Opinión Migración 310323

Bajo reserva

¿Reaparecerá en Ciudad Juárez con AMLO el titular del Instituto Nacional de Migración?

Nos hacen ver que, a cuatro días de la tragedia de Ciudad Juárez, en la que han muerto 39 migrantes extranjeros en un centro de detención del Instituto Nacional de Migración, el gobierno federal finalmente ha considerado que es necesario que el presidente López Obrador viaje a esa ciudad fronteriza de Chihuahua. Nos comentan que en el gabinete de seguridad y la ayudantía presidencial están alerta con la visita que se realizará hoy a mediodía, en la que el mandatario sostendrá una reunión privada con funcionarios de programas sociales, ya que se prevé que migrantes y organizaciones sociales puedan realizar protestas. Será interesante ver si en esta visita reaparece en público el comisionado de Migración, Francisco Garduño, de quien fuerzas políticas y organizaciones sociales que trabajan por los derechos de los migrantes, piden que rinda cuentas e incluso que sea cesado e investigado. (El Universal, Nación, p. 2)

Alto mando // El general Godínez y Ebrard

Lamentable la tragedia migrante en Ciudad Juárez. Más lamentable que el secretario de Gobernación reparta culpas a Ebrard y a Rosa Icela Rodríguez, quien por cierto, fincará responsabilidad penal en contra del titular de Migración. Adán Augusto quiere eludir que los albergues y el INM están bajo su cargo. La mayoría de esos lugares son un ataúd. No tienen agua ni extintores. Se investigará también a la empresa Seicsa. (Miguel Ángel Godínez García, Excélsior, Nacional, p. 17)

La Gran Carpa / Faquir

El Secretario de Gobernación comentó que él no es el indicado para señalar si el comisionado del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, debe renunciar tras el incendio ocurrido en la Estación Provisional en Ciudad Juárez, Chihuahua, que ha cobrado la vida de 39 personas. Adán Augusto López comentó que lo más importante ahora es que los migrantes que están hospitalizados recuperen su salud y repatriar los cuerpos de las personas que murieron a causa del incidente. (La Gran Carpa, El Economista, El Foro, p. 70)

El malo

Quien deberá de rendir cuentas por la tragedia de Juárez es el titular del INM, Francisco Garduño. El funcionario fue citado a comparecer ante el Senado sobre la muerte de 39 migrantes bajo custodia. (El Heraldo de México, Editorial, p. 14)

¿Será?

Incapaces, pero leales

Nos dicen que el cambio radical de la política migratoria se observó cuando Tonatiuh Guillén dejó el Instituto Nacional de Migración y llegó, en su lugar, Francisco Garduño, un experto en cárceles, aún con Olga Sánchez Cordero como secretaria de Gobernación… Siempre crítico del cómo se ha llevado actualmente la atención a la población en tránsito, aseguran que tiene claro que la forma en que trabaja actualmente en el INM es para responder a una instrucción que viene directamente del Presidente… y todo con personas que tienen 90% de lealtad y 10% de capacidad. ¿Será? (Diario 24 Horas, La dos, p. 2)

Estrictamente Personal / Gobierno inmoral e hipócrita

La tragedia en el centro migratorio de Ciudad Juárez se convirtió en un crimen de Estado que se fue construyendo desde antes de que Andrés Manuel López Obrador se convirtiera constitucionalmente en jefe de Estado.

Treinta y nueve inmigrantes latinoamericanos no hubieran muerto, se puede argumentar, si no hubieran aceptado López Obrador y el secretario de Relaciones Exteriores modificar la política migratoria y aceptar que los migrantes que buscaran asilo en Estados Unidos permanecieran en territorio mexicano mientras se procesaban sus papeles.

No habrían muerto si el gobierno mexicano, como ofreció desde 2019, hubiera dados visas de trabajo y refugio a los inmigrantes, en lugar de recluirlos hacinados en centros de detención de la Secretaría de Gobernación, generando tensiones, como sucedió en Ciudad Juárez en las cuatro semanas previas a la tragedia.

Tampoco estarían muertos si la Secretaría de Hacienda hubiera aprobado presupuestos para el Instituto Nacional de Migración y la Comisión de Ayuda a Refugiados, a quienes en cambio les recortaron recursos mientras el fenómeno crecía, sumado a la falta de dinero público para construir infraestructura en las ciudades fronterizas designadas para recibir a los inmigrantes por un tiempo indefinido, que permitiera ampliar las capacidades municipales.

Los inmigrantes estarían vivos si el gobierno hubiera cumplido con la promesa de un trato humanista y ético, así como observar el compromiso desde octubre de 2018, antes de que asumiera la Presidencia, de que habría una reforma profunda al Instituto Nacional de Migración.

Los hubiera son retóricos porque nada cambia lo que pasó, pero ayuda a ver lo que produjeron las omisiones y negligencias, con el deseo de que los grandes sacudimientos, máxime cuando hay una tragedia de por medio, lleven a enmendar los errores y ejecutar los cambios necesarios para que no se repita otro juarazo.

El crimen de Estado en Ciudad Juárez se ha politizado de la misma manera como quienes ahora rechazan la categorización, la impulsaron cuando se dio el incendio en la Guardería ABC de Hermosillo, que estaba subrogada por el Instituto Mexicano del Seguro Social, que en 2009 provocó la muerte de 49 menores, y acusaron al gobierno de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014.

No son iguales, le dijo el videobiógrafo del Presidente, Epigmenio Ibarra, a Ciro Gómez Leyva en la radio este miércoles, porque la esencia del movimiento lopezobradorista no es como la de los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. ¿Cuál es la esencia? No lo dijo, pero lo deja claro: la cuarta transformación es pura, y quien no lo crea así, que se aguante.

Ibarra, el más inteligente y articulado propagandista de López Obrador, afirmó en su cuenta de Twitter: “Ante la dolosa tragedia migrante no habrá ocultamiento como lo hubo en la Guardería ABC y en Ayotzinapa, ni una operación de Estado para encubrir a los responsables; se llegará a fondo, se castigará a los culpables, no habrá impunidad”.

Sus palabras son sonoras y persuasivas, en la narrativa justiciera del Presidente, pero absolutamente hipócritas. Si las cosas no toman otro rumbo muy distinto al que se lleva en este momento para resolver la tragedia, los culpables que pagarán con la cárcel serán funcionarios menores, y se blindará todo aquello que se encuentre afuera del centro de migración en Juárez y cercano al interés presidencial.

Este es un gobierno inmoral y sin ética.

Si se analiza la forma como está administrando la crisis, todo se está desviando hacia las responsabilidades criminales de quienes trabajaban en el centro: agentes de migración, quizá sus administradores, y colgarle a una empresa privada una parte de la culpa. La primera señal de la estrategia fue la conferencia de prensa del miércoles para informar sobre lo que se estaba haciendo, que encabezó la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez.

¿Por qué la envió el Presidente? Porque en la maraña política y administrativa del tema migratorio, está libre de pecado y culpa. Quienes por su responsabilidad debieron haber estado en la conferencia, eran el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, porque entre sus obligaciones se encuentra el Instituto Nacional de Migración, y el comisionado del órgano, Francisco Garduño, ambos, viejos amigos del Presidente. También el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, como el arquitecto del giro radical en la política migratoria.

Los dos secretarios no son culpables de la muerte de los inmigrantes, pero son responsables, como expuso el ministro de la Suprema Corte de Justicia Arturo Zaldívar, sobre el deslinde de responsabilidades en el caso de la Guardería ABC, cuando se preguntó “hasta dónde debía subir en la escalera burocrática la responsabilidad de una guardería del Seguro Social que no cubría con los criterios básicos de protección civil”.

En su dictamen sobre el caso, afirmó que se debían señalar “los nombres y funcionarios que con sus acciones u omisiones vulneraron los derechos y valores que se comprometieron a respetar, pero también a proteger… Aunque el dictamen que se emita no sea vinculante, eso no significa que no tenga consecuencias. Las tiene en el terreno de la ética y la legitimidad democrática. Las tiene como censura de la gravedad de las violaciones a los derechos fundamentales, como mensaje a todas las autoridades del país para que sucesos de esta índole no vuelvan a acontecer”.

López y Ebrard están siendo protegidos. No le dieron la cara a la prensa, y no aceptaron ir a hablar sobre el tema al Congreso. Garduño, sin embargo, tuvo que haber renunciado por razones éticas, y estar a disposición de la autoridad que determinará si tiene responsabilidades penales. El fondo de la investigación es muy bajo. No tocará al camarada presidencial de Migración, y menos a los secretarios de Estado, dos de las tres fichas para la sucesión.

Tender un cordón sanitario para proteger a los suyos es indigno, políticamente inmoral y, en la práctica, hipócrita. No impedirá que tragedias como la de Ciudad Juárez se repitan. Si no se ataca la razón de la impunidad, simple: la impunidad permanecerá en el santuario presidencial. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 48)

¿Fue el Estado?

¿Cuántas veces nos dijeron “Fue el Estado” después de otras tragedias? Hoy afirman: “No somos iguales”. El padre Alejandro Solalinde ha declarado en Twitter: “La tragedia en la estación migratoria de Cd. Juárez ha enlutado la migración y marca el fin del INM como instrumento de seguridad. Engendrado por Carlos Salinas de Gortari, Fox lo hizo de seguridad y con Calderón, García Luna y policía federal vinieron secuestros de migrantes”. O sea, sí fue el Estado, pero el de antes, no el de hoy.

A mí, sin embargo, siempre me ha parecido insensato responsabilizar al Estado de un crimen; esto solo lo difumina, incluso lo borra. El Estado es una entidad abstracta que abarca a todos, no solo al gobierno; pero cuando la responsabilidad es de todos, no es de nadie. Lo entendió Lope de Vega en su magistral obra Fuente Ovejuna.

 

En el confuso esquema del actual gobierno, todos buscan evadir sus responsabilidades. Aunque el Instituto Nacional de Migración está adscrito a la Secretaría de Gobernación, Relaciones Exteriores se hace cargo de los temas migratorios; la Fiscalía General pide órdenes de aprehensión, pero la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, es la portavoz de las acciones del gobierno.

Las responsabilidades penales son personales. No podemos procesar al Estado por un crimen que cometen uno o varios individuos. El inmigrante que prendió fuego a las colchonetas es penalmente responsable por su acto, pero también los custodios que no abrieron las puertas de las celdas. Si el delegado del INM en Chihuahua, el contralmirante Salvador González Guerrero, dio la orden de que no se abrieran las celdas, como afirma el abogado Jorge Vázquez Campbell, sería también penalmente responsable, aunque el video muestra una expansión tan rápida del fuego que difícilmente habría dado tiempo para esa llamada.

 

Hay responsabilidad penal en quien haya encerrado a los migrantes en una cárcel ilegal. Estos no cometieron delitos, que sepamos, ni había órdenes de aprehensión en su contra. El que hayan sido extranjeros no justifica privarlos de la libertad. Los extranjeros “gozarán de los derechos humanos y garantías que reconoce esta Constitución”, dice el artículo 33 de nuestra Carta Magna.

Además de las responsabilidades penales, las hay administrativas, políticas y morales, y aunque no ameritan cárcel llegan muy alto. Francisco Garduño, coordinador del INM, es responsable de aplicar una política migratoria violatoria de los derechos humanos, pero esta fue avalada por el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y negociada con el gobierno de Estados Unidos por el canciller Marcelo Ebrard. La responsabilidad final radica en el presidente López Obrador, quien decidió cambiar su política migratoria, de una de brazos abiertos, libre tránsito y visas de trabajo a los migrantes, por otra de represión a través de la Guardia Nacional y los agentes de migración.

Los funcionarios de muchos países entienden las responsabilidades políticas y morales. Apenas este 16 de marzo renunció el ministro de Transporte de Gabón, Brice Paillat, tras el accidente de un ferry que dejó más de una veintena de muertos. Kostas Karamalis dimitió como ministro de Transporte de Grecia el 1o. de marzo por un accidente de trenes que dejó un saldo de 36 muertos. El primer ministro de Corea del Sur, Chung Hon-won, dejó su cargo en 2014 tras el hundimiento de un ferry que provocó la muerte de 300 personas.

En México no somos iguales. Aquí los políticos que antes gritaban “Fue el Estado” hoy se aferran a sus cargos: no quieren dejar de… aprovecharse de él. Quizá no tengan responsabilidades penales, pero sí políticas y morales.

  • EL VIDEO

Mucho de lo que sabemos de la tragedia de Juárez surge de un video de seguridad del interior de la “estancia”, o cárcel, cuya divulgación el gobierno lamentó. Por eso es tan importante tener medios libres de comunicación. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)

Gobierno indigno

Este es un gobierno indigno, responsable de una tragedia criminal.

La política migratoria en México mata (https://bit.ly/3zndnfj): deja encerrados bajo llave, en una cárcel ilegal, a migrantes que mueren calcinados en instalaciones del Instituto Nacional de Migración (Inami), en Ciudad Juárez, el 27 de marzo de 2023.

Este gobierno ha abdicado de su responsabilidad de tutelar la vida. Incumple el artículo 1 de nuestra Constitución, que ofrece garantías de seguridad personal a todas las personas que se encuentran en territorio nacional.

En agosto de 2019, asumimos el cargo de consejeras y consejero ciudadano del Consejo Consultivo de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación (CCSegob). El 19 de septiembre se creó la Comisión Intersecretarial de Atención Integral en Materia Migratoria, a cargo del canciller Marcelo Ebrard. Se fueron diluyendo las funciones del Consejo y la participación de Segob en materia de política migratoria.

La tragedia no es el incendio, sino una larga serie de hechos que condujeron a este acto criminal.

  1. Ausencia de una verdadera política migratoria propia. A partir de la ‘Declaración conjunta México-Estados Unidos’ del 8 de junio de 2019 (http://bit.ly/3Zp3eyQ), la externalización de la frontera sur de EU ha obstaculizado el otorgamiento de protección internacional a centenares de miles de personas que huyen de su país de origen para salvar su vida.

 

  1. Tratar a los migrantes como moneda de cambio: México realiza contención migratoria a cambio de que la Casa Blanca deje de pronunciarse sobre violaciones a los derechos humanos en México.

 

  1. Nombramiento de un carcelero al frente del Inami, para ‘atender’ migrantes, que se traduce en encarcelarlos.

 

  1. Oídos sordos a las denuncias de organismos de sociedad civil —tras una visita in situ en septiembre de 2022— de las condiciones de privación de la libertad y hacinamiento en la estancia provisional de Cd. Juárez.

 

  1. Desmantelamiento arbitrario de la representación de organismos ciudadanos y academia, voces críticas en el CCSegob.

 

  1. Desprecio al trabajo de defensores y de albergues. Lejos de coadyuvar con albergues y refugios en el respeto y condiciones dignas para migrantes, se obstaculiza su labor.

 

  1. Impunidad total de bandas de traficantes y trata de personas. Hay complicidad oficial con el tráfico y la trata de personas, que pueden dejar más dinero que el narcotráfico.

 

Este gobierno ha dejado impunes la masacre de 19 migrantes guatemaltecos en Camargo, Tamps. (22 ene 2021), y la muerte de 57 migrantes en la caja de un tráiler en Chiapas (9 dic 2021), entre otras.

Esta vez debe ser diferente. Debe ser destituido e inhabilitado el Comisionado del INM, Francisco Garduño. Deben concluir la militarización de las fronteras y la participación de la Guardia Nacional en el control migratorio: migrar no es un delito, alto a la detención migratoria. Es inaceptable que sólo señalen como responsables de la tragedia en Ciudad Juárez a personal del centro de detención; estamos frente a un crimen de Estado.

No a la impunidad, no a la indignidad, no a la barbarie. (Carlos Heredia Zubieta, El Universal, Opinión, p. 22)

Nudo gordiano // ¿Y las renuncias?

“Aprovecho para comentarlo, de nuevo informando sobre estos lamentables hechos donde perdieron la vida migrantes en Juárez —algo que nos duele mucho, no nos deja de doler— va a estar informando…”. El reloj marcaba las 8:54 am de este jueves, fue hasta ese momento que Andrés Manuel López Obrador dedicó unos minutos  para hablar de la tragedia migrante en Ciudad Juárez, Chihuahua. “Aprovecho”, como quien de pronto se acuerda de un pendiente que, rápidamente se olvida de nuevo.

Habían pasado más de 90 minutos desde que inició la conferencia en Palacio Nacional, no hubo la mínima intención de dar lugar, siquiera por respeto a la vida humana, a lo ocurrido en la localidad fronteriza que al momento tiene como saldo 39 muertos. Antes que hablar de ello, el Presidente se dio tiempo de hablar sobre la importancia que es que las cirugías plásticas las realicen profesionales. Sí, habló de cirugía plástica antes que de los migrantes.

Esta es la señal más evidente de los cómos de esta administración. Mirar hacia el otro lado para no responder por los cargos que ostentan. Apenas ayer el secretario de Gobernación expresó que todos deben asumir su responsabilidad, esto un par de días después de que intentó lavarse las manos dejando en la SRE el peso de la tragedia en Cd. Juárez.  El Presidente estará hoy en aquella región fronteriza, porque su agenda ya había sido armada así, porque no sólo estará en Chihuahua, durante el fin de semana también irá a Tijuana, La Paz, Culiacán y Tepic. Se reunirá con funcionarios encargados de los programas sociales que impulsa su gobierno. Coincidencia que en su agenda aparezca la ciudad donde treinta y nueve migrantes murieron dentro de un edificio federal.

Estas muestras de indolencia se suman a los oídos sordos de quienes tendrían que estar dando la cara, rindiendo cuentas, responsables de la aplicación de los protocolos migratorios, pero ya nos han hecho saber que no hay prisa por las sanciones. Al menos no en las grandes esferas del poder.

Por segunda ocasión, en menos de 24 horas, fue la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez la encargada de informar el avance en la investigación. Ni Adán Augusto López ni mucho menos Francisco Garduño han estado en Palacio Nacional dando parte de la tragedia.

“Todos van a esperar el resultado de la investigación, como corresponde, va a ser la Fiscalía la que va a iniciar los procesos judiciales correspondientes…”, respondió López Obrador cuando lo cuestionaron sobre la permanencia de Garduño al frente del Instituto Nacional de Migración. Primero la investigación, después, si lo consideran necesario, habrá bajas de funcionarios de alto nivel. Veremos.

El gobierno de “primero los pobres” lo ha tomado en serio, porque lo que han revelado de la investigación, es que los señalados como responsables, además del migrante que, dicen, provocó el fuego, son empleados de nivel medio y bajo. Primero los pobres, hasta cuando se trata de responsabilizarlos de una tragedia que mató a treinta y nueve personas. O el guardia de seguridad privada que se observa en el video, ¿se mandaba solo? Es más, ¿qué hacía la seguridad privada dando servicio en ese lugar, si hasta al Metro enviaron a elementos de la Guardia Nacional?

Ya pasaron más de 62 horas del incendio, nadie del primer círculo ha tenido la intención de dejar el cargo. Primero la investigación, sentenció López Obrador… luego… tal vez… con suerte, alguno de los funcionarios que hoy callan serán objeto de sanción. Aunque seguramente no este sexenio, porque su silencio es también señal de que los protege un halo de impunidad que se alimenta con la narrativa oficial de cada mañana. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 10)

México, el lastre político de Biden

En medio de la tragedia por el homicidio de migrantes en Ciudad Juárez, mancha indeleble del lopezobradorismo, ha pasado inadvertida una estrategia importante del otro lado de la frontera. El gobierno de Estados Unidos y su Congreso retomarán el control de la región con toda fuerza.

La obsecuencia de los funcionarios mexicanos con dos cárteles, que pronto serán declarados de riesgo a la seguridad nacional de ese país, y la rendición de estados enteros ordenada al Ejército frente el crimen, con fines electorales, llevó contra la pared a la administración Biden.

En las comparecencias de sus funcionarios, los demócratas reconocieron que el gobierno de López Obrador se ha vuelto insostenible como aliado y muy costoso políticamente para la estrategia de reelección de Biden. Así que dejará a los congresistas republicanos que tomen las acciones en contra de México.

La intención de AMLO de seguir gobernando a través de cualquiera de sus candidatos es una preocupación de los republicanos, quienes presionarán a quien sea impuesto desde el oficialismo.

Trump ya se pronunció por la intervención militar contra los cárteles mexicanos.

El homicidio de los 39 migrantes propiciará un giro en la estrategia migratoria del gobierno de Estados Unidos, porque no va a atraer los costos de la responsabilidad del Estado mexicano.

Veremos el endurecimiento de las estrategias para sancionar a México, no sólo en los terrenos comerciales —energético y del maíz—, sino también con revelaciones de fragmentos de reportes de sus agencias sobre funcionarios de alto nivel involucrados con delincuentes en los que se documentan acuerdos para la división de territorios y crear “zonas libres” para el trasiego, esto, de acuerdo con un documento circulado entre congresistas republicanos.

Un punto es clave. Biden no permitirá que su reelección se ponga en riesgo por sostener a AMLO, enrachado en varias crisis internacionales en los últimos meses de su mandato.

Menciono “homicidio” en el caso de los migrantes porque, de acuerdo con el desarrollo de los hechos —video difundido—, los custodios no hacen el menor esfuerzo por rescatarlos, lo que lo torna en un acto intencional. Fue el Estado, sí, estaban bajo la custodia del gobierno federal. Alcanza la responsabilidad al comisionado de Migración, Francisco Garduño, quien debería separarse del cargo durante las indagatorias.

A menos que se actúe de igual forma que en los casos Ayotzinapa y los pequeños de la guardería ABC.

Hoy, el lopezobradorismo suma una tragedia más a sus espaldas: feminicidios, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, etcétera. Al final del sexenio, la eficiencia valía más que la lealtad.

La migración es el segundo problema luego del crimen organizado. De acuerdo con Aduanas y Protección Fronteriza de EU, los intentos de cruce alcanzaron niveles no vistos en los últimos 20 años. Suman 206 mil 239 mensuales, cifra sólo registrada en el año 2000.

 

Hay que añadir que la migración de mexicanos volvió a su ritmo histórico a partir de esta administración. Y el número de desplazados forzados por la violencia del narcotráfico en el país aumentó 1,500% de 2016 a 2021, de acuerdo con diversas ONG.

 

Existen casos de éxito, como el documentado por el Centro para el Desarrollo Global, en el que gobierno, iniciativa privada y multinacionales en el Este de África lograron incluir económicamente a migrantes y refugiados a sus cadenas de valor, lo que repercutió positivamente en empleos, creatividad y pago de impuestos.

Reunieron a 38 multinacionales, empresas, ONG y actores mundiales, y demostraron que es posible la inclusión económica en los países de acogida, donde los migrantes no tienen derecho legal a trabajar o desplazarse. (Jorge Camargo, Excélsior, Nacional, p. 8)

Gente detrás del dinero // Cofepris y el subsecretario tik tok

Responsabilidades en Juárez. En medio del abandono institucional, ardió una celda llena de migrantes, sin futuro, muertos de hambre en Ciudad Juárez; un crimen de lesa humanidad del que rehúyen las autoridades. ¿Cómo “promover el nearshoring” si los potenciales trabajadores son apandados en cárceles para ahí arder y asfixiarse? Vaya, la empresa de seguridad privada a cargo del encierro no quiso retirar los candados de los calabozos…

Si se examina de manera detallada, las instancias del Gobierno federal fracasaron por un desorden institucional: el Instituto Nacional de Migración, a cargo de Francisco Garduño, está adscrito a la Secretaría de Gobernación, pero su operación se le asignó a Relaciones Exteriores y ahí no se desarrollaron protocolos y sistemas seguros para la retención de migrantes. Este tipo de contradicciones e incongruencias operativas no son nuevas en el gobierno, pero en el actual se agudizan.

Un ejército y una marina que construye trenes, aeropuertos y vigila aduanas; un sistema de salud social a cargo de un arqueólogo que ha generado el desabasto más grande de medicamentos y material del que se tenga memoria. Y así, pues en la lógica de 10% de capacidad y 90% de lealtad, las funciones de gobierno se asignan a dependencias a las que no les corresponde y se desautoriza a las instituciones y funcionarios especializados. (Mauricio Flores, La Razón, Negocios, p. 19)

Definiciones // ¿De quién dependen Migración?

Ante lo dantesco del horror, ¿qué decir? Las palabras no alcanzan para describir. No bastan los adjetivos para narrar la tragedia que representa que 39 personas migrantes hayan muerto en un incendio dentro de instalaciones del gobierno mexicano, mientras eran vigilados por el propio gobierno. Elementos federales atestiguaron la desesperación, y huyeron de ella. Dejaron encerradas con candado a decenas de personas mientras el fuego se propagaba en la estación migratoria del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez, Chihuahua

Fue el Estado, no hay duda. Los 39 migrantes muertos estaban bajo resguardo -¿custodia?- del INM. ¿Por qué los dejaron encerrados mientras el fuego se propagaba? ¿Quién dio la orden? ¿Quién es el responsable? Claro que hay culpa en quienes estaban del otro lado de la reja y no la abrieron, pero ¿qué hay de las cabezas institucionales? El ausente comisionado del Instituto, Francisco Garduño tendría, por pudor, que hacerse a un lado para permitir una investigación profunda, pronta y transparente. ¿Qué confianza habrá mientras él esté, si a 72 horas de la tragedia ha sido incapaz de dar la cara?

En el reparto de culpas, el lucro político encuentra espacio. ¿De quién depende el INM, jurídicamente? ¿A quién reporta Garduño?

Más allá de grillas y por encima de la raja que algunos buscan sacar, hechos; documentos; la ley.

De acuerdo con el Decreto publicado en el Diario Oficial el 26 de octubre de 2012, que crea el Consejo Consultivo de Política Migratoria (CCPM), Gobernación lidera el diálogo interinstitucional para impulsar acciones y programas que atiendan las diferentes dimensiones de la migración en México. La última sesión fue el 23 de marzo de 2023.

Según el Decreto publicado en el DOF, el 19 de septiembre de 2019, que crea la Comisión Intersecretarial de Atención Integral en Materia Migratoria (CIAIMM), la Cancillería funge como “instancia coordinadora de los programas y acciones de las autoridades mexicanas con competencia en materia migratoria”, pero no suple o asume las facultades de dichas autoridades.

La Ley Orgánica de la Administración Pública Federal señala que la conducción de la política migratoria y de movilidad humana corresponde al Ejecutivo, por conducto de Gobernación.

En su artículo 27, fracción V -firmada el 9 de septiembre de 2022 por el actual secretario Adán Augusto López- se establece que a la Segob corresponde “formular y conducir la política migratoria y de movilidad humana, así como vigilar las fronteras del país y los puntos de entrada al mismo por tierra, mar o aire, garantizando, en términos de ley, la libertad de tránsito, en coordinación con las demás autoridades competentes”.

 

¿Entonces, qué dependencia es la responsable de la tragedia protagonizada por el Instituto Nacional de Migración?

En la Tercera Reunión Ordinaria del CCPM, la titular de la Unidad Política Migratoria, Rocío González Higuera, señaló que la política migratoria sigue a cargo de Gobernación y no se ha transferido responsabilidad a otra instancia. En la misma reunión, el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, sostuvo que la CIAIMM no invade la esfera de atribuciones de las instituciones que atienden este fenómeno.

La responsabilidad parece delimitada. ¿Habrá consecuencias? (Manuel San Martín, El Heraldo de México, País, p. 10)

A fuego lento // El enojo de AMLO y la tragedia de los 39 en Juárez

Pocas veces como esta semana se le ha visto tan molesto al presidente Andrés Manuel López Obrador. El motivo: la muerte por asfixia de 39 migrantes en Ciudad Juárez. La tragedia que podría marcar un antes y un después en su sexenio.

No es para menos. La información que le proporcionaron luego de la desgracia fue parcial, provocó que el mandatario dijera una verdad a medias y, prácticamente, dejó caer la responsabilidad sobre las propias víctimas.

Esa postura lo hizo ver poco sensible y hasta displicente, porque generó una sensación colectiva de que se trataba de un asunto menor. Sin embargo, poco tardó en darse de frente con la cruda y tristísima realidad.

 Un video difundido sobre los hechos puso al descubierto la actitud negligente y hasta asesina de los guardias de seguridad que se negaron a permitir la evacuación de la estación migratoria después de la conflagración.

Dejaron que los inmigrantes incendiaran colchones y los colocaran en los accesos, sin mover un dedo para abrir las puertas, provocando la acumulación de humo que terminó con la vida de 39 personas.

 

Eso no se lo dijeron al Presidente en un principio. Se había quedado sólo con una parte de la información que él mismo dio a conocer.

 La molestia llegó cuando alguien (creen en Palacio Nacional que fue el gobierno de Maru Campos) filtró un video del siniestro.

 

 Hasta ese momento le cayó el veinte a López Obrador quien, entre sorprendido y aterrado, cuestionó a varios funcionarios sobre la forma de operar en estaciones migratorias.

Preguntó sobre las razones por las que los “indocumentados” viven encerrados y en condiciones parecidas a las de una cárcel.

 Y luego de ahogado el niño, ordenó una investigación exhaustiva al titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño; a la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez; y al fiscal general, Alejandro Gertz.

La oposición hizo lo suyo: pidió la renuncia de Garduño, algo que AMLO no aceptó. El enojo presidencial no fue suficiente para hacer rodar la cabeza de su amigo. Y mucho menos para reconocer responsabilidad en esta que podría ser la peor tragedia de su sexenio.

Ayer, dos días después del infortunio, se informó que hay seis órdenes de aprehensión: tres contra funcionarios del INM, dos sobre policías de seguridad privada y una más contra la persona que, supuestamente, inició el incendio. Pero más allá de eso, no se dio a conocer un castigo ejemplar. Altos funcionarios federales quedaron exentos, hasta el momento, de cualquier responsabilidad, mientras el prestigio del Estado mexicano quedó en entredicho.

Lo cierto es que las personas de la estación migratoria estaban bajo la custodia del gobierno federal y, por tanto, la administración de López Obrador es responsable de su muerte. (Alfredo González, El Heraldo de México, País, p. 5)

El Cristalazo // La repugnancia generalizada

En muchos casos las acciones gubernamentales causan reprobación. Los políticos y los funcionarios públicos suelen equivocarse y la reacción social hacia ellos es reprobatoria.

En otras circunstancias esa desaprobación se expresa en la conversión electoral; es decir, quien les había dado confianza y sufragio, prefiere ensayar por otros senderos políticos. Por eso ocurren las alternancias en el poder. Y eso es normal:

Lo anómalo; lo infrecuente, pero más grave todavía, es cuando las acciones (u omisiones) del poder público causan repugnancia. Como sucede hoy en México.

Este indigno juego de mentiras, exculpaciones, inculpaciones, escondites, disminuciones, disimulos, menosprecio por la realidad, distorsiones, es absolutamente repugnante. Y cobarde, en la mayoría de las actitudes. Nadie enfrenta sus culpas. Todos tienen sus disculpas.

No creo hallar en toda la república alguien ajeno a la madeja de sentimientos desatados por la hornaza juarense en la cual murieron 38 personas en las condiciones más espantosas imaginables. Pero por desgracia la chusma hipnotizada seguirá, a pesar de todo, votando por Morena, sin mermar ni un ápice la popularidad del encantador presidente.

Y aquí encantador, no es dulce y atento. Es domador de serpientes. “Snake charmer”, le dirían los angloparlantes.

“…y he de llevarte por lugar eterno, donde oirás el aullar desesperado, verás, dolientes, las antiguas sombras, gritando todas la segunda muerte; y podrás ver a aquellas que contenta el fuego, pues confían en llegar a bienaventuras cualquier día; y si ascender deseas junto a éstas, más digna que la mía allí hay un alma: te dejaré con ella cuando marche…”

Así cantaba Dante las penas del infierno. Pero por desgracia los sucesos de Ciudad Juárez, no tienen poesía geniales para entonar el horror y el espanto con hermosuras literarias, cuando más tiene plumíferos domesticados por la Cuarta Transformación quienes hacen desesperados esfuerzos por desviar la responsabilidad de quienes dejaron morir a los cautivos.

Llegan al punto de arrojar culpas sobre la autoridad municipal, sin reparar dónde ocurrieron las cosas. Todo sucedió bajo el techo de la estación migratoria, del Instituto Nacional de Migración, dependiente de la Secretaría de Gobernación (de migratoria pasó a mortuoria); pues la conocida Comisión Intersecretarial para la atención integral es un órgano apenas de coordinación (no de sustitución), en materia migratoria (siempre supeditada al capricho y necesidad de los Estados Unidos); sin facultades operativas.

Basta ver los cheques de los empleados del INM, para saber quién les paga y de quien dependen. No cobran en Tlatelolco (o la Alameda), sino en Bucareli, así el señor Adán Augusto, quien con ojitos de ambición y verbo de sacristán, acaricie la posibilidad (ahora disminuida internamente), de ser candidato a la presidencia y juegue al sueco y quiera responsabilizar a Marcelo Ebrard quien en este caso poca responsabilidad tiene.

Pero como la podredumbre iguala a los autodenominados desiguales, vale la pena reflexionar en torno de la subrogación de la vigilancia en la cárcel del INM en Juárez. Y la palabra cárcel es precisa, como precisas son otras: rejas, candados, espacios reducidos, sobrecupo, sobrepoblación, fuego, incendio, muerte.

Típico de Bukele o de Ortega.

Y si hablamos de Ortega, de Daniel Ortega el dictador fraterno de Nicaragua (fraterno de la 4 T, no de los demás), le comparto el más reciente hallazgo periodístico originado en  la acuciosidad de Carlos Loret de Mola quien ha descubierto al concesionario de los servicios de seguridad (hágame el refabrón cavor) en el INM: Servicios Especializados de Investigación y Custodia (SEICSA), una Sociedad Anónima de Capital Privado, con diversidad de contratos con dependencias del Gobierno federal.

En Teléfono Rojo José Ureña secunda:

Tiene mala fama(SEICSA),  está asentada en la calle de Puebla, en la colonia Roma Norte, con presencia en varias partes del país y sobre todo un dirigente de altísima influencia: el cónsul (de Nicaragua; de Ortega, pues) en Coahuila… cuya firma tiene contratos con la Fiscalía General de la República (FGR), la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el Banco del Bienestar, el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), el Instituto Nacional de Migración (INM) y el Seguro Social (IMSS).

“Trato de privilegio para este cónsul de Managua:

“Más de tres mil millones de pesos otorgados a través de 130 contratos a partir de marzo de 2021, dos de los cuales corresponden a Francisco Garduño Yáñez para el INM”.

Más allá de hacerle un favor a Ortega con sus custodios, como a Cuba se le hace con sus yerberos y babalaos disfrazados de médicos, no se entiende por qué instalaciones federales de seguridad deben contar con servicios de seguridad subrogados a particulares, cuando bien se podría disponer para ello a elementos de la Guardia Nacional.

Pueden cuidar el ruinoso Metro de la ciudad de México, pero no a las estaciones migratorias. Al parecer sólo sirven como “tapón” para las caravanas de centroamericanos, o vigilantes de los intereses electorales de la señora Sheinbaum.

Sobre el contrato con el INM dice Ureña:

“…Y no  (es) una minucia: 460 millones de pesos… ¿para matar o dejar morir a los migrantes concentrados como delincuentes de alto riesgo en una estación de paso?

Pero no sólo a los periodistas les escuece el asunto. La ex embajadora de México en Estados Unidos, testigo y protagonista de las decisiones del gobierno nacional en materia de migración, se sobresalta y horroriza ante el caso y dice:

 

–“Eso no puede ser la imagen de México, no debe de ser, ¿dónde hemos perdido el compás moral?”.

Pues yo se lo digo; cuando llegó este gobierno al cual usted misma renunció, embajadora. Y lo hizo en buena hora, para su carrera, su ejemplo y su decencia.

Y luego se preguntó en una entrevista con Latinus:

Hay que ver quién estaba a cargo de la seguridad, hay que ver quién era la cabeza de esa estación. ¿Cómo es posible que en medio del inicio de un incendio no hayan sacado a la gente de detrás de las rejas?, ¿cómo es posible que los hayan dejado asfixiarse y morir?”

 

¿Cómo es posible? Pues así, destruyendo el tejido institucional, pegando brincos con los tramos de responsabilidad, borrando de un plumazo años y años de tradición diplomática y política, jugando a las ocurrencias, gobernando con saliva y dádiva, así es posible, cómo son posibles tantos y tantos absurdos en la vida nacional.

La ex embajadora afirmó que lo ocurrido es una de las tragedias más graves que el país ha tenido en materia de migrantes: “Es imputable al Estado mexicano”.

Martha Bárcena dijo que las autoridades tienen que informar si las víctimas habían sido deportadas por el gobierno de Estados Unidos bajo la política de deportación Título 42 o por el programa “Quédate en México”, con la que los solicitantes de asilo deben de esperar en nuestro país la respuesta del gobierno estadounidense.

“Si fuese así, diríamos que este incidente en Ciudad Juárez está directamente relacionado con los acuerdos que se llegaron con la administración (de Donald) Trump y ahora la administración (de Joe) Biden, debemos de tener estos datos precisos en la investigación para poder sacar conclusiones”.

A mi me parece obvio.

Y como final le digo, una vez más Porfirio Muñoz Ledo, en una breve declaración pone un ejemplo de calidad política: El incendio en Ciudad Juárez no es un accidente fortuito, sino un crimen de Estado.

Ahora pasen lista… (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 4)

Rayuela

¿Y el racismo y la xenofobia, señor presidente municipal de Juárez, también son asuntos federales? (La Jornada, Contraportada)

Templo mayor

CUALQUIER persona que haya visto algún día la conferencia mañanera sabe que el Presidente puede difamar sin miramiento alguno. Ha revelado información confidencial del Banco de México. Ha dado a conocer correspondencia diplomática que, supuestamente, tendría que ser privada. Ha cantado canciones de Chico Che. Ha acusado sin pruebas a empresarios y periodistas.

 

TAMBIÉN ha violentado la autonomía del Poder Judicial. Ha insultado a los integrantes de los organismos autónomos. Y hasta ha violado la ley electoral al orquestar desde Palacio Nacional la campaña de Morena para el próximo año. ¿Y qué dice ahora el Presidente sobre el homicidio de 39 migrantes en una dependencia de su gobierno? Naaada. Según el mandatario, su silencio es para no entorpecer las investigaciones. Más bien parece que es para zafarse de las responsabilidades. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

Frentes políticos

Transparencia. La justicia en acción busca ya a los responsables de la tragedia en la estación migratoria de Ciudad Juárez. No puede permitirse que esto quede impune, pero tampoco que el castigo se quede en la tropa. Ayer, Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, informó que la empresa de seguridad en el ojo del huracán es Grupo de Seguridad Privada CAMSA SA de CV, con permiso hasta 2024, pero ¡oh sorpresa!, está plagada de irregularidades. Lo que sigue es revocar ese permiso, multarla y, por supuesto, continuar hurgando en el asunto hasta dar con los verdaderos responsables. Siempre hay alguien más arriba tirando de los hilos. Aquí no hay cabida para la impunidad. (Excélsior, Nacional, p. 9)

Trascendió

Que el gobierno de Ciudad de México, el INM, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados y la Comisión Nacional de Derechos Humanos instalaron un albergue para migrantes en la alcaldía Tláhuac a efecto de proteger a las personas principalmente provenientes de Haití y Venezuela, luego del incendio en la estación migratoria provisional en Ciudad Juárez. Todo eso un día después de que la alcaldesa Sandra Cuevas anunciara, también a unas horas de la tragedia en la frontera, que el próximo 20 de abril será inaugurada la Casa del Migrante Cuauhtémoc. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Rozones

Cuevas y los migrantes

Lo que dijo ayer la alcaldesa de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas, podría pasar como otra de sus ocurrencias, si no fuera delicado a la luz de la tragedia ocurrida hace tres días en Ciudad Juárez, nos hacen ver. Y es que Cuevas anunció que los migrantes que acampan afuera de la Comar en la plaza Giordano Bruno serán reubicados en una “casa del migrante” y que la plaza será “tapiada y remodelada”. Por supuesto no faltó quien criticara el que la funcionaria pudiera estar circunscribiendo el problema migratorio a una afectación de la imagen urbana. Declaraciones como éstas no provocan incendios, pero sí abren la puerta para que se genere un entorno de odio, que puede ser caldo de cultivo para agresiones en contra de quienes sólo buscan salir de la miseria. La Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, se sumó a cuestionar el clasismo y el racismo detrás de los dichos de la alcaldesa. (La Razón, La dos, p. 2)

Sacapuntas

Ni el pésame ha dado

A nadie extrañó, pero no por eso deja de ser relevante, que la titular de la CNDH, Rosario Piedra, se mantiene en silencio ante la tragedia de los 39 migrantes muertos en la estación de Ciudad Juárez. La Comisión sólo emitió un comunicado donde decía que indagaba los hechos, pero doña Rosario ni el pésame ha dado. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)

La esquina

Se dice y se repite: la tragedia de los migrantes tienen que verse en el contexto de un maltrato institucional a quienes, desde el sur, entran a México sin papeles. Lo peor, que hay quienes se hacen ricos a partir de ese maltrato. Todo eso tiene que cambiar, para honrar la tradición de México como país que acoge a los perseguidos del mundo. (La Crónica de Hoy, Pp)

Kiosko

Un comentario inoportuno

En plena coyuntura por la tragedia de la muerte de migrantes en Ciudad Juárez, Chihuahua, nos comentan que en Baja California, la alcaldesa de Tijuana, Monserrat Caballero Ramírez (Morena), emitió un comentario desafortunado. Nos relatan que en una transmisión en redes sociales se presumió la detención de 10 personas presuntamente involucradas en un enfrentamiento con policías, donde a doña Monserrat se le salió: “No necesitamos verles los ojos para ver el tipo de maleantes que son”, así, sin más, pero después la fiscalía estatal informó que ocho de esas personas eran migrantes y que no estaban involucradas con el ataque, por lo que varios criticaron que se criminalizara a los extranjeros, pues “el horno no está para bollos” y hasta le recomendaron una buena asesorada. ¡Ups! (El Universal, Estados, p. 21)

 

Confidencial

Apaga el ‘fuego amigo’

Ante el ruido que llegó hasta Palacio Nacional, el titular de la Segob, Adán Augusto López, metió reversa, corrigió y aseguró ayer que “por supuesto que no” hay fuego amigo contra Marcelo Ebrard, luego de haber asegurado que el canciller es el responsable del tema migratorio, en plena tragedia en el INM en Ciudad Juárez. “Yo dije que es el encargado de coordinar la política migratoria, yo no hablé del Instituto Nacional de Migración…”. Precisó que “todos debemos asumir la responsabilidad” y fue más allá: “Es mi amigo, es mi compañero de gobierno…”.

 

Incierta, la agenda de AMLO en Juárez

El presidente López Obrador viajará hoy a Ciudad Juárez, aunque no está claro si será para supervisar la construcción de los Bancos del Bienestar (como tenía planeado) o si hará un espacio en su agenda para visitar a los migrantes hospitalizados tras el incendio en la estancia provisional del INM. Lo mínimo que podría hacer es irlos a ver y ofrecerles apoyo, a ellos y a sus familiares, aunque con eso de que “no se quiere meter” en el asunto, no se sabe qué esperar. Lo que está claro es que si va a Juárez y no se para por las clínicas, seguro será blanco de innumerables críticas. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 45)

Café Político / ¿En serio, 50 años se ignoró al narcotráfico?

Notas en remolino

¿No sería maravilloso que el Gobierno de México complaciera a las organizaciones humanitarias que exigen cambiar la política migratoria? Lástima, pues la realidad es cruel… A pesar de las afirmaciones oficiales del Gobierno de la República, el subsecretario adjunto de Estado para Asuntos Internacionales y Aplicación de la Ley, Todd Robinson, en México para la conferencia sobre drogas sintéticas, replica que casi todo el fentanilo que llega a Estados Unidos se produce en nuestro país… La secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana Rosa Icela Rodríguez, voz del gabinete para el caso del incendio que mató a 39 migrantes en Ciudad Juárez, asegura que “el Servicio de Protección Federal tiene que tocar puertas para que las dependencias acepten sus servicios”. Por eso no están en todas las instalaciones del Instituto Nacional de Migración… Hace más de cuatro siglos, el francés Francisco de La Rochefoucauld dejó esta inmortal reflexión: “Todos tenemos la fortaleza suficiente para soportar las desgracias de otros”… (José Fonseca, El Economista, Política y Sociedad, p. 63)

Uso de Razón / La quiebra moral de López Obrador

El presidente está quebrado y corremos el riesgo de que se lleve a México en su derrumbe.

Negocios turbios en las altas esferas oficiales, onerosos disparates de obra pública, la burla y el ataque a los contrapesos institucionales, cortesía con los capos de cárteles criminales, sevicia criminal contra los migrantes, hablan de su quiebra moral como gobernante.

La elección de Norma Piña al frente de la Suprema Corte y las derrotas de sus reformas electorales acabaron por descomponerlo y supura agravios.

Ha comenzado a padecer los efectos de tanta arbitrariedad, aunque trate ocultarlo tras una sonrisa que ya no es sonrisa sino mueca.

¿Qué autoridad moral tiene para exigirle a Estados Unidos que respete a nuestros migrantes?

Han ocultado las videograbaciones previas a los 35 segundos del inicio del incendio, porque esa noche los migrantes exigían agua para beber. No les dieron.

¿En qué foro podrá López Obrador hablar de derechos humanos?

¿Qué autoridad moral tiene para atacar a la iniciativa privada que participa en obras públicas?

Su gobierno le concesionó a una empresa del cónsul honorario de Daniel Ortega el manejo de “albergues” donde hacinan a migrantes.

Contrató a los policías privados, sin preparación alguna, que dejaron morir quemados a los prisioneros que no habían cometido delito alguno.

No fueron 10 ni 100, sino miles de millones de pesos en contratos para el cónsul del dictador nicaragüense, expuso Latinus.

¿Qué autoridad moral le queda al Presidente para denunciar la corrupción “del pasado”?

La estafa en Segalmex rompió el límite de lo imaginable.

Se esconden los contratos de obra pública, asignados sin licitar, bajo el manto opaco de la “seguridad nacional”.

¿Qué autoridad moral tiene el presidente López Obrador?

El político burlón e intolerante que se jacta en público de su flagrante impunidad (“no me vengan con que la ley es la ley”) ha llegado al límite, al quiebre.

Su perorata cotidiana de liberales contra conservadores está vacía de contenido. ¿Dónde se ubica él? En ninguno de esos bandos, porque ya no existen.

Nos quiere hacer pelear entre mexicanos, cuando a estas alturas del siglo XXI la única división saludable es la división de poderes.

El “choque histórico” de esas fuerzas sólo está en el campo de batalla de su imaginación, y en la de un grupo de fanáticos que le acompañan.

Los demás seguidores que lo adulan y le siguen la corriente lo hacen para mantenerse en un cargo público o alcanzar otro. También le obedecen por miedo. Saben de lo que es capaz.

En un par de meses la sociedad ha visto y oído las más alucinantes expresiones de su desvarío.

La emboscada para matar a Ciro Gómez Leyva pudo ser un autoatentado para perjudicarlo a él (AMLO) o con el fin de subir el rating del periodista, dijo.

Seguidores suyos quemaron una imagen de la presidenta de la Corte, Norma Piña, y AMLO redobló los ataques a la ministra. Rechazó la posibilidad de reunirse con ella.

¿Qué le hizo la presidenta de la Corte a López Obrador y a su claque más fanatizada para calcinar en llamas su figura en el Zócalo y calumniarla en Palacio Nacional?

No lo aplaudió de pie en una ceremonia pública. Fue todo.

El gobierno, el Poder Legislativo, la iniciativa privada y la opinión pública de Estados Unidos han dicho basta a la obstrucción de López Obrador para entenderse como corresponde entre amigos, socios y vecinos.

Donald Trump, candidato presidencial de AMLO en Estados Unidos, tiene como tarea de gobierno, en caso de ganar el próximo año, invadir México.

Informa hoy el corresponsal de El Financiero en Washington, José López Zamorano, que Trump ha solicitado a su equipo de trabajo que confeccione diferentes escenarios militares para entrar en combate al sur de la frontera.

“Asesores del expresidente ya le han presentado algunas opciones que contemplarían ataques militares unilaterales e incluso el emplazamiento de soldados (estadounidenses) dentro de territorio mexicano”, señala la información.

Hay mucho de pirotecnia electoral en esos señalamientos, pero es un peligro enorme que Trump entusiasme a los electores estadounidenses con invadir México.

Sólo a un presidente en extremo irresponsable, o fuera de sus cabales, se le ocurre insultar a la administración del demócrata Joe Biden, inclinarse ante Trump y hacer campaña por el racista antimexicano.

“Nunca había visto a un hombre doblegarse tan rápido como hizo AMLO”, se jactó Trump hace algunos meses. Nuestro Presidente lo confirmó con palabras y con hechos: le quieren quitar (a Trump) la candidatura presidencial a la mala… no se vale que usen un caso “de amor” para perjudicarlo políticamente.

López Obrador intervino en política interna de Estados Unidos para dar su apoyo a quien nos quiere bombardear, y tal vez lo haga si gana en noviembre del año que viene.

La administración Biden agotó su paciencia con el vecino del sur porque con López Obrador no hay manera de entenderse por las buenas.

AMLO creyó que le podía tomar el pelo a Biden, a Blinken.

Cachetear verbalmente a los presidentes de comités en el Capitolio.

Burlar a la representante comercial de la Casa Blanca, Katherine Tai.

Insultar a periodistas y medios de comunicación respetables de Estados Unidos.

La realidad lo alcanzó.

Treinta y nueve cadáveres calcinados son el reflejo de la quiebra moral de López Obrador. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 46)

En Petit Comité / En política migratoria se atiende la forma, no el fondo

La raíz de las migraciones tiene componentes universales. Su origen son los deleznables gobernantes que, por corrupción en todas sus formas, se desentienden por completo del deber de satisfacer las necesidades básicas de sus gobernados.

La solución al problema de la migración, que impacta en muchos puntos del planeta y que, entre México y Estados Unidos alcanza grandes y preocupantes dimensiones, no está cerca.

Previsiblemente, continuarán el drama y las frecuentes tragedias que conlleva.

La ausencia de sentido humanitario de todas las partes que involucra, aparece como la sentencia condenatoria de millones de personas que huyen de sus países de origen en busca de una oportunidad de vida.

Por eso, es seguro que tragedias como la que ocurrió el martes en Ciudad Juárez, vinculadas a todo tipo de intereses de muchos actores, se seguirán reeditando.

Uno de los funestos antecedentes que esta tuvo, fue el del 9 de diciembre de 2021, cuando un camión que llevaba 200 personas a bordo en busca del sueño americano, volcó en Chiapas y perecieron 55 de ellas.

La masacre de 77 migrantes, ocurrida San Fernando, Tamaulipas, el 22 de agosto de 2010, fue uno más de los espeluznantes hechos de este tipo, que ocurren con más frecuencia que con la que se hacen públicos.

El fundador y director ejecutivo del Instituto para la Seguridad y la Democracia, Ernesto López Portillo, quien ha estudiado el tema minuciosamente, asegura que el incendio de Ciudad Juárez, que cobró la vida de casi 40 ciudadanos de distintos países centro y sudamericanos, no es un hecho aislado.

¿Cuántos más, en una proyección no mediática o del nada improbable ocultamiento, han sucedido y llegado al inhumano e inadmisible final extremo de pérdida de vidas?

La raíz de este fenómeno, tiene componentes universales. Su origen son los deleznables gobernantes de algunos países centro, sudamericanos y caribeños, en este continente, que por ambición y corrupción, se desentienden por completo del deber de satisfacer las necesidades básicas de sus gobernados.

Para sus demandas, la única respuesta que suelen tener, es la violencia, la persecución, la cárcel, las desapariciones o, de plano, el asesinato.

Millones de ciudadanos por doquier se enfrentan —seguro lo han hecho por años—, a una injusticia sistémica y sistemática que tiene como base la desigualdad social y genera muchos otros males. Su expresión más descarnada, que alcanza niveles insoportables, es el hambre.

Para satisfacer esa urgencia elemental, miles y miles de ciudadanos de todo el mundo arriesgan su existencia en largas travesías, encarando todos los peligros, abusos y violaciones a sus derechos humanos más elementales.

En su intento por escapar de una situación de miseria endémica y sin perspectiva alguna de superación, caen en las garras de decenas de traficantes que, sin ningún escrúpulo, comercian a cada paso que les “ayudan” a dar hacia el “paraíso” que quieren alcanzar.

Las corrientes migratorias son mayores en aquellos países que están en poder de tiranos, quienes ejercen la “política” mirando únicamente a obtener ganancia, poder y ventaja. Los destinos elegidos son, naturalmente, los que, bien gobernados, han permitido a la gente alcanzar altos niveles de bienestar.

El tráfico de indocumentados, trata —que comprende mujeres y niños—, así como de armas, drogas, órganos humanos, animales exóticos y/o en peligro de extinción, son expresiones de la pérdida absoluta de sensibilidad y de valores o, si se quiere, de la elevación del dinero al reino de los cielos, por el que todo mundo está dispuesto a lo que sea… con tal de alcanzarlo.

De nueva cuenta, habrá que analizar de qué y para qué sirven organismos que aglutinan a diversas naciones, como la OEA, o a la mayoría del planeta (ONU), que mantienen una estructura de burócratas inútiles, flojos, improductivos y vividores, y representan un enorme gasto para cada uno de sus miembros. Ninguno cumple con su principal objetivo que dio lugar a su nacimiento.

Sotto Voce.– De acuerdo con fuentes muy allegadas a la Santa Sede, aumenta la preocupación por la precaria salud del Papa Francisco. Las afecciones que ha podido sobrellevar por largo tiempo, nos aseguran, lo colocan en un fuerte dilema, en el que podría estar su posible renuncia al pontificado. En ese escenario, habría un nuevo líder de la Iglesia Católica. En una entrevista, concedida en diciembre de 2022 a un periódico español, Francisco declaró incluso que hace una década firmó una carta de renuncia en caso de que su mala salud le impidiera desempeñar sus funciones. En ese caso, en la historia moderna del papado, sería el segundo en convertirse en Papa Emérito, después de Benedicto XVI, quien abdicó en 2013… (Oscar Mario Beteta, El Financiero, Opinión, p. 42)

Plata o plomo // El encargo y el cargo

 

“El encargo es más importante que el cargo.”

Esta es una frase consentida del presidente Andrés Manuel López Obrador. La ha repetido en al menos una veintena de ocasiones en lo que va de su presidencia. Tiene dos significativos específicos.

Uno es que lo que cuenta es la causa, no el puesto público, que se debe continuar en la brega a pesar de ya no estar en la nómina pública.

Otro es que no importa el organigrama, que se le puede encomendar cualquier tarea a cualquier funcionario, tenga o no facultades para realizarla. Lo que cuenta, al fin y al cabo, es el compromiso con la causa.

De esa práctica gerencial, hay múltiples ejemplos. La secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana tiene encomendada la organización de los Tianguis del Bienestar. El titular de Fonatur es el responsable de la construcción del Tren Maya. Los oficiales de la Sedena y la Semar han sido puestos a hacer de todo, desde construir aeropuertos hasta la gestión de proyectos turísticos, pasando por la administración de puertos y aduanas.

Hay además un gran milusos en el gobierno federal: el canciller Marcelo Ebrard. Además de las funciones propias al puesto, el Presidente le ha encargado, entre otras cosas, la adquisición de pipas para Pemex, la compra de vacunas contra el Covid-19 y, como ha sido recordado esta semana, la política migratoria.

Eso no tiene nada malo, hasta que lo tiene. Es decir, hasta que sucede una crisis y todo mundo corre para escapar de la responsabilidad.

Eso es lo que hemos visto en estos días. Luego de la muerte de los migrantes en las instalaciones del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, afirmó en una entrevista con Joaquín López Dóriga que “aunque formalmente es la Secretaría de Gobernación, para efectos administrativos [la encargada de operar el sistema migratorio], hay un acuerdo al interior del gobierno y es Marcelo, el secretario de Relaciones Exteriores, quien se encarga del tema migratorio”.

Ni tardo ni perezoso, el canciller respondió ese mismo día con un hilo en Twitter en el que afirmaba que “la SRE ha solicitado a la Secretaría de Gobernación y al Inami la información necesaria para compartirla con los países hermanos mencionados” y, para rematar, “cada cual debe hacer lo que le corresponde en esta hora”.

Había aquí un problema: ni el del cargo ni el del encargo estaban dispuestos a asumir la responsabilidad por lo ocurrido y pagar los costos correspondientes.

El presidente López Obrador optó entonces por el descargo: le pidió a la secretaria de Seguridad que pusiera su cara y diera una conferencia de prensa en la que no pudo informar prácticamente nada, salvo que hay investigaciones penales en contra de ocho personas y estaba presente en la estación migratoria personal de una empresa de seguridad privada (no hubo, por supuesto, ningún detalle sobre la susodicha empresa).

Ese es el problema de separar el cargo del encargo: cuando las cosas salen mal (y siempre algo sale mal) las líneas de responsabilidad se cruzan, nadie asume la culpa de nada, y ni siquiera hay quien puede comunicar con precisión lo sucedido. Por razones obvias, eso agudiza nuestro problema ya grave de rendición de cuentas.

 

No es casualidad que la administración pública esté organizada en silos y funcione en un escalafón vertical. Puede haber colaboración interagencial y comisiones intersecretariales, pero, a final de cuentas, hay un responsable con facultades definidas en ley.

Querer sustituir ese sistema con una serie de nombramientos ad hoc es, como ha quedado probado esta semana, receta para el desastre.  (Alejandro Hope, El Universal, Nación, p. 5)

Ciudad Juárez: crimen de Estado

Lo ocurrido este lunes por la noche, en la Estación Migratoria del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez, es un ejemplo más de negligencia del gobierno encabezado por el presidente López Obrador. Por la falta de actuación de las autoridades federales, 39 migrantes perdieron la vida y 29 más se encuentran hospitalizados, algunos incluso con el riesgo de perder alguna parte de su cuerpo o morir.

 

El gobierno federal cometió un crimen de Estado. Sí, un crimen donde les negaron a los migrantes la posibilidad de salvar su vida y cumplir su sueño de tener un mejor futuro. Lamentablemente, no sólo les impidieron tener un mejor porvenir, Morena en el Senado de la República, se rehusó a demandar justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición a las víctimas, a sus familias e incluso a sus naciones.

 

Es inentendible cómo Morena y sus partidos aliados prefirieron proteger al secretario de Gobernación, al secretario de Relaciones Exteriores y hasta al titular del Instituto Nacional de Migración, antes que explicarles a las víctimas por qué se les negó su derecho a transitar con libertad en nuestro país.

 

Los migrantes que fallecieron fueron encerrados por las autoridades migratorias, esa es la realidad. Sólo ejercían su libre derecho a buscar mejores condiciones de vida para ellos y para sus familias. Muchos han tenido que huir de la inseguridad, de la violencia, de la falta de oportunidades, y cuando llegan a México, son tratados de manera indigna y les violan sus derechos humanos de manera sistemática.

 

La indignación de los legisladores del régimen sólo duró siete horas que fue el tiempo que tardaron en robarle nuevamente al Senado mexicano su facultad de exigir, de demandar, de alzar la voz. Nuevamente le robaron su autonomía e independencia al parlamento, con tal de encubrir la negligencia de los servidores públicos.

 

No aceptaron que se pidiera la renuncia de los servidores públicos de alto nivel responsables, mucho menos aceptaron hacerle un llamado al Presidente para que deje de revictimizar a las víctimas, y ni qué decir de citar a comparecer a dos “corcholatas” de Morena.

 

Que no se olvide que las 68 personas retenidas injustificadamente en la Estación Migratoria del Instituto Nacional de Migración de Ciudad Juárez eran de seis nacionalidades diferentes. Que no se olvide que este gobierno intransigente ha dejado a familias de Colombia, de Ecuador, de El Salvador, de Guatemala, de Honduras y de Venezuela, incompletas.

 

Este es un sexenio perdido y violador de derechos humanos. Ni el presidente López Obrador, ni sus secretarios de Estado, ni los demás servidores públicos de esta administración han cumplido con su obligación de dar seguridad, salud, asistencia, asilo y refugio a los migrantes. Se les han negado sus derechos, su libertad y hasta la vida les han quitado. Este es un gobierno mortal. (Kenia López Rabadán, El Universal, Opinión, p. 23)

Atención, no detención

El día 27 de marzo de 2023 perdieron la vida decenas de personas en los lamentables hechos ocurridos en la estancia migratoria de Ciudad Juárez, Chihuahua, lo que mostró la realidad que afecta a muchas personas migrantes que ven disminuidos sus derechos humanos por la forma en la que son tratadas.

Coincidentemente, hace dos semanas la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que la privación de la libertad de las personas migrantes por más de 36 horas es inconstitucional y que las disposiciones de la Ley de Migración por las que se permite su retención en una “estancia migratoria” por 15 y hasta 60 días violan el derecho a una tutela judicial efectiva; también resolvió que cumplido el plazo de día y medio debe dejárseles en libertad.

Sin embargo, lo que vimos esta semana demuestra que no está claro bajo qué condiciones ni cuáles autoridades tienen la responsabilidad de velar directamente por el bienestar de las y los migrantes y que aún existen violaciones profundas sus derechos, empezando por el respeto a las formalidades esenciales del procedimiento cuya función es dar certeza jurídica sobre su ubicación, sus condiciones individuales y la normatividad que les aplica, entre otras prerrogativas que inclusive aquellas personas que se presume han cometido delitos tienen garantizados a través de diversos instrumentos como, por ejemplo, el registro nacional de detenciones.

Cabe resaltar que las personas migrantes que se encontraban en las instalaciones del Instituto Nacional de Migración que sufrió el siniestro fueron detenidas ese mismo día, puestas en dormitorios y encerradas con candado.

Lo anterior además de ser una restricción de la libertad de tránsito sin que medie una orden judicial, arroja luz tanto de la insuficiencia de las instalaciones, como de la falta de protocolos de operación para superar el reto que representa la necesidad de atender a las personas migrantes, en lugar de detenerlas y encerrarlas.

La situación se vuelve todavía más preocupante si consideramos que de conformidad con la información publicada por EL UNIVERSAL, en el año 2022 la cantidad de migrantes detenidos alcanzó un récord tras superar la cifra de 440 mil personas, 125 mil más que el año inmediato anterior, sin que se hayan hecho los ajustes presupuestales adecuados para dar cabida a cantidades mayores de personas a las que se les debe garantizar la seguridad y el bienestar mientras se resuelve su situación migratoria en una “estancia provisional” como la que se incendió.

Lo cierto es que el flujo de migrantes no tiene visos de disminuir y si no se llegan a tomar medidas adecuadas para asegurar la protección de sus derechos humanos, todos los días se corre el riesgo de que ocurran acontecimientos similares. No queda más que expresar nuestra solidaridad con las víctimas y nuestras condolencias con sus deudos, así como refrendar el llamado a brindar la atención debida para que las autoridades actúen con responsabilidad, y que se privilegie la atención sobre la detención. (Miguel Ángel Mancera, El Universal, Opinión, p . 22)

A puerta cerrada // INM y la muerte en llamas

El desplazamiento forzado por la violencia, pobreza y cambio climático es un componente de las migraciones humanas en el mundo del siglo XXI, siendo una problemática de primer orden en la agenda internacional en la medida que afecta tanto a los países receptores como los de origen debido al impacto demográfico y socioeconómico que produce. Una migración desordenada como ha sucedido con las caravanas que en los últimos años han ingresado a México, es ejemplo de la demagogia y politiquería del presidente López Obrador.

Su insensata promesa en 2018 de ofrecer empleo, visas humanitarias y oportunidades para, según él reducir el fenómeno migratorio en su pedestre visión de crear condiciones de bienestar, ha desatado en los últimos cuatro años no sólo una tensión bilateral sino una crisis humanitaria en ambas fronteras del país.

La tragedia de Ciudad Juárez pinta de cuerpo entero la nula empatía, la hipocresía, simulación y el falso humanismo de esta cuatroté y los dictados del dedito presidencial.

 

El cuadro de horror con imágenes de migrantes privados de su libertad y dejados a su suerte para ser consumidos por las llamas ante la indiferencia de funcionarios del Instituto Nacional de Migración es el colapso de una política migratoria fallida que trastoca al gobierno mexicano y al estadounidense, tanto republicano como demócrata.

Treinta y nueve migrantes —y contando— muertos dentro de una celda.

La mentira mañanera ya normalizada que sucumbió ante la filtración del video que desató la ira del secretario de Gobernación que, en esa manía adoptada por este régimen de repartir culpas, mostró su verdadero rostro; la innegable tendencia de no asumir responsabilidades.

Fuentes aseguran que en el gabinete de seguridad del día después de la tragedia estuvo lleno de reproches y violencia verbal ante los ojos atónitos del Ejecutivo. La descomposición interna de un gabinete contaminado por una desbocada sucesión, gracias nuevamente a la irresponsabilidad de López Obrador. Un equipo que se resquebraja y trabaja en los golpes bajos y en la búsqueda de la aprobación del Presidente que, obsesionado con su visión, nulifica todo lo que no se someta a su voluntad.

 

Ciudad Juárez vuelve a ser otro botón de muestra del indigno y abyecto papel que México juega para Estados Unidos en materia migratoria.

Asumiendo el quid pro quo entre ambas naciones, la migración es tomada como moneda de cambio y al diablo la problemática y la congruencia del discurso acerca del maltrato de migrantes por parte de los Estados Unidos.

 

La política de los abrazos para las organizaciones criminales ha desatado un efecto dominó bilateral que aún no termina y la política de los brazos abiertos para las caravanas migrantes llegó a su punto de inflexión al aceptar la recepción de 30 mil inmigrantes cada mes. Los resultados están a la vista.

El estrepitoso fracaso del Estado que, pese a las señales del riesgo inminente, permitió la tragedia en un centro de detención de migrantes —no un albergue como lo pintó mañosamente López Obrador— golpea la línea de flotación de la legitimidad del discurso “humanista” presidencial. La responsabilidad política y pública cae directamente sobre el Ejecutivo en la cadena de mando, pese a las maromas y el cinismo de la narrativa mañanera.

La cuatroté regala, una vez más la normalización de sus escándalos semanales de corrupción, negligencia, omisiones y caos interno institucional. (Marcela Gómez Zalce, El Universal, Nación, p. 7)

Correspondencia // El fuego de la desgobernanza

Los muertos eran migrantes. Los culpables, guardias de seguridad; trabajadores con ingresos quincenales promedio de 3 mil 500 pesos, sin seguridad social, sin capacitación, sin protocolos, sin salvación ante el inminente infortunio. La desgraciada miseria no puede curarse de ser desgraciada.

Una escena de muerte y ruindad de dimensiones históricas no será suficiente para salvarnos de esta alienación, hemos drenado hasta la última gota de sensibilidad, vamos por la vida con las entrañas secas y livianas como hojarasca. La maledicencia y simulación son nuestra forma de gobierno, juramos lealtad al ascetismo delirando por el poder y riqueza, para todos los días en acto de contrición convencernos de ser humanistas, pueblo bueno y progresista que siembra vida.

La velocidad con la que nos acercamos al caos nos ha nublado las capacidades; la sangre, la putrefacción y el fuego de la desgobernanza ya no son escenas que nos sorprendan.

Si 39 perros encerrados solo por ser perros, hubieran muerto producto del fuego, entonces hoy estaríamos unidos en la indignación,pero si hubieran sido 39 leones, cámaras de todo el mundo arribarían al país donde se atenta contra la vida animal, si hubieran muerto encerrados 39 estadounidenses, tal vez y sólo entonces se hubiera modificado el guión del predicador de la mañana, tal vez pasaría de ser “algo muy triste” a la más trágica de las escenas de multihomicidio, nuestro país no tendría con qué pagar la vida de 39 hijos de George Washington, entregaríamos a la Guardia Nacional y Ejército Mexicano al servicio de la seguridad fronteriza a perpetuidad y no nos alcanzaría.

Desbordamos embajadas con víveres y ropa cuando sabemos que hermanos en lejanas naciones están en desgracia, pero no soportamos ver a centroamericanos cruzar por nuestra casa; sin conocer la naturaleza de nuestro impulso, despreciamos nuestra hermandad de tierra y ponemos las voluntades en dolores más lejanos, más sublimes.

El migrante latinoamericano está solo en el mundo, a él sólo lo abraza el hambre, y en casa una madre con la misma suerte de flagelo mantiene la veladora encendida, apenas iluminando a un santo de desdibujada aureola, desgastado ya por su lucha diaria contra la muerte. Esa es la única luz en los pasos del indocumentado, la única protección del migrante latinoamericano.

La invisibilidad sería el gran superpoder que les permitiría enfrentar solos el muro que los aleja de sus sueños, pero en México, su desesperación es oportunidad para funcionarios delincuentes y usureros.

El 9 de diciembre de 2021 tampoco fue trágica la muerte de 56 indocumentados, se trató de niños, señoras, hombres que viajaban en un tráiler que volcó en Chiapas; el 27 de junio del año pasado fueron más de 50 los cuerpos encontrados en la caja de un tráiler en Texas y al menos 27 eran mexicanos; aquel día, como el pasado lunes en Ciudad Juárez, los viajeros enfrentaron los peligros inherentes a la migración —de acuerdo a la declaración emitida por Ken Salazar, embajador de Estados Unidos en México.

En esta ocasión, la muerte de 39 migrantes bajo resguardo de las autoridades federales no está a tono con las necesidades de aquel opositor humanista y luchador social, el que nos mantiene exigiendo justicia por los 43 muertos de Ayotzinapa, esta vez será legítima y santa la “verdad histórica” con la que cierren la investigación del caso. La desgraciada miseria no puede curarse de ser desgraciada. (Korina Bárcena, El Universal, Nación, p. 21)

Emperador de los cadáveres

Dice Andrés Manuel López Obrador que él es cristiano. La compasión por el prójimo es una de las enseñanzas torales del cristianismo. No entiendo.

Murieron al menos 39 personas calcinadas y el Presidente, lejos de mostrar ese amor cristiano que predica, señaló como responsables a las víctimas que, en protesta por ser tratados como bestias -hacinados, sin agua potable, encerrados-, prendieron fuego a unas colchonetas. Es desoladora la imagen que muestra que no pudieron salir porque los encerraron, que esta tragedia pudo evitarse si, más allá del sistema, un guardia hubiera respondido humanamente abriendo la puerta. Pero nadie abrió.

 

La política migratoria en México mata, es verdad. Esas 39 personas estaban bajo custodia del Estado, en un centro de detención del Instituto Nacional de Migración. Pide Primo Levi en Si esto es un hombre que nos preguntemos si es un hombre quien es tratado como bestia, quien no tiene un segundo de paz, quien pelea por un pedazo de pan… “Aquí nos tratan como perros”, dijo un ciudadano venezolano en una entrevista en Ciudad Juárez.

La política migratoria mata pero, aceptémoslo, la deshumanización que está alcanzando cotas monstruosas entre los mexicanos, también. Me perturba esa piedra de toque que ilustra con nitidez a dónde hemos llegado: Norma Lizbeth Ramos, de 14 años, murió golpeada por su compañera y nadie hizo nada. Nadie abrió la puerta. La falta de compasión que suma víctimas todos los días, el clima de enfrentamiento azuzado a diario por el Presidente no hacen sino aceitar la necromáquina y seguir anestesiando a una sociedad que no va a poder evadir durante mucho tiempo más este abismo que pide a gritos ser mirado.

En diciembre de 2021, un tráiler con personas que trataban de cruzar la frontera chocó en Chiapas y más de 50 pasajeros que viajaban ahí perdieron la vida. En febrero de ese mismo año, en Tamaulipas, un cuerpo policiaco disparó contra una caravana de migrantes y 17 personas fueron acribilladas. Pero morir calcinados en un centro de detención del Instituto Nacional de Migración cruza todo límite: el Estado era responsable no de su seguridad, sino de sus vidas.

Diga lo que diga el actual gobierno, hoy México huele a sangre, a deshumanización, a Línea 12 del Metro y sus 26 víctimas, a más de 50 periodistas asesinados, a más de 44 mil personas desaparecidas, más de 4 mil feminicidios. Esta es la necromáquina que hace necropolítica.

En el relato antropológico -más allá del político- la vergüenza histórica siempre reverbera. Cuando el Presidente de este país declaró ser seguidor de Jesucristo “porque defendía a los pobres y estaba a favor de los oprimidos” tal vez debió agregar que los tribunales de la Santa Inquisición quizá no le parecían métodos aberrantes. Ya sé que algunos estarán furiosos porque digo esto, pero calma, sólo son palabras.

Y sí, apenas puedo pensar en la Guardería ABC y el sufrimiento de esos 49 bebés que murieron dentro. En la violencia sistémica del gobierno de Felipe Calderón que se disculpó a regañadientes con las familias de las víctimas durante su sexenio atroz pero no tuvo la decencia de hacerlo por haber militarizado al país.

Migrantes y niños, los que no importan porque no hay que conquistar su voto.

El problema, la maldición de México, es que vamos de emperador obtuso en emperador obtuso, intoxicados de sí mismos, desnudos de alma, revestidos de poder. Entre católicos, cristianos y humanistas te veas.

 

El gobierno federal, el Instituto Nacional de Migración, el gobierno municipal de Juárez son responsables de esto aunque sólo vayan a castigar a funcionarios menores y a los guardias que no abrieron la puerta. Pero esa puerta la mantuvieron cerrada la suma de decisiones institucionalizadas y deshumanizantes.

Este poema de José Emilio Pacheco publicado a finales de los años sesenta -en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz- parece tener hoy una tristísima resonancia porque desde entonces hasta ahora, en México no hemos dejado de contar muertos.  (Alma Delia Murillo, Reforma, Opinión, p. 8)

De política y cosas peores // Indiferencia oficial

La tragedia de Ciudad Juárez ha sido noticia internacional.

El Papa Francisco oró por las víctimas del incendio y por sus familias. Sin embargo, entre nosotros no ha merecido mucha atención la desdichada muerte de esas decenas de infelices cuya vida terminó en forma tan dramática. De alguna forma, la insensibilidad oficial explica tal indiferencia ante un suceso que en otros países habría sido motivo de luto nacional.

Ni el presidente de la República, ni el secretario de Gobernación, ni el de Relaciones Exteriores, funcionarios estos dos últimos a quienes corresponde la atención de los asuntos migratorios, se hicieron presentes en la ciudad donde ocurrió el doloroso acontecimiento para honrar a los muertos, confortar a los heridos y dar alguna muestra de pesar por lo que sucedió.

López Obrador, luego de haber insinuado que la responsabilidad del siniestro fue de las propias víctimas, ha denostado a los medios de comunicación que informaron sobre lo acontecido, y los tachó de amarillistas.

Adán Augusto López viajó a Veracruz, y se le vio feliz y contento en compañía de quienes en ese estado apoyan su aspiración presidencial. Arrojó la culpa a Ebrard, quien le devolvió la imputación, tras de lo cual salió de escena. Si algún elemento de ligereza pudiera caber aquí habría que traer a la memoria la frase infantil: “Yo no fui, fue Teté…”.

El origen remoto de lo sucedido está en la política migratoria dictada por el caudillo de la 4T, quien se dobló ante Trump, expresión usada por ese patán al referirse al mandatario mexicano.

Con obsecuente sumisión aceptó AMLO hacerle el trabajo sucio al entonces ocupante de la Casa Blanca a fin de detener la ola de migrantes ansiosos de cruzar la frontera y entrar a Estados Unidos.

El Instituto Nacional de Migración se convirtió entonces en el muro de Trump, y las Fuerzas Armadas fueron una especie de rangers mexicanos dedicados a frenar desde la frontera sur a quienes ingresaban a México para desde aquí llegar a la nación del norte. Las llamadas “estaciones” del INM no son eso. Menos aún pueden llamarse albergues, y ni siquiera centros de detención.

Son, según dichos de los que han tenido la desgracia de caer en esos lugares, especie de cárceles donde se trata a los detenidos como a criminales y se les hace objeto de toda suerte de privaciones, con absoluto olvido de los derechos humanos y de la dignidad de las personas.

En el caso de lo acontecido en Ciudad Juárez, quienes perecieron en el incendio estaban en una galera cuya puerta fue cerrada con candado. Imposibilitados de salir, decenas de ellos murieron en el sitio. Sus cadáveres fueron sacados y puestos en el suelo sin ningún respeto o compasión. No es ocasión ésta para entrar en el terreno de la politiquería.

Es pertinente, sí, hablar de la ya citada insensibilidad oficial mostrada ante el suceso. Tal se diría que los migrantes son vistos como seres de calidad inferior que no merecen consideración alguna y pueden ser tratados como esclavos o, peor aún, como animales.

La tragedia de Juárez es resultado de esa inhumana concepción, que parecen compartir, siquiera sea por omisión, los encargados de atender las cuestiones migratorias. Los migrantes deben ser objeto de protección, no de persecución. No van en busca de aventuras; huyen de sus países porque en ellos sufren hambre, falta de libertad, y aun riesgo de muerte.

 

Esperemos el obligado anuncio: se castigará a los culpables y se harán mejoras en las estaciones migratorias. Luego, como ha sucedido en casos similares -Tuxtla Gutiérrez, San Antonio-, se olvidarán las cosas y todo volverá a ser como antes. La naturaleza humana es a veces muy inhumana… FIN. (Catón, Reforma, Opinión, p. 9)

En privado // Juárez, retrato de un fracaso criminal

El incendio el lunes en el albergue de Ciudad Juárez, es un retrato, trágico, de la política migratoria del Gobierno de México en complicidad con el de Estados Unidos.

 

La gestión de López Obrados ha cambiado de su política de puertas abiertas, al inicio de su gobierno y que donde comían dos comían tres, al envío de 27 mil militares al sureste para que Donald Trump recorriera su frontera al Suchiate por su política Quédate en México que mantuvo Joe Biden.

 

Los programas migratorios de los presidentes de Estados Unidos impuestos al presidente López Obrador son insostenibles por falta de presupuesto, infraestructura y programas de atención, detención y devolución a sus países de origen.

Ahí están las crisis humanitarias a lo largo de las rutas de los migrantes para cruzar nuestro país, donde sobreviven de milagro al crimen organizado y con dinero a las autoridades federales, estatales y municipales.

El caso Juárez documenta todo lo anterior y confirma la incapacidad del gobierno de la 4-T de asumir sus compromisos con Estados Unidos y con los migrantes y con sus propias políticas de atención y seguridad.

Esta tragedia, insisto, retrata el desastre que es México en materia migratoria: de 67 personas encerradas en lo que llaman albergue, que no era otra cosa que una cárcel de una sola celda en la que convivían hombres y mujeres, niñas y niños, murieron 39 y quedaron heridos 28, todos, pues, según datos oficiales.

La responsabilidad es del Gobierno porque los detenidos estaban, por ley, bajo su custodia y los dejaron morir.

 

Entonces, no fue el Estado, fue el Gobierno, responsabilidad que nadie asume pero que ya se endosa. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

Fusilerías // La tragedia en dos episodios

Una serie titulada El agente nocturno (Netflix, 2023) recrea una situación en la que la hija de un vicepresidente estadunidense, grillo y criminal, es secuestrada por algún grupo con intereses particulares contra el gobierno, pero la pandilla en el poder que juega en el mismo equipo del afligido padre lo conmina a aprovechar la desgracia de la chica, usar el infortunio de su niña, para sacudirse las culpas que arrastra. Él se ofende en primera instancia, pero pronto se convence de que le conviene y actúa en consecuencia.

 

Esta trama vino a mi memoria después de conocer, apenas horas después de la tragedia en Juárez, que el secretario de Gobernación actuaba como si el Instituto Nacional de Migración le fuera ajeno, cuando es parte de la estructura que él dirige. Corcholata presidencial, se colgó de la tragedia para endosarla a Marcelo Ebrard, golpe bajo a su contrincante en medio de la negligencia criminal y el duelo general, pero un día después ambos siguieron con sus actividades como si nada y fue Rosa Icela Rodríguez quien dio la cara. Indignante. (Alfredo Campos Villeda, Milenio Diario, Al frente, p.2)

Duda razonable // Cuando harían próspera a Centroamérica

A los “culpables” de la tragedia de Ciudad Juárez los anda buscando Rosa Icela en las celdas del INAMI y está claro que el gobierno no quiere hablar de responsabilidades. Bien me decía ayer Carlos Heredia que esta investigación le recuerda a la de la línea 12 que terminó culpando a los pernos y dejó intocados a tres gobiernos capitalinos.

Por eso creo que vale la pena recordar la declaración conjunta de los gobiernos de México y Estados Unidos de junio de 2019. Por parte de nuestro país la firmó el consultor jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Alejandro Celorio.

No cabe en estas páginas pero vale la pena citar algunos párrafos.

“Teniendo en cuenta el aumento significativo de migrantes a EU, provenientes de Centroamérica a través de México, ambos países reconocieron la importancia fundamental de resolver rápidamente la emergencia humanitaria y la situación de seguridad prevalecientes. Los gobiernos de México y EU trabajarán conjuntamente lo más pronto posible para alcanzar una solución duradera”.

Ese fue el documento que anunció el despliegue del Ejército y la Guardia Nacional a la frontera para construir un nuevo muro. Donde Estados Unidos anunciaba que retornarían de manera inmediata a México a quienes pidieran asilo.

Y que “por razones humanitarias y en cumplimiento de sus obligaciones internacionales, autorizará la entrada de dichas personas mientras esperan la resolución de sus solicitudes de asilo. México, de acuerdo con sus principios de justicia y fraternidad universales, ofrecerá oportunidades laborales y acceso a la salud y educación a los migrantes y sus familias mientras permanezcan en territorio nacional, así como protección a sus derechos humanos”.

¿Cómo vamos con ese compromiso? ¿Qué dirían los migrantes de esas “oportunidades” prometidas?

Y qué tal con este, de parte de los vecinos del norte: “Los Estados Unidos se comprometen a acelerar la resolución de solicitudes de asilo y proceder con los procedimientos de remoción lo más expedito posible”.

Y qué tal al final: “México y EU liderarán el trabajo con socios nacionales e internacionales para construir una Centroamérica próspera y segura y así abordar las causas subyacentes de la migración, con el objetivo de que los ciudadanos puedan construir mejores vidas para ellos y sus familias en casa”.

De bla, bla, bla está pavimentado el camino a la tragedia. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Pulso político // Culpan de tragedia a mando del INM

Por más intentos que se advierten en investigaciones y declaraciones del incendio en la “estación migratoria” de Ciudad Juárez en la que 39 centro y sudamericanos murieron, de librar al personal del Instituto Nacional de Migración, el delegado de éste en ese local, el contralmirante Salvador González Guerrero, fue señalado por el abogado Jorge Vázquez Campbell, de haber ordenado telefónicamente que dejaran bajo llave a las hoy víctimas.

Además, la secretaria de Seguridad del Gobierno federal, Rosa Icela Rodríguez, a la que finalmente se le responsabilizó de darle seguimiento a esa tragedia, informó que ya se ejecutaron cinco de las seis órdenes de aprehensión contra presuntos responsables y que investigan las irregularidades de la empresa de seguridad privada Camsa, S.A. de C.V., de la que aportó información a la FGR sobre los socios de la misma, David Vicente Salazar Gasca y George McPhail Trouyet.

DE ESTO Y DE AQUELLO…

Después de su mañanera de hoy en Palacio Nacional, el Presidente López Obrador viajará a Ciudad Juárez en su gira habitual de fin de semana, en donde se encuentra el local en el que perecieron 39 de ellos que estaban presos, luego de que para que no anduvieran en las calles, personal del INM y policías municipales, a petición del alcalde morenista Cruz Pérez Cuéllar, los arrestaran. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 4)

Frente al vértigo // Nunca más!

México se cree un país solidario que recibe a asilados políticos y necesitados con los brazos abiertos, pero la realidad es que millones de personas que huyen de la violencia, la pobreza y el hambre ven a México como un campo minado en su camino hacia los Estados Unidos.

El camino hacia el norte es un calvario de sufrimiento e injusticia para aquellos que lo recorren. Son víctimas de extorsiones, violencia y maltrato por parte de las autoridades mexicanas y los grupos criminales que controlan los caminos. En su búsqueda desesperada por una vida mejor, sufren violaciones sexuales, discriminación y un sinfín de atrocidades que los dejan física y emocionalmente devastados.

Pero si eso no fuera suficiente, México también se ha convertido en una prisión para nuestros hermanos. En lugar de ofrecerles ayuda y protección, nuestro gobierno los encierra en condiciones atroces en centros de detención migratoria y los trata como nada más y nada menos que delincuentes.

 

En este supuesto refugio, nuestros hermanos son tratados con crueldad y discriminación. Pero cuando el horror llega a su punto máximo, los funcionarios encargados de su seguridad no sólo fallan en protegerlos, sino que huyen como ratas, dejándolos a merced del fuego y el humo. La muerte de 38 migrantes es un escándalo que nos avergüenza como sociedad, pero lo que resulta aún más intolerable es la primera excusa oficial: culpar a las víctimas de su propio incendio.

 

Y si no fuera suficiente, se ha abierto una polémica en el gabinete sobre en quién recae la responsabilidad de los asuntos migratorios y por ende la responsabilidad política por la tragedia.

Varios hechos de estos días evidencian no sólo una falta de seriedad y compromiso por parte de las autoridades ante las denuncias, señalamientos y protestas contra el sistema migratorio mexicano, también muestran de cuerpo entero cómo el poder ha carcomido a algunas autoridades que utilizan como arma política su propia negligencia. No sé si les falta vergüenza, corazón u oxígeno. Seguro les falta sensibilidad. El camarógrafo del oficialismo incluso se atrevió a twittear que el incendio en Ciudad Juárez fue provocado por infiltrados.

Lo digo con profunda pena, pero no están a la altura de lo sucedido. Detener a los responsables directos es necesario, pero no es de ninguna forma suficiente. Si esto sucedió es porque el Estado no ha sido eficaz en evitar la extorsión, las violaciones a los derechos humanos y los encarcelamientos injustos que produjeron lo que quedó grabado en video para la posteridad. Si el Gobierno mexicano se va a referir como hermanos a los pueblos latinoamericanos, deberá de empezar a tratarlos como tales y no como delincuentes, reconocer su negligencia, reparar lo cometido, restaurar lo dañado e implementar medidas de no repetición. (Pedro Sánchez Rodríguez, La Razón, p. México, p. 5)

Quebradero // Las razones del horror

En la medida en que van pasando los días van surgiendo nuevos hallazgos de las condiciones en las que están los centros migratorios. En algún sentido, el horror vivido en Ciudad Juárez habrá que reconocer que se dio en medio de condiciones propicias para que sucediera.

Va quedando claro que muchas cosas no se habían hecho ni estaban contemplando, siendo que eran y son parte de las obligaciones y responsabilidades del INM, una de ellas tiene que ver con la capacitación del personal.

En el día del horror si algo quedó en claro es que quienes trabajaban directamente con los migrantes no tenían al parecer idea de lo que debían hacer, pareciera que no había protocolo alguno, o de plano huyeron al ver lo que estaba sucediendo.

En ambos casos el problema termina por ser estructural. El gobierno hasta ahora no ha tenido una respuesta satisfactoria ante lo que pasó. Estamos en el terreno de que “indemnizaremos a las víctimas”, “nos solidarizamos”, “hemos identificado a ocho personas y a un migrante”, “no habrá impunidad e iremos hasta las últimas consecuencias”, a esto sigamos sumando todos los lugares comunes que se puedan ocurrir.

Si el problema es estructural se requiere de soluciones estructurales. No hay que darle vuelta a las cosas, presuponer que con la detención de cinco personas, entre ellas, un migrante vamos a entrar en una etapa en que van a aparecer soluciones de largo alcance no tiene sentido. Es un discurso que hemos escuchado en varias ocasiones, sin ir más lejos con los accidentes de tráileres cargados de migrantes en el sureste de México, entre otros.

Es difícil creer que a partir de lo sucedido las cosas vayan a ser diferentes. No se alcanza a apreciar, por ahora, que haya una voluntad manifiesta del gobierno para atacar el problema de manera integral buscando establecer dónde están las responsabilidades y los problemas que provocaron el horror en el centro migratorio.

 

Quienes debieron comparecer son quienes encabezan el área migratoria. Estamos en vías de buscar chivos expiatorios olvidando la responsabilidad de quienes son los encargados de la migración en México. Inquieta y más que terminemos como en el caso del accidente del Metro en donde la directora nunca compareció, al final renunció y luego la premiaron en el Conacyt.

No se aprecia que haya un alto en el camino para hacer una autocrítica y una evaluación sobre la forma en que se maneja la política migratoria y se actúa ante los migrantes. Un aspecto que desde hace tiempo debió haberse revisado son las condiciones de trabajo de quienes forman parte de los centros migratorios. Viven bajo una presión constante y nos consta que muchas y muchos de ellos reciben un salario que a duras penas les permite vivir, a lo que se suman las muy largas jornadas de trabajo.

 

Pareciera que quienes dirigen el INM y en general quienes definen las políticas migratorias, no conocen realmente lo que pasa al interior de los centros y su dinámica, la cual en una gran cantidad de casos es de enorme tensión.

No hay manera de responsabilizar al pasado. Ya van cuatro años y medio y las autoridades debieran tener un diagnóstico de lo que sucede. Los infiltrados, los polleros, la delincuencia organizada son parte de los problemas que enfrentan los migrantes en su peregrinar, quienes gobiernan lo sabían y si no fuera así desde hace cuatro años y medio lo debieron entender.

A la distancia queda claro el porqué un destacado especialista en la materia renunció a los pocos meses de ser designado. Mucho de lo que está pasando lo había alertado Tonatiuh Guillén, optaron por seguir haciendo lo mismo.

Estamos ante las primeras razones del horror. (Javier Solórzano, La Razón, La dos, p. 2)

Al mando // Para evitar más tragedias

Con la tragedia de Ciudad Juárez, una vez más queda en evidencia que las tragedias parecen ensañarse más con los más vulnerables, en este caso fueron migrantes que estaban detenidos, pero igual pasa con los desastres naturales como sismos y huracanes, que invariablemente pegan más fuerte a los más pobres.

Por eso cobra relevancia el anuncio que hicieron hace unos días desde la oficina de Naciones Unidas en México, donde se presentó la plataforma Unidos por Ellxs, un programa que busca evitar que estas tragedias afecten a los que menos tienen. UxE busca una coordinación multisectorial entre gobierno, empresas y academia para identificar las necesidades en territorio nacional mediante una adecuada Gestión del Riesgo de Desastre (GRD). El lanzamiento del programa contó con la participación de representantes del gobierno, sector privado, agencias internacionales y organismos no gubernamentales.

Según información compartida durante el lanzamiento y datos proporcionados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval), que comanda José Nabor Cruz Marcelo, y el gobierno de México, en el país, 68 por ciento de la población ha sido alguna vez afectada por desastres, cifra que impacta principalmente a grupos que se encuentran en situación de pobreza y extrema pobreza. (Jaime Núñez, El Heraldo de México, Merk-2, p. 19)

Ventana política // Zaldívar y Ciudad Juárez

La tragedia ocurrida esta semana en un centro migratorio en Ciudad Juárez dejó al descubierto la negligencia criminal con la que son tratados los migrantes en México. La magnitud de los hechos -39 personas muertas y 27 heridas- recordó casos terribles como el de la guardería ABC.

El 5 de junio de 2009 murieron 49 niños en una guardería subrogada del IMSS en Hermosillo, Sonora. La Suprema Corte realizó una investigación y el ministro Arturo Zaldívar se hizo notorio por emitir una resolución que buscaba incriminar a funcionarios públicos de primer nivel, entre ellos el director general del IMSS, el gobernador de Sonora y el alcalde de Hermosillo, con las siguientes consideraciones:

Los servidores públicos que tienen a su cargo las dependencias, entidades y organismos del poder público son responsables de las fallas graves que se cometan en las instituciones que están bajo su titularidad. Los dirigentes son responsables de las entidades que dirigen. Son causantes de los éxitos, pero también lo son de los errores graves que se cometen por acciones u omisiones. Éste es el sentido de protestar guardar y hacer guardar la Constitución: aceptar la responsabilidad y los riesgos que la función trae aparejada.”

La Constitución supone la designación de personas capaces y capacitadas para los cargos que ostentan, no la de servidores públicos sin preparación que lleguen a sus funciones a aprender y a enterarse de cuáles son sus responsabilidades. Si desde el primer día cobran íntegro su salario y disfrutan de los beneficios del cargo que ostentan, es lógico y razonable sostener que, desde ese primer día, asumen la responsabilidad de la dependencia o entidad que dirigen.”

La circunstancia de que sean asignadas facultades específicas a diversos servidores públicos de distintos niveles, no significa en forma alguna que se delegue la responsabilidad del titular de la institución hasta convertirla en irresponsabilidad del superior jerárquico. La responsabilidad del Estado por violaciones graves a derechos fundamentales no puede desaparecer en un mar de formalismos mediante los cuales al final nadie es responsable de los hechos, o que lo sean sólo los niveles más modestos de la

cadena de mando.”

La teoría expansiva de Zaldívar contrasta con la opacidad oficial en el caso de los migrantes de Cd Juárez, donde se ha protegido a los titulares del Instituto Nacional de Migración, Segob o SRE. Incluso a la empresa de seguridad subcontratada, o mejor dicho, a su propietario que estaría vinculado directamente con la dictadura nicaragüense. Convendría que el gobierno federal echara un vistazo a los argumentos esgrimidos por el ministro Zaldívar, transparentara la información y asumiera la responsabilidad por las acciones y omisiones que permitieron la tragedia. A diferencia de la guardería ABC, aquí no hay de otra, el responsable fue el Estado.  (Verónica Ortiz, El Heraldo de México, País, p. 10)

Hacia una nueva política migratoria

Es un lugar común decir que el problema de la migración no es de fácil solución. No podía ser de otra manera porque esa es exactamente la situación. Entonces, en lo primero en que hay que insistir es que, quienquiera que ofrezca soluciones sencillas a este problema complejo, se encuentra de inmediato fuera de la discusión razonable. A pesar de esto, hay cosas que cualquier persona que haya pensado en el tema tendría que aceptar.

Primero: que cualquier decisión que se tome debe realizarse pensando antes que nada en el interés nacional y sólo subsidiariamente en el interés de otro país. Desgraciadamente, hoy sabemos que el gobierno mexicano le está haciendo la tarea sucia a Washington.

Segundo: que la política de migración debe fundarse en la idea de que las personas migrantes deben ser tratadas no sólo con la mayor dignidad, sino con la mejor ética de la hospitalidad. Cualquier otra manera de comportarse con ellos y ellas debe ser rechazada.

Tercero: que la política migratoria del actual gobierno está fallando colosalmente. Se necesita, por consiguiente, un nuevo plan y una nueva estrategia para que el país cumpla con los mínimos requerimientos contenidos en los acuerdos internacionales sobre la materia suscritos por México, así como por los principios enarbolados por nuestra Constitución.

Cuarto: que la política de migración del futuro debe tomar las medidas necesarias para atraer a personas talentosas de todo el planeta. México debe dejar de ser un laberinto de la soledad y, en cambio, debe abrirse al mundo. Todo esto, desde luego, tiene que ser hecho a partir de estudios serios y de manera planeada.

Quinto: en relación a Estados Unidos, se debe arribar a nuevos acuerdos en la materia que tomen en cuenta la complejidad de la situación, la responsabilidad de ambos gobiernos en mantener una política migratoria de interés mutuo, así como el bienestar y la seguridad de las personas migrantes.

Sexto: el objetivo último debe ser promover la libre circulación de seres humanos entre los tres países de un América del Norte. Pero esto no debe significar que México se cierre al Caribe o a América Central, regiones con quienes nos une la historia, la cultura y la geografía. Pero esta relación, para ser fructífera, debe partir de premisas diferentes a las actuales. Estos seis puntos deberían ser la columna vertebral de un nuevo planteamiento estratégico de México hacia el futuro.

Por ahora, es necesario que el actual gobierno asuma su responsabilidad ante los dantescos acontecimientos en Ciudad Juárez y lleve a cabo todas las actividades necesarias para que se garanticen las mínimas condiciones humanitarias que brinden seguridad a los migrantes en ambas fronteras. Esto es lo mínimo exigible. (Gustavo de Hoyos Walter, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)

La encerrona // El humanismo mexicano (¿?)

“Esta tragedia es un recordatorio desgarrador de los riesgos que enfrentan los migrantes y refugiados en todo el mundo” António Guterres.

Humo, fuego, personas tras las rejas, autoridades en el recinto paseando sin saber qué hacer, llamaradas en la división donde se encuentran los detenidos, personas uniformadas saliendo sin reparar en otra vida humana que no fuera la propia. Esto fue lo que se pudo observar a través de un video de seguridad del Instituto Nacional de Migración (INM), retomado y viralizado en redes sociales. Un video de espanto, el cual conjuga la falta de sensibilidad de un ser humano hacia su par, la inexistencia absoluta de protocolos de seguridad y protección civil que se vive en dicho recinto y la completa falta de capacitación y coordinación de las autoridades.

Lo que se observa en este atroz incidente que se llevó a cabo la noche del lunes en el INM en su módulo de Ciudad Juárez, fue que los detenidos prendieron a uno de los colchones a manera de protesta y el fuego consumió todo a su paso, dejando 39 muertos (cifra oficial del INM que difiere con los 42 que exponen los representantes de relaciones exteriores de Guatemala y Honduras) y casi 30 heridos. Entre las víctimas se contabilizaron a personas procedentes de Guatemala, en su mayoría, además de Honduras, Venezuela y Colombia.

Sumado a la crueldad vista en el video, lo que desenmascara esta tragedia es la gran crisis que se vive en materia de migración. Si bien esto no es un tópico nuevo, en esta administración se han adoptado medidas poco efectivas —por decir lo menos— en este rubro: militarizar la frontera sur para disuadir a la fuerza a las personas que quieren ingresar a nuestro país, medida tomada por presión del otrora presidente estadounidense Donald Trump, así como el título 42; después, la inexperiencia en los mandos medios en las delegaciones del INM, así como la negligencia del titular de esta institución; señalamiento estéril de culpas (coloquialmente dicho, “pasar la bolita”) entre secretarios de Gobernación y de Relaciones Exteriores, aunque legal y formalmente el INM depende directamente de Gobernación, y como colofón, una “mañanera” completamente desafortunada.

Repito, aunque el fenómeno de la migración no sea para nada nuevo en nuestro país, las formas importan. En la auto llamada Cuarta Transformación, importa más la lealtad (90%) que la experiencia (10%), dicho presidencial que echa por la borda la profesionalización de la función pública, lo que debilita las instituciones, mina la confianza de la sociedad y devienen en tragedias que pudieron haber sido prevenidas. Es decir, hoy el Instituto Nacional de Migración pasa por sus horas más oscuras debido a la falta de articulación y negligencia institucional, así, sin cortapisas, pues resulta muy obvio que la delegación en Ciudad Juárez no es una excepción, sino la regla.

Se anuncia que ya hay procesos judiciales para los presuntos responsables, sin embargo, en un país mínimamente civilizado, esta catástrofe debería, al menos, llevar a juicio a los mandos altos e incluso al mismo Presidente. No es posible que se politice (en el peor de los sentidos) la vida de seres humanos y que, además, se “laven las manos” con una ligereza desalmada, ¿o acaso a esto refiere el “nuevo humanismo mexicano”? El fortalecimiento del marco institucional, la experiencia del funcionariado y la capacidad salvan vidas, no es algo que se pueda desdeñar de un plumazo. (Adriana Sarur, El Heraldo de México, País, p. 8)

Hiel y miel // El muro

No nos dimos cuenta porque fue poco a poquito; México se fue convirtiendo en el muro. No fuimos informados, pero lo que quería y exigía Trump: la construcción de un muro de más de tres mil kilómetros entre ambas naciones se hizo, y México cooperó para lograrlo. Sin duda, la política migratoria de nuestro país se rindió y se puso a las órdenes de los vecinos del norte. Líderes mesiánicos de aquí y de allá se encargaron de la arquitectura del poderoso “detente” entre EU y nuestro país. Los acabados estuvieron a cargo del presidente Biden, con la ayuda del Presidente mexicano.

 

La propuesta de construir un muro e impedir así la entrada a Estados Unidos de bad hombres, o sea hispanoparlantes violadores, rateros y asesinos, ayudó al candidato republicano a llegar a la Casa Blanca. La barrera con la que soñaba Donald tendría que ser sólida y pagada —por si fuera poco—por los mexicanos. Lo más asombroso es que lo logró.

Esto es, después de amenazar con un aumento de aranceles en productos que exporta nuestro país, Donald dijo que AMLO se dobló. Por ello, envió a las fronteras sur y norte de México más de 26 mil miembros de la Guardia Nacional a implementar el mal llamado Protocolo de Protección al Migrante, mejor conocido como Quédate en México. Desde luego, la cancillería rechazó enfáticamente que esto fuera verdad, pero…los hechos hablaron.

El muro comenzó a funcionar y, de acuerdo con la Patrulla Fronteriza y eso que llamamos Instituto Nacional de Migración, se produjo una caída en las detenciones de los migrantes en casi 70 por ciento. Más aún, se olvidó también lo que había ofrecido el candidato de Morena: aplicar una política migratoria de “brazos abiertos”, y trabajo y visas para los hermanos latinoamericanos. Todo cambió cuando el aspirante se convirtió en el jefe del Ejecutivo.

Con el triunfo de Biden, muchos pensamos que la política migratoria violatoria de los derechos humanos, de menos, se moderaría. Nada de eso sucedió. El gobierno del demócrata propuso un plan migratorio nuevo, sí, pero con restricciones igualmente duras para los migrantes que quisieran entrar a la tierra del Tío Sam por su frontera sur.

Entre 2022 y lo que va de este año, un Biden, sonriente, convenció al gobierno de la llamada cuarta transformación para que aceptara aún más expulsiones de migrantes cubanos, haitianos, nicaragüenses y venezolanos con base en el Título 42, que no es más que otra restricción fronteriza que expulsa a México o a sus países de origen a estas personas.

La masacre de la cárcel (disfrazada de albergue) en Ciudad Juárez es consecuencia de todo lo anterior y es un crimen. La indiferencia y falta de solidaridad humana han construido un muro de crueldad y desprecio por aquellos que sólo buscaban y buscan tener una vida segura y mejor. 39 de ellos han perdido la vida al intentarlo.

Que no se olvide nunca la responsabilidad política de todos los que colaboraron para que se produjera esta gran tragedia. (Tere Vale, El Heraldo de México, País, p. 6)

Las divisas del poder // La manzana podrida

La tragedia que costó 39 vidas -según cifras oficiales- de migrantes, permitió que saliera a la luz el lodazal en el que está convertido el Instituto Nacional de Migración.

La corrupción como sello, la incapacidad, la opacidad, la ausencia de una política definida sobre el trato a los migrantes, en el 2018 botín político y hoy económico, son los factores que detonaron la tragedia.

No se puede generalizar que todos los servidores públicos del INM son corruptos, desde luego, pero tampoco se pueden desdeñar los cientos de testimonios de migrantes que han debido aportar su cash ya sea para obtener un permiso de tránsito o para evitar ser deportados.

Este Gobierno utilizó a los migrantes en los meses previos a la toma de protesta de López Obrador.

 

Les facilitó la Ciudad Deportiva que fue habilitada como albergue; les ofreció trabajo y vivienda; les dio todas las facilidades para llegar a la frontera norte.

Hizo de las caravanas migratorias botín… hasta que el triunfo de Donald Trump y sus amenazas de imponer aranceles a los productos mexicanos de exportación obligaron a López Obrador a cambiar la política.

 

Trump se jactaba de haber obligado a México a destinar un ejército de 28,000 elementos para evitar el cruce de migrantes por el país para llegar a Estados Unidos.

Ese cambio de señales ha propiciado la corrosión en el INM; no es que antes no hubiera corrupción, siempre la ha habido, pero que llegara a provocar cuatro decenas de muertos, es el colmo del lodazal. (Adrián Trejo, Diario 24 Horas, México, p. 5)

Teléfono rojo // Seguridad privada: explotación con permiso federal

Una sombra de injusticia y muerte recorre el país. Y lo peor: a ciencia y paciencia del gobierno federal.

Peor aún: con el impulso del gobierno federal.

Más de cuatro mil 800 empresas privadas ofrecen servicios de seguridad y protección sin tener personal capacitado, con frecuencia sin los permisos de ley y, más grave, sin ningún control.

Tienen más de 400 mil empleados a quienes mandan a la calle, o a instituciones públicas o particulares, con uniformes y altas tarifas pero sin la menor capacitación para dar el servicio por el cual cobran.

Así son, eran y serán los elementos a quienes se encomendó a los migrantes previamente recolectados por todas las calles de Ciudad Juárez y luego encerrados a cancel y candado para condenarlos a la muerte.

Y luego desde Palacio Nacional se les condena a una segunda sentencia: ellos querían lliberarse y por eso prendieron fuego a las modestas colchonetas y sólo se recetaron el juicio terminal.

SIN CONTROL NI CALIDAD

A ellos se encomienda el gobierno federal.

Cuatro mil 800 firmas de dudoso origen y mala calidad, muy pocos con permisos de armas pero sin preparación para usarlas, mil 500 con registro central -bien o mal- y dos mil 900 con autorizaciones estatales.

Hasta los números son confusos porque no hay orden: más de 30 asociaciones civiles las registran para darles referentes como si fueran permisos de portación y las exhiben fiables: son de la AMESP -Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad 225 firmas bajo control-, de la CEICSA -Servicios Especializados de Investigación y Custodia-, y así…

Y luego se detecta a Elías Gerardo Valdés Cabrera, cónsul del dictador Nicolás Maduro, con 130 contratos asignados por más de tres mil millones de pesos y sale la voz oficial a dar otra firma como responsable de los muertos de Juárez.

¿Por qué?

Porque el franquiciatario subcontrata y ahí está otro problema: así se gana más sin dar el servicio y se pagan salarios mínimos pero se cobran como profesionales y el gobierno los paga y pone toda su estructura, contra la ley, a depender de ellos.

 

Por ahí vamos, pero para qué seguir, si CEICSA del cónsul de Ortega tiene algo así como 30 mil agentes y permiso federal -sí, del gobierno de Andrés Manuel López Obrador– para contratarse aquí, allá y allende el gobierno federal y los 32 estados.

COBRO SIN GARANTÍAS

Y no crea terminado este problema.

 

Este fin de mes varias dependencias -Semarnat, Cancillería, FGR, Seguro Social, CFE, ISSSTE, ASF…- negocian con CEICSA del cónsul Elías Gerardo Valdés Cabrera nuevos contratos millonarios para entregarles su integridad institucional y física.

 

Como en Ciudad Juárez, donde esa firma y ese diplomático cobraron 460 millones de pesos -dato documentado por Latinus, Carlos Loret de Mola y Vanguardia– para dejar encerrados y condenados entre llamas y humo a 39 migrantes centroamericanos.

Pero queda claro lo narrado aquí el 6 de abril de 2021 y titulado de manera infalible por Teléfono Rojo:

El gobierno no tiene quién lo cuide.

Quizá debieramos decir: pero tampoco tenemos quién nos cuide pero sí quién cobre por no cuidarnos y por explotar a más de 400 mil miserables a quienes les dan uniforme, macana y alguna arma porque las dependencias del gobierno no quieren contratar, personal, pagar lo justo, capacitar y darles prestaciones.

Por algo el Servicio Profesional Federal (SFP) de Luis Wetman Zaslav no puede ocupar 30 mil plazs y por lo tanto cumpir con su misión de proteger instalaciones, personal y funcionarios de toda la administración pública. (José Ureña, Diario 24 Horas, México, p. 3)

Los marginales sí vivieron el infierno

El clásico ¡Ahí se va!: Los dejaron morir, un colombiano, otro ecuatoriano, 11 salvadoreños, 28 guatemaltecos, 13 hondureños, 13 venezolanos; 38 hermanos

 

Los encerraron en una celda con candado y no pudieron escapar, mientras bomberos y rescatistas municipales acudieron al lugar y afirmaron que algunos cuerpos fueron hallados amontonados en el baño del área de alojamiento de hombres, donde habían buscado sobrevivir al humo y al fuego.

A las 22 horas comenzó el incendio, fueron llevados de inmediato a las instalaciones migratorias, por lo que quedaron en el lugar sólo 68, de los cuales 38 murieron, no fue cualquier muerte; se vivió el infierno. Ese que nos enseñaron los sacerdotes católicos. En vivo y a todo color.

Otra vez, la nota roja inunda la vida en México, confundiéndose con la política. La comunidad puede ser distinta vía la desgracia, si a partir de lo desacostumbrado, podemos ser diferentes. ¿No existirá la posibilidad de que las neurosis traumáticas que viven los migrantes como secuela lógica de las pérdidas: los muertos, heridos y aterrorizados, puedan elaborarse? Están calientes las rabias contenidas por las heridas sufridas por migrantes, encubiertas por el lamento, la resignación cristiana y, por supuesto, nuevas pérdidas, como la que comentamos.

Persecución real o fantaseada es el dilema en que nos encontramos; las víctimas, prácticamente centroamericanos, internamente son mexicanos y acompañan a lo largo de la historia con relación a la Conquista, la historia de México y, más allá o mas acá, la de Centroamérica y el Caribe son portadoras de penetrantes heridas generadoras de persecución que llevamos en el alma, las pérdidas de las lenguas y la religión cubiertas con la colonización. Cambiamos nuestras religiones por el español que, teóricamente, nos integraría.

La realidad es que lo que nos une es el hambre y la marginación. Heridas que aún hoy arrastran y se patentizan, en especial en poblaciones marginales que viven en extrema pobreza, alienadas, excluidas, silenciadas, desterradas de sí mismas, con un mundo interno caótico que se confunde con la realidad exterior.

¿Cómo se puede aclarar el enigma de la persecución?, cuando parte importante de las poblaciones que comentamos, al igual que los mexicanos, viven al margen del lenguaje oficial, con severas fallas en la capacidad de simbolización, agravadas aún más al no compartir la simbología de los citadinos de siempre, distintos de la gente que proviene del campo, de donde son escuchados y acuden al espejismo de la ciudad al ser sometidos por la violencia del lenguaje o el lenguaje de la violencia.

No llegaron las plegarias de los centroamericanos muertos entre las llamas. Hermanos que habían perdido voz y sólo conservaron el grito y el sollozo generadores de persecución.

 

Ya no se sabe si el grito provocador proviene de dentro o de fuera; la realidad se confunde entre murmullos, plegarias, lamentos, silencios, persecuciones permanentes, túnel del tiempo, agujero negro. (José Cueli, La Jornada, Opinión, p. 5)

Muerte a la extranjería

En México, tierra de origen y de tránsito de migraciones masivas, estas contradicciones están particularmente vivas. En la historia nacional, ningún gobierno había hecho y dicho tanto a favor de los migrantes como el actual. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha acompañado su prédica diaria, o casi diaria, a favor de los derechos de los extranjeros en general y de las personas en tránsito en particular, con acciones contundentes, como la iniciativa de derogar el infame artículo 33 de la Constitución.

Además de la motivación de justicia social y desarrollo regional, las obras de este sexenio y programas sociales como Sembrando Vida y Construyendo el Futuro tienen como propósito mejorar las condiciones en los entornos expulsores de población; atacar la pobreza, la inseguridad y los fenómenos de descomposición social son las formas más radicales de combatir las emigraciones por hambre, por violencia y por falta de horizonte de vida. Tal estrategia no sólo busca evitar que más personas se vean compelidas a tomar los caminos que van hacia el norte, sino también hacer deseable el retorno para quienes están allá.

Pero la Cuarta Transformación no ha actuado únicamente en el ámbito nacional, sino que ha extendido la aplicación de tales programas a Honduras, El Salvador y Guatemala, y se apresta a hacerlo también en Belice y otras naciones expulsoras de población.

En los dos primeros de esos países centroamericanos, decenas de miles de campesinos y de jóvenes están siendo disuadidos de emigrar mediante la creación de condiciones favorables para el trabajo en el campo y la vinculación con fuentes de trabajo.

Ello se ha logrado en estricto respeto a las soberanías ajenas y con una colaboración casi exclusivamente simbólica de Washington, que debiera ser el principal interesado en desalentar los torrentes humanos con destino a su territorio.

Es importante destacar que, además de operar tales programas en distintos lugares del agro y las ciudades del llamado Triángulo Norte de Centroamérica, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid) mantiene una misión en Tapachula que propone a migrantes hondureños, salvadoreños y guatemaltecos incorporarlos a Sembrando Vida y Construyendo el Futuro en sus países de origen.

En contraste con estas estrategias, las delegaciones fronterizas del Instituto Nacional de Migración siguen operando como instancias policiales de contención y represión de la migración, en contradicción con el espíritu humanista y abierto del gobierno federal.

La práctica de encerrar (detener, retener contra su voluntad, capturar, privar de la libertad, encarcelar, pónganle la expresión sinónima que quieran) a los extranjeros indocumentados sigue siendo habitual, a pesar de que la estancia sin documentos en el país no es un delito, sino, a lo sumo, una falta administrativa.

 La arbitrariedad y los atropellos de toda clase se sustentan en una xenofobia ancestral que habita incluso en funcionarios y representantes formalmente adscritos a Morena. Y es en este contexto que ocurrió la tragedia de Ciudad Juárez. Lo que el Presidente llama el elefante reumático aplastó 39 vidas de individuos que no habrían debido estar recluidos bajo llave en un recinto oficial.

Independientemente de la atroz política en contra de los migrantes que caracteriza al vecino del norte, México debe avanzar en la erradicación de los remanentes xenófobos y represivos que persisten en su legislación y en su institucionalidad y apresurar el paso en la formulación de una estrategia de Estado que garantice la integridad y los derechos de todas las personas, migrantes o no, en tránsito o en residencia, extranjeros y nacionales. Acabar con la noción de extranjería como pauta gubernamental es un pendiente ético y práctico de ese país nuevo que aún no termina de nacer. (Pedro Miguel, La Jornada, Opinión, p. 23)

Extraviados en la casa propia

Desde hace varios años me he permitido afirmar que México siempre ha carecido de una política migratoria, así como nos ha sucedido en muchas otras materias políticas. Para ello he aprovechado la hospitalidad, tanto de estas páginas como de los foros académicos y de los espacios de comunicación donde me invitan.

Uno de ellos, la Facultad de Derecho de la UNAM, ha mostrado su interés de vanguardia en este asunto. La atingente dirección de Raúl Contreras, quien recién presentó su informe anual, ha puesto al interés académico en las necesidades actuales, en beneficio de la nación.

Por la ausencia de una política nacional de migración es que no sabemos lo que somos nosotros ni lo que son los migrantes. No sabemos cómo tratarlos a ellos ni cómo comportarnos nosotros. Nuestras leyes son confusas, nuestras acciones son difusas y nuestras resultantes son obtusas.

Por eso mismo no sabemos si a los migrantes los debemos encarcelar en una celda, como si fueran criminales, o si debemos permitirles que conviertan nuestros parques en su residencia, como si fueran soberanos. No sabemos si debemos acogerlos o si debemos expulsarlos. No sabemos si esta casa es nuestra, si es de ellos o si es de todos. Si ellos pueden entrar a gritarnos en nuestro país o si nosotros debemos ubicarlos en su realidad y en su país. Eso se llama ausencia de política y proviene de una falta de conciencia.

La migración no es un problema de humanistas, sino un asunto de estadistas. Por eso, nos lleva a un fracaso verlo como un tema humanístico y no como un tema político. Me queda en claro que los migrantes no son nuestros enemigos, pero también estoy consciente de que tampoco son nuestros invitados. Que, así las cosas, ni tenemos el derecho de lastimarlos ni tenemos la obligación de complacerlos.

En todo el mundo, los extranjeros no invitados se llaman indocumentados y los extranjeros invitados se llaman turistas. Tan mal anda el país que trata a los turistas como indocumentados y que a los indocumentados como turistas. No salir de nuestra confusión es muy grave en México, que es país de origen, de tránsito y de destino de migrantes. No recuerdo ningún otro país con las tres variantes migratorias. Los hay tan sólo de destino, de tránsito o de origen. Hace 100 años los italianos migraban hacia Argentina para poder comer, pero ningún argentino se iba de su país. Hace 80 años los alemanes se iban de Alemania para sobrevivir, pero nadie migraba hacia Alemania.

Sin embargo, la migración ha sido relegada como un tema menor de nuestra política. Ni está en el gabinete ni está en el discurso. No es un ministerio de gobierno ni es una promesa de campaña. Como no luce para inauguraciones ni sirve para elecciones, desde siempre a nuestros políticos les ha aburrido y les ha estorbado.

 

La tragedia recién sucedida en Ciudad Juárez es un botón de muestra de lo que hemos venido diciendo. De inmediato nos han surgido muy diversas interrogantes. No sabemos si las víctimas estaban en un albergue o en una prisión. Pero debe ser algo muy malo donde el primer impulso de las autoridades fue negar su participación y se acusaron recíprocamente.

Siento que estamos perdidos dentro de nuestra propia casa. Que no sabemos lo que vamos a encontrar en cada habitáculo. Es más, que por momentos ni siquiera entendemos si estamos en nuestra casa ni comprendemos quiénes somos nosotros ni lo que allí estamos haciendo.

Aclaro que esto no es la culpa de un solo sexenio ni de un solo partido ni de un solo gobernante. Así llevamos ya más de 100 años. Pero eso no es un dulce consuelo, sino una amarga alarma. Ese vacío es lo que ha permitido que la corrupción construya un imperio, que las otras naciones nos dicten políticas y que los illuminati nos humillen sin manera de defendernos.

La fórmula de toda política real o realpolitik es la suma de todo lo que queremos hacer más todo lo que debemos hacer menos todo lo que no podemos hacer. Si de esa operación queda algo, hay política. Si no queda nada, pues no hay nada. (José Elías Romero Apis, Excélsior, Nacional, p. 8)

Cartones

carton 1

(Falcón, La Crónica de Hoy, La dos, p. 2)

carton 2

(Magú, La Jornada, Política, p. 7)

carton 3

(Rocha, La Jornada, Política, p. 10)

carton 4

(Jabaz, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

carton 5

(Kemch, El Universal, Opinión, p. 22)

carton 6

(Waldo, El Universal, Opinión, p. 23)

carton 7

(El Chavo del Toro, El Economista, Política y Sociedad, p. 63)

carton 8

(Perujo, El Economista, El Foro, p. 71)

carton 9

(Osvaldo, El Sol de México, Análisis, p. 12 y Ovaciones, Opinión, p. 28)

carton 10

(Patricio, El Sol de México, Análisis, p. 14 y La Prensa, Editorial, p. 6)

carton 13

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 48)

carton 11

(Alarcón, El Heraldo de México, La dos, p. 2)