La guerra política que literalmente congela al Congreso de Estados Unidos alcanza niveles de animosidad que desafían precedentes y hacen temer consecuencias.
El choque se refleja en narrativas a veces diametralmente distintas, sobre todo, lo que ocurre en el país, con lo que parece desde afuera una creciente animadversión entre los dos partidos políticos, grupos sociales y étnicos.
La situación es tal que no parece haber acuerdos ni negociación posible sobre prácticamente ninguno de los grandes temas que enfrenta EU, sean sociales, económicos o políticos, con los dos grandes bandos aparentemente dispuestos a convivir con más o menos civilidad, pero no a colaborar del todo.
La situación empeoró durante el régimen de Donald Trump y ahora las diferencias parecen irreconciliables, pero no es una tendencia nueva. Ya en 2012 había señalamientos en ese sentido y apuntaban a que Estados Unidos es un país que constantemente habla de unión y que, sin embargo, afirmaba el politólogo Bill Schneider, sólo se une en tiempos de crisis.
Los debates sobre migración, reforma fiscal, leyes agrícolas quedan habitualmente empantanados en el Congreso, lo que ya hace años obliga a un uso creciente del decreto como herramienta de gobierno. Es preocupante lo que hoy sucede en la cabeza de un hegemón que sólo parece encontrar unidad frente a lo que percibe como amenazas externas. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p.25)
En su negativa de pactar con los EU acuerdos a la medida ahora de los intereses nacionales estadounidenses, el Gobierno del presidente López Obrador está sometido a una pinza de poder: de un lado, el lado sonriente de la vicepresidenta Kamala Harris; del otro, las manos visibles de la CIA, la DEA y el Departamento de Defensa de la Casa Blanca.
El punto a analizar radica en el hecho de que la formación política de la vicepresidenta y su comportamiento ético contra la tortura de la CIA al negar su voto a la ratificación de la directora de la agencia con Trump por su participación directa en la tortura en interrogatorios contrasta con la reactivación de la estación de la CIA en México y los operativos en curso de la DEA -hasta ahora tres: Operación Python, Operación Rompeolas y Operación Angels Envy– contra cárteles mexicanos.
Los tres temas visibles de la agenda de EU son claros: migración, narcotráfico e inversión extranjera en el comercio. Y los temas invisibles tienen que ver con la lógica de la seguridad nacional estadounidense: estabilidad geopolítica de aliados, democratización por encima del populismo y contención de China y la URSS en el espacio directo de seguridad del territorio estadounidense.
En el escenario de la visita de la vicepresidenta Harris se registró la llegada del director y del subdirector de la CIA en México, de manera presunta como avanzada a la visita física de la funcionaria. Sin embargo, la CIA carece de infraestructura y de protocolos de seguridad personal y a nivel de la Casa Blanca la tarea corresponde al servicio secreto y al FBI.
En este sentido, la CIA está consolidando nuevos acuerdos de seguridad con instancias operativas del Gobierno mexicano para restaurar el dominio de los intereses de seguridad nacional de Washington sobre México. Por ello, la comunidad de los servicios de inteligencia y seguridad nacional de EU será la titular efectiva de la agenda real de la Casa Blanca.
Zona Zero
Los efectos no formales de la violencia criminal en el proceso electoral tienen tres pistas: la de la violencia en la construcción de cacicazgos políticos, la de control criminal de gobiernos en territorios municipales y la construcción aún en ciernes de brazos políticos en espacios locales por parte de los cárteles que requieren de plazas territoriales. En algunas oficinas del Gobierno federal se están haciendo estos análisis. (Carlos Ramírez, 24 Horas, Estados, p. 13)
Que a partir del próximo sábado la Marina Armada de México, que encabeza Rafael Ojeda Durán, se hará cargo de la administración de todos los puertos del país, luego de que concluyó el periodo legal previsto en la reforma impulsada desde el gobierno para terminar con la corrupción en la entrada y salida de mercancías. La estrategia se complementa con el control que tiene la Sedena de cuatro aduanas en el norte del país, que se ampliarán a toda la frontera con EU por orden presidencial. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
Se asegura que se robaron más de 1,200 millones de dólares entre Florian Tudor y su mafia rumana. A Tudor, conocido como El Tiburón y ligado a la Banda de la Riviera Maya, lo detuvieron el jueves 27 de mayo, elementos de la Fiscalía General de la República (FGR) en la Ciudad de México.
Florian Tudor es requerido por el Gobierno de Rumania acusado de delincuencia organizada, extorsión y tentativa de homicidio agravado.
Con muy poca dignidad pataleó y gritó como delincuente de poca monta.
La detención se realizó en las instalaciones de la FGR, pero no fue fácil, hubo golpes, jaloneos y gritos. En un video que pudimos ver, se aprecia como dos hombres detienen al rumano y lo intentan sacar de una oficina, mientras gritaba “me están levantando”, ante su resistencia dos agentes más tuvieron que apoyar a sus compañeros y lo tomaron por pies.
Descendió por unas escaleras, pero la detención se complicó cuando llega a unos arcos detectores de metal donde le sueltan las piernas para pasar, y el extranjero grita “me están ahorcando”. Al llegar al estacionamiento, es puesto en el piso y comienza a decir “me siento mal, me están matando”, nuevamente es sometido por piernas y brazos y subido a una camioneta blanca.
Si observa el video, la detención se hace con apego a la ley, pero Tudor es quien pelea por librarse. Y como no, si este delincuente se siente impune. Había sido recibido hasta por la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana como orden del Presidente de la República, quien asegura que hay que respetar los derechos humanos de estos detenidos.
El encuentro ocurrió luego de que la UIF le congelara diversas cuentas bancarias. Aunque la UIF le concedió audiencia para el 12 de marzo, el supuesto empresario rumano no acudió a la cita que tenía programada con las abogadas del área de Procesos Legales, tal y como él lo había solicitado. De esta manera perdió la oportunidad de descongelar sus cuentas y demostrar que su dinero no estaba ligado a los presuntos desvíos que realizó clonando tarjetas.
Por supuesto se sabe delincuente, pero también sabe que puede argumentar violación a sus derechos humanos, aunque no sea realidad.
En un comunicado, la FGR detalló que, al momento de la aprehensión, un agente del Ministerio Público federal intentó obstaculizarla y el abogado de Florian Tudor agredió a golpes a los agentes de la Policía Federal Ministerial, por lo que ambos individuos también fueron sometidos y detenidos, para ponerlos a disposición del Ministerio Público federal, por los delitos que correspondan.
El Tiburón fue trasladado al Reclusorio Norte, donde se resistió a que le practicaran los exámenes médicos correspondientes, con lo que prolongó hasta las 8 de la noche su audiencia de control de detención; finalmente un juez de control calificó de legal su detención. Estamos hablando de un sujeto que robó a turistas nacionales y extranjeros en los principales destinos turísticos de México.
Tudor es señalado de liderar la mafia rumana, usaba una red de cajeros automáticos modificados a los que les colocaban en la ranura donde se ingresa la tarjeta un dispositivo denominado skimmers, el cual lee la banda magnética de las tarjetas para obtener el número del plástico, fecha de expedición, nombre del titular y número de seguridad; con esta información clonaba las tarjetas para tener a su disposición el dinero en efectivo.
Operaba, principalmente, en Quintana Roo, pero también en Puerto Vallarta, Jalisco, y Bahía de Banderas, en Nayarit.
Su presunta red está conformada por rumanos y rusos, con quienes comenzó a realizar los atracos desde hace 10, cuando Tudor llegó a la Riviera Maya. Esto luego de que en Roma fuera encarcelado por introducir un chip a un cajero automático.
Ya en la Riviera Maya (Cancún, Sayulita, Playa del Carmen, Cozumel y Tulum) armó a sus clonadores de tarjetas.
En febrero pasado, el caso acaparó las portadas y titulares de los medios debido a que los fraudes bancarios se habían extendido a la península de Baja California. Además, el grupo presuntamente encabezado por Tudor se habría aliado con el Cártel de Sinaloa.
Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), a través de su cuenta de Twitter, celebró la detención y dijo que era un caso denunciado en su momento por la UIF en una investigación conjunta con diversas instituciones.
Un día después, el viernes 28 de mayo, Florian Tudor fue tema durante la conferencia mañanera en Palacio Nacional. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, aseguró que la extradición del rumano sería rápida. Evitó dar una fecha, pero explicó que “nosotros estamos apoyando y tenemos que participar con la FGR, de ahí dependemos; los tiempos, los movimientos, dependen de la fiscalía, nosotros lo que hacemos es acompañar el proceso, pero yo creo que va a ser muy rápido”.
Funcionarios de la FGR indicaron que aún falta que Rumania presente formalmente la petición de extradición, para lo cual tiene un plazo de 60 días.
Pero ese mismo día, los buenos augurios y celebraciones fueron eclipsados por un juez federal que frenó el traslado del rumano. Desde el Juzgado Décimo de Distrito en Materia Administrativa de la Ciudad de México “se concede de oficio la suspensión de plano para el único efecto de que no se ejecute la extradición, debiendo quedar el quejoso en cuanto a su libertad personal a disposición del juzgado de Distrito de Amparo en Materia Penal en la Ciudad de México, en turno, al que se considera legalmente competente”.
Es decir, el juez en materia administrativa se declaró incompetente para llevar el caso y lo pasó a un juzgado en materia penal.
Ante estas contradicciones que aparecen tras la detención de El Tiburón, hay que mencionar que en México no hay carpetas de investigación en su contra, si bien hubo una detención, fue más por la petición que hicieron autoridades judiciales de Rumania, que por los delitos que haya cometido en nuestro país, pese a los dos años de investigación que ha hecho la UIF.
¿Será este caso de Florian Tudor, experto en manejar las leyes a su antojo y de amedrentar periodistas, otro más de justicia inútil? (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p.11)
Hace unos meses la detención del exsecretario Salvador Cienfuegos en el aeropuerto de Los Ángeles causó revuelo. La DEA llevaba años siguiéndole la pista. La detención, y los señalamientos de que el general había brindado protección a un grupo criminal conocido como Los Mazatlecos, cayeron como un balde de agua fría. Algo muy grave debió avizorarse en el Ejército y en Palacio Nacional, pues el gobierno de México jaló todas las palancas a su alcance para presionar a la administración Trump y lograr que Cienfuegos fuera devuelto a México fast-track. No sólo eso. Ni siquiera se intentó simular que las acusaciones contra el exsecretario se investigarían en serio en nuestro país, como había sido el compromiso de nuestro gobierno. La FGR siguió la instrucción de dar carpetazo al asunto y exonerar a Cienfuegos de forma sumaria.
Para rematar con un golpe en la mesa, en diciembre se aprobó una reforma a la Ley de Seguridad Nacional que constituía una clara represalia para las agencias norteamericanas de inteligencia por osar investigar a un militar de la talla de Cienfuegos sin antes dar vista al gobierno mexicano. Dicha reforma obliga a todos los agentes extranjeros que operan en el país a compartir la inteligencia que generen con autoridades mexicanas. Es una disposición destinada a ser ignorada, pero que bien podría utilizarse contra las agencias norteamericanas en caso de que decidan volver a saltarse las trancas.
Sin embargo, por los acontecimientos de los últimos días parece que el affaire Cienfuegos no ha terminado. En primer lugar, miembros de la familia LeBarón presentaron un amparo para buscar que se abra nuevamente la investigación contra Cienfuegos. Como recordarán, en noviembre de 2019 nueve mujeres y niños de la comunidad mormona, todos mexicano-estadounidenses, fueron masacrados por un comando criminal al transitar por un camino rural en Bavispe, cerca de los límites entre Sonora y Chihuahua. A raíz de esta tragedia, los LeBarón se han consolidado como promotores de la justicia internacional (actualmente buscan que un fiscal, en Estados Unidos, acepte llevar el caso de la masacre en Bavispe). La decisión de los LeBarón de alzar la voz e iniciar acciones legales contra el carpetazo sin lugar a dudas abre la posibilidad de que, a pesar de las presiones de Palacio Nacional, haya una verdadera investigación en el caso Cienfuegos.
dio a conocer que William Burns, director de la CIA, había llegado a México para reunirse con Marcelo Ebrard (sin embargo, AMLO aclaró al día siguiente que la visita de Burns tendría lugar “en unos días más”). Hay muchos probables temas en la agenda de Burns en México. Formalmente la visita se enmarca dentro de los preparativos de la próxima gira de la vicepresidenta Kamala Harris. Sin embargo, probablemente Burns busque alguna garantía de que la Ley de Seguridad Nacional no será usada en contra de los agentes norteamericanos que operan en México. Tampoco descartaría que Burns exija que México cumpla con su parte del trato en relación con Cienfuegos y que, tras el amparo de los LeBarón, el gobierno al menos deje de obstaculizar la investigación.
Otra buena noticia para la colaboración internacional en materia de seguridad fue la detención, el jueves pasado, de Florian Tudor por parte de la Fiscalía General de la República. Como relataba hace un par de meses en este espacio, Tudor –de origen rumano– es identificado como el líder de la Banda de la Riviera Maya, una red delictiva dedicada a la clonación de tarjetas de crédito en destinos turísticos
Tudor se había convertido en un personaje emblemático de la impunidad en nuestro país. Fue detenido en 2019, en posesión de armas de alto calibre y quedan pocas dudas sobre su responsabilidad como líder de la Banda de la Riviera Maya. Sin embargo, en aquella ocasión Tudor salió libre gracias a un prodigioso amparo. Todo indica que el rumano logró comprar la complicidad de personas muy arriba en las instituciones de seguridad y en el Poder Judicial.
rumanas también emitieron desde hace tiempo una orden de aprehensión en su contra, hasta el jueves pasado Tudor seguía viviendo libremente en Cancún, e incluso fue recibido en marzo por la secretaria de Seguridad del gobierno federal, Rosa Icela Rodríguez. Está en entredicho si Tudor podrá nuevamente salirse con la suya. La intención era extraditarlo de forma inmediata a Rumania. Sin embargo, de último minuto consiguió que un juez federal emitiera una suspensión que por el momento frena esa posibilidad.
En cualquier caso, el amparo presentado por los LeBarón, la visita de William Burns y la detención de Tudor son alentadores. Sin temor a exagerar, en México tenemos a los grupos criminales más prósperos y poderosos del mundo. Es una realidad que esos grupos invierten fuerte para tener a las autoridades de su lado. A algunos los sobornan y a muchos otros los intimidan. Como hemos visto durante las campañas, y como es una realidad casi cotidiana en la policía, los criminales tampoco dudan en exterminar a quienes les estorban. Tras años de este constante asedio, la delincuencia inevitablemente se ha infiltrado muy profundo en las entrañas del Estado mexicano. Para comenzar a revertir esta situación el gobierno va a necesitar ayuda, y sobre todo mucha presión, tanto doméstica como foránea, en particular, de Estados Unidos. (Eduardo Guerrero Gutiérrez, El Financiero, Nacional, Política y Siciedad, p.40)
En el último cuarto de siglo, varios especialistas de los principales centros de investigación que estudian las variaciones climáticas en México han señalado cómo en varias ciudades aumenta la temperatura. Una primera medición mostraba tal fenómeno en Hermosillo, Puebla y el entonces Distrito Federal. Seguramente en otros centros urbanos ocurría lo mismo pero ya nos acostumbramos a que el Servicio Meteorológico Nacional nos informe que cada vez hace más calor en el país. El de 2019 fue, por ejemplo, el que más días registró desde 2015, en especial durante abril y mayo. También lo fue el que menos viento ha tenido.
Ese aumento se observa en el resto del planeta. Bueno es recordar cómo en el verano de 2003 en París y en otras ciudades de Francia murieron cientos de personas mayores debido a la canícula.
Las víctimas no tuvieron el auxilio de sus familiares ni del personal médico. Se habían ido a disfrutar sus tradicionales vacaciones. Algo semejante, aunque con menos pérdidas humanas, sucedió en España. Hace dos años, altas temperaturas en el mundo colocaron al mes de agosto como el más caluroso registrado en el hemisferio norte, según el registro que sobre el tema se realiza desde hace 142 años. Superó al de junio-agosto de 2016 y afectó la cobertura de hielo marino del Ártico, mientras la temperatura de la superficie del mar a nivel global fue la más alta registrada hasta entonces.
También en 2019 las temperaturas aumentaron durante el verano en el hemisferio sur, afectando especialmente al continente africano, a Sudamérica y a la región de Hawái. En este siglo registran los tres periodos más cálidos de la historia.
En África dejó y sigue dejando incontables daños por la falta de lluvias. El resultado: muerte de miles de personas, de los animales que sirven de sustento a millones de familias, a lo que se agrega la pérdida de cosechas de los alimentos básicos. El fruto de todo esto es que más de 15 millones de personas, en especial niños, carecen de agua y comida.
A ellos se agregan cada día otras víctimas del calor, de la sequía. Como no llueve, dejan sus hogares ancestrales. Son las víctimas del calentamiento global. Los países europeos que antes explotaron al máximo las riquezas de sus colonias en África, miran para otro lado y se alarman porque, en busca de sobrevivencia, les llegan miles de todas las edades.
Agreguemos los conflictos armados en varias partes de África, cuyo motivo es controlar los lugares donde hay agua y posibilidades de subsistir. El preciado líquido convertido en botín de guerra entre grupos humanos y países.
No hay que viajar hasta ese continente para saber de los que migran por el aumento de las temperaturas. Los tenemos en Centroamérica, donde familias completas abandonan sus pueblos en busca de empleo en las ciudades, donde conforman cinturones de miseria. Los que pueden reunir los recursos necesarios, emprenden el viaje desde El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua y Haití, por ejemplo, hacia Estados Unidos, donde esperan mejorar su situación. Cada vez se documenta mejor ese dramático peregrinar a través de México, plagado de abusos de autoridades y grupos criminales.
Igualmente, en nuestro país tenemos desplazados por el aumento de la temperatura y la sequía, por el calentamiento global. Son por lo general jóvenes y su meta es convertirse en mano de obra barata en los más diversos oficios en Estados Unidos. Aquí están por todas partes. Con la pandemia, en biciclietas surtieron de comida a cientos de miles de residentes de Nueva York, por ejemplo. Gracias al dinero que nuestros migrantes envían a sus familiares en México, el sector rural no está en peores condiciones.
Este año hemos visto en casi todo el territorio nacional los estragos que deja el calor y la falta de lluvias. En las ciudades hay zonas donde el racionamiento del agua es permanente. En el agro, muere el ganado y se pierden las siembras de productos básicos. Mal distribuida, el agua no se entrega en los distritos de riego de manera justa. Hay acaparamiento de líquido. Los programas oficiales hacia el campo se realizan descoordinadamente y olvidan la urgencia de cuidar al máximo las fuentes de agua y utilizarlas racionalmente; de evitar la deforestación. Así las cosas, el calentamiento global seguirá minando al sector rural, el más necesitado de atención por el sector público y la sociedad. (Iván Restrepo, La Jornada, Opinión, p.15)
Existen 50 consulados de México en todo Estados Unidos y, sus empleados viven momentos difíciles ya que su patrón los está dejando a la deriva, la Secretaria de Relaciones Exteriores, no les ha renovado sus visas de trabajo por hasta 12 meses como “prestadores de servicios profesionales independientes” y se han enfrentado a la realidad de no tener permiso para residir legalmente.
Las llamadas visas A2, fueron el resultado alcanzado por los gobiernos de los presidentes: Enrique Peña Nieto y Barack Obama, que limitaba hasta 5 años sin posibilidad de renovación la permanencia de funcionarios mexicanos que trabajaban de tiempo completo en los consulados y embajada, este plazo vence en tan sólo 3 meses, en agosto próximo.
La Secretaria de Relaciones Exteriores de, Marcelo Ebrad, ha reconocido que, de los 1,642 empleados con un contrato laboral temporal, hay 505 cuyas visas expiran en menos de 90 días y de ellos 316 no tendrán posibilidad de renovarlas. En diciembre pasado la cancillería mexicana informó que estaban “renegociando” con Estados Unidos y en particular con el Departamento de Estado una solución e incluso estimó que, para febrero pasado tendrían una respuesta, situación que aún no sucede y que amenaza al personal que trabaja en las representaciones mexicanas en el país de las barras y las estrellas.
Los despidos ya comenzaron y por lo pronto 50 empleados de los Consulados en: Raleigh, Dallas, Denver, Chicago, Houston, Indianápolis, Las Vegas, Los Ángeles, Nueva York, Presidio, San Antonio y San Francisco, quedarían indocumentados, con una historia de vida que amenaza por terminar abruptamente.
La inestabilidad que sufren los “prestadores de “servicios profesionales independientes” no se limita a las visas. Ya desde 2015 enviaron una carta al entonces embajador de México en Estados Unidos, Miguel Basáñez, exigiendo: aumento salarial, seguridad social, fondo de ahorro para el retiro y seguro médico para sus familiares directos y dependientes. Pero la ley no los ampara y no suman derechos de antigüedad – todos ganan un suelo promedio de $2,300 dólares mensuales, así tengan un día o 40 años de servicios, ni integrarse al sistema de pensiones en Estados Unidos, ni en México.
Platiqué hace unos días con uno de estos trabajadores consulares y me dijo…” Si la función de Cancillería es proteger los derechos laborales de los mexicanos en el extranjero, debería empezar por proteger los de sus mismos trabajadores“.
La ya de por sí grave situación de estos trabajadores mexicanos que están en los consulados y en la embajada misma, amenaza con generar un conflicto de proporciones importantes ya que, en promedio 10 empleados menos habrá en cada consulado, lo que afectará los trámites y creará un retraso histórico de citas, peor del que ya existe. (Alma Rosa Núñez, Contra Replica Online)