Opinión Migración 300622

Bajo reserva

Dos tráileres, dos tragedias, pero solo una condena

Nos hacen ver que, en la Comisión Permanente del Congreso, la bancada de Morena lanzó una condena y críticas por la tragedia ocurrida en San Antonio, Texas, donde más de medio centenar de migrantes murieron en la caja de un tráiler. “Hay que levantar la voz y decir que esta red de delincuencia, que lucra con la necesidad de los hermanos migrantes, está dedicada al tráfico ilegal de migrantes”, señalaron senadores y diputados oficialistas al exigir al gobierno de Estados Unidos sanciones ejemplares para los responsables. Hace apenas unos meses, en diciembre del 2021, otro tráiler, pero con migrantes centroamericanos, sufrió un accidente donde fallecieron una veintena de seres humanos. En ese entonces, los morenistas maniobraron para evitar hablar de corrupción en el Instituto Nacional de Migración, e incluso aplazaron, casi hasta el olvido, la comparecencia de su titular, Francisco Garduño. (El Universal, Nación, p. 2)

Templo mayor

AUNQUE hay quienes se preguntan si el relajo en el que se ha convertido el AICM no será un plan con maña para desincentivar el uso de ese aeropuerto y favorecer al AIFA, todo indica que no hay tal complot. 

Y ES QUE el monopolio de taxis de sitio y el hostigamiento a los autos de alquiler por aplicación, los abusos de los agentes migratorios, así como la tardanza en la entrega y hasta el saqueo de maletas parecen responder a una concatenación de malas decisiones y peores prácticas de la SCT, el Instituto Nacional de Migración y Aeropuertos y Servicios Auxiliares. 

ASÍ ES QUE no les restemos “mérito” a esas dependencias federales que solitas pueden hacer colapsar un aeropuerto internacional aun sin proponérselo. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)

Trascendió

Que pocas veces ha empleado expresiones tan duras el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, como ayer cuando reconoció que el sistema migratorio entre México y su país “no funciona y nunca ha funcionado”, donde impera “el desorden” ante una situación insólita de flujo de caravanas que no se soluciona “rezando”, porque lo urgente es tener “liderazgo” y actuar ya. El diplomático espera que haya resultados en la reunión del jefe de la Casa Blanca, Joe Biden, con el presidente mexicano en julio. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)

En privado // A César lo que es de Adán

RETALES

  1. DESDÉN. Le contaba que la tragedia de San Antonio, que suma ya 53 migrantes muertos, le era ajena a gobernantes, sociedad y la mayoría de los estadunidenses que desconocen dónde está esa ciudad. El New York Times y el Washington Post no tuvieron ayer una línea en sus primeras planas para esta desgracia. Lo del sur les es ajeno a los del norte. El tema es de México, aunque se quiera ubicar solo allá. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

Quebradero // El lejos cerca del 2024

RESQUICIOS

Si no se entiende que la muerte de migrantes es un asunto de responsabilidad compartida seguiremos en los absurdos dimes y diretes de que, si el tráiler salió de México, si la frontera es porosa, si se abordará el tema en el encuentro de presidentes, más todo lo que se les ocurra. El problema es que no hay políticas migratorias que definan, entre otras cosas, a la migración como un derecho humano. (Javier Solórzano, La Razón, La dos, p. 2)

Confidencial

Nueva tragedia, nuevos comienzos

“Qué bueno que el fiscal (Alejandro Gertz) deje de lado venganzas personales y se ponga a investigar la trata de personas”, consideraron activistas, después de que se anunciara que Fiscalía General, Migración y Relaciones Exteriores trabajarán en conjunto con Estados Unidos y países de Centroamérica para combatir, ahora sí, la trata de personas. Falta ver si, por su carácter mediático, el caso se atiende a profundidad o, como siempre, quedará en la gaveta de la realidad nacional en un par de semanas, en lo que ocurre una nueva tragedia que atraiga los reflectores. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 33)

México SA

AMLO inaugura refinería Olmeca // Objetivo: retomar autosuficiencia // Suficientes combustibles mexicanos

Las rebanadas del pastel

Se informa que un equipo de la Fiscalía General de la República se trasladó a Texas para investigar la muerte de al menos 51 personas (entre ellas 27 mexicanos) dentro de un tráiler. Bien, pero no vaya a ser que la FGR crea que se trata del caso Lozoya, porque entonces tal indagatoria nunca llegará a buen puerto. (Carlos Fernández – Vega, La Jornada, Economía, p. 22)

Análisis superior // Razones de fondo

Hasta antes del comienzo de esta administración había disminuido el número de mexicanos que iban a buscar a Estados Unidos lo que no podían tener en México. Está documentado que desde finales de la década pasada la tasa de recambio era negativa, es decir, regresaban más mexicanos a los que se iban; sin embargo, ha dejado de ser así.

Solemos romantizar al migrante diciendo que no es ilegal, sino indocumentado. Hablamos del derecho que tiene una persona a buscar una mejor calidad de vida; sin embargo, con facilidad, los gobiernos omiten reconocer que la migración es muestra del fracaso del gobierno, que no cumple con su obligación básica de dotar de oportunidades. (David Páramo, Excélsior, Dinero, p. 3)

Bitácora del director // Salir primero

BUSCAPIÉS

*En el periodo 2005-2014, más mexicanos volvieron al país de los que emigraron a Estados Unidos. En esa década, salieron 2.3 millones y regresaron 2.4 millones, de acuerdo con datos del Pew Research Center. Sin embargo, a partir de ese último año esa tendencia se ha revertido, para volver a los niveles de fines del siglo pasado, cuando por cada cinco mexicano que se iba, solamente uno volvía.

*Ese fenómeno se advierte en la tragedia de San Antonio, donde apareció un tráiler con decenas de migrantes muertos. Por lo menos la mitad de las personas indocumentadas que viajaban hacinadas en su caja eran originarias de México. La expulsión se ha reiniciado con fuerza, ahora no sólo por cuestiones económicas, sino también de seguridad. En un año, las detenciones de mexicanos en la frontera estadunidense han aumentado 35 por ciento.

*A decir del Banco Mundial, siete de cada cien dólares que ingresan en México por concepto de remesas son usados para cubrir las cuotas de los traficantes de personas, quienes habrían obtenido mil 648 millones de dólares el año pasado por parte de migrantes mexicanos. El gobierno suele festejar el aumento de las remesas, sin reparar en los riesgos que implica ganar ese dinero ni en el hecho de que parte de él cae en manos de los polleros. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)

Duda razonable // Las visas de trabajo temporal que propondrá AMLO

En la próxima reunión entre Andrés Manuel López Obrador y Joseph Biden, el presidente mexicano llevará la propuesta de aumentar el número de visas de trabajo temporal para mexicanos con el objetivo de atemperar los flujos migratorios sin documentos hacia EU.

En 2021, EU dio 470 mil visas temporales de trabajo en todas sus modalidades y para todos los países, entre las cuales poco más de la mitad fueron para trabajos en el sector de la agricultura. El número es bastante menor al de 2019, cuando se dieron 616 mil. A pesar de la reducción en el total, el número de visas temporales que más han aumentado es el de trabajo en el sector agrícola (Visas H2A), que en 2014 sumaban 89 mil.

Aumentar el número de visas temporales de trabajo no está exento de problemas para los gobiernos estadunidenses.

Por una parte, los demócratas más tradicionales responden y algunos dependen del movimiento sindical estadunidense, que por más que se ha ido haciendo pequeño importa aún. Algo así sucedió, por ejemplo, con Obama, que endureció algunos de los procesos de revisión y supervisión para empresas y trabajadores temporales por las presiones y su simpatía con el movimiento sindical.

Trump, por su parte, anunció que quería cambiar el programa por uno basado en “mérito” más que en necesidades del mercado, pero el plan no se implementó. Biden, por su parte, ha anunciado más de una vez que quiere expandir los programas de visas temporales y prometió aumentar algunos límites marcados por las normas.

¿En dónde están las oportunidades? En el sector agrícola, que por años se ha quejado de falta de fuerza de trabajo y que hoy depende de la migración. Según recientes investigaciones, 70 por ciento de los trabajadores son nacidos fuera de EU y 35 por ciento de los trabajadores son indocumentados (hasta hace pocos años eran la mitad en actividades de siembra y cosecha). Y de hecho hay algunas iniciativas en el Congreso de EU para documentar a trabajadores agrícolas. Iniciativas que no han ido a ningún lado.

Hay, pues, en esa propuesta una oportunidad. Ya veremos si el Presidente y el canciller logran vencer el tufo xenófobo de la política estadunidense de estos días y logran algo, porque, eso sí, en algo ayudaría a reducir los flujos migratorios. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Política zoom // Los mártires de San Antonio

Murieron de hipertermia. Viajaban en un camión de remolque cuya caja tendría capacidad para unas 40 toneladas. Partieron de Laredo hacia San Antonio por la autopista 1-35. Cabe suponer que el vehículo se desvió luego por la interestatal 13 para evitar ser detectado.

La caja no traía refrigeración y la temperatura exterior durante el día fue superior a los 40 grados centígrados. 

En esas condiciones viajaron durante más de tres horas 67 personas desprovistas de agua y ventilación.

Llevaban untado a la piel un sazonador de carne para evitar que el olor a ser humano fuese descubierto por los perros de la migra. Esta imagen es canibalesca.

Murieron de un golpe de calor. Por encima de los 40 grados la hipertermia causa daño cerebral y provoca el fallo sistemático de los órganos.

El camión fue hallado en una carretera secundaria cerca de la base militar de San Antonio-Lackland. Tenía la puerta abierta, lo que hace suponer que el chofer supo antes de huir que, a sus espaldas, había ocurrido una tragedia.

De todos los pasajeros han muerto 53 y no es seguro que el resto vaya a sobrevivir. La mayoría son mexicanos, pero también hay guatemaltecos, hondureños, salvadoreños y de otras nacionalidades todavía sin identificar.

Ellas son las víctimas de un negocio que ronda los 14 mil millones de dólares anuales. Son la mercancía de las grandes organizaciones criminales que, con el reforzamiento de la prohibición migratoria, han encontrado una actividad muy lucrativa.

Mientras más altos sean los muros, más dinero puede extraerse de los familiares que viven en los Estados Unidos cuando quieren traer a sus seres queridos. Un viaje que antes costaba entre 4 y 5 mil dólares hoy se eleva a los 10 y 15 mil dólares.

En la zona donde ocurrió esta catástrofe operan, en ambos lados de la frontera, el cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación. Para ellos el trasiego de droga sigue siendo muy lucrativo, pero justo detrás viene el tráfico de migrantes.

Zoom: los mártires de San Antonio no merecen ser noticia de una semana. Son los cuerpos y los rostros de un conflicto humanitario que no se detendrá hasta que la política de la estupidez sea derrocada. (Ricardo Raphael, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

El cristalazo // Migración y delincuencia

Durante muchos años México pugnó por “desnarcotizar” la agenda bilateral con los Estados Unidos. A partir del asesinato del agente Kiki Camarena, Washington no tuvo otro interés, especialmente durante el gobierno de Reagan, sino someter a México con el pretexto del narcotráfico.

La vieja historia del trampolín y la alberca, tiñó durante años todo el espectro de nuestra dependencia.

Sus esfuerzos por arrinconar a México en ese monotema llegaron hasta el extremo de respaldar —rápido y furioso—, la política de confrontación con los delincuentes, emprendida por el ejército al mando de Felipe Calderón, con armas y pertrechos militares al amparo de la “Iniciativa Mérida”, una especie de Plan Colombia en menores proporciones.

Cuando la orientación de los gobiernos estadunidenses cambió, la migración, un tema permanente y sin solución posible, ni entonces ni ahora, se advirtió el tema central. Y así lo ha confirmado el presidente López Obrador en la preparación del cercano encuentro con Joe Biden quien entre sus méritos mayores presenta la desorientación. El gobierno estadunidense tampoco sabe cómo hacer para controlar la migración.

México no ha respondido con soluciones, ha respondido con promociones. Su idea de exportar los programas de jóvenes constructores del futuro y sembradores de vida, son simplezas sin oportunidad real. Nada resuelven, pero visten una idea peregrina: arraigar a la gente en sus lugares de origen para no empujarlos a migrar. 

Y para eso se recurre al eterno canto de la pobreza: pedirles dinero a los estadunidenses. Inviertan para que dejemos de ser pobres. Otro fracaso, otro ridículo. 

Pero la migración hoy, a pesar de sus condiciones antropológicas, esa algo más: es una rama poderosa del crimen oigan izado transnacional. Mientras no se le considere un delito tan grave como el narcotráfico o el armamentismo comercial, no habrá solución posible. 

Pero el delito no lo cometen quienes migran o emigran. El delito lo cometen quienes han industrializado, por todo el continente, el transporte y contrabando de personas. 

Ese es un crimen de lesa humanidad. 

No se debe combatir al emigrante ni al caminante desesperado; se debe combatir, y fuerte, a los polleros y similares. 

Y esa realidad tristemente se ha visto en la muerte horrenda de los hombres y mujeres hacinados en la caja de un trailer en la vecindad de San Antonio, Texas. 

Así pues si los presidentes de México y Estados Unidos van a salir con el rollo eterno de los derechos, la dignidad, las remesas, la valentía de los emigrantes y todo ese enorme etc, la reunión no servirá para nada. 

Si no se le declara una guerra binacional a la abominable industria de la trata, del contrabando de personas y todo lo relacionado con esta infamia casi esclavista, de nada servirán sus interminables discursos cuya verdadera finalidad ni es humana sino electoral. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)

Número cero // Texas: migración no regulada ni segura

La tragedia de migrantes vuelve a teñirse con rostros mexicanos. La mayoría de los 51 migrantes muertos en un tráiler en Texas era de connacionales, que, como generaciones anteriores, abandonan el país en número creciente por la violencia y la pobreza, sin pensar en su regreso. La mayor tragedia entre México y EU corrobora que el fenómeno de la migración “cero” es cosa del pasado y pone en duda la efectividad de los programas sociales para detener la crisis mientras sigan las políticas de criminalización.

Los flujos migratorios están cambiando con una marcada tendencia al alza de mexicanos dispuestos a huir al precio de su vida y caer en manos de las mafias transnacionales, a pesar del “muro” de la Guardia Nacional en la frontera y políticas migratorias estadunidenses que cierran la puerta al refugio y facilitan las deportaciones. Ningún esfuerzo de ambos gobiernos ha logrado una migración ordenada y, mucho menos, segura. Al contrario, desgracias como la de Texas muestran los mayores riesgos de criminalizarla, como ocurre en la práctica. La corriente de mexicanos que intenta cruzar a EU es cada vez más nutrida junto con la centroamericana, que también resulta imparable. Tan sólo en mayo se incrementó 204% respecto al mes anterior.

López Obrador y Biden llevan meses tratando de negociar algún acuerdo que ataje la crisis migratoria, pero sin concretar medidas para regularla ni programas sociales para atacar las causas de la expulsión de centroamericanos, como ha propuesto López Obrador. El próximo 12 de julio se reunirán otra vez en Washington con ese punto central en la agenda, aunque el panorama de la migración ha cambiado en los últimos tiempos, principalmente porque implica cada vez más a los migrantes mexicanos. México ha aceptado funcionar como tercer país seguro para los refugiados y emplear la Guardia Nacional para perseguir a los centroamericanos, pero ahora la política represiva tendrá que aplicarla de forma creciente con su población, aun a riesgo de que las mafias transnacionales se aprovechen de ello.

El contexto cambia para López Obrador y lo coloca en una situación más comprometida que antes, por dos razones. Una, porque cada vez está más lejos el fenómeno de migración “cero”, que antes cargaba el flujo de la balanza del lado del regreso de mexicanos al país y ello despresurizaba la agenda bilateral. Y, segunda, las políticas antiinmigración de Trump y continuadas por Biden afectaban, principalmente, a los centroamericanos que se internan a México para llegar a EU, a pesar de la encomienda a la Guardia Nacional de detenerlos. 

En efecto, las condiciones son ahora más complejas si la política de criminalización afecta a mexicanos, que en número creciente deciden migrar por la agudización de la violencia en sus diversos tipos, desde el crimen hasta feminicidios o acoso a personas transgénero, junto con el desempleo y la pobreza. Los arrestos de mexicanos en la frontera, según datos oficiales estadunidenses, se incrementaron 268% entre 2021 y 2022 respecto a 2019. El programa de visas temporales anunciado en la Cumbre de las Américas también implica riesgos si los migrantes mexicanos optan por no volver una vez que cruzan la frontera.

López Obrador tendrá cada vez más dificultades de mantener el apoyo para perseguir migrantes con la Guardia Nacional si los connacionales tienen mayor presencia en los flujos migratorios. A la vez que también menor margen de acción para seguir funcionando como tercer país seguro si crecen las deportaciones y, sobre todo, las detenciones de mexicanos en la frontera. 

El respaldo de México en este tema es vital para las oportunidades de los demócratas en las elecciones intermedias, pero Biden no ha encontrado ninguna propuesta para una migración más ordenada y segura, como demuestra la tragedia de Texas. Por el contrario, el mayor poder de los grupos criminales transnacionales en la operación de la migración lo tienen frente al “gatillo” de las críticas de los republicanos. Las muertes de Texas “son de Biden”, le espeta el gobernador tejano Greg Abbott. Pero el creciente fracaso de la política migratoria no sólo le cuesta a Biden, sino también a las fórmulas de López Obrador contra la migración de Centroamérica con programas sociales que ataquen las causas de los desplazamientos, porque ahora las cifras muestran que tampoco han sido suficientes para desactivar la mexicana, aunque la frontera sea cada vez más peligrosa. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional, p. 14)

Jaque mate // Razones para migrar

Cuando menos 27 de los 53 muertos, más de la mitad, en el tráiler de San Antonio eran mexicanos. El dato es significativo. Durante décadas México fue el lugar de origen de la enorme mayoría de los migrantes ilegales que cruzaban la frontera, pero en los primeros años del siglo XXI hubo un descenso profundo en los cruces de mexicanos mientras que subían los de ciudadanos de otros países, especialmente centroamericanos. Durante algunos años, incluso, fueron más los mexicanos que regresaban a nuestro país que los que se iban a la Unión Americana. 

A partir de 2018, sin embargo, el número de mexicanos que cruza ilegalmente la frontera ha vuelto a crecer de manera rápida e importante. En 2015 fueron aprehendidos por la Patrulla Fronteriza 188,122 mexicanos; en 2020, a pesar de la pandemia, el número llegó a 254,647. En 2021 el 58.8 por ciento de los “encuentros” (aprehensiones y expulsiones) con migrantes ilegales en la frontera sur de Estados Unidos involucraron a mexicanos. Los fallecidos en el tráiler serían una muestra representativa de la nueva composición nacional de quienes hoy están arriesgando su vida para cruzar la frontera. 

El presidente López Obrador sostiene que los países centroamericanos deberían aplicar los programas sociales de México, como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, para evitar la emigración ilegal. La realidad, sin embargo, es otra. Quizá los programas sociales sean un paliativo para los pobres, pero no construyen prosperidad ni evitan la emigración. La prueba está en el aumento de mexicanos que están cruzando la frontera de manera ilegal. 

No descarto que los programas sociales tengan beneficios; hay que evaluarlos mejor para ver si realmente están cumpliendo con su función. Lo que no están haciendo es disminuir la pobreza ni la emigración. No es la caridad, sino los empleos, lo que arraiga a la gente a su tierra. 

En México, sin embargo, parecería que estamos haciendo todo lo posible para evitar la inversión productiva y la generación de empleos. El gobierno canceló el Nuevo Aeropuerto Internacional de México y una planta cervecera en Mexicali que ya estaban muy avanzados, ha negado permiso a nuevas inversiones privadas en petróleo o electricidad, ha establecido nuevos requisitos burocráticos para la creación y operación de empresas. La inversión productiva ha bajado de manera importante, lo cual se manifiesta especialmente en la construcción. Si bien el régimen está haciendo fuertes inversiones en algunos proyectos de relumbrón, como el Tren Maya o Dos Bocas, no parece que vayan a ser rentables y a generar una actividad económica sostenida. 

Ante la falta de buenos empleos en México, los migrantes seguirán buscando oportunidades en Estados Unidos. Los programas de asistencia no inciden en las decisiones. Un par de miles de pesos al mes de caridad no permiten construir una vida digna como la que los migrantes buscan al norte de la frontera. 

A nuestro Presidente le gusta pontificar. Ha insistido que la adopción de sus programas sociales por los países centroamericanos permitiría evitar la migración ilegal. También responsabiliza de este problema al Congreso de Estados Unidos, por no haber aprobado un paquete de ayuda de miles de millones de dólares a Centroamérica, y al gobierno de Joe Biden, por no haber hecho cambios en las políticas migratorias. Cierra los ojos, no obstante, ante sus propias fallas. La verdad es que sus programas sociales no solo no han resuelto el problema, sino que han coincidido con un repunte en la emigración ilegal de los mexicanos. (Jaque Mate, Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 10)

Antropoceno // ¿Quién mató a los migrantes?

51 fallecidos en San Antonio, dentro de un tractocamión. Los nacionalistas mexicanos destacan que 27 de ellos eran mexicanos. Los nacionalistas hondureños prefieren enfatizar que 14 eran hondureños. Los ambientalistas intervenimos para recordar que los cuerpos estaban ardientes y deshidratados y que este mes ha sido el más caluroso de la historia. Los mató el cambio climático, casi quisiéramos atrevernos a decir.

Pero los gobiernos de México y Estados Unidos prefieren señalar al crimen organizado: el tráfico de personas es un negocio de miles de millones de dólares, declaró el presidente Biden. En cambio, la profesora de la UACM y experta en temas de migración Amarela Varela, aludió así a esta tragedia y a la ocurrida en Melilla, España: “Genocidio. Guerra total contra los migrantes. No son tragedias, no son muertes, son crímenes de Estado, los migrantes fueron asesinados por las políticas migratorias de EU y UE. También tienen responsabilidad política los países tapón Marruecos y México”.

En estricto sentido, Amarela tiene razón. Militarizar las fronteras del norte global ha llevado a que los trabajadores que normalmente iban y venían, para adaptarse así a años buenos y malos, ahora decidan más bien migrar ocultos. Con la crisis económica que ha provocado la pandemia y la guerra en Ucrania, la necesidad que tienen muchos desheredados de cruzar fronteras aumenta. La solución de fondo a estas tragedias sería no criminalizar la movilidad laboral y, en cambio, apoyar la migración circular, me dice Ana Saiz, directora de la organización Sin Fronteras Iap.

Colegas expertos en ciencia política sonríen de manera complaciente ante las ideas de los “idealistas”. Nos guste o no, explica una veterana profesora de la UNAM, el tema migratorio es de seguridad para Europa y Estados Unidos. Olas de migrantes, en estos momentos, significarían ayudar a ganar al trumpismo y a la extrema derecha.

La hipótesis del crimen organizado no carece de sustento. Desde el lunes 27, el canciller Marcelo Ebrard destacó: “El tráiler tiene placas de EU, superpuestas, para circular sin revisión. Muy probable autoría de tratantes”.

Los estudios más recientes sobre delincuencia organizada enfatizan que, ante la debilidad del Estado en el Tercer Mundo, las mafias gobiernan las cárceles, las áreas naturales y las fronteras. Hay un círculo vicioso: cuando el Estado concentra sus recursos en militarizar los cruces fronterizos, quienes ofrecen el servicio de trasladar personas son los criminales. Además, como los indocumentados no pueden regresar fácilmente a sus lugares de origen, quedan desprotegidos y son ocupados por pistoleros y narcos.

Si se fijan, las hipótesis de quién mató a los migrantes en San Antonio convergen: fue el calor infernal por la irresponsabilidad criminal de los coyotes, facilitada por la insolencia de los Estados que han cerrado a los pobres las vías legales para moverse y las oportunidades para quedarse. (Bernardo Bolaños, La Razón, México, p. 8)

Bajo sospecha // Migrantes secuestrados, convertidos en sicarios

Estamos consternados y con toda la razón de la tragedia ocurrida en Texas, donde un tráiler fue abandonado y por lo menos 53 migrantes murieron por asfixia y el calor. 

Pasar la frontera e ingresar a los Estados Unidos es muy difícil, pero lo es aún más lograr cruzar por territorio mexicano.

Los distintos cárteles del narcotráfico se están haciendo de sicarios con migrantes que buscan el sueño americano.

El crimen organizado tiene un ejército de sicarios de los que poco o nada se sabe. 

Se trata de cientos de migrantes que han llegado a nuestro país con el fin de lograr el sueño americano. La gran mayoría son hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que, secuestrados por los grupos criminales, terminan, bajo amenaza, cooptados por el crimen organizado, sobre todo en la frontera entre Tamaulipas y Texas.

Como escribía ayer en este espacio, hace ya mucho tiempo que el tráfico de personas no está manejado por los antiguos grupos de polleros sino por las organizaciones de los criminales trasnacionales.

Desde principios del sexenio, distintos grupos criminales se fueron asentando en Chiapas, sobre todo en la zona de Tapachula, al mismo tiempo que comenzaban las primeras olas de migrantes, cuando la administración López Obrador abrió la frontera: meses después, ante las presiones por una parte de la administración Trump, y por la otra de las mismas exigencias de la seguridad nacional que demandaron las fuerzas de seguridad federales, la política migratoria cambió 180 grados, pero los grupos criminales ya estaban allí.

Durante años, esa frontera había estado controlada por grupos criminales cercanos al Chapo Guzmán y sobre todo al Mayo Zambada, pero cuando el flujo migratorio se convirtió en una oleada casi sin control, se instalaron en esa frontera grupos de los Chapitos, muchas veces enfrentados con los antiguos operadores del Cártel de Sinaloa, grupos del Cártel del Golfo y del Noreste, y posteriormente del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Lo que era un negocio local, con contactos en la frontera norte, se convirtió en un negocio global: no se trataba sólo de hacer cruzar la frontera y trasladar migrantes hacia la frontera norte, sino también de traerlos desde diferentes países, de operar el tráfico de droga, armas y dinero desde Centroamérica, de explotar mujeres (los abusos de jóvenes se convirtió en norma), lo mismo que el secuestro con un doble propósito: por una parte cobrar rescate a sus familiares en Estados Unidos o en su país de origen, y por la otra hacerse de sicarios, de mano de obra barata y sin identificar.

Aquellos que fueron plagiados y no tienen con qué pagar, porque no han podido establecer contacto con sus familiares o amigos, terminan muchas veces, por medio de amenazas y presiones, convertidos en sicarios. No es una especulación, es uno de los principales temas de investigación de las agencias estadounidenses respecto al tráfico de personas en México.

Generalmente los ponen a trabajar de “halcones”, vigilando zonas específicas e informando quién circula por ciertos territorios, mientras otros son adiestrados para utilizar armas. Si no cumplen con esas labores simplemente no comen, o luego son asesinados.

Cuando han cumplido con ciertas tareas y ya saben utilizar armas, los hacen matar a alguien, los graban en video y los amenazan con entregarlos a las autoridades mexicanas, acusándolos de homicidio. Y así por el miedo y la coacción, comienzan su vida como sicarios. Ya no hay camino de regreso. Nadie sabe a ciencia cierta quiénes o cuántos son. Al entrar a México de forma ilegal no se tiene un registro.

Muchos son, además, personajes desechables para los grupos criminales. Cuando se habla que, en México, sólo en este sexenio, ha habido más de 100 mil muertos y 30 mil desaparecidos, en esas cifras no figuran los miles de migrantes que fueron convertidos en “halcones” o sicarios. Incluso si caen en algún enfrentamiento o aparecen muertos en algún camino, nadie sabe ni siquiera que existían. Hay 59 mil cuerpos sin identificar en los servicios forenses del país, muchos corresponden a estos hombres y mujeres de los que no existe registro alguno.

Sabemos de estas historias porque cuando algún migrante ha sido secuestrado y pide apoyo a familiares o amigos en Estados Unidos, y existe denuncia, el FBI investiga estos casos. Hoy ya cuentan con numerosas denuncias al respecto.

Eric Alexander Drickersen fue agregado del FBI en México durante varios años, hoy es un experto privado en seguridad, y vivió la tragedia que sufren estos hombres y mujeres, un proceso que las autoridades estadounidenses tienen ampliamente documentado. El exrepresentante del FBI nos dice que la mayoría de los migrantes secuestrados son varones, relativamente jóvenes y que los perciben como que pueden cumplir con los propósitos del crimen organizado, sea por su complexión física o, simplemente, porque no tienen a nadie que responda por ellos. 

Este delito, explica, debe ser investigado por las autoridades mexicanas, porque las agencias estadounidenses sólo pueden actuar cuando las extorsiones se hacen por medio de llamadas a los Estados Unidos y el dinero es enviado desde allá hacia México. Pero no pueden actuar en territorio mexicano. Tienen las denuncias, pero no pueden avanzar salvo que alguno de los involucrados cruce la frontera.

México ha interceptado a más de 115 mil migrantes en lo que va del 2022, pero son miles más los que pasan por el territorio mexicano, algunos llegan a los Estados Unidos, otros son secuestrados por el crimen organizado.

Cuando se habla de investigar cómo pudo un tráiler cruzar la frontera y pasar dos puntos de seguridad ya en territorio estadounidense, la investigación debe de empezar desde México. Son las mismas organizaciones las que operan el tráfico de personas en México porque tienen socios al otro lado de la frontera.

Erick Drickersen me dice que tanto las autoridades mexicanas como las estadounidenses tienen mapeadas las zonas de operación y saben cuáles grupos operan y cómo lo hacen. Él mismo trabajó, personalmente, con más de doscientos casos cuando laboraba para el FBI: estamos hablando de un solo agente y de secuestros relacionados con extorsiones, pagos de rescate, denunciados en los Estados Unidos.

“Te puedo decir —asegura Erick — que la mayoría de los casos que se resuelven inician con una denuncia, pero muchos secuestros nunca se llegan a denunciar, por el temor que tienen sus familias de que los rehenes sean asesinados.”

Muchos migrantes secuestrados hoy forman parte de un ejército de sicarios anónimos que sólo tienen dos posibilidades: matar o morir. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 13)

25 millones de víctimas, 150 mil millones de dólares en utilidades

Enero 16, 2022 (Associated Press): “Un grupo de 359 migrantes, en su mayoría centroamericanos, fue localizado en el remolque de un camión que se desplazaba por el estado de Veracruz”.

Febrero 4, 2022 (Los Angeles Times):374 migrantes fueron hallados en distintos operativos en el estado de Veracruz. 312 son originarios de Centro y Sudamérica y eran trasladados en condición de hacinamiento, sin ventilación, agua y alimentos, en la caja de un tráiler”.

Marzo 7, 2022 (Univisión):Una migrante embarazada perdió la vida luego de ser rescatada del interior de la caja de un camión en la que viajaba hacinada con más de 60 migrantes sin agua ni ventilación en donde se registraba una temperatura de 40 grados. Otros 14 migrantes de distintas nacionalidades también fueron hospitalizados. La banda de coyotes los abandonó en una carretera de Coahuila”.

Mayo 18, 2022 (Univisión): “De Honduras y México serían los 5 migrantes hallados muertos en el vagón de un tren que llegó a Piedras Negras. Los hombres intentaron salir del vagón de acero, pero les fue imposible. Las altas temperaturas provocaron que sufrieran un golpe de calor mortal”.

Mayo 22, 2022 (telesurtv.net): “Al menos cuatro migrantes murieron y otros 16 resultaron lesionados tras un accidente vial registrado en Ya’alchitom, municipio de San Juan Chamula, Chiapas. Iban en camión de tres toneladas que transportaba migrantes procedentes de Centroamérica que sufrió fallas en el sistema de frenado”.

Mayo 26, 2022 (EFE):Siete migrantes centroamericanos murieron en un accidente de tráfico ocurrido en San Luis Potosí, al volcar el autobús en el que viajaban”.

Junio 27, 2022 (Reuters): Autoridades de Texas encuentran a 46 migrantes muertos en un camión abandonado. Otras 16 personas encontradas dentro del remolque fueron trasladadas al hospital por insolación y agotamiento, entre ellas cuatro menores de edad.

Junio 29, 2022 (AFP): Sube a 53 el número de migrantes muertos en un camión en Texas, 27 son mexicanos, 14 de Honduras, siete de Guatemala y dos del Salvador, aún se desconoce la nacionalidad de los otros tres.

Estas son algunas noticias que se han difundido en lo que va del año sobre un delito que va en aumento.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que actualmente hay 25 millones de víctimas de la trata de personas en todo el mundo y que este negocio a nivel mundial genera aproximadamente 150,000 millones de dólares en ganancias cada año.

De los ingresos brutos que cada año obtienen los traficantes de personas, ¿cuánto usan para sobornar a funcionarios de ambos lados de la frontera México-Estados Unidos con el fin de que no interfieran en sus actividades? Decenas de millones de dólares, seguramente, y por eso el negocio sigue creciendo no solo en ambos países sino alrededor del mundo.

La ineficiencia y corrupción de los gobernantes de diversos países han causado la pobreza de la cual millones quieren escapar utilizando los servicios de traficantes de seres humanos. Esa ineficiencia y corrupción permite que los criminales transporten a esas 25 millones de personas cada año. La situación se ve muy difícil de resolver y mientras seguirán muriendo quién sabe cuántos hombres, mujeres y niños que buscaban una vida mejor. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 44)

Hace falta

A las mexicanas y mexicanos: El pasado lunes 27 de junio en las cercanías de San Antonio, Texas, fue localizado un tráiler abandonado, en donde se encontraban 67 personas migrantes en condiciones de hacinamiento y sin ventilación. De acuerdo a los reportes de las autoridades 51 personas fallecieron asfixiadas (39 mujeres y 12 hombres), 27 eran de nacionalidad mexicana; 14 de Honduras, 7 de Guatemala, 2 de El Salvador y 1 cuerpo aún está pendiente de identificar. Las 14 personas sobrevivientes permanecen en hospitales de Texas, entre ellos 3 mexicanas, quienes presentan diferentes fallas neurológicas, renales y hepáticas, así como hemorragias internas, desafortunadamente, mientras escribo estas líneas fallecieron 2 más.

La “peor tragedia que se haya visto sobre migración”, como la calificaron las autoridades norteamericanas, sucedió en la zona roja del tráfico de migrantes, donde como dijeron sus pobladores “suceden cosas muy malas”.

Conforme a la investigación Caracterización de los flujos financieros asociados al tráfico ilícito de personas migrantes provenientes del Triángulo Norte de Centroamérica, de la Unidad de Política Migratoria de México, el pago promedio que realizan las personas migrantes para cruzar la frontera es de 4 mil 559 dólares, es decir, unos 95 mil pesos mexicanos, y 70% acude a un traficante de personas, por lo que la mayoría de los cruces está asociada con redes transnacionales de tráfico ilícito.

El director del Centro de Derechos Humanos del Sur de Texas explicó que esta forma de transportación es un modus operandi cada vez más frecuente y con grupos más numerosos. De octubre de 2020 a septiembre de 2021, la autoridad migratoria estadounidense registró 557 muertes de migrantes al intentar cruzar la frontera sin documentos, lo que representa un incremento de 125% en comparación con el mismo periodo del año anterior, y de acuerdo a la Patrulla Fronteriza es la más alta en más de 17 años.

No podemos soslayar que el tráfico de personas deriva en otros delitos como el robo, el abuso sexual y la trata de personas, en los que, las más de las veces, también las personas migrantes terminan perdiendo la vida.

El horror, la crueldad y la muerte confrontan nuevamente a América y al resto del mundo. La política económica neoliberal está asesinando a los seres humanos, la globalización sólo ha dejado libres las fronteras para los mercados, pero no para las personas. La política migratoria a escala mundial no tiene como objetivo a la humanidad, sino la salvaguarda de los intereses de los mercados. Por un lado, se les cierran las fronteras de forma oficial a quienes buscan una mejor calidad de vida, y por el otro, de manera ilegal las abren para explotarlas.

Aunque el sueño americano se ha convertido en una pesadilla, las personas prefieren arriesgar sus vidas a sabiendas que sufrirán toda clase de abusos a cambio de unos cuantos dólares, optan por vivir en condiciones inhumanas antes de regresar a morir de hambre o a manos de la delincuencia en sus países de origen. 

Es urgente dejar de criminalizar a las personas migrantes asegurándoles condiciones de movilidad seguras, así como garantizar que la desigualdad entre las naciones se reduzca. Las políticas anti migratorias neoliberales deberían ser registradas entre las principales causas de muerte en los países emergentes y pobres.

Las organizaciones internacionales han omitido una estadística que pintaría de cuerpo entero la realidad, ¿cuántas personas mueren en su intento por cruzar una frontera para tener una vida mejor y bienestar? Conocer con precisión el índice de mortalidad a causa de la migración y el número de personas desaparecidas, pondría a todas las naciones frente a un gran dilema. Hoy, hace falta esta estadística y nos hacen falta cientos de miles o tal vez millones de congéneres, cuya vida fue arrebatada por la inclemencia de los capitales y la insensibilidad de los líderes del imperialismo. (Paola Félix Díaz, El Universal, Opinión, p. 20)

Tiro libre // Pobreza, violencia y corrupción, causas de la tragedia migrante

La tragedia en San Antonio, Texas, tiene sus causas en la pobreza y la violencia en México y Centroamérica, y en la corrupción de autoridades de los países de origen, tránsito y destino que se llenan los bolsillos de dólares abusando de la desesperación de quienes salen de sus países para buscar un mejor nivel de vida. 

Hasta ahora se contabilizan 53 migrantes muertos, al menos 28 de ellos mexicanos, víctimas también de las redes de traficantes de personas que operan con impunidad en Centroamérica, México y Estados Unidos, en donde muy poco se hace para combatirlas y erradicarlas. 

El 12 de julio, los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador, y de Estados Unidos, Joe Biden, sostendrán una reunión en Washington para hablar y buscar soluciones a las causas –muy bien identificadas– de la migración. 

Reuniones bilaterales para tratar el tema han habido en todos los gobiernos. Han fracasado. A pesar de los acuerdos, no hay soluciones. 

El origen de la migración radica en las condiciones de pobreza y violencia en México 

y Centroamérica. En nuestro país, por ejemplo, en los tres años y medio del Presidente López Obrador se han sumado a la pobreza más de cinco millones de personas. 

Esto, aunado a los niveles de violencia en estados como Zacatecas, Guerrero, Michoacán y Guanajuato, incrementa el número de desplazados que buscan lugares seguros. Huyen de los enfrentamientos, cobro de piso y extorsión de los narcotraficantes, seres humanos violentos que cuentan con la complacencia de Palacio Nacional. 

López Obrador celebra que cada vez llegan más remesas, pero soslaya que eso no es un logro de su Gobierno, es un fracaso. Cada vez más personas emigran en busca de un futuro donde la pobreza y la violencia no sea su destino, y ponen en riesgo sus vidas cruzando la frontera de manera ilegal. 

El tráfico de personas es muy lucrativo. De acuerdo con la experta en migración, Eunice Rendón, deja ganancias por 150 mil millones de dólares anuales. 

El fracaso de la política migratoria debe apresurar a los países a concretar acuerdos dirigidos al problema de manera integral, atendiendo las causas y terminando con la impunidad de quienes sin escrúpulos ponen en riesgo la vida de miles de personas. 

A ver si López Obrador y Biden se atreven a ir más allá de las palabras. (Mauricio Juárez, 24 Horas, Estados, p. 11)

Apuntes incómodos // Contra lo inhóspito

La omnipresencia de la muerte transforma a la vida en una noción insignificante. Entramos de lleno en los terrenos de las violencias primarias, lo hacemos erradicando el rechazo a la barbarie.

Cuando los gestos de la violencia se respiran normales, el espectáculo circense es de las muertes y nosotros somos sus espectadores. Más de cincuenta migrantes muertos, la mayoría nacionales; se confunde migración con huida. De países como el nuestro primero se huye y luego se migra, las amenazas son existenciales.

Ha vuelto la retórica exigua que catalogaba a la pobreza como la peor violencia; con ella se banaliza el daño corporal, el terror por la inseguridad, la ejecución, la pira humana, la desaparición. Toda aproximación moral engaña, impone en las carencias económicas una explicación única. Evita que el gobierno mexicano admita las consecuencias de políticas que, al dificultar la migración, promueven San Antonios en su incapacidad para contener el coyotaje.

Confunde, también, la desigualdad con lo proclive de lo atroz para ser rutina. Al asesinato reciente de religiosos más de un cretino lo llamó incidente. Aquí son demasiados los incidentes. Un militar fue asesinado por sus compañeros; le enterraron vivo durante un entrenamiento y esta semana cuando el General secretario de la Defensa recibió una Recomendación[1], otras violencias sirvieron para diluirse entre sí.

Dos lógicas entrecruzadas inundan el ambiente de la violencia. Una que en su halo de superioridad minimiza cada rastro en el camino y se niega con fervor a revisar la ruta.

Otra, que aprovecha el abandono de la clave civilizatoria: una sociedad dispuesta a educarse en los antídotos a la violencia. Todo lo demás es mero salvajismo. Del enaltecimiento a los soldados a la sandez de armar familias. Ambas pueden ser populares cuando la República se convierte en el Viejo Oeste.

Las nociones de autocrítica en el ejercicio de gobierno son tan imprecisas que abren la puerta a la ingenuidad. Es revisión y cambio de postura, no simples mea culpas, lo que se exige a gobiernos pasados y el presente. Si el análisis político tuviese un asomo de realidad y un carácter menos moral, dejaríamos de asumir los conceptos como sinónimos. (Maruan Soto Antaki, Milenio Diario, Al cierre, p. 31)

Cartones

Cartón 1

(Solís, Excélsior, Nacional, p. 10)

Cartón 2

(Galindo, El Universal, Opinión, p. 21)