Opinión Migración 300626

En Tercera Persona / “A Dios rogando y con la .45 dando”

El 29 de junio de 2022, 46 migrantes murieron asfixiados en la caja de un tráiler que había cruzado hacia San Antonio, Texas, desde Nuevo Laredo, Tamaulipas, y había pasado al menos por dos puntos de revisión del otro lado de la frontera: en Encinal y Cotulla.

Se trataba del caso más letal de tráfico de personas en la historia reciente de Estados Unidos. El chofer, Homero Zamorano, se había internado en un camino rural despoblado en Valle de Río Verde. Presuntamente, en ese sitio le iban a pagar a los “polleros”. Había consumido metanfetaminas para resistir lo pesado del trayecto. El tráiler se había alejado 235 kilómetros de la frontera.

En ese lugar, Zamorano apagó el camión y se quedó dormido. Sabía que el aire acondicionado del tráiler no funcionaba. Dejó a los migrantes sin aire y sin agua, mientras afuera de la unidad la temperatura alcanzaba 38 grados.

De las 67 personas que viajaban hacinadas, solo16 fueron rescatadas con vida. Cinco más murieron en el hospital. Entre las víctimas —mexicanos, hondureños, guatemaltecos y salvadoreños—, había cinco menores de edad. El chofer enfrenta una condena a cadena perpetua.

La investigación puso de manifiesto que, en su ruta hacia el norte, el tráiler había pasado por el municipio de Hidalgo, Tamaulipas, en donde se detuvo un par de días, y en donde le cambiaron la caja.

Hidalgo es el municipio tamaulipeco que funciona como base de la Columna Cívica Pedro J. Méndez, considerada como un brazo activo del Cártel de Golfo y dirigida de manera histórica por Octavio Leal Moncada, El Tarzán o El Profe.

Leal Moncada fue detenido el domingo pasado por fuerzas federales. Desde octubre de 2022 tenía una orden de aprehensión federal, por secuestro y tráfico de migrantes, que nunca se cumplió. Surgida en 2010 con la intención declarada de defender a los ciudadanos tamaulipecos del centro del estado de los embates de los Zetas, pronto recibió apoyo de los enemigos de estos, el Cártel del Golfo, y estableció su reinado en los municipios de Hidalgo, Mainero y Villagrán. No solo combatió a los Zetas: comenzó a cobrar derecho de paso a organizaciones criminales que cruzaban con drogas o migrantes por su territorio, y se extendió a los municipios de Güémez, San Carlos, San Nicolás y Padilla.

La segunda mina de oro se la dio el tráfico de huachicol. Su lema era: “a Dios rogando y con la .45 dando”.

Surgida bajo el priismo, la Columna Armada apoyó la campaña a la gubernatura del panista Francisco García Cabeza de Vaca; más tarde cambió de bandera por tercera vez y se ubicó del lado de Morena. Leal Moncada le garantizó el voto de sus integrantes y obligó a los naranjeros de la región a sufragar en favor del actual gobernador Américo Villarreal, uno de los políticos de alto perfil del morenismo que hoy se encuentran en la mira de las agencias de inteligencia de Estados Unidos por sus presuntos vínculos con el crimen organizado.

Según reportes de seguridad, la venta de apoyo político iba acompañada de una exigencia: el control de los cuerpos de seguridad de los municipios donde la Columna tiene presencia y la entrega de determinadas posiciones políticas: Nohemí Estrella, una de las figuras más cercanas a Leal Moncada, llegó de ese modo al Congreso del Estado.

A los pocos meses de la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia, el entonces subsecretario de Gobernación Ricardo Peralta, custodiado por elementos de la Policía Federal, fue grabado acordando con Leal Moncada. El líder había expresado su respaldo al proyecto político de Andrés Manuel López Obrador.

Dicha reunión fue denunciada por Cabeza de Vaca, quien para entonces había roto con El Profe (este acusó al panista “de no cumplir los acuerdos”) y había empezado a denunciar las actividades criminales del grupo. Peralta fue removido del cargo poco después.

Durante el gobierno de Cabeza de Vaca, Leal Moncada fue aprehendido por el asesinato de dos personas en el Ejido Barbosa, del municipio de Hidalgo. Sin embargo, solo unos meses después, el magistrado Javier Valdés Perales revocó el auto de formal prisión, “por ausencia de elementos para procesar”.

Según el registro de detenciones de la SSP, el jefe de la hoy Columna Cívica Pedro J. Méndez (“abandonó” su carácter armado en 2021) fue aprehendido el domingo. Fuentes consultadas indican que el gobierno de Estados Unidos presionaba desde el descubrimiento del tráiler de la muerte en San Antonio, Texas: que Leal Moncada es otra de las fichas, de las primeras fichas que caen, en la interminable hilera de nombres que maneja el gobierno de Donald Trump, y que la embajada de Estados Unidos revisará con la presidenta Claudia Sheinbaum en una mesa que está programada para el próximo 9 de julio. (Héctor De Mauleón, El Universal, Nación, p. A5)

Carta desde Washington / El Mundial de los migrantes

Estamos en pleno Mundial y hay algo que vale la pena decir en voz alta, porque nadie en las conferencias de prensa lo va a hacer: la Copa más vista de la historia se está jugando, en buena medida, con migrantes, refugiados y sus hijos. Esos individuos que, según algunos de los líderes más poderosos del planeta, debieran estar del otro lado de un muro, en un centro de detención o en un vuelo de deportación.

Inglaterra (la primera selección europea que a fines de los 80 tuvo jugadores negros en su alineación), Francia, Países Bajos, Alemania, Suiza, España incluso (Yamal es hijo de marroquí y ecuatoguineana, nacido en Rocafonda, suburbio de Barcelona, un barrio que la ultraderecha de Vox llama “estercolero multicultural”); los equipos más fuertes del mundo son, en su mayoría, los más diversos. Y el equipo de EU no es la excepción. No a pesar de la inmigración, sino gracias a ella. Marruecos tiene la particularidad opuesta pero igualmente ilustrativa: sus titulares nacieron o crecieron en Europa, hijos de la diáspora magrebí.

La narrativa antiinmigrante —en Washington, París, Berlín, Madrid— descansa sobre la premisa de que el extranjero debilita la nación. El futbol hoy desmiente esa premisa, gol a gol, torneo a torneo. Este Mundial se juega en estadios de México, EU y Canadá, países con historias migratorias profundas, complejas y en este momento política y diplomáticamente convulsas. En sus estadios, millones de personas que en el debate político serían calificadas como “el problema” están siendo llamadas, en cambio, “nuestra selección”. Lo que estamos viendo en este Mundial no es un fenómeno deportivo. Es un argumento político de primer orden, aunque nadie lo quiera ver así. (Arturo Sarukhan, El Financiero, Opinión Mundialista, p. 35)

El precio del T-MEC

Durante años asumimos que la relación económica entre México y Estados Unidos se definía solo por variables comerciales: reglas de origen, paneles de controversia, acceso a mercados o aranceles. Esa etapa terminó.

En mis conferencias suelo utilizar una imagen para explicar cómo cambió la lógica de la integración norteamericana. Proyecto dos Batimóviles: el de la película de 1989 y el más reciente. El primero estaba diseñado hacia adentro: privilegiaba la comodidad, la velocidad y el desempeño. El último parece un tanque: todo en él apunta hacia afuera; está pensado para resistir ataques y responder a amenazas del entorno. Eso mismo ocurrió con los tratados de libre comercio. El TLCAN fue construido para hacer más eficiente el comercio entre sus socios. El T-MEC, en cambio, es visto desde Washington como un tratado de seguridad económica. Su prioridad ya no es eliminar barreras comerciales, sino proteger las cadenas de suministro, reducir dependencias estratégicas, fortalecer la resiliencia frente a China y evitar que actores hostiles -estatales o criminales- comprometan sectores estratégicos.

Mañana, 1 de julio, vence uno de los plazos más importantes del proceso de revisión del T-MEC. Estados Unidos fijará formalmente su posición sobre el futuro del tratado. Lo más probable es que entremos en una etapa de revisiones anuales y de negociaciones que podrían prolongarse durante muchos meses.

Por razones de seguridad nacional, Washington busca producir en su territorio todo lo que considera estratégico y, cuando eso no sea posible, construir cadenas de suministro resilientes en la región. México, su principal socio comercial, juega un papel central en esa estrategia. El problema es que resulta difícil hacerlo en un territorio donde organizaciones criminales controlan carreteras, extorsionan empresas, desplazan productores agrícolas y condicionan inversiones.

Marcelo Ebrard ha insistido en que la negociación comercial corre por un canal distinto al de la agenda de seguridad. Técnicamente tiene razón: existen mesas y calendarios distintos. Políticamente ocurre exactamente lo contrario. En la Casa Blanca ambas conversaciones forman parte de una misma ecuación.

Estados Unidos evalúa si las cadenas de valor de las que depende su economía pueden verse comprometidas por el crimen organizado. La preocupación es especialmente aguda en el norte de México, donde se concentra buena parte de la manufactura integrada con Estados Unidos y por donde transitan sectores estratégicos como el automotriz, el aeroespacial, los dispositivos médicos y, cada vez más, los semiconductores.

Washington dispone hoy de dos grandes palancas de presión sobre México. La primera es la presión comercial. Desde su primer mandato, Trump descubrió que podía utilizar el acceso al mercado estadounidense para obtener concesiones políticas. Lo hizo cuando, en la primavera de 2019, amenazó con imponer aranceles si México no contenía los flujos migratorios. La segunda es mucho más reciente: las investigaciones y acusaciones contra actores políticos del partido en el gobierno presuntamente vinculados con organizaciones criminales. La resistencia que han provocado en el gobierno mexicano confirma que se han convertido en una eficaz palanca de presión. La narcopolítica es hoy nuestro talón de Aquiles.

Trump tiene una visión transaccional in extremis. Mientras estas dos palancas de presión le permitan extraer concesiones, seguirá utilizándolas. Por eso sería un error esperar que mañana concluya la revisión del tratado con una renovación por 16 años. Washington preferirá prolongar la negociación. Cada ronda permitirá exigir nuevas concesiones en materia de seguridad, inversión, reglas de origen o China. Cuando esas fichas se agoten, conoceremos el verdadero precio del T-MEC. (Brenda Estefan, Reforma, Opinión, p. 13)

El péndulo democrático

En su descripción más literal, un péndulo es un sistema físico o mecánico formado por un objeto suspendido de un punto fijo que oscila de un lado a otro por la acción de la gravedad. En materia democrática, un péndulo democrático describe el movimiento cíclico entre distintas orientaciones ideológicas, generalmente alternando entre gobiernos de izquierda y de derecha.

La oscilación del péndulo puede originarse por distintas razones: inseguridad, descontento con la gestión gubernamental o insatisfacción con el funcionamiento del aparato económico. Al final, la mayoría, por exigua que ésta sea, activa en las urnas un cambio radical hacia el extremo opuesto, buscando nuevas soluciones y alternativas.

En la práctica, este “efecto péndulo” se manifiesta en campañas más ríspidas y competidas. Mantenerse en el poder supera la necesidad de construir proyectos de mediano y largo plazos. Desde el populismo, la “supervivencia del proyecto” se traduce en medidas electoreras que favorecen la construcción de clientelas “fieles” que intercambian dádivas por votos.

En muchas naciones, esta oscilación provoca que cada nuevo gobierno intente “empezar de cero”, deshaciendo proyectos del gobierno precedente sin un análisis lógico y eficaz. Creada desde el universo de los algoritmos y las “cámaras de eco”, la convivencia entre el régimen en turno y la oposición se torna tóxica e improductiva.

En los últimos años, la derecha ha ganado la gran mayoría de las contiendas presidenciales. Destacan gobiernos de corte libertario y conservador en países clave como Argentina (Javier Milei), Ecuador (Daniel Noboa), Chile (José Antonio Kast), Paraguay (Santiago Peña), Bolivia (Rodrigo Paz) y Laura Fernández (Costa Rica).

A semejanza de Bukele, “la nueva derecha” latinoamericana ha logrado conectar con el electorado prometiendo políticas de mano dura, control migratorio estricto y un libre mercado radical para intentar reactivar las economías locales. Este realineamiento marca el declive de la “marea rosa” de izquierda que dominó la década anterior y del Grupo de Río a través de la cada vez más inoperante Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

La elección de Keiko Fujimori y Abelardo de la Espriella marca un paso más en la transformación del continente hacia una región más alineada con el estilo político y las prioridades políticas del presidente Trump. El Escudo de las Américas será el nuevo brazo operativo en materia de seguridad hemisférica y de combate al narcotráfico. Las “operaciones conjuntas” serán parte de una estrategia que no habíamos visto en el pasado reciente.

En este contexto, Brasil y México se mantienen aún como los principales bastiones de la izquierda en el continente. Las dos naciones representan las economías más grandes de la región, concentrando cerca de la mitad de la población latinoamericana.

BALANCE

La primera vuelta de las elecciones generales de Brasil está programada para el 4 octubre de 2026. Si es necesario, el balotaje se llevaría a cabo el 25 de octubre. Si Flavio Bolsonaro, candidato derechista, logra derrotar al presidente Lula da Silva, el equilibrio ideológico regional cambiaría de manera significativa. Una victoria del bloque progresista fortalecería la resistencia frente a la expansión conservadora.

Más allá de las orientaciones ideológicas, el verdadero debate consiste en evaluar si el continente está experimentando un cambio natural derivado de la alternancia democrática o si la existencia de una estrategia internacional orientada a favorecer determinados proyectos políticos es la razón. Lo innegable es que la región atraviesa una redefinición política profunda y el desenlace de esta proceso tendrá consecuencias aún no ponderadas. (Francisco Guerrero Aguirre, Excélsior, Nacional, p. 10)

Semana sobre antiterrorismo

En los dos últimos años y desde la Casa Blanca, hemos escuchado con mayor frecuencia la palabra terrorismo, en particular, “lucha contra el terrorismo”.

Alrededor de la estrategia del presidente Trump el Escudo de las Américas representa un frente de varios países latinoamericanos en cuyos ejes centrales de Gobierno se encuentra la seguridad.

Seguridad para evitar el trasiego de drogas y seguridad para evitar la migración. Lo anterior, bajo la idea general de evitar el terrorismo.

Desde el año pasado, más de 200 personas han fallecido en operaciones militares estadounidenses contra presuntas lanchas de narcotraficantes en aguas de nuestra región latinoamericana lo mismo en el océano Pacífico como en el mar del Caribe.

Fue desde su primer gobierno cuando el presidente Trump intentó vincular el terrorismo con fenómenos sociales, por ejemplo, la migración. Ya en el segundo Gobierno embonó el concepto de terrorismo con el trasiego de las drogas, especialmente con el fentanilo.

Es positivo que la ONU esté celebrando en estos días (del 26 de junio al 2 de julio) la Cuarta Semana de Alto Nivel de Jefes de Organismos Antiterroristas delos Estados Miembros.

El tema de la reunión es: “Un futuro libre de terrorismo: consolidar el compromiso mundial con los enfoques multisectoriales para la lucha contra el terrorismo, en particular mediante el liderazgo y la acción de los Estados Miembros”.

La Asamblea General de las Naciones Unidas revisa periódicamente la Estrategia Global de las Naciones Unidas contra el Terrorismo (EGCT), convirtiéndola en un documento vivo adaptado a las prioridades de los Estados Miembros en materia de lucha contra el terrorismo.

Es importante que en un mecanismo multilateral se analice al terrorismo en sus raíces, sus lamentables expresiones y las estrategias para contrarrestarlo.

Solo a través de estrategias coordinadas entre países es posible vencer al terrorismo. No lo hará un solo país porque el problema es multinacional: a las redes del terrorismo se le suman nodos, es decir, agrupaciones que siembran odio en las sociedades. Un ejemplo es el Estado Islámico (ISIS). Una agrupación con células en Europa.

En esta ocasión, el Presidente de la Asamblea General ha designado a los Representantes Permanentes de Finlandia y del Reino de Marruecos ante las Naciones Unidas como cofacilitadores para ayudar a dirigir este proceso intergubernamental.

La Asamblea General examina la Estrategia, la considera y aprueba una resolución al respecto.

En momentos en los que la palabra “terrorismo” se vincula con fenómenos sociales, es conveniente escuchar los resultados que salgan de esta semana especial en Naciones Unidas. (Alfonso Muñoz de Cote Otero, El Economista, Geopolítica, p. 37)

San Quintín, historia y futuro. Un plan de justicia

San Quintín, es el municipio más joven y grande de México. Es un largo territorio ubicado en la costa del Pacífico de BC. Una tierra donde se unen el desierto y el mar permitiendo una intensa actividad agrícola, acuícola y pesquera. Aquí, en este sitio que a simple vista parecería una gran planicie con poca vida, se dan cita casi 300 especies de aves –muchas migratorias- que inundan los humedales en invierno.

Una de las aves más conspicuas, que viaja por más de 4,000 kilómetros, es un ganso marino llamado branta negra (Branta bernicla nigricans). Ahí, en San Quintín, en el invierno de la bahía y sus humedales, miles de ejemplares pintan de negro intenso el paisaje con sus largos cuerpos adornados con un collar blanco en su cuello. Ahí llegan y se alimentan de los brotes de unos pastos marinos (Zostera marina) que forman extensas praderas en este sistema lagunar.

Un sistema lagunar, cuya calidad ambiental permite la existencia de estas praderas que alimentan, son refugio y hábitat de muchas otras especies y también zona de la mejor producción de ostras del país.

La región de San Quintín estuvo primero habitada por los kiliwa, uno de los grupos indígenas de la península, de los que queda, desafortunadamente, una población de no más de 100 personas. Después, se integraron grupos de migrantes del sur del país que han constituido la fuerza de trabajo de las actividades agrícolas y, posteriormente, agroindustriales.

Este valle es uno de los principales centros agrícolas de Baja California, con productos de alto valor comercial que se destinan principalmente a exportación. Esta capacidad productiva que ha generado un fuerte dinamismo económico también ha creado retos ambientales y sociales importantes: uso intensivo de agua y por lo tanto agotamiento del acuífero e infiltración salina y una fuerte desigualdad social entre propietarios y trabajadores agrícolas.

San Quintín también sostiene una tradición pesquera muy importante: almeja, langosta, erizo y abulón -las joyas de la cocina gourmet-. También produce ostiones que se cultivan en las granjas ostrícolas y que han alcanzado reconocimiento internacional por su calidad.

Ante esta riqueza biológica excepcional, esta capacidad productiva y esta desigualdad social acumulada por décadas, la presidenta Sheinbaum declaró a San Quintín un sitio para desarrollar un Plan de Justicia, porque es paradójico que, en tanta riqueza, exista también tanto abandono y pobreza.

Y también paradójico, porque mantener no sólo la desigualdad, sino esquemas productivos que deterioran el ambiente, es asegurar el colapso de esa riqueza, que es estratégica y orgullo de Baja California. Por eso, el futuro agrícola, pesquero y acuícola de San Quintín depende de resolver tensiones fundamentales: producir recuperando sus fuentes de agua, crecer sin destruir los ecosistemas y generar riqueza sin reproducir desigualdad. (Marina Robles García, El Economista, Urbes y Estados, p. 35)

Espectro / Y si, ¿sí?

El día de hoy, por la noche, sabremos si la selección nacional avanza a la fase de octavos en el presente Mundial. El mercado de las apuestas le da ventaja a México, de dos a uno, pero el valor de la plantilla de la selección ecuatoriana es el doble que la mexicana: 420 millones de dólares contra 218 millones.

México todavía está viviendo una fiesta en sus plazas y calles. Las “Host Cities” de Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México han dado muestras de ser grandes anfitriones y la gente, por cientos de miles, ha respondido de manera extraordinaria en las tres ciudades.

Los negocios, desde Coca-Cola, izzi, Televisa, La Comer y la avícola San Juan se han sumado a la posibilidad de un “Y si, sí?” – no quedando claro si se refiere a seguir ganando etapas o a ganar el mundial, pero la gente está feliz con la frase y ha sido un gran marketing.

Las redes sociales han explotado con miles de videos, en los que los mexicanos retan a la inteligencia artificial, y que han tenido miles de millones de usuarios alcanzados.

Las televisoras, TelevisaUnivision y Tv Azteca, han capitalizado en el inmenso interés de las audiencias y han roto récords para un juego de futbol: conjuntamente el México-Chequia obtuvo una audiencia de 51.4 millones. Y TelevisaUnivision —que tiene en su plataforma Vix 72 juegos más que Tv Azteca—, ha reportado que en la primera fase mundialista ha sintonizado 339.4 millones de personas los juegos (tanto en su señal abierta, como en Vix).

No contar con los derechos de transmisión mundialista ha hecho que la otra televisora privada, Imagen, prácticamente desaparezca del interés de la audiencia. Y lo mismo le estaba pasando a TelevisaUnivision en Estados Unidos (EU) —en donde los derechos mundialistas los tienen FOX y Telemundo— hasta que llegaron el par de temblores en Venezuela, el pasado jueves, y su rápida y poderosa cobertura noticiosa ha hecho que la audiencia hispana en los EU busque a ese medio para informarse de lo que se vive en La Guaira y de las necesidades de todo un país.

De hecho, para ver como el futbol está transformando países y hábitos de consumo en TV, hay que señalar que en todos los EU la ciudad en que más se está viendo el Mundial es Kansas City (el Mid West). Una ciudad con pocos migrantes. Así que “de calle” los americanos del centro están pegados a la TV y no lo que hubiera esperado sucediera en otras ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Houston o Miami.

El Mundial acabará el 19 de julio. Es un hecho. Tendrá, como en todo, ganadores y perdedores. Entre los primeros estarán los estadios y las 16 ciudades sede; la FIFA — que contra toda expectativa sí logró vender todos sus boletos y que el traer a más equipos probó ser un éxito deportivo—; las cerveceras; y, las televisoras y las redes sociales. Y los gobiernos de Guadalajara y CDMX que con discreción supieron aprovechar la coyuntura.

Entre los perdedores, yo destacaría al gobierno federal y al de Nuevo León. El primero por estar prácticamente desaparecido de un hito nacional y al segundo por sus excesos y frivolidades. Lo que sí hay que criticar es al Secretario del Agua CDMX, Mario Esparza, — que tiene a toda la ciudad sumergida por falta de previsión y mantenimiento a la red hidráulica.

Pero hoy gocemos el juego de futbol, mismo que seguro volverá a romper el récord histórico en la TV, impuesto apenas el pasado miércoles. Después del Mundial llegará la cruda realidad. Pero por hoy: ¿Y si, sí?

CAMBIANDO DE TEMA: ¿Y si, sí tiene razón el NYT en que varios funcionarios de Morena están siendo colaboradores de los EU en sus investigaciones contra el narco? En el gobierno federal y en Morena minimizaron lo publicado por los periodistas Steve Fisher, Jack Nicas y Alan Feuer. El primero adelantó en el LA Times que vendrían cargos federales de los EU contra Rocha Moya. Tuvo razón. El segundo es un veterano corresponsal que viene de Brasil que investigó y reportó toda la operación del Estado brasileño, en particular desde la Corte carioca, para regular el internet y las redes sociales. El tercero es quien cubre el Departamento de Justicia de los EU, con especialidad de 25 años en los cárteles mexicanos. Atención. (Javier Tejado Dondé, El Universal, Economía, p. A21)