Opinión Migración 301119

Frentes políticos

Tú, yo, la frontera… Piénsalo. El presidente Andrés Manuel aseguró que la relación que tiene con Donald Trump es de respeto. El Presidente reveló que, tras los hechos ocurridos en Sinaloa y Sonora, Trump le manifestó su apoyo y solidaridad. “Les puedo decir que me dijo piénselo y, si necesita, llámeme, entonces no le he llamado”. Y es tan remoto que eso suceda, pues dejó claro que el gobierno de México no permitirá que fuerzas armadas extranjeras actúen en territorio nacional. No se violará la soberanía del país. Hay otros caminos. El canciller Marcelo Ebrard Casaubón destacó que la próxima semana se tendrá una reunión de alto nivel con el fiscal general de Estados Unidos para tratar el tema del crimen organizado y tráfico de armas. Violar soberanías no es lo de hoy. (Excélsior, Nacional, p. 15)

Cuchillito de palo // “Le tomó el número de placa?”

El hotentote de los pelos de elote, como se dice coloquialmente, le tomó el número de la placa, a nuestro tlatoani. Inocente, ante el “cuarto oscuro” del espécimen ducho en las lides de las grandes ligas, cedió terreno –como jamás lo había hecho ningún expresidente de este país-, con su cantaleta de que “es mi amigo”.

Se cedió, de entrada, en el punto medular de lo que fue nuestra tradición de hospitalidad con los migrantes, a los que se ataja en la frontera sur, con la guardia nacional, por petición expresa del señor Trump. Si ya nos veía como patio trasero, ahora como protectorado.

Es indetenible en su campaña para reelegirse y con esa obsesión, clama que va a declarar a los narcos aztecas, terroristas. Las consecuencias son serias al implicar el riesgo de una intervención, como han sido frecuentes y como ya sucedió en el pasado, cuando se llevaron de Jalisco –secuestrado-, al médico al que acusaban de haber participado en la tortura del agente de la DEA, Kikis Camarena. (Catalina Noriega, El Sol de México, Análisis, p. 15)

Templo mayor

MÁS PREOCUPADOS de lo que aparentan andan en el gobierno después de que Donald Trump dijo que busca designar a los cárteles mexicanos como terroristas.

DE HECHO, en la SRE que encabeza Marcelo Ebrard temen que el presidente de EU se valga de ese amago para presionar a México a revivir la guerra contra el narcotráfico.

ADEMÁS, consideran que si el inquilino de la Casa Blanca le encuentra rentabilidad política al asunto, podría tomarlo como estandarte -¿remember el muro?- para su reelección.

DE AHÍ QUE, según cuentan, el gabinete de seguridad ya trabaja en crear una narrativa que les permita justificar un “golpe de timón” y resucitar la estrategia de combatir fuego con fuego, pero bajo una imagen distinta.

¿Será? (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)

Serpientes y escaleras // Tres estados de AMLO en el primer año

Si el funcionamiento y los resultados de gobierno difieren notoriamente de la fuerza y la popularidad del Presidente, el desempeño del gabinete de López Obrador es algo que también queda mucho a deber a los mexicanos en este primer año.

Disparejo y disímbolo, el ejercicio de los secretarios y colaboradores cercanos obliga a segmentar al equipo presidencial en por lo menos tres categorías: los operadores, que ante la opacidad general brillan mucho y abarcan más, en donde se ubican en primer lugar el canciller Marcelo Ebrard, que por encima de su responsabilidad legal y constitución de manejar la política exterior y la relación bilateral con EU, también maneja la migración, la seguridad, las negociaciones comerciales y ahora hasta los asuntos de la seguridad nacional y el terrorismo. De Marcelo dicen algunos en el gabinete que es como “el zorro en el gallinero, que se da gusto comiéndose todos los huevos y desplumando a las atemorizadas gallinas”. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 5)

Nudo gordiano // un año

El gran pendiente sigue siendo la inseguridad. 29 mil 629 asesinatos en los diez primeros meses de gobierno. Operativos fallidos. Una estrategia sumamente cuestionada, a la que no se le asoma un cambio en el futuro cercano. La autocrítica es necesaria por sobre otros rubros, en éste… Aunque así como en la economía, vale la pena subrayar que en medio de estallidos sociales en el mundo, México ha sabido lidiar con ellos y se posiciona, aún con los costos políticos, como un líder latinoamericano en política exterior. Y ese trabajo ha sido gracias al canciller, Marcelo Ebrard, quien ha sabido atender las varias crisis que han surgido en la agenda: la arancelaria, la migrante y las que vienen de más al sur del continente. Aunque este primer año no fue catastrófico, no ha encontrado la vía para dar certezas frente a la decepción. Sólo va un año. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p 16)

Los LeBaron y una nueva expedición punitiva

La fase inicial de este macabro plan corrió a cargo de la tristemente célebre familia LeBarón, la que sin tapujos ni rubores y con todas sus letras solicitó a Donald Trump el envío a territorio mexicano de policías y soldados yanquis so pretexto, en una nueva expedición punitiva, de aprehender a los autores materiales e intelectuales del asesinato de nueve miembros de esa familia.

Ni tardo ni perezoso, el jefe del imperio dio comienzo a la tarea solicitada. Y empezó por calificar como organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos del narcotráfico. Recuérdese que el combate al narco y al terrorismo es el pretexto perfecto para las aventuras militares de Washington.

La demanda lebaronesca de una invasión militar de México por las fuerzas armadas yanquis generó una enorme repulsa en el pueblo mexicano. Tan amplia y categórica que hasta los más conspicuos miembros y voceros del conservadorismo empezaron a deslindarse de tan criminal y antimexicana demanda. (Miguel Ángel Ferrer, El Sol de México, Análisis, p. 16)

Ciudadanos y activistas mexicanos

La familia LeBarón tiene una historia importante en México, desafortunadamente más conocidos por las desgracias que en el seno de ella han sucedido. Habitantes de la comunidad LeBarón, radicados en la región norte de Chihuahua, mormones y productores agrícolas, también tienen la nacionalidad norteamericana.

el martes pasado el Presidente Donald Trump fue más allá de ofrecer apoyo, anunciando de manera unilateral su intención de designar a los cárteles mexicanos de la droga como terroristas, por su papel en el tráfico de drogas y personas. El anuncio fue apoyado por Julián y Adrián LeBarón, quienes de un momento a otro pasaron de víctimas a traidores y vende patrias, pero quizá no fueron los únicos mexicanos que pensaron ¿por qué no? Así como en materia de seguridad la gente poco entiende de jurisdicciones locales o federales, en la solución quizá poco les importa de donde pudiera venir. Por supuesto está la defensa de la soberanía, pero este concepto tiene dos ascepciones, la exterior y la interior. (Arturo Maximiliano García, La Crónica de Hoy, Nacional, p. 7)

Diez riesgos globales

El más notable de todos es el peligro de una guerra aduanera entre Estados Unidos y China al estilo de las que vivimos en el siglo XX y que precipitaron, con otros factores, las dos guerras mundiales de aquel siglo. A últimas fechas, tanto Donald Trump como Xi Jinping han avanzado en la búsqueda de un acuerdo que evite ese tipo de escenario. Sin embargo, Trump no ha cejado en su disposición a usar los aranceles como arma, sin importarle las consecuencias de ello. En nuestro caso, bastó la amenaza de que se nos impondrían aranceles de hasta 35 por ciento a los productos hechos en México, para que el gobierno de este lado del Bravo tirara a la basura la nueva política migratoria que estrenó hace poco menos de un año, pero que resultaba insostenible dada la avalancha de caravanas que salieron de Centroamérica desde mediados de 2018.

En segundo lugar, EIU identificaba al peso de la deuda de las empresas privadas estadunidenses como un posible incentivo para que la economía global cayera en una recesión. Afortunadamente, no ha ocurrido, pero la realidad es que el monto de esa deuda sí es gravoso y ni siquiera la resolvió la muy generosa reforma fiscal que Trump promovió, más bien parecería que la agravó y que ha creado nuevos problemas que ya se manifiestan en la vida diaria de ese país. (Manuel Gómez Granados, Excélsior, Editorial, p. 14)

Teatro de sombras // ¿Son terroristas los narcotraficantes?

El Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo que propondrá al Departamento de Estado que los cárteles de narcotraficantes mexicanos se incluyan en la lista de organizaciones terroristas. Esta declaración ha generado todo tipo de respuestas de ambos lados de la frontera. Desde aquellas que la han recibido como una buena noticia, ya que permitiría que el gobierno de los Estados Unidos combata a los narcotraficantes de manera más efectiva dentro de las fronteras del vecino país, hasta las de aquellos que —con justa razón— se han alarmado porque eso justificaría al gobierno de los Estados Unidos —de acuerdo con sus leyes— a intervenir militarmente en el territorio mexicano para perseguir a los grupos de narcotraficantes.

La posición del Gobierno mexicano no se hizo esperar. El Canciller Marcelo Ebrard rechazó de manera tajante la intervención de cualquier país extranjero en la resolución de los conflictos internos del país. México jamás pedirá la ayuda de las tropas estadounidenses para combatir al crimen organizado ni permitirá que esas mismas tropas lo combata sin la autorización del Estado mexicano. Lo que está en juego es la soberanía nacional y en ese punto no hay —no puede haber— ninguna concesión. (Guillermo Hurtado, La Razón, Informativa, p. 13)

Alto poder // AMLO: un año entre muertos y críticas

La explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo, que ha dejado un saldo de 137 muertos; la amenaza de Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones si México no frenaba el flujo migratorio; el operativo fallido para detener a Ovidio Guzmán; el asesinato de nueve integrantes de la familia LeBarón y el asilo político a Evo Morales son, para Andrés Manuel López Obrador, los cinco momentos más difíciles de su primer año de gobierno.

De todos esos asuntos, sólo puede considerarse totalmente responsable a López Obrador el haber recibido al expresidente de Bolivia hecho que, por muy criticado que sea, significó la recuperación de esa imagen de país solidario que siempre había tenido México.

El otro problema mencionado por AMLO fue la exigencia de Trump de frenar las caravanas migrantes que ingresaron a México de manera ilegal desde octubre del año pasado, a cambio de no imponer gravámenes a las importaciones de nuestro país.

Al asumir el cargo, López Obrador ya sabía que debería enfrentarse a los desplazamientos de personas centro y sudamericanas que pretenden llegar a Estados Unidos. El error del Presidente y su equipo fue ceder a todas las peticiones de Trump, quien para febrero de este año ya sabía que buscaría la reelección y comenzaba su precampaña atacando (como siempre lo ha hecho) a México.

Ahora, Trump volvió al ataque pero con la advertencia de clasificar a los cárteles del narcotráfico como grupos guerrilleros, lo cual le permitiría invadir más allá de su frontera sur y ampliar su territorio, acción que le garantizaría el triunfo en las próximas elecciones. (Manuel Mejido, El Sol de México, Análisis, p. 17)

Analogías mortales

Las palabras definían las políticas: la guerra contra el narco derivó en guerra contra los cárteles -por más que no fuera de origen una guerra y los cárteles no existieran-, otra simplificación que no tomaba en cuenta el denso entramado social en el que ocurrían los hechos, las políticas neoliberales que los animaban, la intromisión de Estados Unidos con sus propios fines geopolíticos y económicos o la simple naturaleza de la sociedad mexicana. El resultado: una estrategia puramente reactiva y punitiva, casi siempre improvisada y sin metas de largo plazo, que, con menos palabras pero idénticas acciones, ha continuado en los sexenios de Peña Nieto y López Obrador. La creación de la Guardia Nacional como único instrumento para combatir a la violencia -fuera de los loables programas sociales del nuevo gobierno-, responde aún a la perversa analogía de Calderón.

Igual que entonces, una nueva metáfora se nos impone desde los Estados Unidos de Trump: que los cárteles son terroristas. El despropósito es el mismo: poco importa que los terroristas busquen objetivos políticos y usen la violencia para sembrar el miedo y así obtenerlos, nada de lo cual interesa a los grupos criminales mexicanos. Si admitimos esta nueva palabra en nuestro vocabulario, no haremos sino ahondar el desastre. (Jorge Volpi, Reforma, Opinión, p. 11)

Territorio desconocido

Por más que la 4T ha querido desentenderse de su rol global para enfocarse en temas internos, la mayoría de las grandes crisis que ha enfrentado este gobierno han tenido un trasfondo internacional. Desde la amenaza de imposición de aranceles a todas las importaciones de México a Estados Unidos por parte del presidente Trump, hasta el operativo fallido de Culiacán y la matanza de los miembros de la familia LeBarón en Bavispe, el ofrecimiento de asilo político al presidente Evo Morales y recientemente la posible designación de los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, confirma que México tiene que rediseñar su política exterior a una más proactiva y menos reactiva.

Con nuestro vecino del norte, la relación bilateral se ha transformado a una unilateral. Sin duda, el buen desempeño del Canciller evitó la imposición de los aranceles y ha sacado a México a flote, pero es evidente que Estados Unidos ha doblado al país con mano dura para satisfacer sus exigencias.

Por otro lado, México decidió no intervenir en la crisis de Venezuela, argumentando el principio de la no intervención, para poco tiempo después pronunciarse en contra del “golpe de Estado” que destituyó al presidente de Bolivia. Es decir, la política exterior mexicana pierde credibilidad cuando escoge de manera arbitraria en donde sí y en donde no interviene, para luego criticar a Estados Unidos de violar nuestra soberanía nacional. (Lila Abed, El Heraldo de México, La Dos, p. 2)

Migraciones y la derecha en América Latina

Los flujos intrarregionales en la región latinoamericana hasta inicios del siglo XXI, fueron producto de procesos históricos de larga duración. Durante décadas hubo migraciones desde Colombia hacia Venezuela, desde diferentes países del Cono Sur hacia Argentina, desde Nicaragua hacia Costa Rica, desde República Dominicana hacia Puerto Rico, y así sucesivamente. En este contexto, parecían hacerse realidad los pronósticos de un mundo sin fronteras.

A partir de 2001 la crisis azotó gravemente a la región, los flujos migratorios orientarían sus destinos alejados de Estados Unidos, quien no podía ser una opción al aplicar la llamada securitización fronteriza y cuyo elemento central en la retórica y diseño de su política migratoria es la criminalización de las migraciones sur-norte consideradas un peligro para su seguridad nacional. Debido a ello las poblaciones migrantes buscaron posibles países receptores, y uno muy importante fue España, que al gozar de cierta expansión económica, recibió a la mayoría de latinoamericanos, entre ellos a los bolivianos, ecuatorianos y argentinos. (Ana María Aragonés, La Jornada, Opinión, p. 16)

Cartones

boligan 

(Boligan, El Universal, Opinión, p. 12)

 

culpas

(Ishus, El Sol de México, Análisis, p. 16)