REFORMA / Staff
Decenas de migrantes, muchos de ellos con niños, partieron ayer en caravana de San Pedro Sula, Honduras, hacia la frontera con Guatemala, con la esperanza de llegar a Estados Unidos.
De acuerdo con la agencia AP, la mayoría abordó autobuses antes del amanecer. Otros echaron a andar bajo la lluvia, con sus hijos en cochecitos o en brazos.
Nohemy Reyes, quien esperó en la estación de autobuses con uno de sus cinco hijos dormido en el suelo a su lado, dijo que la estrechez económica la impulsa a viajar hacia el norte.
Añadió que en caso de que la frontera estadounidense esté cerrada, regresará a Honduras.
Miguel Ángel Reyes, de San Juan Pueblo, señaló que la violencia criminal fue una de las razones de su decisión de partir, pero sobre todo buscaba medios para mantener a su familia.
“Me voy por la situación que está muy dura aquí en Honduras. No aguantamos ya. Mucho sufrimiento, no hay trabajo”, comentó.
Las autoridades guatemaltecas indicaron que, según sus contrapartes hondureñas, unos mil 100 migrantesse dirigían a la frontera común.
El Presidente Jimmy Morales advirtió en conferencia de prensa que se investiga a quienes “han promovido, por temas políticos, las caravanas de migrantes“.
En tanto, según la agencia Notimex, el Instituto Guatemalteco de Migración se declaró preparado para atender a la nueva caravana.
Alejandra Mena, portavoz del organismo, señaló que se ha puesto en marcha un plan de contingencia, que incluye el reforzamiento del control migratorio en Ciudad Tecún Umán, poblado fronterizo con México.
Indicó que algunos hondureños habían ingresado ya por los pasos fronterizos orientales de Agua Caliente y El Corinto.