Opinión Migración 310823

Fuera de Agenda | La ruta de las armas

La visita pasó de largo para los medios de comunicación de casi todo el país pero no para la prensa en Coahuila, donde el pasado martes el secretario de la Defensa Nacional inauguró las nuevas instalaciones de la 47 zona militar en Piedras Negras. Este punto en la frontera norte donde hasta el 2021 se encontraba la sede de la Guarnición Militar, es estratégico por las implicaciones que ha tenido este sexenio el aumento de la violencia en las entidades vecinas y el crecimiento del tráfico de migrantes en la llamada ruta noreste que abarca Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

La 47 zona militar es una de las cuatro nuevas zonas militares que han entrado en operación en este sexenio. Tiene como jurisdicción la parte norte de Coahuila, donde están desplegados el 12 regimiento de caballería y la décima Compañía de Infantería No Encuadrada (C.I.N.E.) con sede en Ciudad Acuña. Su área de colindancia es el sector Eagle Pass y Del Río, Texas, donde han realizado “operaciones espejo” contra tráfico de armas y droga.

Un informe de la secretaría de la Defensa Nacional fechado en febrero del 2022, señalaba que hasta esa fecha se habían registrado en distintos puntos de la frontera ocho aseguramientos de armas bajo una modalidad hasta hace poco desconocida. Los decomisos en su mayoría en Reynosa, habían sido de componentes que ingresaron por partes y aquí fueron armados.

Se habían contabilizado hasta ese momento 186 fusiles y tres pistolas, ocho ciudadanos norteamericanos quedaron detenidos. El informe señala que en este punto de la frontera ingresan armas que son para el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cartel del Golfo (CDG) y el llamado Cartel de Santa Rosa de Lima. Por Nuevo Laredo ingresan armas para el Cartel del Noreste, Cártel del Pacífico (CDP-Sinaloa), CJNG y CDG. En Ciudad Juárez ingresan armas para los Mexicles, La Línea, Aztecas, Nuevo Cartel de Juárez (NCJ) y CDP-Sinaloa. Por Tijuana y Mexicali llegan para CJNG, CDP-Sinaloa y Cartel de los Arellano Félix.

En este sexenio Nogales en la frontera de Sonora con Arizona, pasó de ser Guarnición y se convirtió en la 45 zona militar, con dos regimientos de caballería y un grupo especial desplegados. Su área de operación es la colindancia con Yuma y Tucson, Arizona. Por aquí ingresan armas para el NCJ y CDP-Sinaloa.

El documento militar resalta que periódicamente se realizan juntas de comandantes fronterizos México-EU, donde participan representantes estadounidenses del ejército del norte, Guardia Nacional, y funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza CBP y Patrulla Fronteriza. Este mecanismo de coordinación se implementó para atender la problemática de seguridad en los tres mil 152 kilómetros de frontera común, donde las operaciones con las nuevas zonas militares se han sectorizado. México tiene seis zonas militares colindantes con territorio estadounidense, juntas suman tres mil 296 efectivos apoyados por cuatro aeronaves y 27 equipos no intrusivos.

Piedras Negras, Coahuila es la más reciente, comparada con Reynosa, Nuevo Laredo, Juárez o Tijuana, es menos conflictiva. Su puesta en marcha responde a un interés estratégico por lo que representa Texas, sus armerías y su mercado de consumo de drogas, para la seguridad nacional del país. (Juan Veledíaz, El Sol de México, República, p. 5 y La Prensa, Editorial, p. 6)

Elecciones primarias: la carrera por el futuro

Hace una semana en Milwaukee, Wisconsin, se celebró el primer debate entre los aspirantes presidenciales del Partido Republicano rumbo a la elección de 2024. Estados Unidos está en plena carrera presidencial, algo que importa a México y cuyo desarrollo debemos seguir.

El proceso electoral estadounidense comienza con las primarias y los “caucus”: una serie de elecciones y asambleas locales mediante las cuales cada partido selecciona a su candidata o candidato. El objetivo es reunir, en cada estado, el mayor número posible de delegados, que realizarán la nominación en la Convención Nacional de su partido.

Durante varios meses, los aspirantes hacen giras por el país, participan en debates, buscan el respaldo de líderes locales, suman donantes para su campaña y son evaluados en encuestas. Una vez iniciado el proceso formal, van acumulando delegados en los comicios y asambleas estatales. En cada etapa, deben cumplir con ciertos requisitos. Para acceder al primer debate republicano, por ejemplo, se exigió un porcentaje de intención de voto de 1%, y al menos 40 mil donantes individuales.

Las primarias estadounidenses han favorecido tanto a candidatos del “establishment” como a perfiles disruptivos, y en más de una ocasión sus resultados han desmentido los pronósticos iniciales.

En junio de 2015, cuando Donald Trump anunció que buscaría la nominación republicana, diversos analistas negaron que tuviera posibilidades de lograrlo. Su pretensión recibió burlas incluso entre sus propios compañeros de partido. Sin embargo, al año siguiente se convirtió en candidato y fue electo presidente. Hace 30 años, el expresidente Bill Clinton se ganó el sobrenombre “The Comeback Kid”, tras recuperarse de un escándalo que parecía haber truncado sus aspiraciones durante la recta final de las primarias demócratas. Ganó la nominación y la presidencia, en 1992.

Hasta el momento, además de Donald Trump, que enfrenta un proceso legal en Georgia, ocho republicanos se mantienen en la contienda: el gobernador de Florida, Ron DeSantis; el exvicepresidente Mike Pence; la exembajadora ante la ONU Nikki Haley; el empresario Vivek Ramaswamy; el exgobernador de Nueva Jersey Chris Christie; el senador Tim Scott; el exgobernador de Arkansas, Asa Hutchinson, y el gobernador de Dakota del Norte, Doug Burgum.

Previsiblemente, México será un tema destacado en las campañas. En particular, los aspirantes republicanos insistirán en dos asuntos: endurecer las medidas migratorias y frenar el tráfico de drogas. El problema es que, por convicción, populismo electoral, o ambos motivos, muchas de las propuestas más que estrategias razonables son actos unilaterales y crueles de dudosa efectividad, como el famoso muro fronterizo, que Tim Scott se compromete a retomar, o la idea de DeSantis de bombardear con drones a los grupos criminales en territorio mexicano.

En este contexto, desde México debemos poner mucha atención a este proceso. Si bien la relación bilateral es sólida, la experiencia nos demuestra que no podemos darla por hecho, ni minimizar la representatividad política con que cuentan los segmentos xenófobos y autoritarios del otro lado de la frontera. El 2024 traerá, simultáneamente, nuevas administraciones a Palacio Nacional y a la Casa Blanca, que cada una, a su manera, bien podría significar continuidades o cambios importantes. (Claudia Ruiz Massieu, El Heraldo de México, Opinión, p. 15)

Las remesas y los americanos

En este espacio la semana pasada, abordé los datos y noticias recientes que llevan a este autor a disipar cualquier duda sobre el uso de mecanismos de envío de remesas por parte de organizaciones criminales para enviar recursos a México a través del sistema internacional de pagos. A pesar de la evidencia, existen instituciones muy serias que aún cuestionan esto, afirmando no haber visto un estudio serio que lo demuestre.

Más allá de estudios académicos, imposibles de realizar para autores independientes debido a que los datos no son públicos, existe evidencia importante de este mecanismo.

El primer punto relevante es la evaluación de amenazas a la seguridad nacional creado por la comunidad de inteligencia de EU y publicado en su versión no confidencial por la oficina del Director Nacional de Inteligencia del gobierno estadounidense. Este informe anual compila la información de todas las agencias de inteligencia del país y guía la política pública en materia de seguridad nacional.

En el apartado de lavado de dinero y crímenes financieros dice explícitamente: “Las organizaciones criminales amenazan la integridad del sistema financiero de los EU e internacional, lavando miles de millones de dólares de ganancias ilícitas a través de los Estados Unidos y otras instituciones financieras. (…) Las TCO trasladan y blanquean ganancias ilícitas mediante (…) la explotación de canales legítimos de remesas”. No puede ser más claro que esto. Para los servicios de inteligencia de EU es un hecho y lo advierten como una amenaza a la integridad del sistema financiero.

Otra evidencia proviene del reportaje de Reuters. En este, además de ejemplificar casos como ya lo había hecho un reportaje de Denise Maerker sobre el uso de remesas para el lavado de dinero en Culiacán, resulta interesante que se reportan varios indictments —acusaciones formales por parte de fiscales en EU. El reportaje menciona casos en Ohio, Georgia y Missouri. Para que estas acusaciones formales de lavado de dinero se hayan materializado, un gran jurado o un juez debió haber revisado la evidencia para proceder con el caso.

En el caso de Ohio en 2019, se menciona una red que envió más de 44 millones de dólares en pequeñas transferencias entre 2013 y 2019 a Nayarit, Jalisco, Michoacán y Sinaloa. El reportaje señala que empresas de remesas en EU están implementando mecanismos para evitar el lavado de dinero, según un affidavit presentado al gobierno. Western Union, el referente mundial de remesas, pagó 586 millones de dólares para evitar ir a juicio por un caso similar.

A estas alturas, la evidencia en EU es incontrovertible; la magnitud del problema podrá estar en cuestión, pero es evidente que no se trata de casos aislados. Más allá de reconocer el problema, la clave está en entender las posibles implicaciones.

La relación bilateral entre México y EU en los últimos años ha estado dominada por el tema migratorio. El gobierno mexicano ha sabido jugar la carta de la migración centroamericana —somos el verdadero muro— como moneda de cambio frente a problemas como la seguridad y las disputas comerciales. Obstaculizar, gravar o impedir las remesas con el pretexto del lavado de dinero en el contexto de la epidemia de fentanilo, que seguirá creciendo, es una amenaza real para la economía mexicana.

Nadie quiere matar a la gallina de los huevos de oro en México, pero es momento de reconocer que esas cifras que tanto se festejan cada mes esconden mucho más de lo que queremos aceptar. (Jorge A. Castañeda Morales, El Economista, Política y Sociedad, p. 42)

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(Galindo, El Universal, Opinión, p. A15)