Opinión Migración 311021

El Correo Ilustrado / Acompañamiento a migrantes, una decisión justa

La supervisión de integrantes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a la entrega de tarjetas de visitante por razones humanitarias, como se informó en la edición número 13388 de La Jornada (29/10/21, página 12), es una decisión justa que se toma en un momento particularmente trágico, especialmente para los haitianos, quienes han sufrido discriminación por parte de autoridades brasileñas y chilenas.

El gobierno humanista mexicano, presidido por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), puede hacer la diferencia con relación a Haití, el país caribeño que en 2021 recuerda tres grandes efemérides: 230 años de la Revolución de Esclavos (1791); 217 años de la Independencia (primero de enero de 1804), comandada por Jean Jacques Dessalines, tras una revolución social, antidiscriminatoria, antirracista y antisegregación, así como el 145 aniversario del natalicio de Jean Price Mars, diplomático, médico y patriota (15 de octubre de 1876).

Los pueblos de nuestra América recibimos en el pasado la solidaridad haitiana. Basta estudiar y revisar las páginas del encuentro de Alexandre Petion con el libertador Simón Bolívar para ofrecerle apoyo económico y logístico en su tarea independentista.

Seguramente para las y los funcionarios mexicanos, tanto de la CNDH, como del Instituto Nacional de Migración (INM) será un honor acompañar a las y los haitianos en estas semanas y meses de dolor. Fernando Acosta Riveros (El Correo Ilustrado, La Jornada, Editorial, p. 2)

Datos para una homilía laica

Para la mayoría nacional no hay escape de esta emboscada de la historia que empezó a trazarse desde finales del siglo XX. Algunas minorías, me cuentan, están optando por la salida célebremente estudiada por el sabio Hirschman como mecanismo de ajuste y corrección maximalista de situaciones indeseables. Pero esa vía es sólo para unos cuantos privilegiados y no para la mayoría que ya ni siquiera puede ver en la migración una fuga decorosa y valiente. Con todo, como lo ha escrito el doctor Tonatiuh Guillén en Reforma, muchos de los nuestros han remprendido la marcha al Norte, que se había suspendido hace unos años luego de las olas migrantes de fin de siglo.

Será a partir de este escenario complejo desde donde tendremos que desplegar nuestros intercambios políticos e inventar algún tipo de economía que sustente el diario acontecer bajo la dictadura de la penuria y, ahora, de la carencia que se ha extendido; además, con un Estado que con los días se vuelve omiso y hasta autista, como lo reporta la prensa al dar cuenta del páramo en que se ha convertido el Congreso; del tedio en que ha devenido la discusión constitucional sobre ingresos y gastos que antaño acaparaba la opinión pública y concitaba diversas posiciones y oposiciones, hasta llegar a hablarse de presupuestos multianuales y alternativos a la ponencia hacendaria; intercambios económicos y hacendarios que han desaparecido del Congreso, con todo y su pluralidad. De aquí que se debe hablar de un abandono estatal que acentúa el deterioro institucional.

No es ésta una plegaria del Día de los Muertos. Quiere ser homilía laica, en busca de ecos colectivos e individuales que reclamen la presencia del Estado y la atención de la política y de los políticos sobre nuestra peligrosa situación socioeconómica.

No se trata de adivinanzas ni de tener otros datos, sino de evidencias duras, cada vez más rudas, del todo contrarias a una vida en común con algo de paz y armonía. (Rolando Cordera Campos, La Jornada, Opinión, p. 17)