Tema Migratorio 250421

Información Migratoria Nacional

Denuncian maltrato en detención de migrantes

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El éxodo de migrantes desde Centroamérica hacia Estados Unidos comienza a poner en aprietos a las autoridades mexicanas, según organizaciones promigrantes y de derechos humanos, que aseguran que las detenciones se han incrementado y con ello han surgido problemas de hacinamiento y padecen por mala alimentación.

De acuerdo con el Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos del Sureste Mexicano, que agrupa a 14 organizaciones, los migrantes en estaciones de detención permanecen en condiciones indignas de hacinamiento, falta de protocolos y medidas de bioseguridad ante el Covid-19, espacios insalubres, falta de alimentación adecuada y nula atención médica. “El personal de seguridad privada utiliza lenguaje amenazante y abusivo con las personas detenidas y no se les garantiza el derecho a comunicarse con el exterior”, alertó. También denunció que los menores y familias pasan muchos días en los centros de procesamiento del Instituto Nacional de Migración (INM), cuando, después de las reformas a las leyes de Migración y sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político, en vigencia desde noviembre pasado, los menores y sus familiares no deben permanecer en centros de detención, sino ser trasladados de inmediato a albergues a cargo del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de las Familias (DIF).

 Asimismo, asegura que el INM pone en práctica deportaciones inmediatas que no permiten a un migrante solicitar asilo en nuestro país.

Rey David Ruiz, coordinador de la organización La Morada de Comitán que pertenece al Colectivo, expuso, a través de un comunicado, que han participado en monitoreos en distintos centros de procesamiento del INM en el sureste mexicano y en todos se dan situaciones similares de hacinamiento y maltrato a migrantes. “La situación ya se está saliendo de control y ante el desborde de menores migrantes y familias, las autoridades mexicanas ha tenido que contactar a albergues de organizaciones civiles para que se hagan cargo del cuidado de los menores, pero estos albergues no tienen ni la capacidad ni la formación para atender a la niñez migrante, por lo que los cuidados no cumplirán con los estándares internacionales”, finalizó el Colectivo.

El pasado 19 de marzo, el Gobierno de México desplegó a integrantes de la Guardia Nacional, del Ejército y del INM a la frontera sur para contener la llegada de migrantes de Centroamérica, en lo que las autoridades llamaron un operativo humanitario para rescatar personas. (Roxana González, El Sol de México, República, p. 9)

(Roxana González, La Prensa, Nacional, p. 27)

Encuentro entre AMLO y Harris, el 7 de mayo

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El canciller Marcelo Ebrard Casaubon dio a conocer que el 7 de mayo próximo habrá un encuentro del presidente Andrés Manuel López Obrador con la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris.

Sin embargo, la reunión será de manera virtual, contrario a lo que el 14 de abril pasado se anunció desde la Unión Americana, que la funcionaria pronto viajaría a México y Guatemala.

A través de su cuenta de Twitter, el canciller detalló que además de participar él, estará presente la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier.

“En seguimiento a la última conversación de los presidentes López Obrador y Biden, se efectuará encuentro digital el próximo 7 de mayo con la vicepresidenta Kamala Harris. Participarán Marcelo Ebrard y Tatiana Clouthier acompañando al presidente Andrés Manuel López Obrador”, escribió el secretario de Relaciones Exteriores en su cuenta de la red social.

La oficina de Harris expuso en un comunicado que la reunión se enfocará en los objetivos comunes de prosperidad, buen gobierno y abordará las causas fundamentales de la migración.

No mencionó la iniciativa relacionada con la plantación de árboles en Centroamérica.

En marzo pasado, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, puso a su vicepresidenta, Kamala Harris, al frente de los esfuerzos de su administración para buscar respuestas a la situación que se vive en la frontera estadounidense con México, con la llegada de miles de migrantes.

La funcionaria estadounidense es ahora el contacto con los gobiernos de México, Guatemala, El Salvador y Honduras, entre otros, para tratar de frenar el flujo que se ha descontrolado. (Ariadna García, El Universal, Nación, p. A4)

(Oscar Uscanga y José Díaz Briseño, Reforma Nacional, p. 2)

(Ernesto Méndez, Excélsior, P.p.)

(Arturo Sánchez Jiménez, La Jornada, Política, p. 4)

(Mario D. Camarillo, La Crónica, P.p.)

(Roxana González, El Sol de México, República, p. 8)

(Roxana González, La Prensa, Nacional, p. 27

(EFE, Ovaciones, P.p.)

El narco agrava la crisis de personas en movilidad

En el marco de la crisis migratoria y de los niños no acompañados, académicos y expertos de El Colegio de México (Colmex) y de la Universidad Iberoamericana advirtieron que deben resolverse los problemas de fondo, entre ellos el narcotráfico, que genera desplazamientos, inseguridad y pobreza.

Ante el próximo Día del Niño, Carlos Garfias Merlos, vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), consideró que la problemática de la migración infantil debe abordarse con la colaboración conjunta de autoridades, organizaciones sociales, como la Iglesia y agrupaciones civiles. Calificó la situación de “desafío” a superar y detalló que la Iglesia cuenta con 112 albergues para migrantes en el país.

“Hay situaciones dolorosas y desafiantes, sobre todo en albergues en las fronteras norte y sur”. Consideró “valioso el esfuerzo del DIF, iglesias y organizaciones de voluntarios. El problema migratorio no tiene solución a corto plazo, se puede administrar un poco mejor, se puede controlar un poquito, pero el potencial migratorio es muy grande y hay que tener en cuenta que Centroamérica no va a cambiar de una día para otro ni se convertirá en una región desarrollada en breve”, señaló a La Jornada Francisco Alba, profesorinvestigador del Colmex.

El también integrante del Consejo Consultivo de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación estimó que la propuesta presidencial de extender el programa Sembrando Vida no desactivaría la migración, pero sí “podría contribuir”, aunque advirtió que estas situaciones “no son tan sencillas ni tan fáciles de resolver”.

Stephanie Henaro, especialista en temas de geopolítica, territorio y seguridad y profesora de la Universidad Iberoamericana, consideró que un aspecto crucial es el narcotráfico, “que es uno de los aspectos que más disparan la violencia en esas regiones” y, por ende, es una de las causas de expulsión de poblaciones.

“Mientras no se aborde, cualquier esquema de inversión que se tenga va a ser solamente un parche porque uno de los detonantes de la violencia va a seguir allí.”

Declaró que la política migratoria de Estados Unidos con el presidente Joe Bíden no ha cam biado mucho. “Biden es más amable en las formas, pero en el fondo hasta el momento sigue siendo lo mismo”. La también integrante del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales calificó lo que sucede con los infantes migrantes de “sumamente preocupante; muchos polleros los usan como escudos humanos para entrar”. (Carolina Gómez Mena, La Jornada, Política, p. 16)

Remesas, principal fuente de divisas en el primer bimestre

Con un monto de 6 mil 471 millones de dólares durante el primer bimestre de 2021, las remesas comenzaron el año como la principal fuente de divisas del país, de acuerdo con datos oficiales.

Datos del Banco de México (BdeM) indican que el dinero que enviaron los mexicanos que trabajan en Estados Unidos durante los dos primeros meses del año superaron los 3 mil 583 millones de dólares de las exportaciones petroleras.

También estuvieron por encima de los mil 733 millones de dólares que gastaron turistas internacionales en los diferentes destinos mexicanos.

La tendencia muestra que en el último año el flujo de remesas se ha incrementado, mientras en contraste, derivado de la pandemia de Covid-19, la llegada de turistas y las ventas de petróleo se han desplomado.

Según el BdeM, el flujo de remesas del primer bimestre de 2021 registró un incremento de 20 por ciento respecto de los 5 mil 352 millones de dólares del mismo período de 2020.

En contraste, las exportaciones petroleras mexicanas de los dos primeros meses de este año muestran una caída de 7 por ciento al ser comparadas con los 3 mil 853 millones de dólares que se reportaron un año atrás.

En lo que se refiere al turismo, la derrama económica de los viajeros en el primer trimestre de 2021 representa un desplome de 62 por ciento frente a igual periodo del año pasado, cuando dejaron en el país 4 mil 640 millones de dólares.

De acuerdo con el Foro de Remesas del Centro de Estudios Monetarios de Latinoamérica, la fortaleza de los envíos al inicio del año se debe a que continua avanzando la recuperación de empleo de mexicanos en Estados Unidos.

El organismo explicó que el ritmo de la actividad económica en EU propició nuevos avances del empleo de los trabajadores mexicanos migrantes, con lo que se atenuó la fuerte caída que había registrado como consecuencia de la pandemia de Covid-19.

Ante este escenario, recientemente el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró que prevé que las remesas crezcan 15 por ciento durante el primer trimestre de 2021.

En el arranque de año, los envíos de dinero que hacen los mexicanos que trabajan en EU contrasta con el de las exportaciones petroleras y el del turismo, sectores que han sido fuertemente afectados por el paso de la pandemia y que siguen sufriendo los estragos de la misma.

En el caso de las ventas de crudo mexicano a otros países, éstas siguen afectadas por la elevada oferta y la menor demanda, pues un año después de la pandemia aún existen restricciones de movilidad en varios países.

El turismo es uno de los sectores más dañados y afecta a México en particular debido a que es uno de los principales destinos turísticos del mundo. En el primer bimestre, según el BdeM, llegaron 3.5 millones de viajeros, 53 por ciento m enos que los 7.5 millones de igual mes de 2020.

De acuerdo con Deloitte, antes de la pandemia el turismo estaba destinado a superar a las remesas como principal fuente de divisas, dado que desde su perspectiva los envíos de connacionales crecerían en promedio 1.3 por ciento al año, mientras que la derrama de turistas lo haría 10 por ciento anual. (Braulio Carbajal, La Jornada, 8 Columnas)

Información Migratoria de los Estados

Baja California

Ambulantes arremeten contra migrantes en BC

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Migrantes centroamericanos tuvieron que desalojar ayer un campamento instalado un día antes en la garita de San Ysidro, luego de que se presentara una gresca con vendedores ambulantes mexicanos que patearon las cobijas y plásticos con los cuales los extranjeros se cubrieron durante la noche.

Las personas en movilidad dejaron el campamento dé El Chaparral, “por las malas condiciones que prevalecen” y decidieron establecerse frente a la línea fronteriza de Tijuana, Baja California, con San Diego, Estados Unidos, donde exigieron a viva voz que los dejaran cruzar.

Se colocaron en el carril lateral que usan quienes disponen de una visa Sentri para ingresar a dicho país, el mismo que los comerciantes invaden cuando se mueven entre los automovilistas para vender.

La patrulla fronteriza cerró cuatro carriles del cruce vehicular y puso a 20 elementos con escudos antimotines en guardia; además, durante la mañana, una persona de origen estadunidense pidió a la gente que se retiraran del lugar, pero no hubo respuesta a su solicitud.

Más tarde hubo un forcejeo con los vendedores de la zona que se quejaban de la presencia del campamento de migrantes que dificultaba su labor, por lo que les gritaban ¡fuera! ¡fuera”, hasta que llegaron a los empujones; finalmente los centroamericanos decidieron irse del sitio.

En Monterrey, Nuevo León, fueron encontradas ayer 53 personas originarias de Honduras, El Salvador, Nicaragua y Guatemala, que estaban hacinadas y sin comer desde hace tres días, según informes policiales. Un hombre identificado como Pedro N, de 32 años, fue detenido y puesto a disposición del Ministerio Público.

A La patrulla fronteriza estadunidense colocó un escudo policial ante las agresiones de comerciantes ambulantes contra familias de migrantes acampados frente a la garita de San Ysidro, en Tijuana, Baja California. (Juan Pablo y Yolanda Chio, La Jornada, P.p.)

Pernoctan migrantes en inmediaciones de frontera

Tijuana, BC.- Medio centenar de migrantes centroamericanos y mexicanos que están varados en la ciudad mexicana de Tijuana, frontera con Estados Unidos, amenazaron este viernes con pernoctar a unos metros del cruce entre ambos países.

Se trata de una parte de los miles de migrantes que desde hace poco más de dos meses duermen en un campamento instalado en la explanada de la Garita Internacional El Chaparral, esperando resolución a su solicitud de asilo político.

Desde el mediodía de este viernes, los migrantes marcharon desde El Chaparral a los límites territoriales entre Tijuana y San Ysidro, Estados Unidos, manifestándose a favor de la apertura de la frontera, bajo el argumentó que había sido una promesa de campaña de Joe Biden.

Eva Zacarías, originaria de Chiapas, México, expresó que su único interés es que Biden “cumpla su promesa de dar apertura al asilo humanitario” de personas que buscan llegar a la Unión Americana, por distintas razones, en su mayoría por persecución.

La mujer contó a Efe que tiene cuatro hijos, menores de edad, viviendo en Estados Unidos, con quien desea reunirse, pues desde hace varios años que no los ve por lo que se sumó al movimiento de migrantes que protestan a favor de la apertura de la frontera.

“Queremos una respuesta de alguien de EE.UU. y migración, no queremos a nadie de México porque no tenemos respuesta, estamos en el abandono, que el presidente Biden nos escuche y que vea que aquí hay niños ciudadanos”, expresó.

Ante la falta de respuesta de las autoridades durante este día, los migrantes decidieron pasar la noche en los límites de la frontera, a un costado del cruce fronterizo peatonal y vehicular La temperatura para esta noche es una mínima de 11 grados centígrados, de acuerdo a la Dirección de Protección Civil de Tijuana, además de cielos nublados y lloviznas ligeras.

El martes trascendió que el Gobierno de México abrirá 17 campamentos en la frontera sur los cuales serán operados por el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de las Familias (DIF), para atender el incremento de migrantes centroamericanos, principalmente menores de edad, que llegan a México para posteriormente trasladarse a Estados Unidos.

Mientras que el miércoles, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador; señaló que su Gobierno prepara un plan para reforzar los controles migratorios en la frontera sur del país y así, dijo, proteger a los menores de edad.

De acuerdo con autoridades migratorias, actualmente se tienen registrados en territorio nacional 5 mil 300 menores migrantes. Sin embargo, cada uno de ellos viene acompañado por al menos cinco personas, lo que significa al menos un total de 24 mil personas que están en México de manera irregular

El Gobierno estadounidense reveló cifras récord de detenciones de migrantes en su frontera con México, con más de 172 mil en marzo, entre ellos casi 19 mil menores. (EFE, Ovaciones, Nacional, p. 9)

Coahuila

Alertan aumento en flujo de migrantes

Torreón.— A las afueras del Centro de Día para Migrantes Jesús Torres, en Torreón, un grupo de extranjeros descansa en la acera.

En los últimos días, varios de ellos han dormido en la calle porque los albergues para migrantes no están permitiendo que pasen ahí la noche por la pandemia, así como por el incremento en el flujo de personas durante las últimas semanas.

Javier Rodríguez, administrador del Centro de Día para Migrantes Jesús Torres, comenta que el flujo de migrantes se ha duplicado en el primer trimestre del año, inclusive a comparación de las cifras previas a la pandemia de coronavirus.

Detalla que actualmente hay un flujo diario de hasta 30 migrantes y, en tres meses, han superado en 50% todas las atenciones del año pasado.

Rodríguez menciona que muchos hondureños han salido de su país derivado de los desastres de los huracanes Eta e Iota.

Uno de ellos es Salomón Tabora, hondureño de 61 años que después de haberse quedado sin empleo porque las tormentas —como le llama él a los huracanes— destruyeron los campos donde sembraba maíz y frijol, optó por salir de su país.

El migrante salió del lugar hace más de un mes, junto con su hijo Nelson Noé, de 19 años, pero se perdieron en Tapachula, Chiapas. Ahora su hijo está en Mexicali, pero buscarán encontrarse en Piedras Negras, Coahuila, frontera con Texas.

Salomón ya pasó una noche en Torreón. El albergue dispuso de colchonetas y cobijas, pero él durmió en la banqueta. El Centro de Día Jesús Torres les ofrece almuerzo, comida y les permite el acceso para bañarse; cuando terminan, les dan un kit de viaje; sin embargo, Rodríguez afirma que están saturados.

Salomón quiere llegar a Estados Unidos para “chambear”. Dijo que en su país, Honduras, no hay trabajo. Allá dejó a más hijos y “a la viejita”, su esposa. Pero su sueño es ganar unos billetes y regresar a su nación.

Éxodo laboral

Rodríguez cuenta que han llegado bastantes personas que buscan refugio en México, pero muchos otros insisten en buscar el sueño americano de cruzar hacia Estados Unidos.

Añadió que también muchos migrantes buscan llegar a trabajar a Monterrey o, inclusive, en cualquier ciudad a la que llegan, si les dan trabajo se quedan.

José Isidoro Rivera, también migrante, pero de El Salvador, lleva ocho días durmiendo en la calle porque los albergues para migrantes no están permitiendo que pasen ahí la noche.

El salvadoreño fue deportado en 2016, después de estar 30 años en Estados Unidos, donde trabajaba como albañil o en la cocina de algún restaurante.

Desde que fue deportado, ha intentado dos veces pedir asilo, pero se lo han negado. En México ya lleva tres meses y dice que, después de 30 años, en su país de origen no le queda nada ni nadie. “En Estados Unidos tengo un hijo de 12 años”, platicó.

El migrante tiene pensado llegar a Monterrey y quizá trabajar un tiempo antes de intentar cruzar, ahora sí de manera ilegal, a Estados Unidos.

Javier Rodríguez también refiere que otro fenómeno es que cada semana pasa, por lo menos, una familia completa, es decir, padre, madre e hijos, cuando antes el flujo era mínimo: de unas cinco familias al año. (Francisco Rodríguez, El Universal, Estados, p. A15)

Información Migratoria Internacional

Estados Unidos

Migración, piedra en el zapato de Biden

Washington.— Joe Biden sabía que los 100 primeros días de su gobierno iban a ser un reto, enfrentando múltiples crisis en paralelo en un momento histórico único. Tenía varios planes, propuestas que iban a servir para atajarlo todo a la vez, en pequeños pero constantes avances que permitieran a Estados Unidos olvidar rápidamente cuatro años de Donald Trump, que debían quedar como escondidos en un baúl.

Lo que quizá no esperaba era que, en su propuesta de “vuelta a la normalidad” integral, iba a encontrarse una piedra en el zapato que le iba a molestar en demasía, una espina que sabía que iba a clavarse pero no que lo iba a hacer con tanto daño: el tema migratorio. Precisamente, el que más definió el mandato de su antecesor.

La cifra de los 100 días es completamente arbitraria, para nada significativa del devenir futuro de una administración. Sin embargo, todo el mundo lo toma como patrón, como bola de cristal de lo que tiene que llegar y como primera toma de contacto con la realidad de lo que puede ser el conjunto del mandato.

La pared opuesta al escritorio que hay en el Despacho Oval la preside un enorme retrato de Franklin Delano Roosevelt (1933-1945), como para recordar el espejo en el que mirarse. Biden se presentó como heredero del acelerado ritmo de producción de FDR, el presidente de los EU modernos más eficiente, con más trabajo hecho en su primer centenar de días como líder del país.

El actual presidente de Estados Unidos agarraba a finales de enero las riendas del país con cuatro crisis claras y bien conocidas: la pandemia de coronavirus, la económica, la climática y la injusticia racial. Planteó una agenda agresiva desde el inicio, y sus comienzos fueron frenéticos.

El bolígrafo de Biden se movió a un ritmo feroz, como un huracán. Según el conteo del American Presidency Project, Biden ha firmado 40 órdenes ejecutivas (32 de ellas el primer mes, más que FDR). Pero el principal foco de su actividad inicial ha sido, sin lugar a duda, todo lo relacionado con el coronavirus, y de rebote los efectos económicos derivados.

“Ha hecho bastantes cosas a través de órdenes ejecutivas, pero su mayor victoria doméstica ha sido el plan de estímulo”, comentó a EL UNIVERSAL David Schultz, profesor de ciencias políticas de la Hamline University. Un plan de rescate enorme, de 1.9 billones de dólares, un triunfo sin parangón, más del doble en valor del que aprobó Barack Obama en sus primeros pasos como presidente para salir de la Gran Recesión derivada de la crisis de 2008.

Nadie pone en duda su éxito en las soluciones para atajar la pandemia. Todas las metas que ha ido planteando las ha superado sin mucho esfuerzo: la última, la inyección de 200 millones de dosis en menos de 100 días de gobierno (lo consiguió en el día número 92); en gran parte, por el nacionalismo férreo que ha impuesto en la distribución de vacunas. El avance es tan enorme en ese flanco que ahora se teme por un exceso de oferta de dosis ante la decadencia de demanda, a causa de aquellos que son contrarios a ser inoculados.

Tampoco su interés en cambiar el discurso sobre medio ambiente, con la cumbre de líderes mundiales que hospedó esta semana para aportar nuevas ideas en la lucha contra el cambio climático. Su compromiso con la diversidad y igualdad racial y de las minorías, además de la firma de memorandos federales, quedó patente en la composición del gabinete más diverso de la historia, con varias nominaciones históricas que huyen del prototipo de hombre blanco.

Schultz recuerda que la agenda era mucho más agresiva y han quedado cosas por hacer. En resumen, el experto concluye: “Ha sido exitoso en el abordaje del tema de la pandemia y la distribución de vacunas”; sin embargo, hay un pero: “La inmigración sigue siendo un problema”.

El tema migratorio ha sido un verdadero quebradero de cabeza para Biden. La Casa Blanca esperaba que su ambiciosa propuesta de reforma migratoria, con camino a la ciudadanía para millones de indocumentados, así como la rescisión de programas de la anterior administración, como el Quédate en México (MPP), iban a ser suficientes para marcar el cambio de régimen y avanzar en ese frente.

Sin embargo, se ha quedado todo a medias. La rescisión del MPP no ha significado el fin de las expulsiones exprés (escudándose en la pandemia); el dar albergue a menores no acompañados ha provocado que el sistema colapse y se vea sobrepasado; las cifras de inmigrantes aprehendidos están entre la más altas en las últimas dos décadas.

La insistencia en negar poner la etiqueta de “crisis” a lo que pasa en la frontera con México ha hecho elevar todavía más el problema que hay. Pero la preocupación es latente y visible, y el primer intento por resolver no ataja las condiciones actuales y mira a largo plazo. La idea de resolver los problemas “de raíz”, algo que recuerda al plan que ya había propuesto Obama, le ha obligado a nombrar a la vicepresidenta Kamala Harris como jefa del proyecto diplomático, y a un experimentado diplomático, Ricardo Zúñiga, como enviado especial para Centroamérica.

En cambio, ha visto cómo Roberta Jacobson, exembajadora en México y puesta en la posición de coordinadora para la frontera, abandonó su cargo, dejando en incógnita si va a haber reemplazo.

Dentro del ámbito migratorio, Biden tuvo uno de sus mayores tropiezos. El presidente, contradiciendo sus promesas de campaña y uno de los puntos en los que fue más duro contra el “racismo” del gobierno anterior, tenía la intención de no aumentar la cifra de recepción de refugiados, manteniéndola al mínimo nivel histórico dejado por Trump, pese a que figuras del gabinete le imploraran que cumpliera con su compromiso. El revés fue espectacular, hasta el punto que la Casa Blanca, en modo de reparación de daños, tuvo que recapacitar y hacer un cambio de planes.

No ha sido la única vez que Biden ha tenido que dar marcha atrás: aunque con menos azote de la opinión pública, el presidente retrasó hasta septiembre la salida definitiva de tropas estadounidenses de Afganistán.

Hay voces que aseguran que estos dos traspiés demuestran que no hay un plan concreto en temas de migración y política exterior y que simplemente se va actuando a medida que aparecen problemas que resolver.

Su promesa de unidad, de buscar a sus rivales para llegar a acuerdos, de “cruzar el pasillo” ideológico quedó en palabras vacías. Sigue diciendo que su objetivo es curar el alma de Estados Unidos, pero ha decidido hacerlo solo. Es como si Biden se hubiera dado cuenta (o siempre hubiera sabido, sin hacerlo público) que no tenía nada que negociar con los republicanos, en un ambiente tan polarizado.

Y es entonces cuando se entienden sus planes ambiciosos y enormes, agresivos, que evidentemente sabe de antemano que no tendrán el apoyo de los conservadores pero que, en muchos de los casos, tiene el respaldo de la mayoría de la opinión pública, incluidos muchos republicanos. No tendrá los votos en el Congreso, pero sí buenas cifras en encuestas y sondeos.

Además, sus propuestas legislativas le han servido para unir (estos sí) a los demócratas, veleteando hacia la izquierda del espectro político a medida que el ala progresista gana terreno. El enorme plan de infraestructura (2 billones de dólares) es su adaptación del Green New Deal propuesto por el sector más progresista del partido Demócrata, y su utópica reforma migratoria cumple con todos los puntos que exigían los activistas.

Ninguna de las dos propuestas tiene opción de llegar a buen puerto, al menos no en su redacción original, pero han servido para demostrar que, tras la retórica de la unidad, Biden ha sido más pragmático. Sabe de los obstáculos que tiene en el Congreso, con un Senado en el que la mitad de senadores son republicanos y por tanto barreras casi infranqueables. “El problema que encara es la estrechez de su coalición en el Congreso (…) y la polarización política, que hace difícil conseguir apoyo bipartidista”, apunta Schultz.

En términos prácticos, eso le impedirá impulsar con éxito leyes y reformas que defiendan el derecho a voto, que está sufriendo un ataque frontal en varios estados republicanos; le ata de pies y manos en el control de armas, a pesar de que se ha acostumbrado a ordenar que las banderas ondeen a media asta por la seguidilla de tiroteos masivos de las últimas semanas, que han vuelto a visibilizar la epidemia de las armas en el país. No ha conseguido sanar la polarización. Si bien tiene cifras de popularidad más que aceptables (59% en la más reciente encuesta de Pew Research, por encima de Trump —39%— pero sorprendentemente por debajo de Obama —61%—y ligeramente superior al de W. Bush, 55%), el trumpismo sigue en el país, las cerraduras ideológicas siguen férreas y polarizantes.

Biden ha conseguido que el clima en Washington vuelva a una normalidad desconocida en los últimos cuatro años, recuperando tradiciones como las conferencias de prensa diarias de su portavoz. Una calma deseada y casi urgida tras un final de mandato de Trump coronado con el asalto al Capitolio, uno de los episodios más oscuros de la historia de EU y demostración más fehaciente del nivel de tensión y polarización del país.

La división no ha desaparecido, pero al menos ha amainado su presencia pública. Los altavoces mediáticos del trumpismo no suenan tan fuertes en Washington, y el intrigante silencio de Trump, que sólo aparece en dispersos comunicados oficiales maquillados de tuits, es el único rugido que sale desde Mar-a-Lago.

Distanciarse de Trump es una tarea poliédrica. No sólo debía acabar con la construcción del muro, los vetos migratorios, reincorporar a EU a tratados internacionales, también era una cuestión de forma. Era urgente un nuevo “viejo” estilo, un clasicismo en la estética. Nada de tuits a horas intempestivas: habría que recuperar las conferencias de prensa diarias con la portavoz, evitar errores no forzados.

Especialmente importante con un presidente lenguaraz, incontrolable sin guión. El control del relato a la vez que se apuesta por la exposición de un líder que toma cartas en los asuntos de estado. El resultado ha sido mixto: las quejas de la poca accesibilidad provocaron que Biden diera su primera (y única) conferencia de prensa en solitario tras 68 de gobierno, el que más tardó en hacer una; en una de las pocas entrevistas dijo sin tapujos que estaba de acuerdo con la afirmación que el presidente ruso, Vladimir Putin, es un “asesino”. El pasado domingo se le escapó que, lo que estaba pasando en la frontera, era una “crisis”, palabra maldita para la administración en todo lo que es referente a inmigración. (Víctor Sancho, El Universal, Mundo, p. A17)

Migrantes protestan por retraso en la promesa de Biden

San Diego, Cal.— Luego de que cerca de 200 migrantes se manifestaron ayer y el viernes en las inmediaciones de la garita de San Ysidro, a escasos 50 metros de la línea que divide a México de Estados Unidos, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) redujo notablemente el número de carriles vehiculares abiertos.

Los manifestantes, desalojados más tarde por comerciantes de la zona, protestaban en demanda de información para solicitar asilo a la administración del presidente Joe Biden.

Sin informar de manera formal, CBP redujo desde el viernes y ayer a tres carriles vehiculares el cruce por los carriles más ágiles, a cuatro carriles por el que regularmente toma unos 45 minutos cruzar la frontera, y únicamente a dos carriles el cruce más lento.

Las autoridades estadunidenses permanecían el sábado sin responder a solicitudes de la prensa sobre el cierre de los carriles.

Algunos migrantes tenían pancartas que dicen que llevan 65 días a la espera en un campamento ante el paso peatonal oeste de la garita de San Ysidro, El Chaparral, en el lado mexicano, sin que se les proporcione información sobre proceso para solicitar asilo en Estados Unidos. (Manuel Ocaño, Excélsior, Nacional, p. 2)

CBP cierra garita San Ysidro

Elementos de la oficina de aduanas y protección fronteriza de EU mantienen cerrada parcialmente la garita internacional de San Ysidro, Para Impedir un intento de cruce masivo de migrantes. desde la noche del viernes, los agentes montaron el cerco de seguridad, luego que unos 50 migrantes instalaron un campamento improvisado en la garita. (Atahualpa Garibay, El Heraldo de México, Estados, p. 10)

Crónica de la odisea migrante llegan a tierra ¿prometida?

excelsior

Roma, Texas. Poco después del atardecer, hay señales de vida en una ribera aislada en las afueras de la ciudad fronteriza de Roma, Texas. En la orilla mexicana del río Bravo, unas luces que parpadean aparecen entre los árboles por un momento y luego desaparecen.

Hay un sonido de voces ahogadas; el bombeo de aire en un bote inflable, un suave chapoteo cuando llega al agua. Los “coyotes”, contrabandistas a los que se les paga para transportar a los migrantes a través de la frontera, silban y llaman hacia el lado estadunidense del río: “¿Quién está ahí?”.

La semana pasada, un policía estatal de Texas ponchó un bote inflable con una navaja cuando se acercaba a la orilla.

Los coyotes están nerviosos. El primer grupo de migrantes está listo para cruzar, se alcanzan a ver un momento a la luz de las linternas de los traficantes cuando salen de los árboles hacia la orilla del río. Se oye un chapoteo de remos y el bote se adentra en la rápida corriente. Después de unos minutos, el coyote líder salta del bote al agua, que le llega al cuello, y lo guía hacia algunas rocas en el lado estadunidense donde los migrantes pueden desembarcar.

Algunas noches, los pastores de una iglesia local esperan para ayudar a los migrantes a bajar de los botes, agarran a los niños pequeños y los colocan con cuidado en rocas planas donde no pueden caer al agua. Otras noches, los migrantes que desembarcan están rodeados de fotógrafos de prensa y equipos de televisión.

Los grupos de migrantes varían, aunque casi todos son familias jóvenes o adolescentes hombres sin acompañantes. La mayoría desembarca rápidamente sin hacer ruido y se detiene brevemente para enviar un mensaje de texto a los miembros de su familia para avisarles que lo lograron. Se arrancan las pulseras de plástico que los contrabandistas les ponen en las muñecas para certificar el pago. Otros se arrodillan para orar y agradecer por el final seguro de su viaje. Luego, caminan casi un kilómetro y medio por un camino sinuoso hasta la carretera principal, donde los agentes de la Patrulla Fronteriza los esperan.

La mayoría decide entregarse

En los últimos días han venido desde El Salvador, Guatemala, Honduras y, en el caso de unos pocos, Ecuador.

Varios migrantes dijeron que el viaje tomó alrededor de un mes desde que salieron de sus casas hasta que llegaron a Estados Unidos.

Aunque hay un aumento anual de migrantes en la primavera, este año ha visto el mayor número en al menos 15 años: más de 172 mil en marzo, incluidos 18 mil 700 niños y adolescentes sin acompañante, de acuerdo con los datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU.

La mayoría de las noches, Luis Silva, un pastor del Bethel Mission Outreach Center, que lleva una pistola en el cinturón, recoge a los migrantes y los escolta hasta los agentes de la Patrulla Fronteriza, quienes han establecido un área de procesamiento improvisada en un vecindario indefinido cerca de la cima de una colina. Allí los migrantes se entregan. Con frecuencia hay cientos de personas cada noche cruzando el tramo estrecho del río, y procesarlos toma la mayor parte de la noche.

Los menores sin acompañante y los hombres solteros son separados de los grupos de familias. Es probable que los solteros sean deportados de inmediato; en la mayoría de los casos, los menores sin acompañante tendrán permitido quedarse.

Grupos de migrantes caen exhaustos al suelo, esperando su turno para ser procesados. Los niños se quedan dormidos y los adultos se acurrucan unos junto a otros. Algunos tosen continuamente, una posible señal de covid-19. Los agentes de la Patrulla Fronteriza, con mascarillas N95, hablan en un español cortés, pero autoritario, mientras reparten bolsas de plástico para que los migrantes entreguen sus objetos de valor para su custodia.

Dado que se espera que la llegada de migrantes aumente en las próximas semanas, y con las instalaciones para migrantes de Estados Unidos ya abarrotadas más allá de su capacidad, esas dudas parecen un elemento del futuro inmediato. (The New York Times Company, Excélsior, P.p.)

Especial COVID-19

Protegen a paisanos

El Consulado de México en Sacramento, Estados Unidos, realizó ayer una jornada de vacunación en beneficio de connacionales, informó la Secretaría de Relaciones Exteriores; la cónsul Liliana Ferrer verificó el proceso. (Staff, Reforma, Nacional, p. 14)

Viajan a EU para vacunarse

La apertura en Estados Unidos para vacunar a las personas mayores de 16 años contra del COVID-19, la escasez de dosis y la lentitud en los programas en América Latina, está generando una ola de viajes a suelo estadounidense para inocularse.

México ha aplicado poco más de 15.5 millones de dosis, una cifra mucho menor a los 200 millones de antídotos inyectados en EU.

Muchos connacionales van directamente del aeropuerto a centros de vacunación. Hay desde civiles (con los recursos económicos necesarios), políticos, personalidades de la televisión, ejecutivos y hasta un equipo de futbol.

Aunque es difícil de cuantificar, hay un claro flujo de extranjeros que viajan a inmunizarse. Una mexicana que recibió la semana pasada su primera dosis en una farmacia de supermercado en Texas, platicó a El Heraldo de México que tomó la decisión, tras enterarse de que “se iban abrir vacunas para turistas”, además de que amigos y compañeros de trabajo ya lo hicieron.

La residente en la CDMX, que prefirió no dar su nombre, pues en un mes debe de regresar por la segunda dosis de Moderna, argumentó que tomó esa decisión por “la necesidad de sentirse más segura, sin el miedo de que algo nos pueda suceder y dejar a mis hijos (dos)  desamparados”.

Otro argumento que la hizo actuar es “la creciente insistencia del Presidente a abrir las escuelas, algo que me preocupa muchísimo, debido a que un contagio entre compañeros es latente, pues mi niño tiene cinco años y es difícil que sigas las normas de sanidad”.

A la entrevistada, de 39 años, le tomó tres días ir y regresar de EU con una inversión de unos 25 mil pesos por persona, sólo presentó su pasaporte como identificación para ser inyectada.

Resaltó que el proceso es extremadamente organizado y rápido. “Nada que ver con México, tristemente allá si respetan hasta la sana distancia”. Quienes van a Estados Unidos deben tener su visa de turista y suficiente dinero para pagar la prueba de COVID para poder viajar, pasaje de avión, hotel, alquiler de auto y alimentos.

“Este es un fenómeno que no habíamos visto antes. Quizá baje de intensidad en un año y medio, cuando se tenga un mayor acceso” a las vacunas, declaró a la agencia EFE Jorge Baruch, maestro en Ciencia Política en Salud Global y jefe de la Clínica del Viajero de la UNAM). (Israel López Gutiérrez, El Heraldo de México, País, p. 4)

(EFE, Ovaciones, 8 Columnas)

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A las 19 horas, en Palacio Nacional, la Secretaría de Salud dirige el informe diario sobre COVID-19 en México.