Dedico mi último artículo de 2021 a las mujeres y hombres que día con día ofrecen compasión, caridad y cuidado a los miles de personas que huyen de la violencia para salvar su vida.
Ante el recrudecimiento de la crisis multifactorial en Centroamérica (economía extractiva, depredación ambiental, violencia del crimen organizado) aumenta el número de guatemaltecos, salvadoreños y hondureños que buscan llegar a Estados Unidos para solicitar refugio, o por último quedarse en México.
Las rutas de migrantes se encuentran tomadas por las bandas del crimen organizado, y el cruce fronterizo se ha convertido en un gran negocio para ellas.
El único respiro en el camino son los albergues para migrantes, operados en su mayor parte por las iglesias, así como comités de derechos humanos, estancias, comedores y organizaciones de ayuda. Son la otra cara de la moneda.
El gobierno prácticamente ha abdicado en su mandato constitucional de protección de los derechos humanos de los migrantes, y ha desmantelado la infraestructura institucional para tal propósito, con escasas excepciones como las comisiones de búsqueda de migrantes desaparecidos y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, que enfrentan la miseria presupuestaria e incluso la perspectiva de ser disueltas.
¿Qué hace el personal de los albergues? (https://bit.ly/3eFF0vj)
Asimismo, forman parte de redes que analizan la situación de las personas en situación de movilidad en México, denuncian los delitos y violaciones de derechos humanos de que son víctimas, sensibilizan a sectores de la población sobre la situación de estas personas, fundamentan acciones de incidencia, y contribuyen al estudio de la migración https://redodem.org/quienes-somos/ .
Los albergues se sostienen con base en donaciones de la cooperación internacional y del sistema de Naciones Unidas, así como de donantes privados. Su personal, integrado por voluntarios de iglesias y de sociedad civil, enfrenta sobrecarga de trabajo y escasez de recursos, además de amenazas externas, tanto de bandas criminales como, en ocasiones, de autoridades.
Sus colaboradores quieren evidenciar las causas estructurales de la migración, en contraposición a la criminalización de migrantes, como si ellos fueran la raíz del problema, del que las más de las veces sólo son víctimas.
Vaya desde aquí mi homenaje y reconocimiento a quienes, de Tapachula a Tijuana, pasando por Tenosique, Ixtepec, Tierra Blanca, Ciudad de México, San Luis Potosí, Guadalajara, Torreón, Saltillo, Monterrey, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, entre otros, acompañan a los olvidados de esta tierra. (Carlos Heredia Zubieta, El Universal, Opinión, p. 17)
Cerramos el año con más de 108 mil homicidios dolosos en lo que va del sexenio, sin autocrítica, sin estrategia, sin rectificación de los errores cometidos, desde operativos mal planeados y mal ejecutados, hasta la condescendencia presidencial a criminales.
Hoy lo mismo puedes ver a un criminal llegar del mar en las playas del Caribe mexicano disparando a rivales por ganar la venta de droga del mejor mercado de consumo, como sentados detrás de un escritorio gubernamental. Pueblos controlados por el narco y autoridades, como las de Michoacán, armando a sus pobladores para que sean ellos quienes se defiendan o quienes cometan los delitos sin aprender nada del pasado neoliberalista.
Le decimos adiós al 2021 con EU dentro de casa, por un lado presionando y señalando nuestra incapacidad para detener a los líderes criminales a los que les puso precio, sentando a la mesa cuando quiere a nuestro Presidente y cualquier otro funcionario con los suyos. Somos el muro protector viviente que cualquier país quisiera tener en sus fronteras, deteniendo migrantes a cualquier precio y si no podemos les damos visas humanitarias como el tercer país seguro que no reconocemos.
El horno no está para bollos y nada bien nos hace que López Obrador invite a paisanos a no votar por quien no trabaja para los migrantes e interviniendo descaradamente en la política de EU, como tampoco que amenace Rusia con recrear la posibilidad de poner misiles en nuestras fronteras. (Miguel Ángel Godínez García, Excélsior, Nacional, p. 10)
La situación estructural y económica con la que cuenten los organismos aduanales en cualquier país del mundo, siempre serán un tema medular en cualquier agenda de riesgos de todos los países del orbe internacional, en especial, en todos aquellos territorios cuyo tráfico en sus fronteras sea continuo y sea estratégico para su desarrollo económico. Esta situación es la que ocurre en México, por ejemplo.
En este sentido, el Presidente Andrés Manuel López Obrador publicó, a través del Diario Oficial de la Federación (DOF), en el pasado mes de Julio del año en curso, un decreto en el que las aduanas del país adquieren autonomía técnica, operativa, administrativa y de gestión viéndose representadas a través de la creación de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).
Con este acuerdo, la Dirección General de Aduanas, dirigida por el Mtro. Horacio Duarte Olivares, dejaría de pertenecer al Servicio de Administración Tributaria (SAT), para convertirse en un órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
¿Pero cuáles serían las actividades de este nuevo organismo?
La publicación detalla que, a partir del 1 de enero de 2022, la ANAM podrá recaudar directamente el importe de los ingresos federales provenientes del sector aduanal además de realizar tareas de vigilancia y custodia de toda la infraestructura fiscal.
Este acuerdo presidencial también otorga las facultades de comprobar el cumplimiento de las obligaciones de los contribuyentes y colaborar en el desarrollo de nuevas medidas fiscales que permitan el buen desarrollo de las aduanas en el país.
“Los recursos humanos, financieros y materiales con que cuenta la Administración General de Aduanas y las Aduanas del Servicio de Administración Tributaria serán transferidos a la Agencia Nacional de Aduanas de México”, se lee en el documento oficial.
La ANAM deberá realizar las gestiones necesarias con el fin de que todas las tareas de la Administración General de Aduanas del SAT sean transferidas en los próximos 90 días naturales de la publicación.
Además, en los artículos transitorios, el Gobierno federal explicó que con esta medida no se autorizarán recursos adicionales para el ejercicio fiscal de 2022 y que las erogaciones que se generen con motivo de la transferencia de facultades deberán efectuarse con cargo al presupuesto previamente autorizado.
Pero más allá del tema administrativo, será muy interesante poder apreciar en términos operativos, lo que pueda llevarse a cabo entorno a las capacidades que este nuevo organismo deberá realizar para garantizar la invulnerabilidad de la Seguridad Nacional en las operaciones comerciales que se realicen en los diferentes puntos fronterizos del país. También, será todo un reto operacionalizar de manera dinámica y eficiente, todos los procesos internos para garantizar la secrecía y confiabilidad de sus empleados, con el objetivo de cerrarle la puerta a la corrupción y el dinero sucio.
En este punto, la digitalización por medio de instrumentos de primera línea será crucial para confirmar dichos objetivos. Si la Agencia Nacional de Aduanas de México logra establecer como pilar fundamental de su nacimiento, los órganos de control interno de confianza y el servicio profesional de carrera, habrán establecido entonces mecanismos ejemplares para su permanencia y actualización que les dará certidumbre en su devenir administrativo, cualquier práctica lejana a este camino aseguraría su prematura extinción. (Luis Miguel Martínez Anzures, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)