Quien hace control de daños es Francisco Garduño, titular del Instituto Nacional de Migración, que después de la tragedia de la estación migratoria de Ciudad Juárez donde murieron 40 migrantes… con pinturas, pues acaba de inaugurar un mural en la estación migratoria “Las Agujas” de la Ciudad de México como una apuesta para la “humanización” de esos espacios carcelarios migratorios.
Grupos de derechos humanos aseguran que una verdadera humanización iría más bien por el lado de dejar de criminalizar a las personas migrantes, dejar de incomunicarlas, brindarles información sobre sus posibilidades de regularización migratoria o solicitud de asilo y facilitar esos procesos, brindarles atención médica oportuna, y permitir la entrada de abogadas y abogados para la orientación a las personas. (Redacción, El Sol de México, República, p. 2)
Hace unos días realicé un viaje de la ciudad de Oaxaca a la ciudad de México, junto con mi sobrino de 17 años, abordamos un autobús de segunda clase en una corrida que salió a las diez y veinte de la noche, en una terminal ubicada a diez minutos del centro histórico de esta capital. Fue un viaje complicado, angustiante. Las revisiones frecuentes de los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) y del personal supervisor de la línea de autobuses, imprimieron a la noche un toque de zozobra. Sumaba a esto que la mañana de ese jueves las noticias informaban que un autobús de pasajeros -también de segunda clase- se había volcado en la región mixteca dejando un saldo de 30 personas fallecidas; los sentidos venían alerta.
Había transcurrido menos de una hora de trayecto cuando la primera revisión de los agentes del INM hizo descender del autobús a cuatro hombres y una mujer que origen centroamericano, todos jóvenes de entre 25 y 30 años, vestidos con ropa casual y deportiva, portaban en el pecho su pasaporte colgado en un portacredencial; cada uno acreditó a los oficiales su estadía legal en el país. El resto de los pasajeros fuimos escudriñados para saber si debíamos bajar o no.
En la segunda revisión, cerca de las tres de la mañana, los agentes del INM nos pidieron tener los documentos de identificación a la mano, los revisaron una a una. A quienes iban dormidos los despertaron para solicitar la identificación. De ese modo detectaron a un pasajero que portaba una credencial falsa. Era un hombre de aproximadamente 50 años, de ropa con aspecto humilde y que hablaba inglés. Le pidieron que bajara del autobús y se lo llevaron. Mientras, otro pasajero con aspecto de turista no lo molestaron para la inspección, era un hombre de origen estadounidense, joven y de piel blanca que no se enteró del retén. Seguimos el trayecto con un pasajero menos.
Nos esperaban dos horas de viaje y tres inspecciones más: una del INM y dos de la línea de autotransporte, fueron recorridos rápidos y superficiales a lo largo del pasillo del autobús, a media luz y con la mayoría de pasajeros dormidos. En ningún caso se comentó la ausencia del hombre detenido por los agentes de migración, pese a que, en la bitácora de viaje existía como un pasajero a bordo. El turista de origen estadounidense nunca fue requerido para identificarse.
Aunque estas supervisiones son habituales en los viajes en autobuses de segunda clase, llama la atención que siga vigente la forma cómo se realizan estas revisiones a pesar de la resolución de la Suprema Corte en 2022 determinó que son anticonstitucionales y discriminatorias, además que violan la normativa sobre igualdad y derecho al libre tránsito en el país. Esto porque son prácticas discrecionales que dependen de que los agentes identifiquen a los migrantes indocumentados con base en su raza, color de piel, apariencia física e idioma que hablan, es decir, conforme a perfiles raciales.
Si bien, esta resolución abre la posibilidad a cualquier persona en el territorio mexicano sea sometida a una revisión migratoria y solicita un amparo a un juez, este tendría que apegarse al criterio de la Corte, pero no impactó en el modo de operar de los agentes del INM, ni entre la Guardia Nacional. Las revisiones están fundamentadas en la subjetividad de la apreciación visual de los agentes en torno a la apariencia física de los pasajeros. De ahí que, en un país con fenotipos similares a los países vecinos de Centroamérica, es común que la discrecionalidad de la revisión arroje resultados inexactos, como consecuencia, los mexicanos son confundidos con migrantes.
De la experiencia surgieron muchas preguntas: ¿Qué pasa con los pasajeros que retienen los agentes del INM?¿Cómo se garantiza la autenticidad del personal del Instituto de Migración? ¿Por qué los operativos sólo se aplican en transportes de segunda clase? ¿Quién garantiza la integridad de la totalidad de pasajeros a bordo? Y lo más agobiante del caso, cuando a medianoche te bajan casi dormido del autobús ¿Quién y cómo se garantiza la integridad de tu vida a media carretera?
En meses recientes hemos sabido que en las carreteras de territorio mexicano, lo mismo en Michoacán, Reynosa o Cancún, los camiones de pasajeros son interceptados en busca de personas indocumentadas o sustancias ilícitas; en ocasiones quienes protagonizan esas detenciones son gente de grupos del crimen organizado. Con la forma de operar del Instituto de Migración, la posibilidad al crimen y a las irregularidades que atentan contra los pasajeros se potencializan de manera alarmante. Así de vulnerables estamos en la carretera. (Norma Bautista, El Universal, Online)
Desde inicios de 2021, el gobierno republicano de Texas puso en práctica una estrategia denominada Estrella Solitaria (Lone Star en inglés), con el objeto de contrarrestar la migración ilegal, el tráfico de drogas y la trata de personas en su frontera con México.
El pasado 8 de junio, el gobernador Abbott anunció el despliegue de barreras marinas a lo largo del río Bravo, señalando que los primeros tramos se colocarían cerca de Eagle Pass. Poner boyas acuáticas en la línea divisoria internacional tiene implicaciones en diversos ámbitos. Los medios han resaltado aspectos humanitarios: una joven embarazada quedó atrapada y sufrió un aborto involuntario al tratar de liberarse, cuatro migrantes se ahogaron; también se han mencionado cuestiones éticas: se ha alegado que los integrantes de la Guardia Estatal han recibido órdenes de rechazar físicamente a los migrantes y negarles agua, aunque estén deshidratados.
Los temas partidarios abundan. Más allá que el ejercicio de las cuestiones relativas a asuntos fronterizos y aduaneros corresponde a las autoridades de Washington D.C. (por lo cual las acciones derivadas de Estrella Solitaria, presumiblemente, invaden la esfera de competencia federal), la puesta en práctica de la estrategia se orienta a fortalecer la imagen del gobernador texano a nivel nacional, contrastando su actuar con el enfoque más laxo de la administración federal. En una carta enviada por el gobernador al presidente Biden en noviembre pasado, Abbott señaló dos disposiciones constitucionales que le permiten actuar en contra de la “invasión” de quienes se internan en territorio texano sin autorización. Según él, dado que el gobierno federal no ha cumplido su deber de proteger a las entidades federativas en contra de invasiones, lo que ha puesto a Texas en peligro inminente, se han creado las condiciones para que el gobierno estatal se involucre en una “guerra”. Algunos observadores plantean que, al desafiar la política migratoria federal, el gobierno texano busca una vía para llevar la controversia hacia la Corte Suprema. La idea sería presentar un asunto que permita a la mayoría conservadora de ese tribunal modificar el statu quo de manera que los gobiernos estatales queden autorizados a repeler y perseguir a los migrantes.
Si la colocación de barreras marítimas intentaba provocar un pronunciamiento del máximo tribunal, el camino hacia esa instancia será más largo de lo planeado por Abbott. Los alegatos de la demanda del gobierno federal, presentada el lunes pasado ante el juzgado federal de Texas Occidental, omite hacer cualquier referencia a cuestiones constitucionales. La inconformidad del Departamento de Justicia está fundada totalmente en una ley federal de 1899, relativa a la regulación de puertos y ríos. La norma prohíbe construir cualquier estructura en los ríos navegables sin contar con la aprobación de las autoridades federales. También impide crear cualquier obstáculo en la capacidad de navegación de los ríos, a menos que se cuente con la autorización expresa del congreso federal. Aunque previsiblemente el juzgado favorezca al gobierno federal, es importante para México mantenerse pendiente de la evolución de este proceso legal. (Mauricio I. Ibarra, La Razón, México, p. 7)
Los migrantes mixtecos, como muchos otros más, no se van del todo, pero están formando ya de dos países una nación grande y diversa. (Redacción, La Jornada, C.p.)
