Opinión Migración 310822

Sofisma

Zacatecas está en llamas, lo mismo Michoacán, ¿de quién es la culpa? ¿Acaso es del Gobierno de los Estados Unidos? Más bien como que imponer la paz social es labor del Gobierno mexicano. Por supuesto que a este su h. escribano no le interesa polemizar con la que pudiera ser la corcholata más pensante del trío que ha mostrado el señor López como posibles sucesores.

Más que un SOFISMA, se antoja que sea una falsedad completa responsabilizar de la VIOLENCIA EN MÉXICO al Gobierno de Estados Unidos quesque por no frenar el tráfico de armas hacia México, como lo hizo AYER el Canciller Ebrard en el Senado, en respuesta a una afirmación (certera) del Embajador norteamericano, Ken Salazar, de que la violencia en México ahuyenta la inversión.

Y a nuestro Gobierno ¿qué le falta para frenar el tráfico de armas en seco al sur del Bravo? Después de todo, las aduanas están ya en manos del Ejército, ¿por qué de nuestro lado no detenemos la entrada de armas a México que van a parar a manos de los cárteles?

Estados Unidos tiene sus leyes, por cierto muy diferentes a las de México en lo que a posesión de armas se refiere, ellos aplican SUS LEYES al norte del Bravo y nosotros -es decir, nuestro Gobierno- tiene como responsabilidad aplicar nuestras leyes al sur del Bravo.

Está medio carancho que esperemos que una potencia extranjera realice la labor que le toca al Gobierno mexicano en territorio mexicano. ¡Ni modo que el Gobierno del Tío Joe Biden aplique SUS leyes en México! Ellos aplican las leyes que corresponden en su territorio, en el que no es ilegal comprar o poseer armas. Cuando esto se convierte en ILEGAL es en el momento mismo en que estas armas CRUZAN el Río Bravo y se internan a México.

¿A quién le toca, pues, frenar el tráfico de armas? ¡Al Gobierno mexicano, por supuesto! Es éste -y no el de Biden- el que FALLA, el que NO CUMPLE, por corrupción (risible nos pareció la afirmación presidencial de ayer en la que presumió que en su Gobierno no hay “rateros”). ¡Claro que los hay! El que lo sean y gocen de IMPUNIDAD es otra cosa, pero de que los hay, los hay, y es por ello que se ha enraizado en México la VIOLENCIA y el porqué las ARMAS entran como caldo por coladera a nuestro territorio para ir a dar a manos de los cárteles y sus sicarios.

Esto de buscar a quién culpar en vez de ir en pos de SOLUCIONES es algo muy mexicano, muy de los políticos mexicanos, y a ello se debe el que en un preponderante número de temas continuemos con los mismos VICIOS DE ANTAÑO. Parecemos un Torton atorado en un lodazal, mucho ruido, mucho escándalo y quemar hule, pero no salimos del mismo charco: en lugar de buscar un malacate que nos rescate, nos la pasamos discutiendo quién fue el que atascó el camión.

¡No importa! El problema no es quién lo atascó, sino el hecho de que está hasta las salpicaderas en el fango y hay que sacarlo, ¡echarle la culpa a Tino o a Toribio no lo va a extraer del fango!

Esforzarse en diseñar y aplicar SOLUCIONES al dilema muy probablemente lo logrará; buscar a quién echarle la culpa no soluciona nada. Por ello afirmamos desde el inicio de este modesto opus que lo que dijo el Canciller Ebrard ayer equivale a un sofisma. Que en la política del Primer Mundo resulta equivalente a una mentira, pues en el meollo representa una posición infundada e improcedente.

Puede que tenga una labor terapéutica entre los miembros del círculo cercano al poder gubernamental, algo que los libera ante el espejo de TODA CULPA, del estigma del fracaso (“No soy yo, fueron los gringos”), pero no siendo aplicable al problema realmente no contribuye a solucionarlo.

Más allá, entre más se apega el Gobierno a esta mentira, a esta falsedad, culpando a extranjeros de NUESTROS fracasos, el problema evoluciona. Ello puesto que entre más demoremos en “adueñarnos” de la problemática más empeora ésta, y MENOS se desarrolla la capacidad de los responsables reales de encontrarle la solución.

Entendemos perfectamente que culpar a Estados Unidos de los males de México es la “línea” actual del Presidente en turno, línea muy cubana, muy de la izquierda latina, y que sus empleados y aspirantes, verbigracia las tres corcholatas, tienen que seguirla y plegarse a ella -sobre todo en el discurso público-, pues no pueden aparentar estar en una diferente página que aquella de la que lee su jefe y DESTAPADOR oficial. ¡Esto aunque las corcholatas se consideren “quitapón”!

Recordemos que lo que busca este Gobierno es PERPETUARSE a través de interpósita persona, y darles “continuidad” a los programas e ideas de la 4T, por más fallidas que hayan resultado. (Manuel J. Jáuregui, Reforma, Opinión, p. 12)