Tapachula.- Migrantes africanos que iban en caravana y huyeron del operativo que la Guardia Nacional implementó para frenar su paso hacia el norte volvieron al plantón instalado en la estación migratoria Siglo 21, de esta ciudad.
Un joven originario de Angola, quien pidió omitir su nombre, narró que logró escapar de las autoridades y se perdió entre los matorrales, donde encontró las vías del tren y decidió seguirlas hasta llegar a Huixtla.
Debido al fuerte despliegue de policías, que se encargaron de buscar a los migrantes, el joven indocumentado decidió retornar a Tapachula, pues consideró que la situación se estaba poniendo peligrosa.
“Estamos de nuevo acá en el campamento, para intentar legalizarnos”, expresó.
Ahora que regresaron al plantón, los africanos considerarán las opciones de regularización en México, las cuales habían rechazado durante meses.
El angolés añadió que entre las personas que huyeron de la autoridad existen menores de edad, quienes también regresaron a instalarse en el plantón debido a que sus padres fueron asegurados por la Guardia Nacional y el Instituto Nacional de Migración (INM).
“Pedimos que liberen a los parientes que están aprehendidos porque los niños están sufriendo acá afuera. Pedimos que liberen a las madres y padres que aprehendieron porque sus niños están sufriendo, están llorando bastante”, aseveró.
El migrante precisó que lleva más de cuatro meses esperando que las autoridades migratorias le entreguen un salvoconducto, pero debido a la falta de respuesta decidió sumarse a la caravana.
(Édgar Hernández, Reforma, Nacional, p.15)
La situación de cientos de migrantes, en su mayoría africanos, se ha recrudecido en las últimas horas, luego de que elementos de la Guardia Nacional (GN), Instituto Nacional de Migración (INM) y Policía Federal disolvieran la caravana migrante que avanzaba por carreteras del sur de Chiapas.
Algunos de ellos, los que lograron huir del operativo militar implementado a la altura del municipio de Tuzantán, han regresado a las afueras de la Estación Siglo XXI, donde hacen fila para pasar a un módulo improvisado y, según dicen elementos del grupo Beta Protección a Migrantes, se depuran las solicitudes de visitante para extranjeros de distintas nacionalidades.
Sin embargo, para muchos se trata de un engaño más del INM, incluso activistas defensores de derechos humanos han denunciado una serie de irregularidades a la ley migratoria por parte del gobierno federal que contiene el flujo migratorio en la frontera sur.
Para Irineo Mújica, director de Pueblo Sin Fronteras, Tapachula y la región son un campo de guerra debido a que en este punto se han violado muchos derechos internacionales. Afirmó que el muro se construyó en Tapachula y desde esta parte del país se extiende una larga barrera militar y policial que impide a toda costa que los extranjeros avancen hacia la frontera norte.
(Eduardo Torres, El Sol de México, República, p. 36)
En lo que va del sexenio, elementos de la Guardia Nacional (GN) y el Ejército han rescatado a más de 61 mil migrantes como parte del Plan de Migración y Desarrollo en las Fronteras Norte y Sur, informó el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval González.
Explicó desde Palacio Nacional que en los límites con Estados Unidos hay un despliegue de 14 mil elementos en 20 puestos de revisión, quienes cuentan con equipo de inspección no intrusiva para detectar la presencia de indocumentados en vehículos, además del apoyo de helicópteros para reconocimiento aéreo.
Precisó que estas medidas permiten “ubicar actividades que se pudieran dar en este movimiento migratorio; en esa zona se contabilizan 14 mil 899 rescates”. (Antonio López Cruz, La Razón, México, p.10)
(Raúl Ruiz, Unomásuno, Política, p.6)
Luego de que se alcanzó un acuerdo con las autoridades norteamericanas para evitar la imposición de aranceles, México anunció el despliegue inicial de 10 mil elementos en su frontera sur.
Sin embargo, el pasado 24 de junio, la Sedena dio a conocer que el número de efectivos desplegados en la frontera norte y sur alcanzaban los 25 mil 500.
Ayer, durante la conferencia matutina del Presidente Andrés Manuel López Obrador, el titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, habló de un incremento en el número de elementos, ya que se tienen desplegados 11 mil 965 en los límites con Centroamérica y 14 mil 951 en los límites con Estados Unidos.
En el caso de la frontera sur, del total de efectivos, 6 mil 500 están en las rutas de internamiento del centro, la costa y el golfo; 2 mil en la “franja de contención” del Istmo de Tehuantepec y 2 mil más en la franja fronteriza, donde cuentan con 21 puestos de revisión con equipos de inspección no intrusiva, además del apoyo de helicópteros, aviones y embarcaciones para reconocimiento aéreo y marítimo.
En la frontera norte, 5 mil 68 están en la ruta noreste, 3 mil 816 en la franja fronteriza norte; 3 mil 283 en la ruta centro y 2 mil 784 en la ruta noroeste.
(Claudia Guerrero, Reforma, Nacional, p.15)
El subsecretario de Derechos Humanos en Gobernación, Alejandro Encinas, afirmó que del 1 de diciembre de 2018 al 30 de septiembre de 2019, el número de solicitantes de la condición de refugiado alcanzó la cifra de 54 mil 377 personas, lo que representa un incremento exponencial en el país.
Además, se creó la Unidad Especializada en Análisis y Estadística orientada a reforzar el sistema digital de gestión de casos: Sistema de Información sobre Refugiados.
En tanto, el secretario de la Defensa Nacional confirmó que en la frontera norte y sur hay desplegados 27 mil militartes en atención al programa de contención a la migración ilegal y en materia de combate al tráfico.
(Redacción, Excélsior, Nacional, p.20)
Los más de 60 centros de detención para migrantes que opera el gobierno federal en estados del norte y sur del país se han visto rebasados, debido al aumento en el número de personas sin papeles retenidas por el Instituto Nacional de Migración (INM), en su intento por alcanzar la frontera norte de México, y que huyen de su país por la violencia, o pobreza, en busca de asilo en Estados Unidos.
De acuerdo con datos emitidos por la Secretaría de Relaciones Exteriores, de junio a septiembre de este 2019, se detuvo en territorio nacional a 138 mil migrantes sin documentos, de los cuales, 134 mil fueron deportados a sus lugares de origen. El resto, se encontraría en centros de retención, en espera de que se defina su situación migratoria, que podría llevar varios meses.
Los migrantes se ven obligados a dormir en pasillos de recintos feriales, en canchas de basquetbol e incluso al aire libre
(Hilda Castellanos Lanzarín, Excélsior, Nacional, p. 27)
La subsecretaria de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Martha Delgado, confirmó que los representantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visitarán México en el primer trimestre de 2020, con el objetivo de revisar la situación en la que viven los migrantes que se encuentran en la frontera sur del país.
En entrevista, la subsecretaria Delgado confirmó la visita que se solicitó en julio de este año; sin embargo, aseguró que existen 16 que se estarán calendarizando para que se puedan concretar en los próximos tres años.
“Esta visita seguramente será en el primer trimestre de 2020, lo que pasa es que tenemos otras, 16 en materia de derechos humanos pendientes, en una suerte como de cola de peticiones y esta visita nos llegó en julio de 2019. Algunas se atendieron, otras quedaron pendientes, otras son peticiones que están reiteradas y que ya habían venido, pero quieren volver a venir”, dijo.
Frente a la crisis migratoria que se vivió este año con el repunte en el flujo y el acuerdo suscrito entre México y Estados Unidos para mitigar la gran cantidad de centroamericanos que estaban siendo detenidos, el organismo internacional solicitó al menos en dos ocasiones visitar México.
Sin embargo, la propia secretaría señaló en su momento que nuestro país no permitiría ser tratado como una extensión de Estados Unidos y se rechazó que mientras la CIDH visitaba la frontera norte, también se revisaran los centros de detención en territorio nacional, por lo que se realizó la segunda petición.
(C. Rivera y K. Palacios, Milenio, Política, p.14)
(José Antonio Román, La Jornada, Política, p.13)
Chiapas
El Comité Ciudadano en Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos afirmó que hay un desorden total en la frontera sur, donde aproximadamente 3 mil migrantes africanos y haitianos están detenidos sin recibir ayuda de las autoridades.
Wilner Metelus, presidente de la organización, destacó que la discriminación contra los migrantes crece cada día más: Pelean por agua, no tienen suficiente alimento ni se les permite trabajar. Hay muchos niños, niñas y mujeres embarazadas sin acceso a hospitales en Tapachula y otros municipios, dijo.
Ante este panorama, demandó al gobierno mexicano un trato digno para esta población, así como permisos para que permanezcan en el país y que se suspendan las deportaciones. De igual manera, exigió que senadores y diputados conformen una comisión para visitar la frontera sur, para atestiguar lo que viven los migrantes.
Y advirtió que si no hay respuesta en unas semanas solicitará audiencia frente a frente con el presidente López Obrador, ante la situación de abandono a los migrantes haitianos y africanos.
En conferencia de prensa, Metelus también pidió a la comunidad internacional y a defensores de derechos humanos “tomar posición sobre los abusos del Estado mexicano hacia nuestros hermanos”.
(Jessica Xantomila, La Jornada, Política, p.13)
Chihuahua
Ciudad Juárez.- Los 238 migrantes que residen en el albergue Pan y Vida conviven a diario entre toneladas de basura, porque les han negado el servicio de recolección. El director del refugio, Ismael Martínez, acusó que él tiene que llevar por cuenta propia los residuos al relleno sanitario.
(Redacción, Reforma, Nacional, p.15)
Estados Unidos
San Diego.- A partir de ahora, los migrantes indocumentados podrán ocupar cargos públicos en California. El gobernador, Gavin Newsom, refrendó la ley que permite a los indocumentados integrarse a juntas de gobierno y a comisiones en el estado. El mandatario dijo que son puestos que deben ocuparse por méritos y no por condición migratoria.
(Manuel Ocaño, Excélsior, Global, p.32)
Colombia
Toribio, Colombia – Indígenas del convulso departamento colombiano del Cauca denunciaron este sábado que cárteles mexicanos están reclutando menores de esa comunidad para controlar el narcotráfico en esa región, una de las que tiene el mayor número de hectáreas sembradas con coca en el país.
El líder indígena Arsenio Vascues afirmó que después de la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno y la antigua guerrilla de las FARC, grupos narcotraficantes de México incrementaron su presencia en el Cauca con el objetivo de controlar el negocio de la droga.
“Tenemos el cártel de Sinaloa, que también aprovechando ese vacío que dejó este proceso al no haber guerrilla tomó fuerza en estos territorios y ha hecho reclutamiento para adquirir poder y dominar zonas donde hay cultivos ilícitos”, señaló.
(Gustavo Aceves, Unomásuno, Justicia, p.17)

(Cortesía Vecinal, Magú, La Jornada, p.3)
Conferencia. Valeria Luiselli señaló que a la comunidad española, México le abrió las puertas, al igual que a los migrantes del Cono Sur de América, “pero los centroamericanos y haitianos no parecen tener la misma posibilidad. Es una gran hipocresía. En el fondo de esto hay un racismo”.
“Creí lo que dijo el gobierno antes de estar en su sexenio: que enmarcaría los asuntos de migrantes desde el punto de vista de derechos humanos y no desde seguridad nacional —como creo que debe ser—, pero no ha sido el caso”, expresó la escritora Valeria Luiselli (Ciudad de México, 1983) a propósito de su reciente novela Desierto sonoro.
La autora finalista al Premio Booker 2019 externó durante una charla con medios de comunicación que su libro aborda la migración vista como una gran épica, además de ser un relato que va contra las narrativas fundacionales de Estados Unidos. (Reyna Paz Avendaño, La Crónica de Hoy, Cultura, p.13)
La novela Desierto sonoro explora las formas de escribir sobre la ‘‘violencia política” y apuesta por la ficción en un ambiente muy adverso. ‘‘De ésta se hallan las hebras que nos unen y las historias fundacionales que nos narramos”, sostiene la escritora Valeria Luiselli sobre su texto finalista del Premio Booker 2019, que mañana será presentado en la Galería Kurimanzutto.
En el libro, publicado por Editorial Sexto Piso, se ‘‘yuxtaponen las campañas de genocidio contra los pobladores originales de Estados Unidos y luego su confinamiento en reservaciones” y el actual ‘‘encarcelamiento masivo de personas que llegan a pedir asilo político”, detalla la autora en entrevista con La Jornada.
(Reyes Martínez Torrijos, La Jornada de En medio, p.5ª)
Hay algunos pensadores convencidos de que el siglo XXI será el siglo de la migración… o no será. A fines del siglo XX, las fronteras en los continentes estaban más abiertas que nunca, en gran parte por aquello que en economía se llamaba globalización, pero regresaron ciertos movimientos nacionalistas y las puertas empezaron a cerrarse.
El ejemplo paradigmático es el muro de Donald Trump, aun cuando no se puede olvidar lo que sucede en Europa, donde ya no se deja a los africanos y asiáticos abandonar las embarcaciones y comienzan a morir en el mar. Son muestras de rechazo físicas y legales, más allá de que “la migración de los seres humanos es tan antigua como nosotros mismos”, una frase de la que están convencidas Annuska Angulo, Yaiza Santos y Tanya Huntington.
(Jesús Alejo, Milenio, M2, p.39)
Detrás de la política antiinmigrante del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, existe un gran resentimiento que responde a los orígenes del magnate, quien creció en un barrio neoyorquino característico por su composición multirracial en el que él y su familia eran una minoría de blancos.
Así lo reflexiona la periodista mexicana Socorro Díaz, en su libro Muro de ira y humo (2019), quien además pone atención en la familia de foráneos de la que proviene el actual mandatario estadounidense, una historia que no coincide con su rechazo a las personas que llegan a Estados Unidos, en busca de asilo o mejores condiciones de vida. (Evert G. Castillo, La razón, Mundo, p.21)