Opinión Migración 300525

Desde el biopoder // Crece la migración infantil

La movilidad de personas es un fenómeno que se mantiene en crecimiento en tiempos postpandemia de la covid-19, a pesar de amenazas de deportaciones masivas, de muros y de detenciones en Estados Unidos.

Dentro de la migración, el paso de menores de edad por territorio mexicano y por la llamada ruta del centro del país que incluye al estado de Puebla, está en aumento por una combinación de factores, entre ellos, la violencia en naciones centroamericanas, la falta de oportunidades de empleo y el deseo de reencontrarse con los padres y familiares que viven en Norteamérica.

Durante la jornada “Voces Buscadoras: Una mirada interseccional a la desaparición de migrantes en México” celebrada en la Universidad Iberoamericana Puebla, en el marco de un proyecto de investigación del Sistema Universitario Jesuita (SUJ) en México, la migración es un fenómeno que crece de manera constante y consistente en los últimos años.

Como muestra, en el año 2023, el Instituto Nacional de Migración (INM), identificó dentro del territorio mexicano a más de 123 mil menores en contexto de movilidad, de los cuales, dos de cada cinco viajaban sin compañía de un adulto.

La migración de menores de edad sin acompañantes está registrando un alza y si se comparan los datos actuales con momentos previos a la pandemia de covid-19, el incremento es exponencial: 70 por ciento de incremento entre 2019 y 2023.

Riger Mejía, educador popular del Colectivo Acompañante de Niñeces y Adolescencias Migrantes, reveló que, los menores, durante todo el tránsito, van viviendo extorsiones por parte del crimen organizado y de las instituciones de seguridad de diferentes países.

A pesar de las adversidades y violaciones a los derechos humanos, entre los menores de edad que se dirigen hacia Estados Unidos siempre está presente su familia y el deseo de que sus integrantes se vuelvan a unir.

Al final, los menores que partieron de Centroamérica, de Sudamérica y hasta de países de Asia y África, viajan solos o acompañados, pero siempre tienen presente a su familia, la cual, es su fortaleza y, al mismo tiempo, su guía y su destino en medio de los momentos complicados en su trayecto hacia Estados Unidos. (Jaime Zambrano, Milenio, Online)

Rozones

Un millón de migrantes

Importantes, nos dicen, los datos que aportó ayer la organización civil Signos Vitales, presidida por Enrique Cárdenas, en su reporte sobre el estatus de la migración actual en México. Para dimensionar la situación ante el endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos y el cierre de su frontera sur, estableció que más de 925 mil migrantes se encuentran actualmente en México en condición irregular, flotando en espera de que la situación cambie, además de que unas 140 mil personas solicitaron el estatus de refugiado en el país.

Lo anterior da cuenta del encapsulamiento que otros expertos han detectado y que irá teniendo efectos en comunidades. Otra información relevante refiere que en el 2023, los grupos delincuenciales transnacionales cruzaron a 648 mil personas de México a Estados Unidos; es decir, se dieron 74 cruces ilegales por hora durante todo ese año, actividad que les dejó ganancias récord ese año por 6 mil 079 millones de dólares. El problema es que esos grupos criminales existen y buscarán otras vías de hacer negocios ilícitos con la nueva realidad. Atentos. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

Razones // El Comando Norte en México

Como ya hemos dicho, no necesitamos tropas estadunidenses en México, pero sí necesitamos, nosotros y ellos, la colaboración de y con Estados Unidos, porque muchos de los desafíos son binacionales.

La relación con Estados Unidos se lleva en muchos espacios, pero en pocos está tan bien establecida como en el ámbito militar. Estuvo de visita en México el jefe del Comando Norte de Estados Unidos, el general Gregory Guillot, y se reunió en el rancho de Santa Gertrudis, en Chihuahua, con el general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional, y con el almirante Raymundo Morales, secretario de la Marina.

En el Centro Nacional de Adiestramiento, en Santa Gertrudis, unas instalaciones magníficas de la Defensa Nacional, analizaron planes conjuntos y ejercicios de entrenamiento de fuerzas especiales de Ejército, Fuerza Aérea, Marina y GN, en el marco de un extenso programa de cooperación que se ha establecidos desde tiempo atrás y que se ha potenciado en los últimos meses. Ha habido, y próximamente habrá más, fuerzas especiales de la Unión Americana en ejercicios conjuntos, que se hacen tanto en México como en Estados Unidos, en el contexto común de la participación en el Comando Norte.

La relación entre ambas instituciones armadas es una de las bases en las que se mantiene la compleja colaboración bilateral, basada en la participación en el Comando Norte de Estados Unidos, en el que participan también Canadá y Bahamas, estableciendo una zona de protección común para la región, donde se ha establecido una visión estratégica mutua para la seguridad de América del Norte, que incluye reuniones periódicas a diferente nivel, ejercicios conjuntos y mecanismos de coordinación para enfrentar desafíos como el tráfico de drogas, armas y personas. Por cierto, por la falta de confianza con López Obrador, esa relación estuvo a punto de perderse cuando legisladores estadunidenses pidieron, todavía en la administración Biden, que México fuera retirado del Comando Norte. Hoy eso quedó en el pasado.

Desde su toma de posesión, el presidente Trump encargó al Comando Norte la seguridad de su país en temas como la migración y el tráfico de fentanilo, responsabilizándolo del control de su frontera sur, lo que ha determinado una estrecha colaboración con las fuerzas militares y de la Guardia Nacional que se están encargando de esa misma tarea de este lado de la frontera.

Esto tampoco es nuevo. México ha tenido participación en el Comando Norte desde su creación y ha habido y hay elementos del Ejército mexicano en su sede en Colorado. Ha habido y habrá delegaciones militares estadunidenses en México para tareas de entrenamiento y colaboración; regularmente se hacen operativos de entrenamiento militar conjunto en muchos ámbitos.

El intercambio de insumos de inteligencia también ha estado vivo. La cooperación abarca distintos tipos de información táctica y estratégica, pero su intensidad y profundidad depende en última instancia del nivel de confianza y reciprocidad entre ambas instituciones. Hoy, ese nivel de confianza es particularmente alto, con acuerdos de confidencialidad y la protección de fuentes y métodos.

Como ya hemos dicho, no necesitamos tropas estadunidenses en México, pero sí necesitamos, nosotros y ellos, la colaboración de y con Estados Unidos, porque muchos de los desafíos son binacionales e incluso van mucho más allá: las redes de tráfico de fentanilo y otras drogas pasan por varios países (no se puede entender el proceso de producción de fentanilo ilegal sin la participación China e India, y acaba de ser desmantelada por la Europol y la policía francesa una red de tráfico de drogas sintéticas asesorada por el Cártel de Sinaloa que operaba en Francia, Bélgica, los Países Bajos, Serbia y Nueva Zelanda); lo mismo que el tráfico de migrantes; la atención a las amenazas terroristas y el tráfico de armas.

Hace unos días decíamos aquí que la relación con Estados Unidos, más allá de lo comercial, se definirá por la seguridad. Recordábamos que Omar García Harfuch ha logrado una muy buena relación con las distintas agencias de seguridad estadunidenses que giran, para México, en torno al Homeland Security. Eso se había perdido y es importantísimo haberlo recuperado. La Marina tiene una buena relación directa con espacios de inteligencia como la CIA. Pero la relación militar directa es clave: el secretario de la Defensa, Pete Hegseth, es un exmilitar (no siempre lo son en EU); la jefa de Inteligencia nacional, Tulsi Gabbard, es una exmilitar; el nuevo embajador, Ron Johnson, es un exmilitar, con 40 años de carrera en las boinas verdes y la CIA.

La seguridad fronteriza de Estados Unidos se la ha encargado el presidente Trump al Comando Norte, donde participa México, y con el general Guillot, el general Trevilla mantiene una magnífica relación. Para con todos ellos, decíamos, la diplomacia militar del general Trevilla, la que se hace de militar a militar, resulta cada día más importante. Eso se acaba de refrendar en esta visita del jefe del Comando Norte. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 12)

A Ras De Suelo // El precio de disentir: revocación de visas en EU

La administración de Trump está implementando un nuevo tipo de diplomacia basada en la revocación o denegación de visas como forma de coerción selectiva para castigar a países extranjeros que mantienen enfoques disidentes respecto de la regulación de plataformas, o a estudiantes con ideologías contrarias a las de la actual administración. Si bien permitir la entrada a un país mediante la emisión de visas es una prerrogativa del Estado y no una obligación, preocupa la cancelación de documentos como forma de control de la gobernanza digital y la defensa de valores nacionales en el plano internacional.

El secretario de estado, Marco Rubio, anunció la revocación de visas a funcionarios extranjeros (e incluso a sus familias) que, a juicio del Departamento de Estado, censuren a sus empresas o ciudadanos, por considerarlo una violación a la soberanía estadounidense en el ámbito digital. La medida está relacionada con la decisión del juez de la Corte Suprema de Brasil, Alexandre de Moraes, quien ordenó el bloqueo de varias cuentas en la red social X (antes Twitter) por la difusión de desinformación y mensajes de odio.

La decisión también apela al Reglamento de Servicios Digitales (DSA) de la Unión Europea, que ha exigido a plataformas tecnológicas eliminar contenido ilegal, combatir la desinformación, reforzar la transparencia algorítmica y proteger a menores en línea. Aunque el DSA tiene como objetivo regular los entornos digitales dentro del espacio europeo, funcionarios estadounidenses han denunciado que estas regulaciones imponen obligaciones extraterritoriales inaceptables a empresas tecnológicas con sede en EU. Ejecutivos de Meta —incluido Mark Zuckerberg— han solicitado apoyo directo de Washington para evitar sanciones de la Comisión Europea, apelando a posibles represalias comerciales como la imposición de aranceles.

Ya en febrero pasado, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, había pronunciado un discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich en el que acusó a Europa de atentar contra la libertad de expresión. Citó casos como la anulación de las elecciones presidenciales en Rumania debido a presunta injerencia rusa, la condena en Suecia de un activista cristiano por participar en la quema del Corán, y la detención en el Reino Unido de un hombre por rezar frente a una clínica de abortos, y a advertencias de la Comisión Europea sobre la censura de contenidos considerados “de odio” en redes sociales. Calificó al uso de términos como “desinformación” como una práctica de la era soviética para silenciar voces disidentes.

Esa defensa irrestricta de la libertad de expresión que la administración Trump invoca para proteger a ciudadanos y empresas estadounidenses, no se extiende al resto del mundo. El gobierno ha revocado visas a cientos de estudiantes e investigadores internacionales en universidades por participar en protestas a favor de Palestina. Uno de los casos más emblemáticos es el de la doctora turca Rümeysa Öztürk, arrestada y posteriormente liberada en Massachusetts tras coeditar un artículo crítico contra las políticas de Israel. En la misma tesitura, el Marco Rubio anunció que cancelarán visas a estudiantes chinos que cursan estudios en áreas consideradas críticas o que supuestamente tengan vínculos con el Partido Comunista Chino. Mientras tanto, esta semana suspendieron citas consulares para todas las visas estudiantiles, en tanto se establecen directrices para revisar las redes sociales de los solicitantes.

Esto abre la puerta a una política de exclusión basada en ideología, activismo o simplemente por disentir del discurso oficial, lo que profundiza la fragmentación del sistema internacional, marcado por bloques que priorizan sus propios intereses y valores. Estados Unidos tiene derecho a defender la libertad de expresión, pero debe evitar acciones arbitrarias que contradigan los principios que dice promover. (Eunice Rendón, El Universal, Nación, p. 5)

Desplazamiento forzado interno

El 16 de mayo se hizo el lanzamiento de la Cartilla Digital Interactiva sobre Desplazamiento Forzado Interno (DFI): Los Gómez, un viaje de esperanza y resiliencia. La publicación es fruto de una colaboración interinstitucional entre el posgrado en desarrollo rural de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de Xochimilco, la Fundación Universitaria de Popayán (Colombia), la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), el Consejo Nacional de Población (Conapo), el Foro para el Desarrollo Sustentable AC y Genius Game Latinoamérica. Las palabras de apertura del acto estuvieron a cargo de Francisco Javier Soria López, rector de la unidad Xochimilco de la UAM, y participaron autoridades de la UNAM, SEP, Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas, así como representantes civiles.

La cartilla es una herramienta interactiva con información clave sobre el desplazamiento forzado interno en México, sus causas, con secuencias y recursos de apoyo para las víctimas. Pretende sensibilizar y promover acciones para quienes han sido obligados a abandonar sus hogares por violencia. Con un formato muy amigable de videos con dibujos animados permite seguir la historia de una familia desplazada para facilitar la identificación de necesidades de atención de la comunidad.

Considerando la familiaridad con las nuevas tecnologías, busca involucrar a jóvenes para recopilar datos, fomentar la participación comunitaria y la responsabilidad cívica, ayuda a diseñar planes de atención y orienta sobre la reparación e instancias a las que pueden recurrir quienes lo requieran. La cartilla está disponible en: https:/acortar.link/r9C2bq

El desplazamiento interno pasó a ser parte de las políticas públicas por primera vez en la administración anterior; desde hace seis años el Conapo comenzó a elaborar estudios para comprender las aristas del fenómeno. La primera publicación, La violencia como causa de desplazamiento interno forzado: aproximaciones a su análisis en México, fue elaborada con el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) y se enfocó en el desplazamiento vinculado a la violencia por delitos de alto impacto, violencia de género, creencias políticas o religiosas, competencia y apropiación de recursos.

Perfil sociodemográfico de la población que cambió de vivienda o lugar de residencia para protegerse de la delincuencia identifica a población más joven, la que cuenta con mayor nivel educativo, está activa en el mercado laboral, del ámbito urbano y de viviendas con menores barreras al acceso.

Diagnóstico nacional sobre la situación del desplazamiento forzado interno en México revisa conceptos claves y hace un recuento de fuentes de información cuantitativas y cualitativas, y factores de inseguridad/ violencia, desastres y cambio climático.

Otra publicación con UNFPA es Desplazamiento interno en contextos indígenas: tres miradas estatales a un problema complejo, la cual expone los hallazgos de un trabajo etnográfico con indígenas de Chiapas, Chihuahua y Guerrero que identifican como causas: conflictos agrarios, políticos (movimiento zapatista) y religiosos, explotación de recursos naturales, extracción de minerales, producción de estupefacientes, narcotráfico y violencia.

Desplazamiento forzado interno en México: del reconocimiento a los desafíos es un libro publicado por la Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración con la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), quienes convocaron a instituciones gubernamentales y a expertos para incentivar la discusión del DFI y emitir propuestas puntuales a las instituciones públicas.

La situación del desplazamiento forzado interno en la región centro-occidente de México es un trabajo etnográfico que permite conocer las características del DFI desde una visión regional en Colima, Guanajuato, Jalisco y Michoacán, contribuye a identificar necesidades y a definir políticas de prevención, atención y soluciones duraderas.

Informe del ejercicio de caracterización del desplazamiento interno en Chihuahua se basa en una encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) que incluyó entrevistas a desplazados en Chihuahua, todo un esfuerzo interinstitucional apoyado por ACNUR, con participación de la Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración, la Joint Internal Displacement Profiling Service (JIPS), el Consejo Estatal de Población de Chihuahua, organizaciones de la sociedad civil e investigadores.

Este estudio encontró que en 81 por ciento de los casos los integrantes del hogar fueron desplazados, y más de la mitad de la población desplazada es indígena, por ser más vulnerable para sufrir DFI, la principal causa señalada en la zona es la violencia provocada por el narcotráfico. Las publicaciones referidas pueden consultarse en: https://acortar.link/njOMVG Se trata de información clave para diseñar políticas de desplazamiento forzado interno que articulen los esfuerzos de los tres órdenes de gobierno, tema de gran vigencia y de reciente reconocimiento como política pública. (Gabriela Rodríguez, La Jornada, Opinión, p. 14)

Cartones

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(Calderón, Reforma, Opinión, p. 9)

Suspenden fallo que bloqueaba aranceles

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(Llera, Excélsior, Nacional, p. 14)

Good Bye!

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(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 14)