Visiones opuestas desataron conflicto

POR CLAUDIA SOLERA

La visión del presidente Andrés Manuel López Obrador frente al tránsito migratorio, sustentada en los derechos humanos, es incompatible con la posición del gobierno de Donald Trump. Estas políticas migratorias opuestas elevaron el tono de las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos, de acuerdo con un análisis de Simbiosis Económica, sobre la grave crisis migratoria y comercial que atraviesan ambos países. A pesar de que López Obrador, después de ganar las elecciones, envió una carta a Trump, en la que le propuso trabajar conjuntamente para resolver el problema migratorio, poco tiempo después los discursos de ambos presidentes comenzaron a tomar rumbos distintos hasta llegar a la amenazas del presidente de Estados Unidos de imponer hasta 25% de aranceles a todas las importaciones provenientes de México. Conforme los números de migrantes centroamericanos en tránsito por México aumentaba, el presidente Trump hablaba de una ‘invasión’ y de cómo México ‘no hacía nada’ al respecto, mientras que el presidente López Obrador hablaba del ‘desarrollo de Centroamérica’ y daba la impresión de un cambio de paradigma. Los números fríos tampoco señalan una visión compartida entre Trump y López Obrador. A diferencia de otras “olas migratorias”, el Gobierno de México no reaccionó con firmeza para asegurar el cumplimiento de sus leyes migratorias y el número de detenciones disminuyó considerablemente. La amenaza de Trump también se originó porque los recortes a los presupuestos del Instituto Nacional de Migración y de la Policía Federal fueron mal vistos por los americanos. Los recortes en el INM y de la Policía Federal fueron de 33% y 25%, respectivamente.