Opinión Migración 301123

Rayuela

Más de 200 millones deambulan por el mundo en busca de refugio, gracias, entre otras cosas, a guerreristas como el que ayer murió(Rayuela, La Jornada, Contraportada)

Sube y Baja

Leonardo Lomelí

Rector de la UNAM

El rector envía un mensaje a inconformes en la máxima casa de estudios
—estudiantes o trabajadores— que si sus demandas son justas no hay necesidad de encapucharse, como recientemente lo hizo un grupo de personas que agredió a alumnos.

Francisco Garduño

Comisionado del INM

La obligada protección para los migrantes o su personal, no se ve por ningún lado: siguen hallando a extranjeros en pésimas condiciones en tráileres, o camionetas que se accidentan con migrantes como ocurrió con un grupo de chinos. (Sube y baja, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)

Sin Ataduras / Restituir la dignidad de México

El próximo gobierno enfrentará apremiantes desafíos entre los cuales destaca la crisis humanitaria migratoria.

Los complejos problemas migratorios se agravaron al inicio de esta administración por tres razones principales:

Uno. Política confusa y contradictoria: pasó de ser humanista a militarista.

Al inicio, el actual gobierno envió la señal equivocada de que éramos un país de puertas abiertas, lo que alentó el mayor flujo de migrantes. Luego, dio marcha atrás por las presiones de Donald Trump y terminó militarizando las fronteras.

Dos. Las negociaciones con Estados Unidos fueron oscuras, indignas y antipatriotas.

Esta es la herencia que dejó Marcelo Ebrard como secretario de Relaciones Exteriores: en 2018 se dobló al negociar en secreto Quédate en México. Convirtió a nuestro territorio en el gigantesco patio trasero de la migra norteamericana y cedió sin obtener ningún beneficio para México.

Para darse una idea de la grave responsabilidad por la cual el ex canciller comprometió a México, sin tener la capacidad ni la obligación de hacerlo: más de 1.3 millones de solicitudes de asilo en EU estaban pendientes al cierre de 2022, cuando el sistema de asilo únicamente puede resolver 41 mil solicitudes al año.

Se necesita ser muy irresponsable para haber aceptado tan indigna y descomunal carga, con tal de congraciarse Ebrard con Trump. Abrigó la esperanza de coincidir como presidente de México en 2024 con el republicano reelecto. Pobre México…

El presidente López Obrador se queda callado cuando Trump insulta a los mexicanos migrantes, a quienes no para de ofender como criminales, violadores y terroristas, pero elogia al republicano cuando lo alaba a él y todavía lo considera su amigo.

Tres. Los programas Jóvenes construyendo el futuro y Sembrando vida son loables por tratar de atender las causas de la migración, pero no han servido para desalentar a los migrantes ni en México ni en Centroamérica.

Los programas no serán eficaces mientras sea de 14 veces la brecha salarial. La prueba radica en que la migración mexicana indocumentada a Estados Unidos no ha bajado, se mantiene elevada en esta administración. Entre enero de 2021 y junio de 2023, se registraron en promedio 63 mil “encuentros” migratorios mensuales, más de 750 mil mexicanos indocumentados al año.

Nuestros migrantes son usados de manera propagandística como logro del régimen al festinar el creciente envío de remesas, cuando en realidad el apoyo está dirigido a sus familias, no al gobierno.

Se estima que las remesas a México aumentarán a 63,700 millones de dólares (+8.9%) para 2023 y ascenderán a 67,900 mdd (+6.6%) en 2024, según el informe México | Anuario de Migración y Remesas 2023, editado por BBVA Research, Fundación BBVA y el Consejo Nacional de Población.

Como país de tránsito, México requiere garantizar los derechos humanos en armonía con las leyes migratorias y castigar a las organizaciones de tráfico irregular de migrantes.

México no podrá garantizar la migración segura, ordenada y regular, contemplada en el Pacto de Marrakech de la ONU, sin reestructurar al Instituto Nacional de Migración, carente de recursos, deficiente infraestructura, limitado personal y plagado de corrupción.

El próximo gobierno debe restituir la dignidad de México y siempre responder a los ataques xenófobos, además de rediseñar la política migratoria y cooperar con otras naciones con responsabilidad y patriotismo. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio, Política, p. 13)

Antropoceno / Hospitalidad o barbarie

En medio de las crecientes tensiones y desafíos en torno a la migración en México, un manifiesto recién publicado por 90 académicos y defensores de migrantes, así como por 15 organizaciones abocadas al tema, hacen un llamado urgente a repensar y reformar las políticas y prácticas actuales.

El manifiesto comienza expresando empatía y comprensión hacia las personas migrantes, refugiadas y desplazadas, tanto nacionales como internacionales. Se condena la violencia militar y policíaca, así como la separación de familias migrantes, señalando la urgencia de abordar la situación con un enfoque más humano y compasivo.

Los firmantes respaldamos inequívocamente a los albergues y redes de apoyo, ya sean laicos o eclesiales, y destacamos la importancia de la colaboración entre el sector público y la sociedad civil para organizar el refugio que es deber del país otorgar (Convención de Ginebra). En esta llamada al Gobierno mexicano para mejorar la infraestructura dónde acoger a las personas que se mueven, destaca un problema clave: la tardanza y saturación de organismos como la Comisión Nacional de Ayuda al Refugiado (Comar) y del Instituto Nacional de Migración (INM).

Criticamos la venta de citas en el INM para obtener visados. Existe la necesidad de abordar la corrupción y asegurar que los procesos de migración sean justos y transparentes. La urgencia de estrategias de acogida basadas en el diálogo con las redes de albergues subraya la importancia de la colaboración y la comunicación abierta entre los gobiernos federal, locales y municipales y las organizaciones de la sociedad civil.

El manifiesto destaca la importancia de abandonar las supuestas “estancias” y “estaciones” del INM, eufemismos de centros de detención de personas migrantes, abogando por su transformación en albergues estatales que reflejen una visión más compasiva y humanitaria.

El llamado a las autoridades para que asuman su responsabilidad y dejen de transferirla a la sociedad civil, parte de la actual necropolítica o estrategia de aterrorizar para inhibir la llegada de migrantes. La solución no puede ir por ahí. Esa política paralegal lanza a los migrantes a los brazos del crimen organizado.

El ofrecimiento de conocimientos para incidir en una pedagogía antirracista es también un paso esencial hacia la construcción de una sociedad más inclusiva y respetuosa con la diversidad.

Pero el manifiesto es políticamente realista, pues también señala las causas del desplazamiento de millones. Se exhorta al Gobierno mexicano a condenar a regímenes autoritarios (yo pienso en Venezuela o Siria) e intervencionistas (como Irán y el actual gobierno de Israel), causantes del exilio de millones de personas.

En resumen, el manifiesto es un recordatorio de que el único camino viable es un enfoque que celebre la diversidad, promueva el respeto mutuo y reconozca la humanidad compartida que nos une. A menos que se prefiera la indigna caída en el Estado policíaco y perseguidor, ése que acabaría devorando a sus propios creadores. (Bernardo Bolaños, La Razón, México, p. 4)

CDMX: la nueva frontera

A raíz de la implementación en Estados Unidos de la aplicación CBP One para que las personas que buscan asilo en aquel país soliciten, vía esta App, una cita para presentarse en un puerto de entrada en la frontera, en 2023 la Ciudad de México se consolidó como una nueva divisoria para las personas migrantes que llegan a nuestro país. Esto porque es un requisito para solicitar dicha cita estar físicamente arriba del Paralelo 19 norte, aquel que pasa justo por debajo de la Ciudad de México.

Pero que la capital mexicana se consolide como frontera no se debe únicamente a las políticas implementadas por Estados Unidos. Este año, hemos visto al gobierno de la Ciudad de México colaborar con el gobierno federal, a través del Instituto Nacional de Migración (INM), para detener y trasladar fuera de la Ciudad a personas migrantes y con necesidades de protección internacional, en particular hacia estados del sur del país.

Además, hemos visto a las autoridades capitalinas ser omisas y negligentes con las personas migrantes al no generar una política adecuada de acogida y hospitalidad, lo que tiene a los siete albergues de la sociedad civil y de la Iglesia que reciben personas migrantes en la Capital, totalmente desbordados y permanentemente sobresaturados; y a miles de personas migrantes en situación de calle. Estas acciones, omisiones y negligencias representan un retroceso en una Ciudad considerada a sí misma como “santuario” y en la que las personas migrantes, según la legislación local, son “huéspedes.”

A pesar de que la capital de nuestro país se anuncia como una “ciudad de derechos” y cuenta con una legislación garante de los derechos de personas migrantes, que establece obligaciones claras para las autoridades capitalinas frente a esta población, lo que vemos día a día en las calles de la Ciudad son violaciones sistemáticas a sus derechos. Tanto, que las personas afirman que transitar por México es peor que atravesar la selva del Darién entre Colombia y Panamá.

En las últimas semanas hemos visto diversos operativos del INM en los que han detenido y obligado a familias, hombres, mujeres, niñas y niños migrantes, incluso con bebés, a subir a autobuses para ser trasladados a la Estación Migratoria de Iztapalapa, desde donde serán trasladados a estados del sur del país.

En los operativos vimos a los agentes del INM destruir documentos y pertenencias de las personas, incluso utilizaron navajas para destruir lo único que las resguardaba de la intemperie: plásticos y casas de campaña. Las autoridades, orgullosas, dijeron haber “rescatado” a las personas y haber recogido varias toneladas de “basura.” En la realidad, esto implica obstaculizar el tránsito de las personas hacia Estados Unidos, destruir sus únicas pertenencias y exponerles a mayores riesgos y situaciones de violencia. Esto, es lo que significa habernos convertido en Ciudad frontera.

Ante el incumplimiento de las obligaciones de las autoridades capitalinas, también hemos visto en las últimas semanas manifestaciones de vecinas y vecinos de colonias aledañas a los albergues de la sociedad civil y de la Iglesia, para exigir el traslado de las personas migrantes a lugares adecuados. Las y los vecinos de los albergues han abierto las puertas de sus casas para recibirles, para permitirles acceso a baños, a electricidad, mostrando una vez más, como sucede en situaciones de crisis y emergencia en este país, que la sociedad mexicana está a la altura de las circunstancias, incluso a pesar de sus autoridades.

Las migraciones que se viven en México y el mundo, no van a parar. Por el contrario, éstas continuarán incrementando, acelerándose y ampliándose en los próximos años. Frente a esto tenemos dos caminos: el de seguir proliferando y fortaleciendo las fronteras con crecientes costos humanos, o el de promover una hospitalidad que alumbre nuevos horizontes para todas las personas que habitamos este país, sin importar de dónde provengamos. (Margarita Núñez Chaim, Programa de Asuntos Migratorios, UIA, El Universal, Opinión, p. A16)

Desde Afuera / México y el problema migratorio estadounidense

Mientras México lucha por enfrentar y resolver su propio problema migratorio, el gobierno de Estados Unidos está empantanado en negociaciones políticas que pueden complicar más la situación de los aspirantes a refugiarse o radicar en ese país.

Y ciertamente, la resolución del conflicto político estadounidense tendrá un impacto en México.

El régimen del presidente Joe Biden enfrenta una difícil alternativa: para obtener su paquete de ayuda a Ucrania, que debido a su conflicto con Rusia se ha convertido en una piedra de toque para la credibilidad internacional estadounidense, tendrá que acceder al endurecimiento de la política migratoria, incluso de medidas de seguridad en la frontera con nuestro país.

Biden pidió hace un mes un presupuesto suplementario de 106 mil millones de dólares, que incluye 61 mil millones en asistencia militar a Ucrania, 14 mil millones en ayuda a Israel, 13 mil 600 millones en fondos para el Departamento de Seguridad Doméstica y agencias policiales con responsabilidades fronterizas.

Pero el rejuego político estadounidense es complicado y brutal, y una aceptación por Biden de las medidas restrictivas lo pondría en problemas con por lo menos sectores de la izquierda demócrata y con los partidarios de una largamente frustrada reforma migratoria.

De acuerdo con por lo menos una versión, la Casa Blanca y los demócratas se resisten a cambios en el sistema de libertad condicional humanitaria, incluido obligar a los migrantes a permanecer en México u otros países mientras esperan ingresar a Estados Unidos.

Paralelamente, los republicanos no permitirán que las prioridades de los demócratas sobre los inmigrantes indocumentados conocidos como “Dreamers” (Soñadores) formen parte de las discusiones. Los “soñadores” son los hijos de inmigrantes indocumentados que llegaron a Estados Unidos como niños y ahí crecieron y se educaron.

La situación se complica más porque 2024 es un año electoral y las medidas contra inmigrantes indocumentados son una parte importante de la plataforma política de los republicanos.

El sentimiento contra los inmigrantes indocumentados y la imagen de una frontera han permeado además entre el público estadounidense lo que, de acuerdo con publicaciones políticas especializadas, ha llevado a que incluso algunos legisladores demócratas que como el senador Sherrod Brown (Ohio) enfrentan una difícil batalla por la reelección, expresen disposición a aceptar mayores medidas restrictivas en migración y de endurecimiento fronterizo.

Pero los activistas en favor de una reforma migratoria también advierten de su irritación y demandan lo que consideran como promesas incumplidas o, por lo menos congruencia, entre promesas y realidades.

El posible voto en torno a estas alternativas puede ocurrir la próxima semana, pero de entrada deja a México con un problema migratorio propio como receptor obligado de millares de migrantes frustrados, pero con pocos medios para resolverlo. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Online)

Antígona González de Sara Uribe y la materia oscura que atraviesa a las autoridades y al señor presidente

Sara Uribe ha recibido diversos premios y reconocimientos y tiene varios libros publicados. Escribió Antígona González a sugerencia de la actriz Sandra Muñoz. Le pidió a Sara que creara una obra conceptual sobre la masacre de migrantes en San Fernando, Tamaulipas de 2010. Fue un crimen masivo cometido por el cártel de los Zetas, en el que mataron 58 hombres y 14 mujeres. Los migrantes provenían, en su gran mayoría de Centro y Sudamérica.

Por medio de la literatura, Sara Uribe se dedicó a entrelazar citas con hechos, notas rojas, testimonios e información que pergeñó en la Web. La lectura de su Antígona nos transmite el miedo y la desolación de los deudos, la falta de cooperación de la autoridades, como también lo narra Cristina Rivera Garza en la biografía de su hermana El invencible verano de Liliana (2021). (Anamari Gomís, La Crónica de Hoy, Nacional, p. 9)

Profesionistas mexicanos que se van porque se van

El pasado sábado 25, invitado a la presentación del libro Me voy porque me voy. Historias de profesionistas mexicanos en Estados Unidos (México, Turner y UNAM, 2023) de Laura Vázquez Maggio y Lilia Domínguez Villalobos, economistas de la UNAM, tuve el privilegio de asistir un año más a esa gran fiesta de las letras y la cultura. Contra viento y mareas, y ahora la mala leche del presidente López Obrador, la FIL ha sabido navegar en las aguas amplias, plurales y diversas de la cultura que, como dijera Carlos Monsiváis es “(…) la manera en que una colectividad asume y asimila, transformándolos en búsqueda de derechos: al trabajo, al humor, a la sexualidad, a la vida ciudadana” (Notas sobre la cultura y el Estado nacional, Cuadernos políticos, núm.30, oct-dic 1981).

 

Me voy, porque me voy: Historias de profesionistas mexicanos en Estados Unidos es un libro que enriquece las investigaciones que quieren entender y explicar(se) el enorme fenómeno de la migración, hoy vuelto global y turbulento. Para nuestras investigadoras, el objeto central de su empeño es la emigración de mexicanos profesionistas hacia los Estados Unidos; cuáles pueden ser los factores que la determinan o modulan; atisbar las motivaciones que llevan a cada vez más mexicanos con educación superior a decidir un cambio de residencia, de contexto cultural, de costumbres, de idioma.

“Por el número de migrantes”, nos dicen las autoras, “México ocupa el segundo lugar a escala mundial con un total de 11.8 millones, de los cuales la mayoría está en Estados Unidos (…) La migración de México a Estados Unidos se ha pensado históricamente, y se sigue pensando, como migración principalmente laboral de baja calificación (…) Empero, en las tres últimas décadas, se ha observado un incremento de mexicanos profesionistas (…) Este tipo de emigración había permanecido relativamente inexplorada por no representar un problema por su dimensión ni por sus patrones (…) (ahora) La presencia de profesionistas mexicanos migrantes en Estados Unidos nos plantea varias preguntas centrales respecto a la forma en la que se piensa la migración entre estos dos países, los factores contextuales en el origen, las dimensiones de clase social y el marco de recepción en el país vecino”. (pp.17-20).

Me voy porque me voy… se hace cargo de explorar, por medio de muy interesantes e ingeniosas entrevistas y mucha reflexión, una dimensión de uno de los temas cruciales del mundo actual: la migración que cruza coordenadas y abruma economías políticas. Las autoras escogieron, como se dijo, el caso de los profesionistas que, por diversos motivos, deciden mudarse de su país. Una transferencia que si bien no es un fenómeno reciente o novedoso, sí ha adquirido mayor centralidad debido “principalmente a los procesos asociados a la globalización y sus efectos en los flujos de capital y trabajo” (p.15) nos informan.

 

Me voy porque me voy… busca ofrecer respuestas consistentes a la migración calificada, y lo hace a partir no sólo de considerar distintas teorías, lo que permite a las autoras abrir su perspectiva conceptual, sino de contar con una experiencia de años de bregar en el tema. En particular para este libro, dicen las autoras en la introducción: “Iniciamos trabajando con los datos del censo norteamericano, donde logramos ubicar el número de personas nacidas en México que llegaron a Estados Unidos de veinticinco años o más y con educación terciaria. Esto nos dio una idea de la magnitud de la población mexicana, migrante y calificada, y fue sumamente útil (…) Sin embargo, nuestros temas de interés iban mucho más allá de los datos que un censo puede proporcionar, de modo que elaboramos el cuestionario base de una encuesta en línea para tratar de llegar al mayor número posible de mexicanos profesionistas en Estados Unidos”, aproximación que les permitió conocer de voz propia las razones de quienes emprenden camino. Sin duda toda una tarea y, supongo, una experiencia.

 

Me voy porque me voy… nos permite trazar nuevas rutas para explorar el complejo y poliédrico tema de la migración. Su lectura nos remite a la circunstancia de vida de muchos de nosotros que en mínima introspección nos revelamos como migrantes por todos los lados. Entenderla como encrucijada global, asumirla como nuestra migración, desde la mirada y la palabra de profesionistas mexicanos que se van porque se van. (Rolando Cordera Campos, El Financiero, Economía, p. 6)