Opinión Migración 300423

Propuesta migratoria del Banco Mundial, sus límites

El Banco Mundial acaba de publicar el Informe sobre el desarrollo mundial 2023: Migrantes, refugiados y sociedades. Destacamos algunos de los planteamientos que abordan el fenómeno migratorio, uno de los desafíos más importantes y acuciantes del planeta, por lo que se sugiere “gestionar mejor la migración”. En el documento, se considera que uno de los factores detonantes de los flujos migratorios es la rapidez con la que están ocurriendo los cambios demográficos y, con ello, el envejecimiento de la población, no sólo de las naciones ricas, sino también de algunos de las de ingreso medio los que, se señala, “envejecen antes de convertirse en países ricos”, aunque aquéllos de bajos ingresos viven un auge demográfico. En este marco, se plantea la posibilidad de una competencia por los recursos humanos.

Para una correcta gestión de la migración, el informe sugiere tomar en cuenta dos conceptos: correspondencia, cuando las habilidades de los migrantes responden a las necesidades de la demanda en las sociedades de destino, y motivo, que en este caso es económico, modelo al que denominan como “migrantes económicos con alto nivel de correspondencia”, la cual determinará la medida en que los migrantes, las naciones de origen a través de las remesas y las transferencias de conocimiento y las de destino se benefician de la migración. Los refugiados, protegidos por la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, pueden tener o no correspondencia con el mercado laboral porque el motivo no es la búsqueda de una opción de trabajo, sino la protección de los países que, por el derecho internacional están obligados a otorgar. Las personas que sientan “temor fundado” no pueden ser regresadas a sus lugares de origen, las que corresponderían al modelo “refugiados con alto o bajo nivel de correspondencia”.

Hay un tercer modelo, “migración en situación desfavorable”, cuando los migrantes tienen un bajo nivel de correspondencia, no reúnen los requisitos para ser refugiados y se encuentran en una situación irregular y desfavorable. Estas personas enfrentan una situación en la que, en la medida que la regulación del ingreso es “prerrogativa de los países de destino”, se les puede aplicar la deportación y negar la entrada, lo que puede dar lugar a un trato inhumano. Es decir que en estos contextos se difuminan los motivos (económicos o temor fundado) y la solución es deportarlos. Como las políticas restrictivas generan costos para algunos territorios en tránsito, es importante que éstos se coordinen con los países de destino para enfrentar la migración desfavorable. México conoce muy bien la respuesta del país de destino.

Los trágicos flujos migratorios vividos en este siglo (“crisis migratoria” o “crisis humana”) corresponderían a este último modelo, para los cuales no hay más que la deportación y el bloqueo, sin plantearse siquiera posibles correspondencias o motivos que ameriten refugio, y que forman la migración desfavorable.

Las conclusiones del informe son que los responsables de formular las políticas en las naciones de origen deben gestionar activamente la migración para contribuir al desarrollo, es decir, hacer de la migración laboral una parte explícita de su estrategia de desarrollo, enseñar habilidades que sean muy demandadas en todo el mundo, mitigar los efectos adversos de la “fuga de cerebros”, proteger a sus ciudadanos mientras estén en el extranjero y brindarles apoyo cuando regresen. Filipinas (cuarto receptor de remesas) es el mayor exportador de enfermeras en el mundo desde hace muchos años; sin embargo, sus índices lo mantienen como país subdesarrollado.

Se trata de una propuesta que busca solucionar el problema estructural del envejecimiento de las naciones ricas incorporando recursos humanos “convenientes”, surtidos por el resto del mundo, y responde a las necesidades de la nueva estrategia proteccionista de los países capitalistas, particularmente Estados Unidos.

Desde mi punto de vista, se trata de una propuesta que profundizaría las asimetrías económicas y la dependencia, al tratarse de un modelo de trabajo exportador cuyos cuadros responderían a necesidades externas y no a exigencias de desarrollo interno. Es claramente una forma de subsidiar a los estados ricos en función de las diferencias del costo unitario laboral de los migrantes y porque sería el país de origen el responsable de la formación y educación de estos cuadros. A cambio recibirían remesas, importantes entradas de divisas que, no obstante, no generan progreso.

El Sur global tiene lo que le falta al Norte global: importantes recursos humanos a partir de los cuales se pueden y deben transformarse las condiciones de esta perversa dominación y dependencia, transitar hacia un nuevo mundo de igualdad, democracia y protección de los recursos naturales, lo que sin duda requiere nuevos alineamientos internacionales que pongan en el centro las decisiones soberanas. (Ana María Aragonés, La Jornada, Opinión, p. 15)

Migrantes y cultura binacional

Cuando iniciamos actividades en la Secretaría del Migrante y Enlace Internacional sabíamos que atenderíamos a diferentes tipos de migrantes (de origen, tránsito, destino y retorno), pero mucho ha cambiado en los últimos años.

Doy dos ejemplos: la semana pasada, cinco migrantes guanajuatenses que venían de Indiana y que se dirigían al municipio de Tarandacuao fallecieron en un accidente automovilístico en San Luis Potosí. Lamentablemente dos de las víctimas, con doble nacionalidad, eran menores de edad. “La mamá nos pidió que los cuerpos de sus niños fueran trasladados a Estados Unidos, secretario”, me comentó un colaborador del equipo que enviamos por instrucciones del gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo.

Doy otro ejemplo: la semana pasada acudimos a la Casa de Migrantes de Celaya para entregar apoyos humanitarios a migrantes centroamericanos y allí conocí la historia del pequeño José. “Una pareja de hondureños de 19 años venían huyendo de las pandillas en su país. Se bajaron del tren en Irapuato, porque la chica comenzó con la labor de parto. El bebé migrante, como le decíamos de cariño, nació aquí, en Guanajuato. ¡José, como lo llamaron sus papás, es hermoso y es nuestro paisano!”, me platicó una de las voluntarias. La línea entre migrantes extranjeros y migrantes nacionales empieza a perder definición.

Hace una década, este tipo de servicios binacionales era muy disperso. Por ejemplo, antes, en casos como el terrible accidente de migrantes en San Luis Potosí, nos limitábamos a acompañar a los familiares de las víctimas en las gestiones correspondientes y, apoyando, por ejemplo, con gastos funerarios. Por otra parte, en el caso de los migrantes en tránsito, como la joven pareja hondureña que llegó a Guanajuato en el tren llamado la “Bestia”, sólo se les brindaban apoyos humanitarios. Sin embargo, hoy la migración ha sufrido una evolución tal que se requieren políticas públicas dirigidas a atender no sólo las necesidades de los migrantes de origen que viajan a otros países, sino de aquellos que tienen doble nacionalidad.

Existen especialistas que han hecho tesis sobre la cultura binacional y la gran encrucijada que significa integrar mundos tan diversos, como lo son el de Estados Unidos y México, por ejemplo. Recordemos que compartimos una frontera de más de tres mil kilómetros, siendo el espacio en donde se produce el intercambio comercial más grande del mundo y en el que, a su vez, se convierte en la puerta por donde confluyen más de un millón de personas al día (cargando con sus costumbres, creencias y raíces). Se trata de una frontera binacional en la que, para dimensionar el nivel de interconexión que existe, comparten territorio 10 estados de la Unión Americana y seis de México y en el que viven casi 100 millones de personas. Esto es sólo en la frontera, ¿se imaginan el nivel de interconexión al interior de Estados Unidos que tienen los millones de mexicanos que viven a lo largo y ancho de su territorio? (La comida mexicana, por decir algo, está entre los menús más populares en la Unión Americana, con más de 57 mil restaurantes en su territorio.)

Al hablar de la cultura binacional, me es imposible no mencionar a Octavio Paz. Durante la década de 1940, el gran escritor mexicano y Premio Nobel de Literatura adoptó a la ciudad de Los Ángeles, California, para escribir sus primeras notas sobre los migrantes mexicanos y que le servirían para concretar su obra icónica el “Laberinto de la Soledad”. Traigo a colación a Octavio Paz porque se cumplieron 25 años de su muerte y, sobre todo, porque desde aquellas andanzas angelinas que tuvo en los años 40, ya vislumbraba a los migrantes mexicanos como parte de una revolución bicultural que vendría a cambiarlo todo, tanto en México como en Estados Unidos. Al hablar de Paz me es imposible no recordar a mi amigo Juan Carlos Romero Hicks por la admiración que ambos tenemos por el poeta mexicano. Juan Carlos suele decir que “el hablar dos idiomas es como tener dos manos; el ser bicultural es como poder tocar el piano”. Hoy, la migración nos pone en circunstancias tales que la cultura binacional es parte ineludible de lo que representan México y Estados Unidos.

Antes de concluir este artículo, y mientras buscaba el contacto de la cónsul de Estados Unidos en San Miguel de Allende (para apoyar con los traslados de los cuerpos de los pequeños que fallecieron en San Luis Potosí), no podía dejar de preguntarme: ¿dónde estará nuestro pequeño José? Después de todo, nació en Guanajuato en diciembre y pasó la Navidad en nuestra (su) tierra. Al final, sus padres siguieron su camino de migrantes rumbo al norte con él en sus brazos. No fue su decisión que la migración lo convirtiera en nuestro paisano, pero, como a todos nuestros guanajuatenses, merece ser tratado como tal. ¡Eres guanajuatense! ¡Eres uno de nosotros, José!

Y tú, ¿qué opinas?

Secretario del Migrante y Enlace Internacional de Guanajuato y Presidente de la Conofam  (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p. 17)