La mayoría de los estadunidenses se solidariza con los migrantes mexicanos, a pesar del ambiente hostil estimulado por el presidente de Estados Unidos.
Existe una minoría prejuiciosa, creyente en la supremacía blanca, que percibe a los migrantes indocumentados como criminales,y si alguno se encuentra con alguno en la calle, a veces es agredido o intimidado con los gritos: “¡Trump!, ¡Trump! ¡Trump!” (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio, Opinión, p.12)
Parece que madame Lagarde no se siente muy cómoda con la prensa. Y es que –nos comentaron– la directora del Fondo Monetario Internacional pidió que los representantes de los medios no estuvieran merodeando durante su visita al presidente López Obrador. Además, a diferencia de otros invitados, como Richard Gere o el presidente electo de El Salvador, Nayib Bukele, tuvo el privilegio de que su camioneta entrara hasta Palacio Nacional. Sus guardias informaron a la seguridad del recinto para que despejaran el área. Nada mal para la representante de un organismo que ha sido tan criticado por los enemigos del “neoliberalismo”.
Fiebre de extradiciones
Tal vez sea mera coincidencia, pero pareciera como si la solicitud a España de extradición de Alonso Ancira, dueño de AHMSA, hubiera desatado una fiebre de pedidos de extradición. Resulta que, también ayer, Rafael Olvera Amezcua, principal accionista de Ficrea, fue detenido en Texas, para ser traído a México, acusado de haber defraudado a cerca de 6 mil 800 ahorradores. Al tiempo, el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, aseguró que ayer en la Cancillería se afinaba la solicitud formal que el gobierno de México realizará ante el de Estados Unidos para la extradición de César Duarte, exgobernador de esa entidad. (El Financiero, Opinión, p.35)