de los riesgos de esos centros de concentración, se documentaron ampliamente los malos tratos, se llamó a buscar una solución más racional, más “humana”.
Pero para el presidente López Obrador y su 4T, todo era un invento, politiquería de sus malquerientes, amarillismo para vender periódicos y subir el rating.
Y parece que su opinión no ha cambiado; por ejemplo, para Adán Augusto López es más preocupante que se haya filtrado el video donde se ve cómo el personal del INM deja encerrados a los migrantes en medio de las llamas, a sabiendas de que terminarían muertos, que el hecho mismo de la negligencia, ¡Adán está más preocupado porque se filtró el maldito video!, en su acomplejada pequeñez a nuestro secretario no le importa nada más que su pellejo político, ¿migrantes quemados?, ¡es culpa de Marcelo!, ¡todo es culpa de Marcelo!, porque él, don Adán, solo se dedica a lamer suelas y presionar legisladores, ¡que no le vengan al secretario con esas nimiedades de las jerarquías administrativas!
¿Merecemos esto?, ¿no seremos más como país?, ¿no podríamos dar un poquito de dignidad a nuestros foráneos cómo la que exigimos a pata rajada a los masiosares? Veo las redes repletas de racismo, de mentadas de madre a los hermanos migrantes que los culpan de su propia tragedia y todo dicho para defender al amado líder.
Sí, tal vez lo merecemos. Tal vez sí. (Luis Cárdenas, El Universal, Nación, p. 7)
Hablando de zopilotes
¿Cómo es que siempre Andrés Manuel López Obrador utiliza la expresión “tiempo de zopilotes” para referirse a los ataques de sus adversarios, en especial a la prensa, cuando la carroña de la que se alimentan dichos zopilotes se encuentra dentro de su propio partido?
Así fue como escuchamos a Adán Augusto López en la entrevista que le hiciera López-Dóriga, en la que el secretario de Gobernación, con cara de zopilote, responsabiliza a Marcelo Ebrard por la brutal tragedia en Ciudad Juárez en donde murieron asfixiados o calcinados 39 migrantes, y que además dejó decenas de heridos: “Aunque formalmente es la Secretaría de Gobernación, para efectos administrativos hay un acuerdo al interior del gobierno; es Marcelo, el secretario de Relaciones Exteriores, quien se encarga del tema migratorio”.
Qué más carroña que esa para alimentar a esta ave negra y mañosa, quien se aprovecha de una catástrofe que ha indignado a medio mundo, incluyendo a la Organización de las Naciones Unidas, para hablar mal de su contrincante. El mismo Papa Francisco declaró antes de ser internado en el hospital por una infección respiratoria: “Recemos por los migrantes que fallecieron ayer (el lunes) en un trágico incendio en Ciudad Juárez en México. Para que el Señor los reciba en su reino y dé consuelo a las familias. Recemos por ellos”.
Por lo visto, en lugar de las víctimas de la tragedia humana en Ciudad Juárez, lo único que le preocupa al zopilote Augusto, además de balconear a Ebrard, es enterarse de quién filtró el video del incendio en las instalaciones del Instituto Nacional de Migración de Ciudad Juárez, donde los migrantes se encontraban encerrados a cal y canto, en un reducido espacio sin que ninguno de los custodios federales los auxiliaran a pesar de que ya se veía humo y fuego a través de las rejas.
En otras palabras, los dejaron morir sin hacer nada, absolutamente nada, para salvarlos; no les daban agua y los guardianes los trataban como si hubieran sido criminales. De allí que Porfirio Muñoz Ledo haya escrito en su cuenta de Twitter: “La hoguera en la que fueron calcinados esta madrugada 39 hermanos migrantes en Ciudad Juárez, no es un accidente fortuito sino crimen de Estado”.
Lo más triste de todo, aparte, evidentemente, del fallecimiento de seres humanos, es la incapacidad del Presidente de admitir la irresponsabilidad de su gobierno: “Esto tuvo que ver con una protesta que ellos (migrantes) iniciaron a partir, suponemos, de que se enteraron que iban a ser deportados, movilizados. Como protesta, en la puerta del albergue pusieron colchonetas y les prendieron fuego y no imaginaron que esto iba a causar una terrible desgracia”. Más deshumanizada y falta de empatía no podría ser esta declaración. Nada más le faltó decir al Presidente que los migrantes fueron culpables de su propia muerte para descarrilar su “grandioso” proyecto de la 4T.
¿Cómo podría López Obrador quejarse, en un momento dado, del maltrato de que son sujetos nuestros connacionales que emigran a Estados Unidos, cuando los migrantes que vienen a México sufren tal cantidad de maltratos que, esta vez, condujeron a su muerte? Basta con escuchar a los activistas y ciudadanos que exigieron justicia afuera de la Secretaría de Gobernación y en cuyos carteles se leía: “La detención migratoria”, “Las estaciones migratorias son cárceles”, “Gobierno, asume tu responsabilidad”. “No fue el fuego, fue el Estado”, “Instituto Nacional de Muerte (INM)”.
Todo estaba dispuesto para una tragedia: no había extinguidores, el material de los colchones era obviamente inflamable; se trataba de un lugar sin ventilación, sin ningún tipo de protocolo para emergencias y, además, ¿de dónde diablos salieron los cerillos o los encendedores para iniciar el fuego?
Los zopilotes morenistas comen carroña, se destrozan y se traicionan entre ellos y, lo que es peor, cuando graznan, mienten.
Con su comportamiento, los morenistas vinieron a desprestigiar hasta a los zopilotes que en realidad son aves que juegan un papel importante en la ecología al alimentarse de carroña que de otra manera sería terreno fértil para enfermedades. (Wikipedia). (Guadalupe Loaeza, Reforma, Opinión, p. 11)
De qué se ríe
Carmen Hernández es una persona real (cambié su nombre). Nació en Honduras, en una familia muy pobre. Al igual que su madre (soltera), ella también se embarazó a los 13 años. Para cuando su hijo nació, el papá había desaparecido. Nunca lo volvió a ver. A los 19 años Antonio entró en su vida. Era posesivo y celoso. No tenía trabajo fijo y la pasaban mal. Ella empezó a hacer tortillas en su casa para venderlas y ayudarse un poco.
El problema era que cuando algún hombre llegaba a comprarlas, Antonio perdía la cabeza por celos y la golpeaba. Primero eran ojos morados. Cuando empezaron las fracturas, Carmen huyó con su hijo. Se refugió con una tía en el norte del país. Sólo se comunicaba con Antonio por mensajes de Facebook. Él la buscó obsesivamente y la amenazó. Si no regresaba, mataría a su familia. Ella no respondió y semanas después su tío fue asesinado. Su única salvación, y de su hijo, era escapar a EU.
Tardó casi dos meses en llegar. Fue un viaje peligroso y accidentado. La extorsionaron agentes migratorios en México. Una banda criminal los encerró en una casa, con una docena de migrantes, con poca comida y sin baño. Eventualmente, escapó. Fue violada por uno de sus captores, pero afortunadamente su hijo no lo vio porque dormía.
Cuando finalmente logró cruzar la frontera, por primera vez en su vida se atrevió a tener esperanza. Por fortuna alguien de una ONG la aconsejó. Por su situación, podía solicitar asilo. Hoy su proceso continúa, aunque no es claro si logrará quedarse. Pero sabe, con certeza, que si es deportada a Honduras, su vida y la de su hijo están en riesgo.
Esta no es una historia inusual. Cientos de miles de migrantes huyen de la miseria, de violencia doméstica, de bandas criminales y de horrores inimaginables. Es muy probable que quienes estaban en el centro de detención del INM en Ciudad Juárez sabían que la deportación que esperaban era una sentencia de muerte. No puedo imaginar su angustia. Pero puedo imaginar aún menos el sufrimiento de padres de familia que murieron quemados, y que oían gritar a sus hijos ante la cruel agonía de las llamas.
Nadie abandona su país y a su familia por gusto, para llegar a un país hostil y desconocido, en el cual hablan otro idioma. Los motivos para hacerlo deben ser extremos. Miles mueren en el intento. Siento enorme vergüenza por las inhumanas condiciones que sufren migrantes, mexicanos y extranjeros, cuando aquí son vejados en el trayecto.
México aceptó recibir a decenas de miles que EU deporta, pero este gobierno no fue capaz de hacer inversiones mínimas para salvaguardar la integridad de migrantes que se ponían en las manos del Estado mexicano. Cuando Turquía aceptó hacer lo mismo para Europa, con migrantes sirios, recibió 6 mil millones de dólares de apoyo. Para este gobierno ellos no son más que moneda de cambio. Desde los funestos años de Trump, aceptamos hacer el trabajo sucio a cambio de que él se hiciera de la vista gorda ante la destrucción que la 4T nos impuso (represión a la prensa, asesinatos dolosos, corrupción, devastación ambiental, colusión con cárteles). Pero, ni remotamente, hemos intentado ofrecerles condiciones dignas.
Lejos de preocuparse porque se volvió a acelerar la salida de paisanos, después de años en los que eran más los mexicanos que regresaban que los que salían, AMLO presume las remesas -evidencia del fracaso económico de su gobierno- y se ufana de un súper peso que, al menos en parte, se sostiene con los cuantiosos recursos que familias de todo el mundo les envían a parientes que intentan sobrevivir su cruce por México. Por eso uno de los estados que más recibe remesas es Chiapas.
Hoy se me cae la cara de vergüenza cuando confirmo la degradación moral y la falta de empatía de quienes nos gobiernan. Son incapaces de aceptar la culpa, de buscar soluciones serias y de sentir vergüenza porque 39 seres humanos -padres, hijos, hermanos, esposos- murieron por cometer el error de creer que el Estado mexicano los cuidaría. Murieron por la ineptitud y negligencia de un gobierno que usa a los pobres, comercia con ellos. Para la 4T, son desechables. (Jorge Suárez-Vélez, Reforma, Opinión, p. 11)
Poncio Pilatos
Nuestros actuales gobernantes nos salieron buenos discípulos de Poncio Pilatos, por lo menos en esa táctica de LAVARSE LAS MANOS de toda culpa.
Como recordarán de sus clases de catecismo, estimados amigos lectores, Pilatos era el Gobernador de Judea, designado por el Emperador romano Tiberio, que presidió el juicio de Cristo y se lavó las manos para evadir culpabilidad por su crucifixión.
En nuestro México moderno, que pretenden convertir en antiguo, así están los responsables de nuestra “política migratoria”: el Canciller, el titular de la Segob y su jefazo. Pasándose la bolita, lavándose las manos, por la tragedia de Ciudad Juárez que les costó la vida a 39 migrantes ENCARCELADOS por nuestras autoridades.
Mentira con todas sus letras es la versión oficial de que los difuntos se encontraban en un “albergue”. No, aquí estaban enjaulados, encerrados bajo LLAVE, y quienes tenían las llaves, en lugar de dejarlos salir para que evadieran el fuego, dejaron a los pobres migrantes encerrados causando esta lamentable tragedia.
INHUMANO es el trato, por lo mismo es que indigna tanto la INDIFERENCIA, la falta de empatía de los responsables, esto es, quienes conducen nuestra política migratoria, que deciden cómo se trata a los migrantes que por nuestro territorio tratan de llegar a Estados Unidos en busca de una mejor vida que la que los tiranos de Nicaragua, Cuba, Venezuela y otros países al sur del nuestro les pretenden dar.
Además de inhumana, puede considerarse insultante la actitud adoptada, que en lugar de diagnosticar el problema para evitar que se repita, es sustituida por una de insultos y calumnias repartidas a los medios “amarillistas” que pretenden -según ellos- “medrar” con la tragedia.
Difundir la verdad, informar a la opinión pública nacional y extranjera qué sucedió, cómo y cuándo jamás será amarillismo, y mucho menos se pretende medrar con una enorme PIFIA (otra más) de un Gobierno stalinesco en su desdén por la vida humana, pues la forma en que tratan la tragedia de los migrantes mimetiza a la perfección la que adoptan con las VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA en México. ¡Les vale mádere!
Su especialidad es evadir, transferir culpas propias, sacarle al bulto, distraer y… ¡ATACAR!
¡No tardan estos cuates de la 4T en echarle la culpa al Ministro Laynez, de la SCJN, al que traen de encargo por el solo hecho de hacer cumplir la LEY!
El comportamiento mostrado por este Gobierno resulta kafkiano en su absurdo, en esgrimir los PRETEXTOS empleados, totalmente risibles si no fuera el tema tan trágico, pero también en la forma de minimizar lo acontecido. Todo ello mientras se muestra desde la 4T CERO piedad y calidad humana hacia los difuntos y sus familias.
Seguramente en este caso, como en muchos otros que los anteceden, acabarán por revictimizar a los migrantes, culparlos de lo acontecido (como si ellos hubiesen escogido ser ENCERRADOS bajo llave y se les negara la opción de escapar al humo y al fuego).
¿Acaso a esto se le puede llamar una política “HUMANISTA” como constantemente asegura el “profeta” de la 4T que es la suya? Al contrario, es lo más lejano a ser “humanista”, siendo en los hechos totalmente inhumana, sin respeto alguno por los derechos de quienes han sido penalizados de la manera más drástica por el solo hecho de pretender una mejor VIDA para ellos y sus familias.
La política es de Estados Unidos: Donald Trump se la impuso a la 4T y ésta decidió aceptarla y APLICARLA.
El qué y el cómo es totalmente de MÉXICO, y de acuerdo con nuestras leyes le corresponde a la Secretaría de Gobernación, con ciertas facultades delegadas a la SRE.
Por ello es que debe considerase que el Secretario de Gobernación recibió muy malos consejos en el tema de relaciones humanas, primero al sacudirse la encomienda legal, y segundo, al decidir, cuando los cuerpos aún están en la morgue (saturada), pasearse y placearse risa y risa, como si los acontecimientos trágicos no le hicieran mella alguna ni fueran lo más mínimo de su incumbencia.
Decir que estas poses no le ayudarán NADITA en su búsqueda por la Presidencia equivale a reiterar lo obvio. Sin embargo, no siendo el único en el Gobierno que decidió abrazar el importanadismo, acaba siendo uno de tantos más: ¡ninguna distinción! (Manuel J. Jauregui, Reforma, Opinión, p. 10)
¿Migrar es un delito?
Resulta desolador que se hayan vuelto cada vez más frecuentes episodios en los que decenas de personas pierden la vida en algún punto de su periplo para alcanzar el territorio estadunidense, y que muchas de ellas encuentren un fin trágico cuando creían haber logrado su sueño, pues Washington las expulsa de manera automática y arbitraria, en abierta violación al derecho humano al asilo. La responsabilidad de Estados Unidos en tragedias como la suscitada el lunes en Ciudad Juárez es más palpable si se considera que los migrantes repelidos por sus guardias fronterizos reúnen todos los requisitos de elegibilidad para el asilo, en tanto son supervivientes de la inseguridad, la violencia y otros flagelos que azotan a sus regiones de origen.
México ha quedado atrapado entre el incesante flujo de seres humanos que recorren el continente con la convicción de que en Estados Unidos se halla la oportunidad que buscan para sacar adelante a sus familias, desarrollarse profesionalmente o ponerse a salvo de amenazas directas o indirectas a su vida e integridad física, y la obcecación de la clase política de Washington en rechazar cualquier salida humanitaria, sensata y realista al fenómeno migratorio.
Además de ser cruel con los migrantes, esta falta de voluntad política resulta injusta con nuestro país al involucrarlo en un drama humano que no tiene razón de ser, pues la economía estadunidense requiere de la mano de obra foránea tanto como los migrantes necesitan una fuente de empleo.
La tragedia del lunes pasado muestra que para México es imperiosamente necesario abandonar toda forma de colaboración tácita con las atroces políticas migratorias estadunidenses y hacer valer su soberanía en este ámbito. Es decir, no debe aceptarse más que nuestro país siga siendo utilizado por Washington como destino de expulsión de migrantes.
Por otra parte, no hay circunstancia binacional que valga como pretexto o justificación para acciones migratorias impresentables en territorio nacional. Por ejemplo, la estancia provisional del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez no funcionaba como un alojamiento o un albergue, sino como un centro de privación de la libertad, como quedó claro en la conferencia de medios presentada ayer por la titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Rosa Icela Rodríguez, y la fiscal de derechos humanos de la Fiscalía General de la República (FGR), Sara Irene Herrerías.
Es inadmisible desde todo punto de vista que se encarcele a la gente por migrar, pues si esto es un delito habría que considerar delincuentes a los millones de mexicanos que radican en Estados Unidos y que, a través de las remesas, son un pilar de nuestra economía. Por su historia, por su vínculo profundo con la migración y por mero imperativo ético, México no puede criminalizar unos desplazamientos humanos del mismo tipo que lleva décadas pidiendo que no sean criminalizados cuando atañen a nuestros connacionales. (Editorial, La Jornada, p. 8)
Ofensiva global contra derechos laborales
Las últimas semanas hemos tenido información de diversas acciones por parte de trabajadores sindicalizados, que tienen por objetivo, la defensa de sus derechos laborales. Países europeos y de Norteamérica, considerados desarrollados, han sido escenario de la disputa.
Los trabajadores franceses rechazan la reforma de pensiones que el presidente Emmanuel Macron intentó aprobar sin votación parlamentaria, con la finalidad de estabilizar las finanzas públicas. Algunos sindicatos declaran que, en lugar de aumentar el tiempo de la vida laboral, mejor aumente impuestos a los ricos (www.nytimes.com/es/2023/03/27). (…)
La demanda de trabajadores extranjeros quedó evidenciada en la pandemia de Covid-19. Fueron los que no dejaron de trabajar cuando se cerraron las actividades no esenciales. Como lo señala textualmente un informe de la OIT titulado El valor del trabajo esencial, recién publicado: “Los países de ingresos altos dependen de trabajadores migrantes internacionales para buena parte de los servicios clave en ocupaciones como la agricultura, la limpieza y saneamiento”.
Mientras exista la demanda de trabajadores internacionales pero no les proporcionen permisos de trabajo, lamentablemente, seguiremos siendo testigos de las tragedias que marcan la travesía de los trabajadores internacionales irregulares, como la ocurrida el día 27 de marzo en las instalaciones del INM en Ciudad Juárez.
Todos los segmentos laborales estamos sintiendo la ofensiva del capital, la respuesta de los trabajadores por la defensa de nuestros derechos laborales, debe emanar de la organización de toda la clase trabajadora en su conjunto. (Patricia Pozos, El Universal, Opinión, p. 19)
La banalidad del poder
En la reflexión del miércoles 29 de marzo de la Crónica de Hoy, que siempre se titula La Esquina y ocupa un pequeño recuadro de la página principal, se escribió lo siguiente, con respecto a los 39 migrantes que murieron en un centro, más bien una cárcel, del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez, el martes 28:
“Si algo no se debe hacer ante una tragedia como la sucedida en Ciudad Juárez es subrayar, en un comunicado burocrático, el carácter de migrantes extranjeros de las víctimas, como si sus vidas valieran menos. Es reflejo de una actitud de ausencia de empatía con el prójimo, de falta del humanismo más elemental. La banalidad del mal, como decía Hannah Arendt”.
Hannah Arendt, filósofa judía alemana, que vivió en Estados Unidos desde 1941, asistió a Israel al juicio, en 1962, de Otto Adolf Eichmann, uno de los principales perpetradores del Holocausto. La envió la famosa revista New Yorker. Casi todos los periódicos del mundo cubrieron el juicio público del famoso nazi.
En su libro Eichmann en Jerusalem , Arendt relata lo ocurrido en cada una de las sesiones y analiza a Eichmann como individuo, más allá de su filiación con el nazismo. En su examen del hombre deduce que no poseía un comportamiento antisemita, que simplemente cumplió con su deber, sin estar loco, sólo por ascender en su carrera profesional como cualquier empleado. Fue un burócrata que cumplió ordenes de sus superiores. Actuó bajo las reglas del sistema sin reflexionar en que lo que había hecho durante el nazismo era juntar un cúmulo brutal de crímenes.
Traer a colación “la banalidad del mal” es necesario siempre, en todos lados del mundo. Pensemos en los siniestros “shootings” en Estados Unidos, donde de pronto, uno de los muchos ciudadanos armados, pierde la razón y se lanza a disparar contra quien encuentre. A veces estudian un lugar en específico para ir a matar a diestra y siniestra.
Los desaparecidos en México, la búsqueda dolorosa de padres y hermanos por encontrar a los suyos o, después de transcurrido un larguísimo tiempo, de hallar un cuerpo, los restos aunque sea, para vivir con dolor, pero acaso sin angustia ya, es un círculo del infierno en el que no pensó el Dante.
Como todos sabemos 39 o 40 migrantes hombres, destinados a malvivir en supuestos albergues, que en realidad resultan prisiones rascuaches, quemaron sus colchonetas para que se les hiciera caso y les dieran agua para beber. Ahora responsabilizan a los agentes federales y de migración, amén de los privados por las muertes de los migrantes.
Según Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, los servidores de migración no se apegaron a los protocolos. Me pregunto qué protocolo puede seguirse cuando un lugar con gente se incendia si no es el de abrir de inmediato las puertas y dejar salir a quienes desesperados quieren hacerlo. Justo eso fue lo que no se hizo, como si aquellos migrantes hubiesen sido cosas y no seres humanos.
La tragedia pone de manifiesto el trato despiadado a los centroamericanos, haitianos, mexicanos etcétera que huyen de la violencia o de la pobreza en sus países e inician el éxodo hacia el sueño americano, es decir, Estados Unidos. En las negociaciones entre México y la tierra del Tío Sam, nuestro país es el traspatio de los estadounidenses.
En la frontera con Gringolandia se detiene a los pobres que migran, se les maltrata y se les regresa a su casa o a donde sea que no molesten, que no pidan trabajo o limosna porque no hay empleos. El presidente López Obrador despotrica contra sus vecinos del Norte, habla como el más peleonero del barrio, pero, como dijo, el abominable Donald Trump, “se dobla” cuando se lo ordenan.
En la Mañanera de este miércoles se refirió al senador republicano Lindsey Graham que calificó a México como un narcoestado. El republicano también se ha empeñado en considerar a los narcos como terroristas. Ha dicho que Estados Unidos debería trabajar junto con México para liberar a la nación azteca de los cárteles de la droga. AMLO, en lugar de explicar a cabalidad la tragedia de Ciudad Juárez, ejerció su porrismo palabrero y, de repente, “oh, sorpresa”, habló nada menos que del gran escritor británico Henry Graham Greene, el autor de El poder y la gloria y de unos Graham que vivían en Tabasco.
Entretanto, se echaron la bolita de la culpa Adán Augusto López de la Secretaría de Gobernación y Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores. Finalmente, ante la poca capacidad y actuación del Instituto Nacional de Migración, el incendio en el que murieron los migrantes pasó a Rosa Isela Rodríguez de la Secretaría de Seguridad Pública Federal y a quien AMLO le acaricia la cabeza como si fuera perro.
El caso de los migrantes muertos en las nada agradables estaciones migratorias, cárceles como las llama la Iglesia Católica, se ha convertido en una desdicha para los allegados a los que murieron y en un asunto de vital importancia para los Derechos Humanos. Antonio Guterres, el secretario general de Naciones Unidas, ha pedido “que se lleve a cabo una investigación exhaustiva de este trágico suceso”.
Hasta ahora, todo lo que se ha dicho en México revela muy poco. ¿Quién tuvo la culpa? Migración, claro, y el señor presidente, obsesionado con el poder y la gloria, con sus discursos matutinos, sus mega proyectos y las próximas elecciones del 2024, en la que, a toda costa, deberá quedar el o la que él imponga, pasa por alto asuntos de primera orden como la vida. (Anamaris Gomis, La Crónica de Hoy, Nacional, p. 11)
Las divisas del poder // Quién es quién en la tragedia
Morena repite en el Senado el mismo patrón del PRI de no hace mucho: la defensa a ultranza de funcionarios responsables, por acción u omisión, de hechos trágicos.
El PRI evitó las comparecencias del entonces procurador Jesús Murillo Karam cuando ocurrió la masacre en Ayotzinapa; lo mismo hicieron ayer los senadores de Morena y sus aliados que rechazaron un punto de acuerdo para que comparecieran Adán Augusto López y Marcelo Ebrard.
La decisión de los legisladores de Morena contradice lo prometido por el Presidente, quien se comprometió a que se aclararían “todas las dudas’’ sobre el actuar de los funcionarios de Gobierno en el incendio del centro de detención del Instituto Nacional de Migración (INM) en Ciudad Juárez, que costó la vida, hasta ahora, a 41 migrantes.
Y dudas, hay muchas.
Por ejemplo, ayer se dio a conocer que la Secretaría de Gobernación tenía contratada una empresa de seguridad privada para reforzar la vigilancia en el centro.
Primero, el Gobierno sostuvo hace meses una lucha en contra del outsourcing y hasta una ley se aprobó y, sin embargo, es el propio Gobierno el que sigue contratando servicios de terceros.
Segundo, ¿cuál es el nombre de la empresa y por qué no se ha hecho público?
No vaya a ser que sea alguna ligada a funcionarios de Gobierno o partidistas, como ha sido la tradición en esta administración.
El Gobierno tiene la obligación de hacer público el nombre, el contrato y el monto que se pagaría a dicha empresa.
Ayer se informó que ocho personas involucradas en los hechos comparecieron ante el ministerio público en Ciudad Juárez, y que se habían solicitado cuatro órdenes de aprehensión, una de ellas en contra del migrante que inició la conflagración.
¿Se sabe el nombre? ¿Esta vivo? ¿O es una orden de esas que se giran “contra” quien resulte responsable?
Independientemente de las cuentas pendientes que se están cobrando entre ellos, tanto Adán Augusto López como Marcelo Ebrard tienen la obligación de aclarar a la ciudadanía quién es quién en la tragedia.
Es que, la verdad, se parecen tanto al PRI, que no pueden engañarnos. (Adrián Ttrejo, Diario 24 Horas, México p. 3)
Prima facie // Migración, tema ineludible
El incendio ocurrido en el área de alojamiento de la estancia provisional del Instituto Nacional de Migración (INM), en Ciudad Juárez, Chihuahua, en el que perdieron la vida 39 personas migrantes extranjeras provenientes de Centro y Sudamérica es un hecho que nos lastima profundamente como país. Hoy, el dolor embarga a sus familias, a las que reiteramos nuestras condolencias.
Sin embargo, no es la primera vez que ocurre un incidente lamentable que involucra a migrantes en México. Por eso, más allá de la tragedia y de seguir de cerca las investigaciones que se realicen para que no haya impunidad, es primordial recordar que los Gobiernos y las organizaciones a favor de los derechos humanos deben trabajar juntos, a fin de encontrar soluciones sostenibles y a largo plazo, para el complejo problema del fenómeno migratorio.
La migración ilegal, principalmente de centro y sudamérica hacia Estados Unidos, tiene múltiples causas y consecuencias. Entre las razones por las que las personas emigran de sus lugares de origen se encuentran la violencia, inseguridad, pobreza, corrupción y falta de empleo y de oportunidades económicas.
Para abordar este problema es necesario tomar en cuenta medidas en los ámbitos local, nacional e internacional. Esto incluye mejorar las condiciones económicas y sociales en los países de origen, es decir, trabajar en políticas y programas que fomenten el crecimiento económico, la creación de empleo y la reducción de la pobreza y la desigualdad.
De igual manera, se requieren acciones para prevenir y combatir la corrupción y fortalecer las instituciones, a fin de que puedan cumplir con su función de proteger a la población; asimismo, proporcionar ayuda humanitaria y protección, y garantizar respeto a los derechos humanos de las personas migrantes, ya que enfrentan múltiples peligros y riesgos durante su trayecto.
También habrá que abordar la demanda de mano de obra en Estados Unidos, especialmente en sectores como la industria agrícola, la construcción y el servicio doméstico. De ahí que se deben implementar acciones que aborden esta demanda, y garantizar que se cumplan las leyes laborales y se respeten los derechos de las y los trabajadores.
Por otra parte, es necesario revisar las condiciones de las estaciones migratorias del INM en el país, para que cuenten con instalaciones adecuadas y, sobre todo, con personal capacitado que garantice pleno respeto a los derechos humanos en la atención y el procesamiento de las personas que se encuentran en situación migratoria irregular en México.
A final de cuentas, sólo el trabajo conjunto de gobiernos y organizaciones de derechos humanos podrá garantizar el desarrollo de políticas públicas y programas que aborden, de manera efectiva, las causas subyacentes del fenómeno migratorio… No queremos que se sigan repitiendo hechos lamentables como el del pasado lunes en Ciudad Juárez. (Ricardo Monreal, 24 horas, Estados, p. 10)
Jueves de encierro // Los muertos y las carcajadas
La carcajada no delata un gramo de falsedad, de impostación. Es franca, sonora, plena. El Presidente, vean el video, parece que la goza. Se le ve en la cara, encendida, eufórica. De veras, parece uno de esos momentos de plenitud en la cantina con los amigos, cuando piensas que la panza llena, el alcoholito que calienta el espíritu y las buenas amistades son señales de que la vida es buena y por eso el chiste lo celebras a voz en cuello.
Lo que pasa es que el chiste, en este caso, básicamente, es que 38 personas, migrantes, murieron encerradas en una cárcel que se incendiaba.
Los colegas han comentado ya con precisión y contundencia el horror de la prisión de Juárez. Lean a Héctor de Mauleón, esa crónica devastadora: el maltrato y el engaño de los agentes migratorios mexicanos, la cárcel que echa humo, los cuerpos que se acumulan, las familias desesperadas.
Lean el recordatorio de Macario Schettino. Aquí no intervinieron ni el infortunio, ni el crimen organizado. Esos migrantes estaban bajo la custodia en exclusiva de un organismo federal, cuyos representantes huyeron del incendio y dejaron encerrados a los presos, para que murieran. Ahí está el video.
Bueno, ese es el contexto de las carcajadas presidenciales. No es la primera vez que el Presidente ríe, claro. Sí, rió con “Ahí están las masacres”, inolvidablemente. Pero las risas son habituales en La Mañanera, cierto que en general menos estentóreas, lo mismo ante la pandemia, que ante el desabasto de medicamentos, que ante las evidencias de corrupción en su sexenio.
Esta columna no está dedicada al psicoanálisis del Presidente. Ya saben: “Lo que el Presidente realmente quiso decir es…”; “lo que pasa es que al Presidente su amor por los pobres lo lleva a cometer excesos y…”. Supongo que me entienden: la prensa está llena de expertos en ese departamento, y no hay modo de competir con ellos.
Así, no puedo decir, como se lee por ahí y por allá, que el Presidente goza realmente con la desgracia ajena. Es probable que esas carcajadas sirvan nada más para quitar de la mesa la nueva evidencia de que su sexenio es una larga colección de daños, que es una de las funciones de las conferencias en Palacio. Para no ir más lejos –cabe la precisión–, las carcajadas del otro día llegaron despuesito de los dos minutos que les dedicó a los migrantes carbonizados, culpables –dijo– del incendio porque encendieron los colchones en protesta. Como sea, un reto para sus seguidores: justifíquenlas. Los leemos. (Julio Patán, 24 horas, Estados, p. 11)
Un montón de plata // La tragedia del sexenio
La cadena de errores, negligencias y crímenes por omisión que resultó en la tragedia del sexenio con la muerte de 38 migrantes en Ciudad Juárez, en un incendio de una estación migratoria del Instituto Nacional de Migración, exhibe la incapacidad descomunal del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador para gestionar operativamente un amplio espectro de responsabilidades gubernamentales.
El Presidente recayó en el Ejército para sus proyectos prioritarios de infraestructura, y la milicia le cumplió con construcciones veloces y estructuralmente adecuadas. Pero construir velozmente infraestructura es una cosa, y otra muy diferente es operar adecuadamente un sinfín de áreas con la honestidad como único mecanismo de gestión. El gobierno necesita expertos.
La muerte de los migrantes en Chihuahua refleja que la 4T nunca prestó atención al profesionalismo, a la gestión técnica ni a las métricas de desempeño operativo de las políticas públicas. Por eso se han convertido en desastres vergonzosos el abasto de medicamentos, el lanzamiento de Gas Bienestar y ahora esto: los centros migratorios donde permanecen personas que no han podido cruzar la frontera.
La tragedia del sexenio, el crematorio masivo de Ciudad Juárez es resultado de esa improvisación operativa y de la ausencia de liderazgos expertos en el gobierno.
Sólo hay una lección positiva que surge de esto: México debe replantear urgentemente su política migratoria para incorporar a los migrantes a la fuerza laboral del país. Probablemente no a todos, pero sí a alguna proporción que permita subsanar las grandes carencias de trabajadores que ocurren desde hace años en varios sectores, notoriamente en la construcción y en el sector agro. Urge gente.
La tragedia de Ciudad Juárez le explotó en la cara a la 4T y ahora no hay más remedio que modificar la política migratoria incluyendo algún grado de incorporación del flujo migratorio para México. Esa sería una tarea que quizá únicamente el canciller Marcelo Ebrard podría operar.
Los migrantes de Ciudad Juárez son el Tlatelolco de López Obrador. Quedó como su marca indisoluble del sexenio. Es un sello incompatible con los torcidos ideales de la izquierda progresista, a la que se ufana de pertenecer. Que mueran calcinados decenas de migrantes en las instalaciones del INAMI por negligencia gubernamental califica efectivamente como un crimen de Estado, no hay de otra. Pero si la 4T quiere tragar pronto la amargura de este episodio más le vale relanzar toda la concepción que se tiene de la migración en el país. (Carlos Mota, El Heraldo de México, Merk-2, p. 18)
Apuntes incómodos // Gramática política
La política mexicana se desenvuelve en el no entendimiento de la función e identificación del sujeto en una oración. Definir el sujeto implica jerarquizar los elementos. Establecer de lo que se habla para determinar las líneas de responsabilidad ante un hecho.
Cuando se cierran las puertas de un edificio en llamas no sólo se está dejando morir a sus ocupantes, se les está asesinando. El primer sujeto siempre serán ellos, no la figura que quieren proteger las simpatías gregarias a costa de la dignidad de las víctimas y el regateo de la responsabilidad política en los agentes de la acción.
Nuestra constante disociación de principios permite la propagación, sin la menor vergüenza, de voces que optan por la imaginación del complot con tal de no adjudicar ni asumir papeles en las tragedias.
Los migrantes en el centro de detención de Juárez fueron asesinados por los efectos de políticas públicas que, con la aceptación de frases indolentes, buscan desaparecer sus consecuencias. Murieron por la institucionalización de esas políticas; las mismas que hace no mucho les propinaron patadas en una carretera, hacinan y agredieron sus caravanas.
El plural mayestático promueve la desaparición de la titularidad. Si bien el gobierno mexicano se oculta en él, también hay una confusión de sujetos en el análisis tratando de dilucidar los entredichos de miembros del gabinete.
En el país de la anulación de las jerarquías del daño, del pensamiento, de la ley y de las obligaciones, la acción es ejecutada por el Estado y su representación. En conjunto. Entrar a los diretes del secretario de Gobernación, del canciller o de las circunstancias, es comprar los códigos de la grilla donde lo electoral se convierte en el sujeto de la conversación.
El dislate no es una mera nota gramatical, sino la estructura de un pensamiento que no se limita a política migratoria. A la rabia por Juárez le faltan funcionarios de alto nivel dispuestos a rechazar un proyecto de gobierno que permite y al hacerlo, fomenta éste como cualquier otro caso donde las similitudes enferman.
Las estulticias, siempre vacías, provienen de la desjerarquización de toda condición. Consiguen despojar a la muerte de ser su propio sujeto. (Maruan Soto Anta, Milenio Diario, Al cierre, p. 31)
Juárez, los límites de la intolerancia
Hace unas semanas Gary Lineker suscitó una controversia en los medios de comunicación británicos al declarar en Twitter que el gobierno de su país aplicaba a las personas inmigrantes un lenguaje similar al utilizado por los nazis en los años 30 para referirse a los judíos. Lineker, capitán de la selección inglesa durante el Mundial de México 86, fue suspendido y posteriormente restituido en su programa semanal de la BBC. Sus comentarios aludían al discurso de Suella Braverman, titular del Ministerio del Interior cuando se presentó una ley migratoria que pretende dar al gobierno la facultad de remover de inmediato a quienes lleguen en embarcaciones de manera ilegal. En su discurso en el Parlamento, la funcionaria del actual gobierno conservador afirmó que a los británicos patrióticos ya se les había acabado la paciencia.
En Estados Unidos, el Departamento de Servicios Humanos y de Salud también ha sido criticado por el modo impersonal de abordar la migración de menores. El secretario Xavier Becerra criticó a sus subordinados por ineficaces. Comparó sus procedimientos con una línea de producción fordista: Si Henry Ford hubiera visto esto en sus fábricas, jamás habría llegado a ser rico y famoso, se quejó Becerra en una reunión privada, de acuerdo con un audio difundido por The New York Times. La institución a su cargo es responsable de hacer una investigación para cerciorarse de que los menores vayan a vivir con personas que garanticen su seguridad.
De Hannah Arendt a Judith Butler se ha reflexionado sobre las formas de precarización simbólica de las poblaciones enmarcadas por el poder como amenaza. Es ampliamente conocido cómo el gobierno de Hitler despojó de muchos de sus derechos a los judíos alemanes antes de enviarlos a terceros países como Polonia. La manera de nombrarlos formó parte de esa precarización simbólica previa a su exterminio durante la guerra.
El pasado lunes murieron al menos 38 migrantes en el incendio de un centro de detención del Instituto Nacional de Migración, ubicado en uno de los puentes internacionales. Su deceso, mientras se encontraban en custodia de las autoridades mexicanas, evidencia la manera improvisada e irresponsable con que se trata a las poblaciones en movilidad en México. También denota la ambivalencia discursiva oficial.
Se llamó albergue a lo que en realidad es un inhóspito centro de detención: una plancha de cemento enrejada y sin ventanas. Un video que ha circulado ampliamente muestra cómo un agente del INM y un efectivo de seguridad privada abandonan a los detenidos encerrados bajo llave. Estos lugares han sido denunciados por organizaciones de la sociedad civil como entornos torturantes. Según esas ONG, algunas de las víctimas eran hombres que habían sido sustraídos de los cruceros en un operativo conjunto entre la policía municipal y las autoridades federales.
Tal persecución es el resultado de presiones por parte de las cámaras empresariales que con insistencia han demandado acciones contra quienes solicitan apoyo en las calles e incluso de quienes se dedican al comercio informal en el centro de la ciudad. Algunos medios de comunicación se han sumado a este clima de linchamiento. Titulares como Migrantes y ambulantes reinvaden las calles del centro son comunes en los periódicos locales.
El vocablo invasión permea cuanto tenga que ver con el fenómeno migratorio y criminaliza a las personas por el solo hecho de estar en situación de movilidad. Ya muertos, los revictimizan tachándolos de amotinados. Lo que ha trascendido hasta ahora es que los detenidos exigían el agua que se les había negado durante horas. Quienes se han encargado de azuzar a la ciudadanía contra venezolanos, guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, ecuatorianos, haitianos y colombianos, ahora derraman lágrimas de cocodrilo y ofrecen ayuda económica para sepultar a las víctimas.
El alcalde morenista Cruz Pérez Cuéllar ha encabezado esta embestida. Hace una semana declaró que a su gobierno se le estaba agotando la paciencia y que iba adoptar una postura más fuerte. Anunció un punto de quiebre en el tema migratorio. Esa manera de hablar refuerza y legitima los malos tratos de la policía municipal a la población en movilidad.
El Centro de Derechos Humanos Paso del Norte ha documentado casos de desaparición, extorsión y tortura. Las denuncias ante ese centro sostienen que las personas son llevadas a bodegas donde son sujetas a tormentos físicos y tortura sicológica. De acuerdo con los testimonios recabados, los derechos humanistas perciben rasgos de crímenes de odio. Por lo general, los perpetradores son agentes de la policía municipal.
Con sus acciones, el alcalde morenista de Ciudad Juárez parece querer ir más allá del gradual giro coercitivo del gobierno federal, iniciado en 2019 con el cambio del director general del INM. No debe extrañar. Los orígenes de su intolerancia están en el panismo xenófobo de los años 90. En esa década, la derecha promovió campañas como ayudas más si no les das para exhortar a los juarenses a no apoyar a las personas que pedían dinero en los cruceros.
El gobierno municipal panista realizó también un operativo antimigrante en la central camionera para detener a personas con aspecto foráneo y regresarlas a su lugar de origen. Les compraban un boleto de autobús y los embarcaban de regreso sin permitirles entrar a la ciudad. Por aquellos años, el actual alcalde militaba en el PAN y trabajaba para Ramón Galindo Noriega, el artífice de lo que para ellos era una solución final al problema migratorio. El presidente López Obrador insiste en que los morenistas no son iguales a sus antecesores en el gobierno. El caso del alcalde Pérez Cuéllar ilustra que en muchos casos no solamente son iguales, sino que son los mismos. (Willivaldo Delgadillo, La Jornada, Opinión, p. 18)
Tragedia que exige redefinir política migratoria
Lo sucedido la noche del lunes pasado en la estación del Instituto Nacional de Migración de Ciudad Juárez, Chihuahua, que dejó al menos 38 personas fallecidas provenientes de Centroamérica y América del Sur, de las cuales –según las últimas informaciones– 29 eran de Guatemala, es muestra de cómo las políticas migratorias que se aplican en México, y en el resto del mundo, son totalmente inaceptables.
Hay desatención inhumana no sólo de los países por los que esas personas se van desplazando en sus azarosos caminares; también hay desatención de los organismos internacionales cuyos funcionarios desplegados por el mundo y relacionados con el tema migratorio deberían vigilar esos tránsitos y alertar posibles tragedias.
Lo más grave es que al momento de entrar, en este caso a México, no se les ofrece posibilidades con la agilidad necesaria para ir resolviendo sus muy precarias condiciones. Precisamente, al no tener claridad para sus estancias, los invade la desesperanza que desata la necesidad de llamar la atención y que en ocasiones lleva a tragedias como la que México tiene que lamentar hoy. La política de contención, prohibicionista, impuesta por Estados Unidos es inaceptable, debe ser eliminada y México debe replantearse una política migratoria soberana que ponga en el centro el respeto irrestricto a los derechos humanos, lo que supone un amplio espectro de obligaciones por sus autoridades.
En primer lugar, deben erradicarse los centros de detención, evitarse las deportaciones, los albergues sin condiciones dignas de estancia que se convierten en verdaderas cárceles, pero sobre todo se requiere agilizar la tramitación de documentos que les permitan el libre tránsito por todo el país. Esto supone mayores presupuestos, hay que solicitar apoyo a los organismos internacionales de Naciones Unidas para que la Comisión Mexicana de Atención a Refugiados pueda realizar su enorme trabajo con mayor agilidad y otorgar lo más pronto posible los documentos correspondientes.
En este marco, la Guardia Nacional sería absolutamente innecesaria en las fronteras y permitiría reorientarla para enfrentar la inseguridad criminal, no para detener migrantes. En segundo lugar, discutir opciones, visas humanitarias, visas de trabajo, visas de asilo y refugio, todos aquellos documentos a partir de los cuales puedan transitar y buscar trabajo por el país, sin problemas hasta la frontera norte, si esas son sus intenciones, deseo que México no debe impedir. Esta es una cuestión que debe tener muy claro Washington porque México no es responsable de cuidar la frontera gringa, y mostraría que en el país se respetan las libertades de todas las personas.
Esa sí es la forma de ordenar la migración y es lo que puede hacer México solo.
Pero para cambiar e instaurar una nueva política migratoria soberana y no respuestas obligadas al vecino del norte es necesario ir a las causas del nuevo fenómeno migratorio y por ello es importante formar un frente latinoamericano para discutir y debatir sobre el momento actual y poder comprender por qué se han disparado los casos y cuáles son los mecanismos para su resolución.
Obliga a poner sobre la mesa 40 años de política neoliberal, con sus enormes desigualdades económicas, inseguridad, recurrentes desastres climáticos, pobreza y, por supuesto, conflictos geopolíticos mundiales que buscan alinear a los países a los intereses de Washington. Lo más grave: una histórica y desmedida expoliación de las potencias del norte sobre los recursos naturales, minerales, sobre los países latinoamericanos, empresas trasnacionales que se instalan en el sur global por los bajos salarios de los trabajadores, sin ningún beneficio para los países receptores que se ven sumidos en contaminación, elusión de impuestos y, sobre todo, ningún compromiso para compartir tecnología.
En el caso de México, la consecuencia ha sido mantenerse como simple maquilador, por más que ahora podamos hablar de maquila tecnológica, condiciones todas propiciadas por la firma de acuerdos de libre comercio (TLCAN y T-MEC) que no han hecho más que generar graves impactos sociales, económicos y ambientales, además de dominar la alimentación creando graves distorsiones de salud; sin dejar de lado que ahora la Unión Europea está muy interesada en ratificar el TLC UE-México y no hay duda de que el litio está siendo factor decisivo.
Por todo ello, la integración latinoamericana se presenta, hoy más que nunca, como la opción posible y necesaria para defender las relaciones internacionales al servicio de los pueblos, libre de colonialismo con un enfoque multilateral, cuyas relaciones de cooperación permitan integrar mercados laborales regionales bajo la cultura de la igualdad y la inclusión social. (Ana María Aragonés, La Jornada, Opinión, p. 19)
El correo ilustrado
Abramos nuestra solidaridad y corazones a los migrantes
A los migrantes se les ve todos los días deambulando, sorteando la indiferencia para sobrevivir luego de haber cruzado tramos de la muerte, que al fondo de su mirada aún es profunda.
Muchos no hacemos eco a su llamado de auxilio cuando nos lo solicitan, ya sea en los vagones del Metro, en los viaductos o en las esquinas de los semáforos. No nos solidarizamos con su causa ni con la tragedia de estar huyendo del hambre, la pobreza, la persecución y de la guerra. Con su ímpetu de alcanzar una vida mejor para ellos, sus hijos y la familia que han dejado atrás en la sordidez de la que están escapando.
Los migrantes son un gran negocio para los traficantes de humanos, Western Unión o Money Granm, para los políticos y los hipócritas de todas las religiones y las tendencias ideológicas, las clases sociales y económicas que se lamentan de su viacrucis sin abrirles las puertas de sus casas para dejarlos asearse y alimentarse. Los migrantes tienen siglos padeciendo la misma situación degradante e inhumana en todos los países y todos los continentes.
No es hora sólo de lamentarse, de lavarse las manos o de arrojar culpas a diestra o siniestra, sino momento de hacer algo como sociedad, lejos de tácticas electoreras o mediáticas. Empecemos por exigir castigo a los responsables de la muerte de 38 migrantes en Ciudad Juárez y cambiando nuestra actitud hacia ellos, abriéndoles no sólo nuestros corazones, sino también solidarizándonos con su causa, pues como ellos afirman: no son delincuentes, sino personas que quieren alcanzar el sueño de vivir con dignidad, en un mundo en el que cada vez se nos niega ese derecho. (Raymundo Colín Chávez, La Jornada, Correo ilustrado, p. 8)

(Falcón, La Crónica de Hoy, La dos, p. 2)

(Xolo, 24 horas, La dos, p. 2)

(Rapé, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

(Jabaz, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

(Galindo, El Universal, Opinión, p. 19)

(Obi, Reforma, Opinión, p. 10)

(Calderón, Reforma, Opinión, 11)

(Fisgón, La Jornada, ´Política, p. 11)

(Rocha, La Jornada, Política, p. 15)

(Osvaldo, El Sol de México, Nacional, p. 13)

(Garci, El Financiero, Opinión, p. 34)

(El Chavo del Toro, El Economista, Política y Sociedad, p. 39)