‘Lucha’ senatorial vs. impuesto a remesas
Aunque el Senado de Estados Unidos perfila bajar de 3.5 a 1 por ciento el impuesto a las remesas, los senadores mexicanos no se quedarán contentos, pues la lucha “sigue vigente”, aseguró la petista Geovanna Bañuelos. La única, de la comisión que fue a cabildear contra la medida, que se pronunció –al menos en redes sociales– sobre el tema. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 37)
¿Habrá impuesto a remesas?
Y donde están puestas las miradas es en el Senado de Estados Unidos, donde se discute el plan fiscal de Trump. En las últimas horas se ha conocido un borrador en el que el gravamen que eventualmente podría aprobarse a las remesas no sería ya del 3.5 por ciento sino del uno por ciento. De ser así, la cifra original que se establecía en el plan, de 5 por ciento, se vería ya muy reducida. Incluso existía la posibilidad de que no todos los envíos fueran gravados, sino sólo los que se hacen en efectivo o a través de giros postales. También ha trascendido que de aprobarse, la enmienda entraría en vigor para las transferencias que se realicen después del 31 de diciembre de 2025. Nos hacen ver que la aprobación o no del impuesto dependerá también de que los republicanos tengan los votos suficientes para aprobar la llamada “enorme y hermosa” iniciativa. Por lo pronto, atentos. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
Tres asuntos sobre los que la sociedad estadunidense está confundida y dividida: la carestía, la política migratoria y la política exterior. El primero es la inflación y la forma en que Donald Trump ha procesado el problema. Al parecer, él y sus asesores económicos no han entendido que la aplicación indiscriminada y errática de su política arancelaria impacta la producción y la distribución de mercancías. Pensaron que en unos meses la carestía provocada por la forma arbitraria en que decretaron aranceles a un sinnúmero de productos de importación se equilibraría y los precios regresarían al nivel anterior. El costo de la vida continúa en aumento y según diversos especialistas no hay posibilidades reales de que baje a corto plazo.
El segundo es la alarma causada entre varios sectores de la sociedad por la forma en que se ha impuesto una política migratoria caracterizada por su barbarie y arbitrariedad. Stephen Miller, su arquitecto, y la secretaria de Seguridad Kristi Noem, brazo armado de la cruzada, se pavonean por el éxito de una política mediante la que han desatado sus instintos xenófobos pisoteando los derechos humanos de miles de personas documentadas, indocumentadas e incluso ciudadanos estadunidenses. Para colmo, en una controvertida decisión la Suprema Corte ha coartado la posibilidad de que los jueces, por sí mismos, suspendan las órdenes ejecutivas del presidente. En otras palabras, los decretos de Trump continuarán vigentes. Será necesario que algún particular u organización interponga un amparo en contra y se abra un proceso para que una corte lo apruebe o rechace. El más controvertido es el que revoca el derecho que da la constitución a quienes, por el hecho de haber nacido en Estados Unidos, son ciudadanos. Una mayoría de especialistas la considera una barbaridad, independientemente de que el decreto se aplique sólo a los hijos de padres indocumentados.
El tercero es la forma espectacular mediante la que Trump intentó destruir los sitios donde se supone que Irán se enriquecía de uranio para desarrollar armamento atómico. Para muchos escépticos, incluyendo algunos de su propio gobierno, no está claro si efectivamente se destruyó la capacidad de Irán para fabricar una bomba atómica. Aseguran que no hay forma de comprobarlo en tan poco tiempo. Los voceros gubernamentales insisten en que no fue un ataque contra Irán, sino a sus instalaciones atómicas. El eufemismo no resiste el menor análisis.
Son tres asuntos que pueden tener un serio impacto en las elecciones legislativas que vienen. (Arturo Balderas Rodríguez, La Jornada, Política, p. 9)
En un país atropellado por la derecha en el poder en Washington, donde literalmente se propone anular programas de alimentación para niños pobres y asistencia médica básica para 12 millones en pobreza a cambio de miles de millones en recortes de impuestos para los megarricos, donde agentes no identificados secuestran a inmigrantes en las calles y campos de la nación, donde se anulan los derechos civiles para minorías, mujeres y gays, entre otros, de repente hay unos rayos de luz y señales de una resistencia vital.
La reciente movilización de resistencia nacional contra las políticas del nuevo régimen en Washington en el Día sin Reyes, el pasado 14 de junio, fue entre las más grandes de la historia de Estados Unidos.
El segundo evento con implicaciones nacionales fue el triunfo de ¡un joven inmigrante socialista democrático musulmán! –casi la antítesis del régimen en Washington por definición– en la primaria demócrata de Nueva York, la principal ciudad de Estados Unidos.
El triunfo de Zohran Mamdani sacudió a las cúpulas políticas y económicas no sólo de Nueva York, sino del país. El propio presidente Donald Trump y su círculo inmediato expresaron alarma de que un lunático comunista ( dixit Trump) ganó, mientras sus aliados comentaron que Nueva York acababa de elegir a su segundo 11 de septiembre, entre otras reacciones histéricas. Tal vez la más reveladora fue la del rasputín del presidente y arquitecto de la política antimigrante, Stephen Miller, quien comentó que ese triunfo es el resultado de permitir el ingreso de demasiados inmigrantes a este país. Algunos multimillonarios y titanes de Wall Street que no están acostumbrados a perder, sonaron las alarmas de que Nueva York se vuelve socialista.
Mamdani también derrotÓ a una figura nacional demócrata, Andrew Cuomo, y la cúpula demócrata y los multimillonarios que lo apoyaron. Su derrota inesperada a manos de un asambleísta estatal de 33 años de edad desconocido hasta hace sólo unos meses, ahora es estudiada como una de las grandes sorpresas políticas de la historia reciente del país.
Mamdani amplió el electorado y particularmente la participación de jóvenes y otros que suelen no votar con un mensaje populista progresista, enfocado sobre cómo hacer que la mayoría de los 8 millones de habitantes puedan tener una nivel de vida digno en lo que según un nuevo informe es la ciudad más desigual de Estados Unidos (y se aproxima a los niveles de Río de Janeiro), financiado con una mayor tributación por los más prósperos. Pero su campaña –realizada tanto a la antigua en las calles y tocando puertas como con las herramientas cibernéticas modernas– también fue un festejo del mosaico cultural, social, religioso en una ciudad donde 40 por ciento es inmigrante y donde se hablan más de 200 idiomas –incluyendo, bromean, a veces hasta el inglés–. Mamdani está comprometido en la defensa de los inmigrantes, subrayando que él es uno –su familia migró de Uganda, pero es de origen indio– y rechaza tanto la islamofobia como el antisemitismo; ha dicho que si Benjamin Netanyahu llega a esta ciudad y él es alcalde, buscará arrestarlo por crímenes contra la humanidad y que tampoco aceptaría invitaciones del mandatario de India, Narendra Modi, por su matanza de musulmanes en ese país.
En su discurso para marcar su triunfo, afirmó que además de implementar su proyecto económico, usará su poder político para rechazar el fascismo de Trump.
Sanders comentó que la lección de la campaña de Mamdani es que no es suficiente sólo ser critico de Trump, sino se tiene que presentar una visión positiva. “En tiempos en que hay cada vez menos esperanza, la gente tiene que tener la sensación de que si trabajamos juntos, si tenemos la valentía para confrontar los intereses especiales poderosos, podemos crear un mundo mejor –un mundo de justicia económica social, racial y ambiental”.
Su triunfo demuestra que en este país por ahora en manos de la derecha, hay apoyo masivo para dar una vuelta a la izquierda. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 23)
Una doble noticia, inesperada, afectó incendiariamente la pradera mexicana. Vino del norte, pegó en los regios empresarios, en palacio nacional, tuvo resonancias hasta Macuspana, movió el tablero de la estabilidad económica y la seguridad nacional.
El Departamento del Tesoro de EU clasificó a tres organismos financieros como lavadores de narcotráfico, vinculados a la exportación de fentanilo. Y la fiscal general, Pamela Bondy, señaló como adversario de EU, a México, junto a Irán, Rusia y China; no con el peso de una potencia, sino por el daño que le ocasiona la narcodelincuencia y posible terrorismo al país del norte.
Fue tan sorpresiva la noticia que la Presidenta Sheinbaum, alegó y demandó pruebas, lo que se apaciguó horas más tarde, cuando la Comisión Nacional Bancaria y de Valores intervino temporalmente las tres organizaciones económicas, para proteger a sus clientes y evitar un descalabro del mercado financiero y de valores, afectando la confianza de inversionistas. Seguirán otras instituciones financieras más.
El señalamiento a México de adversario se sumó a los epítetos de narcopolítica, a la cancelación de visas a personajes y políticos en funciones, a sus familiares y socios, vinculados a los cárteles. Sigue la discusión sobre la ciudadanía estadounidense por nacimiento a los hijos de migrantes.
Todo en medio de la tensión internacional por el conflicto regional, con impacto global, entre Israel-EU en contra de Irán y la imposición en la OTAN, de un gasto-inversión del 5% del PIB, en Defensa.
La política económica y de seguridad de Trump cobró forma material mundial, con aranceles y bombas; se gesta un nuevo orden internacional, con temores, riesgos y amenazas para la seguridad global. Se tambalea la reunión de los BRICS de la próxima semana en Brasil, con la anunciada ausencia de Rusia y China y la duda de la futura presencia de México.
La situación de México, en la relación con EU es tensa, lo ha sido desde que inició la administración Trump, hay acciones que acorralan la acción gubernamental mexicana, por tópicos como los aranceles y el comercio, los migrantes, así como la narcodelincuencia y el fentanilo. Al Gobierno mexicano lo dibujan como poco amigable con la seguridad de EU. Todavía resuena el señalamiento de la secretaria de Seguridad, Kristi Noem, contra la Presidenta mexicana, de promover la violencia, en el marco de las redadas contra los migrantes, particularmente los mexicanos.
La tensión retórica puede tener efectos incalculables, con una presión e intervención mayor y directa, con la posible detención de algunos personajes de la vida política. EU y sus agencias esperan que miembros de la clase política mexicana, considerados narcopoliticos en la supuesta “Lista Rubio”, se entreguen por voluntad propia o por detención y extradición del Gobierno mexicano. Eso no aparece en el horizonte inmediato.
México ha avanzado la legislación en materia de seguridad pública, atiende demandas de EU y actualiza la política de seguridad, fortalece la inteligencia e impulsa operativos contra la delincuencia organizada. Veremos si alcanza para disminuir la narcopolítica que atosiga al país. (Emilio Vizarretea, La Razón, México, p. 10)
Todo comenzó con el spot que grabara hace unos meses la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, donde amenazaba y criminalizaba a todos los migrantes indocumentados.
Su transmisión en varios canales de televisión abierta en México dio pie para impulsar la Ley de Telecomunicaciones o, como la llama la oposición, la Ley Censura.
La propuesta original era que ese tipo de mensajes no pasaran más en la televisión nacional y que ya no se difundieran ese tipo de anuncios.
Tenía también como argumento la encomienda de prohibir que se pudiera pagar para promoverlos, sobre todo cuando llevaran mensajes de gobiernos extranjeros que tocaran temas ideológicos o políticos. En pocas palabras, no permitir la intervención en ninguna de sus formas y proteger la soberanía nacional.
Peeeeero, la reforma, al final, acabó siendo una ley muy diferente.
Una donde el régimen puede censurar medios de comunicación y suspender transmisiones que violen lo estipulado en la misma o más riesgoso aún —tal y como lo manifestaron PRI y PAN—, dar facultades al Gobierno para espiar a los mexicanos al tener acceso total a nuestros datos personales.
De los más cuestionadores en la discusión, fue el senador priista Manuel Añorve, quien fue más allá y arremetió con todo contra la ley en la tribuna: “Ahora, Morena, cuando vea algún contenido que no le guste o escuche alguna crítica a la 4T, le va a bajar el switch a la televisora o la estación de radio que se atreva a contradecir al Gobierno. El verdadero objetivo es silenciar a las voces críticas”.
Lamentablemente en el Senado, legisladores morenistas junto a sus aliados aprobaron en lo general la Ley de Telecomunicaciones con 77 votos a favor, 30 en contra y cero abstenciones, con lo que ahora pasará a la Cámara de Diputados.
¿Por qué es relevante?
Porque aunque lo nieguen, la ley ataca, directamente, la libertad de expresión y a los pocos medios que todavía se atreven a cuestionar al poder y que, actualmente, son el único contrapeso ante las decisiones —muchas de ellas autoritarias— por parte del Gobierno.
Hace menos de un mes, fuimos testigos de la farsa que fue la elección del Poder Judicial, en donde, al final, el propio INE tuvo que hacer cualquier tipo de maromas para salir a legitimar lo ya podrido de origen.
Sí, a pesar de eso, no hemos entendido nada y se avala esta “Ley de Telecomunicaciones” seguimos caminando para atrás.
Poco a poco, el partido gobernante ha ido tomando el control de los tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y, recientemente, el Judicial. No me sorprende que ahora vayan por el que les faltaba, el cuarto poder, los medios de comunicación.
Basta por hoy, pero el próximo lunes… regresaréeeeeeeeee!!! (El Duende, La Razón, México, p. 5)
Apaciguado, por el momento, el conflicto entre Israel e Irán, sintiéndose Trump el verdadero vencedor mundial, las cosas no solo no han cambiado con México, sino que se van poniendo peor. En qué terminará esto, imposible saberlo, pero no cabe duda de que las cosas no van bien. La “cabeza fría” de la Presidenta, que muchos hemos elogiado, no parece tener muchos resultados concretos.
Van tres ejemplos.
Uno. El golpe de la semana pasada en relación a las tres instituciones financieras mexicanas que están bajo investigación del gobierno estadounidense por presuntos actos de lavado para organizaciones dedicadas a la producción y al tráfico de drogas es durísimo. No solo por el anuncio en sí, que es un mazazo que sacude al sistema financiero, sino porque se hizo, evidentemente, sin avisar al gobierno mexicano con tiempo como para colaborar, o al menos protegerse de lo que venía. Y, por supuesto, porque la decisión estadounidense pega directo a Alfonso Romo y, por lo tanto, a su jefe durante algunos años, el ex presidente López Obrador. Parece que lo de la conversación, el diálogo permanente no incluye las cosas que en verdad importan allá y con mayor repercusión acá.
Dos. Antes de la reunión del G7, Trump anunció que se había firmado un acuerdo bilateral con Canadá con relación a todas las disputas comerciales, aranceles y etcétera desde el principio de su mandato. Trump se fue del G7 sin ver a la presidenta Sheinbaum, pero ella informó que pronto se tendría un acuerdo similar al canadiense por los más recientes aranceles anunciados. Ni ha habido acuerdo y la semana pasada, Trump siendo Trump, anunció su molestia con los canadienses y que suspendía cualquier conversación con ellos. Eso tampoco es bueno para México.
Tres. Un reporte obtenido por el Proyecto de Datos de Deportación en la facultad de derecho de la Universidad de California, Berkeley, deja claro que para los migrantes las cosas van cada día peor. Los arrestos por inmigración han aumentado en todo el país y se han más que duplicado en 38 estados en los meses desde que el presidente Trump asumió el cargo. Según los datos publicados desde el inicio de su mandato, ICE ha duplicado su tasa diaria de arrestos de inmigración, promediando 666 arrestos diarios, en comparación con menos de 300 por día en 2024.
No, la cabeza fría no alcanza. Tal vez un embajador tendría mejores resultados. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
Trump ha inaugurado, querámoslo o no, una nueva y prolongada era en las relaciones bilaterales entre su país y el nuestro. Es un tiempo de políticas que van a perdurar más allá de la presidencia Trump.
Migración, seguridad y políticas económicas proteccionistas provenientes del norte han llegado para quedarse. La razón es sencilla de explicar. Tanto demócratas como republicanos, con todas sus diferencias, no discrepan mucho sobre estos puntos. Así que, de llegar los demócratas a la Casa Blanca con la próxima elección, México va a seguir enfrentando las mismas presiones que ahora. El estilo puede variar, pero el contenido, no.
Nada más es cosa de recordar los momentos cuando los gobiernos demócratas han presionado para lograr los mismos objetivos que postulan ahora los republicanos.
Cuando se negoció la firma del Tratado de Libre Comercio, fue Bush padre quien acordó y negoció una buena parte del tratado con México y Canadá. Pero Bush perdió la elección antes de que se firmara y entró Clinton a la presidencia, exigiendo cambios proteccionistas para los sindicatos de la industria automotriz, con cuotas de producción con componentes hechos en Estados Unidos, entre otras cláusulas. A partir de eso, la oposición demócrata al acuerdo por razones proteccionistas se tornó favorable en el Congreso y se aprobó con votos de republicanos y demócratas.
En materia migratoria, el presidente estadunidense que más migrantes expulsó en toda su gestión fue Obama. Discretamente, y sin hacer publicidad, fue implacable en la expulsión de migrantes nuevos y viejos. En sus dos cuatrienios, expulsó a más de tres millones de indocumentados. Trump, en su primer trienio, logró expulsar como a 300 mil indocumentados. Y ahora sus números tampoco son espectaculares, a pesar del escándalo que hace. Incluso, es obligado a retractarse en el caso de algunos sectores de la industria y servicios.
Y Biden, el demócrata que se llevaba con decencia discursiva con López Obrador, descubrió que no podía cambiar la política mexicana hacia el narcotráfico. Por lo tanto, autorizó el operativo clandestino más espectacular y exitoso en la historia de los Seals de Estados Unidos. Lograron engañar, capturar, secuestrar y extraer de México al capo di tutti capi: El Mayo Zambada. Con ese operativo introdujo al gobierno mexicano en una profunda crisis de la cual no logró escaparse. Es más, con Trump esa crisis se está profundizando día con día. Pero lo importante es recordar que toda la actual dinámica de descomposición del sistema de seguridad y la narcopolítica empezó su deriva de descenso al caos con el demócrata Biden.
Que todo esto sirva para desmentir las voces en el oficialismo mexicano que claman por calma, “que Trump casi se va y quienes vengan serán más suaves y tratables”. Ese clamor parte de la idea de que las relaciones del partido oficial con el narcotráfico deben pasar temporalmente a la clandestinidad y esperar el fin del gobierno de Trump. Y después todo seguirá igual.
Andrés Manuel López Obrador repetía en sus mañaneras las palabras de Kalimán: “Paciencia y prudencia son las armas del sabio”. Ahora son su leitmotiv para Morena y el gobierno de Sheinbaum. Ni que fuera Sun Tzu. Si es inteligente, el gobierno de México debe prepararse para un cambio de paradigma de gobernanza. Como lo hizo Italia, México tendrá que dejar atrás el cogobierno inconfesable con el narcotráfico, ejecutar la cirugía de separación de los niños siameses y matar al niño contrahecho. Va a ser traumático por los costos políticos, sociales y humanos que va a implicar, entre otros, el apresamiento de los adictos al dinero sucio, como Alfonso Romo.
El error ha sido de muchos, y desde hace tiempo, al haber permitido que el cáncer creciera. Y ahora es la hora de extraerlo y dar un tratamiento duro de quimioterapia. De no hacerlo, otros lo harán a pesar de la 4T y eso será mucho más doloroso y costoso para México. (Ricardo Pascoe Pierce, Excélsior, Comunidad, p. 21)
La Fiscal General de los Estados Unidos, Pam Bondi, fue contundente: “No nos dejaremos intimidar y mantendremos a Estados Unidos a salvo gracias al liderazgo del presidente Trump. No solo frente a Irán, sino también frente a Rusia, China y México. Frente a cualquier adversario extranjero, ya sea que intente matarnos físicamente o mediante la sobredosis de nuestros hijos con drogas”.
La declaración ocurrió el 25 de junio durante su comparecencia en el Senado estadounidense, poco después de que el Departamento del Tesoro acusara a tres instituciones financieras mexicanas por presuntamente participar en lavado de dinero y con ello facilitar la operación de los cárteles de las drogas.
Lo delicado fue que señaló a nuestro país, no a los cárteles, como responsable del ingreso masivo de fentanilo a Estados Unidos. El duro mensaje al gobierno de México, justificó, es debido a la falta de una buena estrategia para frenar a los criminales. En la lista de adversarios están también Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Irán, Rusia y China.
La presidenta Sheinbaum consideró que lo dicho por la fiscal no tiene sustento. Destacó que hay colaboración con Washington y hasta presumió que en los últimos meses ha disminuido el cruce del fentanilo. Explicó que Pam Bondi “no está bien informada”, y aseguró además que su estrategia de seguridad sí está funcionando.
Bondi no solamente es la máxima responsable del Departamento de Justicia de su país, a ella le corresponde también supervisar a todas las agencias de seguridad como el FBI y la DEA. Su tarea es cumplir la ley, y si en este caso la aplica, los principales afectados serán los inmigrantes.
Esta ley fue aprobada en 1798 y permite al presidente en turno detener y deportar a los ciudadanos de las naciones consideradas enemigas. Solamente se ha implementado durante las dos Guerras Mundiales y en la Guerra de 1812 con el Reino Unido. Aunque parezca un poco anacrónica, la Corte Suprema estadounidense le autorizó a Trump usarla para agilizar la deportación masiva de extranjeros.
Está el antecedente de la designación apenas en febrero, de seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas. A eso se suma ahora esta nueva advertencia que sacude más allá de los círculos diplomáticos. Si bien para que México forme oficialmente parte de esta lista se requiere de una orden ejecutiva desde la Casa Blanca, el mensaje ya está enviado. Con ello no solo se genera mucha zozobra para quienes viven una realidad binacional, se crea también una incertidumbre económica importante. México es el principal socio comercial de Estados Unidos. Habrá que ver cómo es eso compatible con ser también un adversario.
Esta estrategia genera incertidumbre económica que afecta al peso, pone en riesgo los ahorros, y podría complicar desde la obtención de una visa hasta las relaciones comerciales de las que dependen millones de empleos. La pregunta ya no es si la relación con EU es buena o mala, sino cómo navegar en un nuevo paradigma donde el principal socio comercial también se posiciona como un adversario. (Paola Rojas, El Universal, Opinión, p. 14)
No creemos que el Gobierno no esté tomando con seriedad la compleja relación que tenemos con EU.
Lo que sí está pasando es que confía en exceso en sus propias fuerzas, pasando por alto que las circunstancias al interior del país están cargadas de adversidades y que no existe antecedente de que EU tenga en la presidencia a un personaje como Trump.
El gran problema que el Gobierno está enfrentando es que, al tiempo que confía en sus limitadas fuerzas, de manera paralela ha ido construyendo una narrativa que no, necesariamente, responde a nuestra terca realidad.
No queda claro bajo qué realidad está gobernando la presente administración. Una cosa es lo que se alcanza a apreciar en la cotidianidad de los ciudadanos y otra distinta es lo que el Gobierno cotidianamente reporta, sobre todo, en las mañaneras.
Trump es la manifestación más ruda que haya enfrentado México en décadas y es, a querer o no, también la manifestación de una gobernabilidad ruda, abrumadora y autoritaria. Es el poder a pesar de que sus niveles de popularidad lo cuestionen. No hay antecedentes de que un presidente estadounidense después de casi seis meses de haber llegado a la Casa Blanca esté siendo cuestionado severamente por los ciudadanos, en medio de grandes manifestaciones, independientemente de las que han realizado los migrantes.
EU está siendo gobernado sin una lógica política. No hay indicios de que las cosas puedan ser diferentes en los próximos tres años y medio. Los escenarios están abiertos y cabe la posibilidad de que muchas de las cosas que está haciendo Trump se le puedan revertir, al grado de poner su presidencia bajo condiciones de riesgo. Las próximas elecciones serán una evaluación ciudadana sobre su gestión.
Esto es lo que ya enfrenta y va a seguir enfrentando México y su gobierno. Pensar que de un día a otro puede cambiar la “lógica” de gobernar de Trump es equivocar de manera profundamente riesgosa el diagnóstico, y es también perder de vista todas las consecuencias que puede traer para nuestro país, como de hecho ya lo vemos y vivimos.
De la mano, de intentos por presionar e intimidar a México, se ha venido evidenciando que en EU van teniendo un mejor diagnóstico sobre nuestra situación interna. Se podrá elucubrar sobre el sentido que tienen las declaraciones de funcionarios de Trump, pero si algo va siendo claro es que todo va relacionado con diagnósticos, insistimos, cada vez más frecuentes sobre México. A esto hay que sumar la invaluable información que los delincuentes enviados a EU están ofreciendo.
La acusación contra dos bancos y Vector Casa de Bolsa pasa por investigaciones detalladas sobre el manejo del dinero, y también puede pasar por testimonios de los detenidos, quienes están informando bajo la máxima de corre por tu vida.
No hay duda en la importancia que tiene la firmeza en la respuesta que se le den a las muchas acusaciones e impugnaciones de EU, pero el problema no empieza ni termina ahí. Podrá la Presidenta arengar, pero lo que nos coloca en la adversidad son las condiciones en que se encuentra el país en temas de primera importancia, como es la seguridad.
Trump no va a bajar la guardia como lo vimos la semana pasada. Pensar que declararnos “enemigo” es una opinión únicamente de un funcionario es perder de vista la forma en que gobierna.
El rompimiento que tuvo Trump con Canadá la semana pasada es parte de lo que se nos puede venir. El presidente conjunta los temas de seguridad, economía y política para establecer su relación con México. Sobre estas variables se mueve en todos los terrenos.
La mejor estrategia es tener claridad de lo que pasa en nuestra casa, la cual no está precisamente rechinando de limpia.
RESQUICIOS.
EU se fue con todo contra la OEA. Le recordó que pone el 50% de su presupuesto para después arremeter contra la organización por su parcialidad ante Venezuela, Cuba y Nicaragua. El futuro de la organización está en vilo, evidentemente no sólo por esto. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LA DOS, p. 2)
No soy el abogado defensor de la Suprema Corte de Estados Unidos ni quiero parecerlo. Por eso, nunca diré algo que lastime a los mexicanos si proviene de los extranjeros.
Pero, como abogado, creo que es necesario que exprese mi opinión, a sabiendas de que conozco del asunto, lo que han surtido las noticias y las declaraciones oficiales, pero no por el expediente completo. Además, no tengo por qué ni para qué conocerlo.
Me estoy refiriendo a la resolución de la Suprema Corte de Estados Unidos en el sentido de impedir que los jueces de Distrito detengan los efectos de la orden presidencial sobre la nacionalidad de los hijos de migrantes. Ésta ha sido muy celebrada por el equipo presidencial. Han dicho que “frenaron” a los jueces adversos. Yo no creo que ya les haya llegado el momento de tronar cohetes. Quizá nada más tengan que recoger varas.
La resolución tiene probables aciertos y probables errores de la justicia suprema del vecino país y voy a referirlos de la manera más sucinta que pueda. Simplemente quiero compartir mi interpretación de una resolución judicial que, como suele suceder, requiere explicaciones de los abogados, así como los análisis clínicos requieren explicaciones de los médicos.
Primero, vamos a las luces y dejemos las sombras para el final. La Suprema Corte resolvió que los jueces de Distrito no tienen facultades para anular una orden ejecutiva presidencial. Esto parece correcto por lo siguiente.
La orden presidencial tiene el rango de acto-ley. Podrá estar viciada constitucionalmente, pero juega en un nivel de normas muy superior.
El juez de Distrito no juega en esa liga, salvo para impedir la aplicación de la norma impugnada en la persona que lo solicitó y para nadie más. Eso se llama “principio de relatividad” de la sentencia constitucional.
En un país grande, como lo es México o Estados Unidos, son centenares los jueces de Distrito y puede suceder que cada uno resuelva con criterio distinto. Eso se llama “contradicción de tesis” y con eso no quedaría en claro si la ley impugnada se anula o queda vigente, en tal o cual territorio y para tal o cual persona. Así sucedió en el caso que nos ocupa. Anulada o vigente en cada mitad del país.
Para esto, el tribunal constitucional tiene que ser supremo y, por lo tanto, único, a efecto de evitar contradicciones. Esos tribunales constitucionales únicos son las cortes supremas. Hasta su nombre las explica por sí solas.
En nuestro asunto, la Suprema Corte tan sólo resolvió que los jueces de Distrito no tienen facultades porque no es lo mismo competencia que jurisdicción. Esto es un tema muy delicado en la materia procesal.
La Suprema Corte no entró al fondo del asunto. No se pronunció sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de la orden presidencial. Eso tendrá que resolverlo en otro juicio exprofeso para ello.
Mientras tanto, yo considero que están a salvo los derechos de fondo de los migrantes impugnantes y de sus hijos.
Ahora, veamos algunas sombras, una vez que vimos algunas luces. La puerta está abierta para que:
La Suprema Corte ejerza la facultad de certiorari, vocablo latino que equivale a nuestra facultad de atracción. Con ello, abordaría el fondo del asunto y tendría la plena potestad para anular la orden ejecutiva presidencial.
La Suprema Corte podría considerar que el presidente de Estados Unidos violó la enmienda 14 de su constitución, que en mucho equivale a nuestro artículo 14 constitucional. Vaya coincidencia numérica y normativa.
Es inconstitucional porque priva de derechos fuera de juicio, principio de “ejecución procesal”. Se tendría que sustanciar un juicio por cada persona y no un escopetazo punitivo.
Es inconstitucional porque se aplica de manera retroactiva. Principio de “irretroactividad de las normas”. Castiga faltas que se cometieron años antes de la nueva norma.
Es inconstitucional porque se aplica de manera trascendente y castiga unos por las faltas de otros. Principio de “intrascendencia de las normas penales”. Castiga a los nacidos por lo que hicieron sus ancestros.
Es inconstitucional porque hace distinciones étnicas improcedentes y prohibidas. Principio de “no discriminación”. Sin mayor comentario.
Es inconstitucional porque deja sin nacionalidad a nacionales estadunidenses. Principio de “apatricidad”. En ningún país civilizado se puede privar de la nacionalidad por nacimiento.
En fin, hasta el momento es mucho el “mar de fondo” de esta resolución. Los constitucionalistas y los penalistas nos pasaríamos días para resumirlo y meses para discutirlo. Yo prometí y cumplí con hacerlo en pocos minutos.
La Suprema Corte de Estados Unidos ha tenido muchos días de luz y muchos días de sombra. Recordemos a algunos de sus presidentes. La alteza que acompañó a John Marshall todavía nos inspira. La incomprensión que acosó a Earl Warren todavía nos conduele. La bajeza que embarró a William Rehnquist todavía nos repugna.
Ya veremos lo que sucede. El maestro Laurence Tribe, de las universidades de Harvard y de Columbia, nos dijo que hay una constitución invisible, además de la que vemos. Yo deseo que ojalá todos los estadunidenses sean iguales para su justicia. Porque se ha dicho que todos somos iguales ante las leyes, pero no todos somos iguales ante los jueces. (José Elías Romero Apis, Excélsior, Nacional, p. 17)
Dos replanteamientos están a la vista.
Con el gobierno español porque la renovación de embajador -sale Quirino Ordaz y se tramita el arribo del ahora ministro Alberto Pérez Dayán, adelantado aquí el 8 de mayo- obliga a revisar la relación bilateral.
Y con Washington porque el rompimiento de negociaciones de Donald Trump con Canadá puede verse como la sentencia adelantada del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.
Hablemos de España.
El rey Felipe VI y el presidente Pedro Sánchez ignoraron el pedido de perdón hecho por Andrés Manuel López Obrador por crímenes y actos violentos durante la Conquista, hace más de 500 años.
Tal vez ni siquiera tienen registrada la pausa en las relaciones bilaterales declarada por el de Tepetitán, pues ni retiraron a su embajador Juan Duarte Cuadrado ni han mostrado animadversión hacia Quirino Ordaz.
Inclusive siguen los actos amistosos, como la exposición en Madrid con motivos guadalupanos, el premio Príncipe de Asturias para el Museo de Antropología y varios reconocimientos a mexicanos.
Sin muestras de agradecimiento por México.
POR EL VOTO DECISIVO
Pero puede haber noticias.
Ni a Felipe VI ni a Pedro Sánchez les interesan los actos domésticos, como el voto decisivo del ministro Alberto Pérez Dayán para validar la reforma judicial, previa visita a Claudia Sheinbaum, según documentó El País.
Y la solicitud de visa de residencia de Beatriz Gutiérrez Müller, sea por razones académicas o particulares, corre por vía diferente, aunque evoque el reclamo de su esposo, el expresidente.
Pronto lo sabremos, pues al menos el caso de Pérez Dayán está pendiente, porque el último de agosto culmina su función como ministro de la Corte, iniciada en diciembre de 2012.
Y respecto a Estados Unidos, algo debe saber la Presidenta porque invoca negociaciones únicas en materia migratoria, de narcotráfico, seguridad y comerciales.
¿El fin del T-MEC tras el rompimiento de Donald Trump con el primer ministro Mark Carney, en protesta por aranceles de tipo tecnológico a Estados Unidos?
Por ahora al frente del diálogo está Marcelo Ebrard, sin duda el miembro del gabinete más hábil y confiable en materia internacional, pero hay muchas dudas sobre la fiabilidad del presidente estadounidense.
CARGOS RECHAZADOS
1.- La diplomacia ya no es tan deseada.
Vea usted: muchos invitados a legaciones en Estados Unidos rechazaron ofertas por razones personales, familiares, comerciales y hasta políticas.
Un caso paradigmático fue el consulado de San Francisco -cuyo gran atractivo es Hawái-, desestimado por dos personajes, uno para aspirar a gobernador de su estado, y el bajacaliforniano Rubén Muñoz, porque aspira a seguir su carrera pública en México.
Al final va el exgobernador priista Marco Antonio Mena.
Y 2.- No salen de una cuando al sur y al sureste les llueve sobre inundado.
El territorio será atacado durante los próximos días por dos tormentas tropicales, Flossie en el Pacífico y Barry en el Atlántico.
Oaxaca y Guerrero están en alerta, en el primer caso porque con premura los gobiernos de Salomón Jara y Evelyn Salgado atienden damnificados y restablecen infraestructura.
En coordinación con Federación y municipios el gobierno guerrerense realiza recorridos e información y orientación preventiva para evitar nuevos daños. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 4)
Hace un año tuve ocasión de recorrer los lugares donde se originó la independencia de Estados Unidos. Fue fascinante pasear por los pueblitos de Lexington y Concord, en Massachusetts, que contrastan con los grandes centros urbanos que caracterizan hoy a este país. Fue allí donde comenzó el movimiento independentista estadounidense, dando lugar no solo a la proclamación de la independencia el 4 de julio de 1776, sino también al inicio de la primera ola de descolonización en el mundo. A Estados Unidos le siguieron las naciones de América Latina, inspirándose en su constitución para su organización política.
Si quisiéramos resumir de manera sencilla los casi 250 años de historia estadounidense, podríamos decir que este país tardó una década en lograr su independencia; alrededor de un siglo para consolidar su territorio; unos 170 años para convertirse en una potencia global; y dos siglos después de su independencia alcanzó una posición hegemónica, tras el colapso de la URSS en 1991.
Pocas naciones en el mundo, con una trayectoria tan corta, han logrado alcanzar un lugar tan destacado, y pocas han generado evaluaciones tan polarizadas. Hay quienes admiran a Estados Unidos por su defensa de la democracia, liderazgo económico e innovación tecnológica. Y hay quienes lo rechazan, especialmente en América Latina, por su intervencionismo en diversos momentos históricos. Pero incluso para sus detractores, es un lugar preferido para viajar, emigrar, trabajar y/o estudiar.
Lo novedoso de la situación actual, tres décadas después del fin de la Guerra Fría, es que el debate sobre el declive de Estados Unidos se plantea con más contundencia. En una época marcada por el regreso de Donald Trump a la presidencia y por profundas transformaciones internacionales, se multiplican las preguntas sobre el fin de la era estadounidense.
¿Cuánto tiempo tardará EU en dejar de ser una gran potencia? ¿Será una década, como ocurrió con la URSS, o medio siglo, como pasó con el Imperio Británico? Hay numerosos indicadores que se podrían mencionar para demostrar una disminución de la influencia de EU, a raíz del crecimiento de otros países, entre ellos China, que reclaman su parte del poder. Por eso, muchos consideran que el desafío para EU no es mantener su primacía, sino su relevancia en un mundo que cambia.
Sin embargo, hay que reconocer también una gran capacidad de EU para reinventarse. No es descartable que, después del unilateralismo, aislacionismo, proteccionismo y la política antimigrante de Trump, que leemos como signos de debilidad y declive, llegue un repunte que nos sorprenda.
Así que sigo celebrando la independencia de Estados Unidos, porque esta historia aún no termina, aún queda espacio para la renovación. Por lo pronto, es un país que tendrá ocasión de lucirse el año próximo, cuando su aniversario redondo de 250 años de independencia coincidirá con la Copa Mundial de la FIFA, coorganizada con México y Canadá. Vamos a ver cómo aprovecharán esta ocasión. (Beata Wojna, El Heraldo de México, Editorial, p. 17)
La política arancelaria de Donald Trump ha sido una de las piedras angulares de su enfoque económico, tanto en su primera presidencia como en su actual mandato.
Trump utiliza los aranceles como herramienta para forzar acuerdos comerciales más favorables para Estados Unidos, aplicándolos como medida de presión durante negociaciones con países como México, China y Canadá.
Ha impuesto aranceles como sanción a países que, según su administración, no cooperan en temas como migración, drogas o seguridad nacional. Por ejemplo, ha amenazado con aranceles a México por el flujo de fentanilo y migrantes.
Busca proteger sectores estratégicos como el acero y el aluminio, argumentando que los aranceles ayudan a repatriar industrias y reducir el déficit comercial.
Recientemente, Trump anunció que no extenderá la pausa de 90 días en los aranceles y que países que no lleguen a acuerdos con EE. UU. podrían enfrentar tarifas de hasta 50%. Esta postura ha generado tensiones diplomáticas y también ha incentivado el comercio ilegal, ya que los altos costos del comercio formal han abierto oportunidades para redes criminales que evaden impuestos y falsifican documentos.
La política arancelaria de Donald Trump también ha alcanzado al sector farmacéutico, y no precisamente con guantes de seda. A partir del 2 de abril de 2025, su administración anunció la imposición de aranceles del 25% a medicamentos importados, junto con automóviles y semiconductores. Esta medida rompe con el Acuerdo Farmacéutico de la OMC, que desde 1994 eliminaba aranceles sobre más de 7,000 productos farmacéuticos.
El objetivo declarado de Trump es presionar a las empresas para que trasladen su producción a EU, pero los efectos colaterales podrían ser severos:
Aumento de precios: Los consumidores estadounidenses podrían enfrentar medicamentos más caros, especialmente los genéricos, que ya operan con márgenes muy ajustados.
Escasez: Expertos advierten que los aranceles podrían agravar la escasez de medicamentos, un problema que ya afecta a cientos de productos en EU.
Impacto global: Países como Irlanda, Alemania y Suiza —principales exportadores de medicamentos a Estados Unidos— serían los más afectados, pero México también podría ver reducida su participación como proveedor clave.
Querido lector, los hospitales públicos y privados enfrentarían mayores costos operativos, lo que podría traducirse en una menor capacidad de atención y calidad del servicio.
En un sistema que ya ha pasado por transiciones complejas —como el cambio de INSABI a IMSS-Bienestar—, esta presión adicional podría agravar los problemas de abasto y cobertura. (Eliseo Rosales Ávalos, El Economista, El Foro, p. 46)
Washington – Decir que en Estados Unidos el narcotráfico transnacional no lava dinero es como negar que existe el cielo. Los narcotraficantes de cualquier nacionalidad son acólitos fieles de la religión capitalista.
En donde hay narcotráfico hay lavado de dinero.
El señalamiento que hizo la semana pasada el Departamento del Tesoro de Estados Unidos de que la instituciones financieras mexicanas, CIBanco, Intercam y Vector, lavan activos procedentes del trasiego de drogas tiene un efecto devastador de desprestigio que puede llevar a la ruina a las instituciones ligadas al empresario Alfonso Romo.
Las acciones que tomó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) tras la acusación estadounidense son correctas en términos de reparación de daño para los inversionistas y cuentahabientes de las instituciones del dinero afectadas.
El sistema financiero de Estados Unidos es un inmenso centro de lavado de dinero procedente de actividades del crimen transnacional y esto lo sabe el Departamento del Tesoro de ese país.
Los narcotraficantes mexicanos y estadounidenses en particular se aprovechan de las máquinas lavadoras de dinero Made in USA; verificadas y autorizadas por el Departamento del Tesoro.
No, no hablo de guiones cinematográficos escritos en Hollywood.
El lavado de dinero del narcotráfico en instituciones bancarias estadounidenses es una realidad llevada a cabo por medio de operaciones sofisticadas y simples. Tampoco se trata de pensar que los narcos gringos y mexicanos llegan a los bancos de Estados Unidos cargando costales de dólares para hacer sus depósitos tal y como hacían hace años.
En 1983 la película Scarface protagonizada por Al Pacino, exhibió parte del contubernio en Estados Unidos entre el narcotráfico y los bancos,
En la actualidad el lavado de dinero es como señalé en líneas anteriores; refinado y práctico. Me limitaré a exponer lo más simple.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos permite y autoriza a cualquier persona hacer transferencias inferiores a 10 mil dólares, sin exigir que se demuestre la procedencia del dinero. Este método de enviar dinero desde Estados Unidos a cualquier lugar del planeta es la matriz y motor de las remesas que los mexicanos envían desde el norte.
Si necesidad de explicar la procedencia, ni su situación migratoria en Estados Unidos, una persona puede transferir desde un banco de ese país a otro de México, por ejemplo; hasta 9 mil 909 dólares con 99 centavos.
Pensar que el narcotráfico internacional no aprovecha esta ventana de oportunidad para lavar dinero es vivir en un estado de negación.
Entre las decenas de miles de dólares legítimos que cada año llegan a México procedentes de Estados Unidos, hay dólares sucios surgidos de la venta de narcóticos consumidos por estadounidenses.
La operación hormiga, cómo las mismas agencias federales de Estados Unidos llaman al lavado de dinero mezclado con las remesas es de lo más sencillo del mundo. Los narcotraficantes estadounidenses reclutan a miles personas para transferir sus pagos de la compra de drogas a los cárteles mexicanos por medio del sistema autorizado por el Departamento del Tesoro. Lo mismo hacen los cárteles mexicanos para desde Estados Unidos limpiar dinero procedente de su negocio de distribución y venta de enervantes. Las hormigas son personas que sin nada que temer ni nada que explicar a los bancos estadounidenses, pueden en un mismo día y en diferentes instituciones financieras; transferir el dinero que les sea posible a cambio de pagos de entre 300 y 500 dólares por cada operación.
Cribar de las remesas legítimas al dinero del narcotráfico es una tarea políticamente incorrecta y letal para Estados Unidos. Si el Departamento del Tesoro de ese país admitiera que sus bancos lavan dinero del narcotráfico, derrumbaría a Wall Street.
Gerardo Esquivel, ex subgobernador del Banco de México, me dijo en entrevista que las ganancias anuales de los bancos de Estados Unidos por las remesas son de por lo menos mil millones de dólares. Una muy buena cantidad de dólares como para que el Departamento del Tesoro se ponga a expurgar de las remesas al dinero procedente del narcotráfico.
Es dos trabajos publicados por el sello Grijalbo de la editorial Penguin Random House, Los narcos gringos y Los Cárteles gringos; este tecleador da cuenta del lavado de dinero del narcotráfico en Estados Unidos.
Si pueden, lean esos dos libros y saquen sus propias conclusiones. (Jesús Esquivel, El Heraldo de México, Editorial, p. 17)

(Fernando Llera, Excélsior, Nacional, p. 14)

(Osvaldo, El Sol de México, Análisis, p. 20)

(Galindo, El Universal, Opinión, p. 15)

(Diario NTR, El Financiero, Opinión, p. 33)