Los grabaron mientras los asesinaban y despojaban de sus armas, sus chalecos tácticos, sus radios, sus cargadores.
“Con los kaibiles no se juega”, decía la voz de un hombre que se carcajeaba. La cámara captaba el racimo de cadáveres sanguinolentos al que los hombres que viajaban en una camioneta negra se habían reducido.
Habitantes de la comunidad de Piedra Labrada, en Chicomuselo, Chiapas, habían escuchado el ruido de armas de fuego. Hallaron tirados en el camino que lleva a Siltepec entre seis y ocho cuerpos, así como una Tacoma negra agujerada por las balas.
Algunos cadáveres habían quedado en la batea, otros estaban regados alrededor de la unidad. No tenían armas. Corrió la versión de que los muertos eran migrantes chiapanecos que regresaban a sus pueblos desde Tijuana.
Se había tratado, en realidad, de un choque armado o, probablemente, de una emboscada. Los protagonistas: miembros del grupo conocido como El Maíz, aliado del Cártel Jalisco Nueva Generación, y hombres del Cártel de Sinaloa bajo las órdenes de Jesús Esteban Machado Meza, El Güero Pulseras.
La frontera chiapaneca con Guatemala se halla inmersa en el mismo torrente de violencia que hoy ahoga otras regiones de México. Queda la impresión de que en municipios como Comalapa, Amatenango, Motozintla, Siltepec, Chicomuselo, Bella Vista, El Parral y Villa Corzo, ocurre exactamente lo mismo que en municipios de Michoacán, Guerrero, Tamaulipas, Veracruz, Sonora, Guanajuato, Jalisco, Zacatecas, Oaxaca, Morelos…
Enfrentamientos, desapariciones, bloqueos en carreteras, quema de autos y camiones, movimiento de vehículos blindados repletos de gente armada, pueblos arrasados con cientos, a veces miles de desplazados, suspensión de clases, paralización del transporte público, cierre de negocios, retenes impuestos en los caminos por integrantes del crimen organizado y cobros de piso a las actividades comerciales y productivas.
Exactamente la misma película.
Ayer se juntó todo eso en al menos seis municipios fronterizos. Le prendieron fuego a un tráiler en Amatenango, se suspendieron clases en Chiapa de Corzo, bloquearon carreteras en Siltepec, se movilizó gente armada en El Parral.
Los audios del terror comenzaron a circular por WhatsApp: “Aguas, me informan que en Jericó, municipio de Parral, pasaron a rompe madre unas 20 trocas rumbo a Revolución Mexicana… Andan armados hasta los dientes”.
“Compañeros, me acaba de tocar presenciar… la verdad estoy temblando de miedo… son 15 camionetas que van llenas de gente armada, frente de la casa bajaron a un señor, lo tiraron en la carretera… Nunca había presenciado esa magnitud de gente armada, con los cristales abajo y apuntando”.
“La empresa va a empezar a trabajar macizo, a toda la gente que ande haciendo cosas indebidas, que ande apoyando a los lacras de allá… no les vamos a tener ni corazón ni piedad a nadie… Cuando vean a las patrullas de nosotros (ábranse) porque no vamos a respetar. Nos vamos a llevar al que se ponga enfrente”.
En mayo de este año un enfrentamiento que duró cuatro días dejó bajo el fuego cruzado, y encerrados en sus casas, a los habitantes de Lajerío, en el municipio de Frontera Comalapa.
Bajo ese escenario de guerra, los hombres de la localidad tuvieron que esconderse para no ser víctimas de reclutamiento forzado. Vecinos atrapados en la balacera pedían ayuda desde la caseta telefónica e informaban que los grupos criminales estaban entrando en las casas para reclutar a los jóvenes: “De las casas los sacaron”, dijeron. Los que pudieron, huyeron hacia las montañas.
Estuvieron cuatro días sin Estado y sin nadie. El Comité de Derechos Humanos Digna Ochoa denunció el desplazamiento forzado de cerca de tres mil personas: “Ninguna autoridad hasta el momento hace nada, dejando al pueblo en absoluto abandono y a su suerte… Lo que ocurra es responsabilidad plena del presidente Andrés Manuel López Obrador y del gobernador Rutilio Escandón”, señaló en un comunicado.
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas denunció la manera brutal en que muchachos de diversas comunidades eran reclutados por la delincuencia y acusó: “Se ha llegado a esto bajo las mecánicas de complicidad y abandono del gobierno mexicano”.
Habitantes de los municipios que se encuentran bajo la bota de la organización El Maíz revelaron que comerciantes, locatarios y “hasta boleros y vendedores de chicle” eran obligados a acudir a bloqueos carreteros ordenados por el crimen organizado, so riesgo de ser desaparecidos, tableados, castigados con tres días de encierro e incluso con la pérdida de sus locales.
Se ha detectado que las obras del Tren Maya modificaron las rutas del tráfico de personas y mercancías. Esto provocó que desde mediados de 2021 se intensificaran los enfrentamientos, hasta llegar, del brazo del silencio de las autoridades, a los niveles brutales que se están viviendo hoy.
La frontera en llamas: una herencia más del obradorismo. (Héctor De Mauleón, El Universal, Nación, p. A10)
El próximo viernes primero de septiembre, comienza el tercer año de la Sexagésima Quinta Legislatura. Llegamos a este día con más incertidumbre que certezas, con más problemas y una administración federal sin rumbo ni ideas.
Hoy México está en crisis. El gobierno se ha visto rebasado por los problemas que cada vez se agudizan con un impacto negativo para la sociedad. La indiferencia y la negligencia han sido los signos distintivos de la presente administración.
Inseguridad generalizada, escalada de violencia contra las mujeres, la desigualdad, la pobreza, la crisis institucional provocada por el propio gobierno, los servicios de salud con enormes y dolorosas carencias y sin atender a todos, entre otros problemas que han prendido las alarmas de toda la población. Ante todo esto, el gobierno no ofrece respuestas, sino puras justificaciones. Este gobierno ha sido totalmente insensible ante el dolor provocado a las personas y a las familias.
En Acción Nacional hemos escuchado a los ciudadanos y sus problemas cotidianos, a la sociedad civil, a los empresarios, a los emprendedores, a los académicos, a todos aquellos que tienen algo que aportar para la mejora del país. Hemos construido con todos ellos las propuestas que integran la Agenda Legislativa que en próximos días estaremos presentando como nuestra bandera de acción en la Cámara de Diputados.
Se trata, en su mayoría, de temas que hemos estado impulsando a lo largo de la LXV Legislatura y que, debido a la cerrazón gubernamental y de la mayoría encabezada por Morena, no han visto la luz, pero que estamos convencidos pueden contribuir de excelente forma a mejorar la calidad de vida de las mexicanas y los mexicanos.
En primer lugar, nuestras acciones a favor de la economía familiar, como la creación de políticas focalizadas en deducciones fiscales a favor de las familias, como es la deducibilidad de colegiaturas en todos los niveles educativos; insistiremos en la creación de un seguro de desempleo y en dar opciones a los jóvenes para que puedan contar con un ingreso fijo.
De igual forma queremos contribuir con la economía de las familias promoviendo la baja en las tarifas eléctricas por dos motivos: cuando exista un periodo de alta inflación económica y en aquellos municipios del país que registran altas temperaturas. Asimismo, buscaremos impulsar la compraventa de autos eléctricos a través de mejorar los incentivos fiscales y que cada vez haya mayor acceso a ellos.
El segundo problema que consideramos urgente de atender es el de la inseguridad. En cinco años los índices de delitos han aumentado de forma exponencial y los delincuentes gozan de total impunidad.
Por eso, estaremos impulsando iniciativas para brindar a la sociedad mejores instrumentos de prevención de la violencia y la delincuencia, así como la protección a las mujeres sancionando cualquier tipo de violencia en su contra, más aún el feminicidio para lo que estaremos promoviendo la creación de una fiscalía especializada para atender este infame delito.
De igual forma nos ocupa la protección a otros sectores que son víctimas frecuentes de violencia, como son las personas defensoras de derechos humanos, los periodistas, personas adultas mayores, entre otros.
La salud es otro tema que actualmente lastima a las personas y a las familias. La desaparición del seguro popular significó un duro golpe a millones de personas que eran atendidas por los servicios públicos de salud; la creación y posterior defunción del INSABI dan cuenta del fracaso de la política de salud en el país impactando de la peor forma a los que menos tienen. Necesitamos que el Estado garantice el acceso al sistema de salud a la mayor cantidad de personas y acabar con el desabasto de medicinas que persiste.
Proponemos dar un voucher de salud para que cualquier persona tenga acceso a servicios y medicamentos de manera oportuna, o que el Estado sea responsable de reembolsar la cantidad que la persona se haya gastado; necesitamos garantizar vacunas a toda la población en caso de epidemias o situaciones de emergencia, así como transitar a mejores servicios a través de la digitalización de los servicios médicos.
En materia de educación seremos vigilantes de las decisiones que se tomen sobre los libros de texto gratuitos que el gobierno ha convertido en una herramienta de propaganda ideológica y cuya producción en materia de contenidos no cumplió con las garantías de participación por parte de maestros y padres de familia.
De igual forma estamos comprometidos en contrarrestar los efectos de la creciente deserción escolar y garantizar los servicios educativos a todas las personas en todos los niveles educativos. Necesitamos reactivar las escuelas de tiempo completo y hacer de este servicio un derecho al que todos puedan acceder.
En materia política estaremos atentos a los intentos por parte del Poder Ejecutivo de disminuir el margen de maniobra de los órganos constitucionales autónomos, como el INE y el INAI y vamos a promover reformas para proteger estas instituciones del Estado mexicano. En materia política-electoral vamos a promover la regulación de la figura de gobiernos de coalición para que las alianzas políticas tengan las suficientes certezas de participación electoral.
El fenómeno migratorio es otro asunto que nos preocupa. En el próximo periodo de sesiones vamos a impulsar reformas para proteger a las familias migrantes, en especial a las niñas y los niños, y propiciar la coordinación entre las autoridades migratorias, los estados y municipios para favorecer la protección de los migrantes que regresan a México. Que toda persona en situación de migrante en nuestro país sea tratada con dignidad.
Por último, estaremos promoviendo reformas para el cuidado del medio ambiente, combatir los efectos del cambio climático y la sustentabilidad. Vamos a trabajar en el cumplimiento a los compromisos internacionales en materia de reducción de emisiones contaminantes, en poner como prioridad de la política energética a las energías limpias, y el cuidado de un recurso vital como es el agua, así como la protección de los ecosistemas terrestres y marinos de la nación.
En suma, las diputadas y diputados del PAN queremos mandar un mensaje de aliento a todo México, devolverles la confianza de que, ante la indiferencia y la arrogancia del gobierno, poner manos a la obra y promover acciones para corregir el rumbo de México.
Estos son los grandes retos que Acción Nacional asume hacia el nuevo periodo de sesiones del último año de la Sexagésima Quinta Legislatura. Nuestro compromiso con México es mucho más grande que cualquier lucha estéril por el poder. México nos necesita a todos, y nos necesita unidos. (Jorge Romero Herrera, El Heraldo de México, Editorial, p. 16)
Han pasado casi quince días de que una estampa del horror se avistó a través de las pantallas. La industria de la barbarie no solo no ha menguado desde aquella desaforada declaración de guerra contra el narco lanzada en otros tiempos que se sienten, a la vez, tan lejos y tan cerca. Ahora la violencia extrema es ejercida, producida y exhibida como un espectáculo que evidencia un alto nivel de deshumanización pero también la impunidad estridente que lo preserva y eleva.
Pasamos de la alarma ruidosa del sensacionalismo calderonista ansioso de una épica sangrienta a una indolencia cada vez más honda y abismal. Ni gobiernos (federal, estatales ni municipales) ni sociedad civil organizada parecen salir de sus soliloquios ante lo que sucede. Tenemos cuerpos inmóviles regocijados en burbujas aisladas de la realidad.
Afuera campea una realidad pulsada en pueblos y ciudades, avalada con cifras y verificada en desazones íntimas cada vez más expandidas. Lo colectivo se rompe.
Por algunos lares, el estado de excepción es el estado de derecho.
Esta nebulosa normalizada no solo mata, tortura y desaparece personas: también acaba con el sosiego cotidiano y la paz de los justos.
Nunca vi el video de los jóvenes de Lagos de Moreno, porque hacerlo me parecía un acto cómplice, pero no ver algo así no significa que no haya ocurrido ni mucho menos que deba olvidarse. Hace años, no sé bien si con la masacre de los 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, o la de los jóvenes de Villas de Salvárcar, en Ciudad Juárez, Chihuahua, recuerdo haber pensado que estábamos a un balazo de perder la razón como sociedad.
Hoy siento que estamos a un video más de la locura y seguir como si nada -como si nada— nuestras vidas, cantando un poema como este de Alberto Caeiro: “La asombrosa realidad de las cosas/ es mi descubrimiento de todos los días. / Cada cosa es lo que es, / y me cuesta explicar lo mucho que eso me alegra/ y lo mucho que me basta. / Solo hace falta existir para ser completo…/ Si extiendo el brazo, llego exactamente a donde mi brazo llega: / Ni un centímetro más lejos. / Toco sólo donde toco, no donde pienso. /Solo me puedo sentar donde estoy. /Y esto hace reír como todas las verdades/ absolutamente verdaderas/ Pero lo que hace reír de veras es que pensamos/ siempre en otra cosa,/ Y vivimos evadidos de nuestra realidad”. (Diego Enrique Osorno, Milenio, Al Frente, p. 2)